Purificación de personas con flujo.
Jehová habló a Moisés y Aarón… es la introducción de un discurso sobre algunas condiciones que tienen que ver con la vida sexual de los hombres y de las mujeres. Menciona los tipos de flujo en el hombre, seguido con flujo en la mujer, con los rituales de purificación necesarios.
Primero trata el flujo seminal del hombre. Este no es un problema de la sangre, como en la mujer. Indica una enfermedad que dura por un largo plazo de tiempo. Cualquier persona que lo toca o que toca cosas que él ha tocado (la cama, silla, vajilla, etc.) está inmunda ceremonialmente y debe lavarse y esperar hasta el anochecer.
Impurezas físicas
1. Los hombres (15:1-18).
2. Las mujeres (15:19-30).
3. Conclusión (15:31-33).
Junto con las irregularidades en la piel, las secreciones o flujos son muy importantes para descubrir ciertas enfermedades. De ahí las leyes que regulaban lo natural y también lo anormal en afecciones tanto del hombre como de la mujer.
Cuando el flujo pasa la persona afectada tiene que cumplir con el ritual de purificación. Hay que esperar siete días. Debe lavarse y en el octavo día presentará el sacrificio designado. Así, el sacerdote lo declara limpio.
Hablan de otro flujo seminal del hombre; es un flujo menor, de corto plazo. En este caso, solamente tiene que lavarse y esperar el anochecer para ser purificado.
Mientras que el flujo del hombre es del semen, el de la mujer es un flujo de sangre. Este primer flujo es su menstruación. Aun entre las religiones paganas la menstruación produjo impureza ceremonial. Ver el ejemplo de Raquel. Aun en este tiempo Labán tenía respeto por la condición de Raquel. Otra vez, aun las cosas que ella toca están afectadas y la persona que toca su cama, silla, etc., tiene que purificarse. Una diferencia entre el flujo menor del hombre y el de la mujer es que ella tiene que esperar siete días aun para el flujo menor, pero no tiene que presentar un sacrificio.
Aun en las condiciones del flujo menor, la persona con el flujo contamina a la persona con la que tiene relaciones sexuales durante el tiempo del flujo. Tal contaminación se purifica solamente por bañarse. En la práctica, esta ley incluye todas las relaciones sexuales. Por esto, esta ley no permitía que un hombre tuviera relaciones sexuales en el día de participación en rituales religiosos o en la guerra santa.
Flujo de sangre por muchos días… indica una enfermedad más grave. Es un flujo fuera del tiempo normal de su menstruación. Cuando el flujo pasa, ella tiene que esperar siete días y luego hacer el sacrificio. Es el mismo ritual del hombre. Esta es la condición de la mujer que tocó a Jesús. Este puede explicar la razón por el miedo de la mujer. Según la ley, ella había cometido un pecado por tocar a una persona cuando estaba en esta condición. Podría haber traído la condenación del Sanedrín. Pero este caso indica la actitud de Cristo con relación a las leyes de impurezas.
Hay muchas discusiones sobre la interpretación de este capítulo, pero probablemente tiene que ver con la vida moral del hombre. Leyes como éstas desaniman la prostitución y el sexo libre. La ley no enseña que la relación sexual es un pecado, sino que es un acto que tiene algunas limitaciones.
Moisés y Aarón tenían la responsabilidad de enseñar a los hijos de Israel en cuanto a las impurezas sexuales. Debían enseñarles que cuando alguno hacía algo que lo convertía en impuro, la persona sabía qué hacer para no morir en sus impurezas. Es decir, que no trajeran el castigo divino por menospreciar su condición y su relación con Dios. Lo peor es que la persona es responsable para entender su condición impura para que no entre al tabernáculo en la condición impura.
Nada con mancha, animales ni hombre, es digno de estar en la presencia de Dios. Dios dice que el hombre debe ser santo como él es santo. La santidad está representada con perfección, con sanidad. Cristo interpretó lo puro y lo impuro en términos espirituales: la condición de la mente en vez de la condición del cuerpo.
Especificaciones En cuanto a la impureza ceremonial: El sistema complejo de especificaciones de cómo la persona llegaba a ser ceremonialmente «inmunda» y los requisitos de la limpieza parecen haber sido para promover la limpieza personal y también el reconocimiento continuo de Dios en todos los aspectos de la vida. La pena era el ser separado del tabernáculo y de entre la congregación, y la purificación era en parte por agua y en parte por sacrificios.
«Cuando tenemos en cuenta que Dios estaba disciplinando a un pueblo para que viviera en su presencia en cierta medida, como sacerdotes dedicados a su servicio, no consideraremos demasiado estrictas ni demasiado minuciosas estas reglas para el mantenimiento de la pureza personal».
