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Levítico 27: Cosas consagradas a Dios

El voto es el hecho de hacer una promesa a Jehová para dedicarse a uno mismo o a un miembro de su familia (o esclavo) por un favor especial de Dios. Tenemos un ejemplo de este tipo de voto en el caso de Ana, cuando pidió un hijo. El voto promete que la persona vivirá en el tabernáculo para dedicar su tiempo a Dios. En Israel, los levitas ya estaban dedicados para esta función. Por esto, hay alternativas para cumplir con el voto. Ese es el propósito de este capítulo.

El valor del voto está fijado según la capacidad física y económica de la persona. El valor de los niños y los viejos no es tanto como el del hombre que puede trabajar. La mujer no tiene el mismo valor de rescate como el hombre. La razón es que ella no puede hacer el mismo trabajo físico que el hombre.

No dice que Dios está poniendo un valor a las personas. Es solamente un sistema para la conveniencia del pueblo. Este rescate sigue el precio de los esclavos. Note que el hombre entre 20 y 60 años tenía el valor de 50 ciclos de plata, pero la mujer de la misma edad, solamente de 30. Judas vendió a Jesús por el precio de una esclava.

Si la persona es más pobre…. Como en el caso de los sacrificios, hay provisiones especiales para ayudar al pobre. El sacerdote debe fijar un valor dentro de la posibilidad de la persona.

Votos que incluyen los animales. Hay dos clases de animales mencionados aquí: los animales puros y los impuros. Es decir, los que sirven para los sacrificios y los que no sirven.

Los animales puros son los que ya están apartados para Dios. Una vez que el hombre escoge el animal para el sacrificio, no puede cambiarlo por un animal inferior. Si la persona hace cambios, tiene que ofrecer los dos como una multa.

Los animales inmundos son los que no se aceptan como sacrificios. No pueden usarlos en el sacrificio pero el hombre puede darlos al sacerdote por el valor fijado por el sacerdote. Si quiere rescatarlos tiene que añadir una quinta parte de su valor.

Sigue la consagración de casas y terrenos a Jehová. La casa es una referencia a las casas en las ciudades amuralladas. Estas casas no forman parte de su heredad sagrada. El sacerdote pone el valor y la persona puede pasarla al sacerdote o puede rescatarla por el precio fijo, más una quinta parte del precio original.

El campo de su posesión es otra cosa. El valor será puesto según el número de años que queda hasta el año jubileo. Si el campo no es rescatado por su dueño original y pasa a otro, en el año jubileo la propiedad pasa al sacerdote como una cosa consagrada a Jehová. La palabra traducida confiscado es jerem, que indica una cosa consagrada a Dios. No puede devolverla.

Cuando uno consagra una propiedad que compró de otro, debe rescatarla según el precio fijado por el sacerdote. Esta tierra volverá al dueño original en el año jubileo.

Es necesario fijar algunas reglas generales sobre el voto y la consagración. Aquí hay varios detalles que deben tomarse en cuenta.

Base de pago: De acuerdo con el siclo del santuario. El valor de la plata puede variar en el mercado público. Por esto, la ley fijó un valor del templo, que no variaba. Generalmente era un poco más que el valor común.

Advierten acerca de lo primerizo de los animales (el primogénito) que ya pertenece a Jehová. Por esto, no pueden ser incluidos en los votos. En caso de animales inmundos, seguirán la misma ley de otros animales inmundos.

Las cosas consagradas completamente no pueden ser rescatadas. Usa la palabra jerem, traducida anatema. Esta palabra indica una cosa consagrada para morir. Puede ser un animal o una persona. Si son cosas materiales o como animales, pertenecen a Dios y no pueden ser rescatadas. Si es persona, tiene que morir. La persona bajo anatema es alguien que está bajo la pena de muerte. Puede ser una persona condenada por la ley o puede ser un enemigo capturado en la guerra.: Ben Hadad era una persona bajo anatema, para morir como enemigo de Jehová y su pueblo. Acab salvó su vida, contra las instrucciones de Dios.)

Diezmo. Todos los diezmos… pertenecen a Jehová. Si uno quiere rescatar su diezmo tiene que añadir una quinta parte a su valor. En aquel entonces, el diezmo vino directamente de sus posesiones. Se explica cómo determinar el diezmo de sus animales. Deben permitir que pasen por un portón (bajo el cayadoi ) uno por uno. Cada décimo animal se apartó como diezmo a Dios. No pudo sustituir ninguno. Si hace sustitución, hay que dar los dos, el original y el sustituto, a Dios.

Este capítulo subraya un énfasis que aparece en todo el libro. El hombre y todas sus posesiones pertenecen a Dios. Somos los siervos de Dios. Las leyes les ayudan a aprender cómo ser santos (separados con Dios). La santidad incluye su relación con Dios y con su prójimo.

Sed santos, porque yo, Jehová vuestro Dios, soy santo.

Votos

I. Voluntarios y su redención.

1. Personas.

(1) Lo hacían por gratitud.
(2) Lo hacían por bendiciones recibidas.
(3) Lo hacían por liberación de males temidos.
(4) Lo hacían según sexo, edad y situación económica.

2. Animales.

(1) Limpios.
(2) Incambiables.
(3) Inmundo, valora el sacerdote.

3. Propiedades.

(1) El sacerdote la valorará.
(2) Terreno, conforme a su siembra.

II. Votos de cosas que pertenecen a Jehová.

1. Primogénito.

(1) De la familia.
(2) De los animales.
(3) De los frutos de la tierra.
(4) Primera cosecha.

2. Anatema.

(1) Consagrado a Jehová.
(2) Separado para Jehová.

3. Diezmos.

(1) Para sostenerles.
(2) De Fiestas, primicias del campo.
(3) De los pobres, cada tercer año.
(4) De la tierra.
(5) Del ganado o simiente de la tierra.
(6) Del fruto de la tierra.

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