Isaías termina esta sección dándonos la interpretación de la parábola : Ciertamente la viña de Jehová de los Ejércitos es la casa de Israel… Y las uvas silvestres, es decir, malas, que dio la viña, son los frutos de vileza y de clamor que produjo, en lugar del derecho y la justicia que Dios esperaba de su pueblo.
Verdades prácticas Cómo aplicamos la parábola de la viña del Señor a la vida de la iglesia contemporánea? En el pensamiento del profeta es el pueblo de Israel; en el pensamiento neotestamentario es la iglesia; y así como Dios esperaba de su pueblo derecho, justicia y amor, de la misma manera el Señor espera que su pueblo se comporte como tal, como pueblo preferido.
Ayes de angustia
1. La avaricia
2. La adición
3. Las dudas
4. La falta de discernimiento moral
5. El orgullo
6. La injusticia (versículos 22, 23)
Ayes contra los explotadores
Esta sección es una ampliación homilética de la sección anterior, y mediante una serie de seis párrafos que empiezan con la palabra “Ay” describe las acciones de vileza y de clamor que el profeta ve en su pueblo. Y hay algunos investigadores que creen que también hay un séptimo “Ay”, que se halla en 10:1-4, fuera de su lugar, que estaría aquí después del versículo 23. De ser así, los siete ayes de Jesús en Mateo 23:13-29 también estarían inspirados en las diatribas del profeta Isaías.
Estos ayes confrontan a los ricos acaparadores que echan mano al recurso de la confiscación de casas y campos; a los dirigentes indolentes y disolutos que no quieren percatarse de que es Jehová realmente quien dirige la historia humana ni del juicio del cautiverio que está a punto de venir; a los ateos temerarios y llenos de vanidad filosófica y escepticismo, los cuales atraen hacia sí la iniquidad y el juicio que conlleva, y retóricamente retan a Dios; a los moralistas que corrompen la moral; a los que son sabios ante sus propios ojos (alude a los consejeros políticos; ver versículo 21; comp. 28:9); y por último, a los poderosos dados a la borrachera, que por soborno (sobre todo licor) pervierten la justicia.
Biografía del rey Uzías
Dos veces menciona Isaías el nombre del rey Uzías. La historia hebrea menciona a este rey con el nombre de Azarías. Reinó entre los años 767-739 a. de J.C. y su reinado marca una época de esplendor. Según la descripción bíblica el rey sufrió de la enfermedad de la lepra, por castigo directo de Dios por penetrar en el Santuario a quemar incienso en el altar de los perfumes. Quedando impuro legalmente tuvo que confinarse en una cámara aislada. Su hijo Jotam gobernó como regente. Fue el décimo rey de Judá, después del cisma y uno de los mejores que se sentaron en el trono de David.
Dios castiga por medio del invasor
Algunos investigadores opinan que esta sección constituye el final de la sección 9:8-10:4. Hay tres razones para suponer esto:
(1) Las palabras A pesar de esto no ha cesado su furor y su mano todavía está extendida lo identifican con el contenido de la sección indicada.
(2) La palabra hebrea lajén, con que empieza el versículo 24, y que introduce una sentencia final tras una invectiva.
(3) La descripción detallada del ejército de la nación lejana que aparece en los versículos 26-30, sirve como clímax a toda la sección que gradualmente apunta al castigo final del reino de Israel.
Esto podría ser así, pero donde están, en el capítulo 5, también tienen perfecto sentido. Empiezan con la palabra lajén, “por tanto”, que es típica de los profetas para introducir la sentencia divina contra su pueblo pecador. Y justamente las causales de la sentencia divina han sido expuestas en la sección anterior, en los ayes.
En la presente sección se indica de una manera algo más clara en qué consistirá el castigo de Dios contra su pueblo, porque han rechazado la ley de Jehová de los Ejércitos y han despreciado la palabra del Santo de Israel.
