Núm 18:22 Y no se acercarán más los hijos de Israel al tabernáculo de reunión, para que no lleven pecado por el cual mueran.
Núm 18:23 Mas los levitas harán el servicio del tabernáculo de reunión, y ellos llevarán su iniquidad; estatuto perpetuo para vuestros descendientes; y no poseerán heredad entre los hijos de Israel.
Núm 18:24 Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad.
De nuevo se habla de la porción que era apartada como contribución, en este caso el diezmo de todo Israel.
Núm 18:25 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
Núm 18:26 Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos.
Aun los levitas, quienes eran ministros, tenían que diezmar para apoyar la obra del Señor. Nadie estaba exento de regresar a Dios una porción de lo que había recibido de El. Aun cuando los levitas no tenían tierras y no operaban grandes empresas, tenían que tratar su ingreso de la misma manera que cualquier otro al dar una porción para ayudar a suplir las necesidades de los otros levitas y del tabernáculo. El principio del diezmo es todavía muy importante en nuestros días. Dios espera que todos sus seguidores suplan las necesidades materiales de aquellos que se avocaron a suplir las necesidades espirituales de la comunidad de fe.
Núm 18:27 Y se os contará vuestra ofrenda como grano de la era, y como producto del lagar.
Núm 18:28 Así ofreceréis también vosotros ofrenda a Jehová de todos vuestros diezmos que recibáis de los hijos de Israel; y daréis de ellos la ofrenda de Jehová al sacerdote Aarón.
Núm 18:29 De todos vuestros dones ofreceréis toda ofrenda a Jehová; de todo lo mejor de ellos ofreceréis la porción que ha de ser consagrada.
Núm 18:30 Y les dirás: Cuando ofreciereis lo mejor de ellos, será contado a los levitas como producto de la era, y como producto del lagar.
Núm 18:31 Y lo comeréis en cualquier lugar, vosotros y vuestras familias; pues es vuestra remuneración por vuestro ministerio en el tabernáculo de reunión.
Núm 18:32 Y no llevaréis pecado por ello, cuando hubiereis ofrecido la mejor parte de él; y no contaminaréis las cosas santas de los hijos de Israel, y no moriréis.
Este discurso de Moisés trata de la distribución de los diezmos recibidos por los levitas. Ellos debían a su vez diezmar de lo recibido, y entonces podían utilizar el resto libremente para su sustentox. Después de tomar el diezmo de los diezmos, la ofrenda perdía su carácter sagrado y podía ser empleada para satisfacer las necesidades de la vida diaria, como sucedía con el resto de las producciones de Israel. Si fallaban en entregar el diezmo, profanarían las cosas santas y morirían.
La reafirmación del orden espiritual
En el cap. 18 Dios da instrucciones que reafirman los derechos y responsabilidades únicos de Aarón y sus hijos como los sacerdotes. Los levitas no deben infringir los derechos exclusivos de los sacerdotes, pero ellos también tienen un lugar de honor, con sus propias responsabilidades. Por eso, tanto los levitas como los sacerdotes merecen el apoyo de todo el pueblo porque sirven como mediadores entre el pueblo y Dios. Las reglas acerca de la purificación en el cap. 19 ponen énfasis en la necesidad continua del pueblo de limpiarse de su impureza. Esta necesidad es aun más aguda después de las rebeliones relatadas en los capítulos anteriores. A la luz de la gran cantidad de hombres que murieron a causa de los juicios de Dios, los que quedan deben limpiarse de su contacto con la muerte para ser el pueblo santo de Dios. El papel importante de los sacerdotes en la preparación del agua para la impureza subraya una vez su importancia en mantener el bienestar del pueblo.
