1 de Samuel 29:10 Por tanto, levántate muy de mañana con los siervos de tu Señor que han venido contigo, y luego que os hayáis levantado temprano y haya claridad, partid.
1 de Samuel 29:11 David, pues, se levantó temprano, él y sus hombres, para salir por la mañana y regresar a la tierra de los filisteos. Y los filisteos subieron a Jezreel.
Los filisteos rechazan a David
Este capítulo suple una información por vía de paréntesis. No sigue el capítulo anterior cronológicamente, porque aquí los filisteos todavía se encuentran en su marcha hacia el norte. Y se reúnen en Afec para pasar revista al ejército. Están a casi 70 km. distante de Gilboa todavía. Puesto que Aquis y sus soldados con David y su ejército estaban en la retaguardia, habían pasado hasta aquí inadvertidos. Pero ahora los príncipes o comandantes de los filisteos se asustan viendo a David y sus hombres. Les llaman “hebreos”, palabra usada en 1 Samuel siempre por los filisteos al referirse a Israel. Se usa por primera vez en la Biblia en Genesis 14:13 refiriéndose a Abraham. Puede venir del nombre de su antepasado Heber, aunque la raíz de la palabra es cruzar o venirse de más allá. En 1 de Samuel 31:7 por ejemplo, las palabras “al otro lado” traducen una sola palabra. Se refiere entonces a uno que ha venido de afuera o que cruzó el río. Abraham salió de su lugar por fe sin saber a donde iba. Nosotros podemos relacionarnos con Abraham en este sentido. También hemos salido del mundo antiguo y buscamos una ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
Los príncipes de los filisteos llaman a David nuestro enemigo. La palabra heb. aquí es satán, que quiere decir adversario. Le miran esencialmente como una persona nongrata. De hecho dice Aquis en el versículo 6 que para ellos David no es trato (lit. “no es bueno”). Y por lo tanto, no se le permitirá ir (lit. “descender”) con ellos a la batalla. Aquí piensan bajarse al valle de Jezreel o Meguido al campo de batalla. Más adelante en el versículo 9 dicen: que no vaya a la batalla con nosotros y la palabra lit. es “ascender a la batalla”. En otras palabras, no sólo sería excluido del campo de batalla, pero no querían que David y sus hombres subieran a Afec. Ellos no querían que él estuviera dentro de 70 km. del campo de batalla.
El motivo de su gran desconfianza fue doble. En primer lugar, David tenía fama de haber matado a muchos filisteos. ¿Qué mejor manera de congraciarse con Saúl que matando más filisteos? Ellos soportaban su presencia en Siclag pero no podían tolerarle de cerca. A esta altura podemos ver como esta decisión vino de Dios.
La conversación entre David y Aquis demuestra el alto aprecio que el filisteo de Gat tenía por David. Cuando jura por Jehová que David había sido recto, se puede pensar que el rey había confiado ya en Dios por el testimonio de David. Pero es más probable que invocó el nombre de Jehová, tan estimado por David, para afirmar con más seriedad la verdad de su declaración. Lo hizo para demostrarle a David que hablaba en serio. La LXX añade al versículo 10 la frase: “Id al lugar que te señalé y ninguna palabra pestilente atesores en tu corazón porque eres bueno a mis ojos.” Se supone que Aquis se refiere aquí a las palabras de los príncipes amonestándole a David que él no debería guardar en amargura o atesorar en su corazón de manera amarga. La objeción de David es breve y a la vez capciosa. A través del pasaje el término “su Señor” tiene que referirse a Saúl. Ahora David habla de luchar contra los enemigos de mi Señor el rey. Aquis lo hubiera entendido como refiriéndose a él mismo. Pero la frase nos deja con la posibilidad de que David se refiriera sigilosamente a Saúl. No tenemos cómo saber realmente que es lo que iba concibiendo en su mente pero lo seguro es que David no hubiera entrado en una situación tan trascendente sin un plan.
De cualquier manera, no fue necesario un plan puesto que los filisteos le hicieron regresar. Y puesto que “Dios hace que todas las cosas ayuden para bien a los que le aman”, David y sus hombres llegaron en buena hora a Siclag. Si hubiera demorado más, todo se hubiera perdido. ¿Podemos dudar que Dios es soberano? Como dice el himno que compuso Cowper en 1774: “Dios obra por senderos misteriosos, Las maravillas que el mortal contempla, Sus plantas se deslizan por los mares, Y atraviesa el espacio en la tormenta.” Y sigue la estrofa diciendo: “En el abismo de insondables minas, Con infalible y eternal destreza. Atesora sus fulgidos designios, Su soberana voluntad despliega.” De igual manera Dios obra en la vida nuestra y prueba su amor a nosotros de mil maneras cada día.
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