Aparentemente el versículo 12 registra la familia hacia la cual toda esta sección ha ido extendiéndose, o sea los hijos de Elpaal. Uno de los miembros de su familia, Semed, fue influyente en la fundación de dos ciudades. Estos centros de población, llegaron a ser sitios de residencia por segunda vez por ciertos benjamitas. No es nada seguro precisamente cuándo las habitaron la primera vez. Se han sugerido dos períodos: durante el reinado de Roboam o en su defecto, durante el período de expansión bajo Josías.
En el versículo 28 descubrimos que algunos benjamitas residían en Jerusalén. Es cierto que la ciudad de David estaba parcialmente dentro de los límites de la tribu de Benjamín, pero no hay ninguna evidencia de su residencia en tal ciudad hasta después del exilio babilónico. Castelot comenta: “La presencia de los benjamitas en Jerusalén es un indicio de la asimilación gradual de Benjamín dentro de Judá, después de la división del Reino. Esta asociación es una de las razones del interés especial del autor por Benjamín”. Claramente los versículos 29-40 tienen el propósito de desplegar los antepasados del rey Saúl. Jeiel fue el padre de Gabaón. De ahí se procede a los familiares cercanos de Saúl. Toda esta genealogía de Saúl es complicada, pero parece que la mejor solución es reconocer que Ner fue el padre de Quis y también de Abner. Esto hace que Abner sea el tío de Saúl en lugar de su primo hermano como algunos suponen.
El que aparezcan nombres de parientes de Saúl compuestos con el sufijo “Baal” ocasiona problemas para muchos. Se sabe que este nombre se daba a los dioses paganos en ciertas épocas de la historia de Israel. ¿Cómo es posible, entonces, que a hebreos fieles se les diera este nombre? Tal vez la respuesta se halle en que antes de la introducción de la adoración a los dioses fenicios con ese nombre por Acab, “Baal” no tenía una connotación mala. Al contrario, era otro nombre, como El, que los hebreos usaban para referirse a su Dios. Era otro nombre general semítico adaptado por los israelitas. El que figuren estos nombres dentro de los escritos del Cronista revela, no obstante, su fidelidad a sus fuentes muy antiguas. Se sabe que, en épocas posteriores a la de las fuentes del Cronista, los hebreos reemplazaban el nombre Baal con bosheth o “vergüenza”.
Un Dios de acción
El nombre «Elpaal», del versículo 12, es muy singular. Proviene de dos palabras hebreas: El, uno de los nombres dados a Dios en el AT, y paal, raíz verbal que significa «actuar». Un hecho significativo es que en hebreo moderno, la raíz paal se usa para formar la palabra poel, fonema que se traduce al español «verbo». Por esto, el nombre Elpaal tendría un significado que describe el carácter de Dios: «Dios actúa», «Dios se mueve», «Dios es acción».
