Daniel 10:12 Entonces me dijo: “Daniel, no temas, porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras;[h] y a causa de tus palabras yo he venido.
Daniel 10:13 Mas el príncipe del reino de Persia[i] se me opuso durante veintiún días; pero Miguel,[j] uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.
Este es uno de los ejemplos más claros en el AT de que ejércitos de demonios se oponen a los propósitos de Dios, que las luchas terrenales a veces reflejan las que tienen lugar en los cielos, y que el ayuno y la oración pueden influir en su resultado. El príncipe . . . de Persia sería la cabeza de las fuerzas espirituales que comandarían a la pecadora Persia, especialmente en sus relaciones con el pueblo de Dios. Miguel es un antiguo ángel. No se explica la exacta naturaleza del conflicto ni el porqué el mensajero no pudo derrotar al príncipe.
La influencia angélica sobre las naciones, ángeles. Algunos ángeles tienen influencia sobre determinadas naciones. El gobernante de Persia, un ángel malvado cuya habitación estaba en los lugares celestiales (el dominio invisible), intentó retener a los cautivos israelitas para que no regresaran a su tierra natal. Esto nos revela el gran dominio que tales principados y potestades de las tinieblas pueden ejercer sobre las naciones. En este mismo capítulo encontramos otros dos «príncipes» angelicales que gobiernan naciones: Miguel, «uno de los principales príncipes», gobierna y guarda las actividades de Israel y «el príncipe de Grecia», quien, tal y como fue profetizado, finalmente vendrá e impondrá su predominio sobre «el príncipe de Persia», que en aquel entonces prevalecía.
A pesar de que Dios envió un mensajero a Daniel, un poderoso ser espiritual («el príncipe del reino de Persia») lo interceptó durante tres semanas. Daniel continuó orando y ayunando fielmente, y el mensajero de Dios por fin llegó. Las respuestas a nuestras oraciones pueden verse entorpecidas por obstáculos invisibles. No espere que las respuestas de Dios lleguen con demasiada facilidad o rapidez. La oración puede ser desafiada por fuerzas del mal, así que ore fervientemente y con regularidad. Luego espere que Dios conteste en el momento oportuno.
Daniel 10:14 He venido para hacerte saber lo que ha de sucederle a tu pueblo en los últimos días, porque la visión es para esos días”.
Daniel 10:15 »Mientras me decía estas palabras, yo tenía los ojos puestos en tierra y había enmudecido.
Daniel 10:16 Pero uno con semejanza de hijo de hombre[k] tocó mis labios. Entonces abrí la boca y hablé, y dije al que estaba delante de mí: “Señor mío, con la visión me han sobrevenido dolores y no me queDaniel fuerzas.
Daniel 10:17 ¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi señor hablar con mi señor? Porque al instante me faltaron las fuerzas, y no me quedó aliento”.
Daniel 10:18 »Aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, me fortaleció.
Daniel sintió temor ante esta visión, pero la mano del mensajero calmó sus temores; perdió el habla, pero el toque del mensajero la restauró; se sentía débil, pero las palabras del mensajero lo fortalecieron. Dios nos puede sanar cuando estamos heridos, nos puede dar paz cuando tenemos problemas y fortaleza cuando somos débiles. Pida a Dios que lo conforte de la misma manera que lo hizo con Daniel.
