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Daniel 11: Profecía cumplida

Daniel 11:1 »También yo en el primer año de Darío, el medo, estuve para animarlo y fortalecerlo.

Daniel 11:2 Los reyes del norte y del sur[a] »Ahora yo te mostraré la verdad. Aún habrá tres reyes en Persia, y el cuarto se hará de grandes riquezas, más que todos ellos. Este, al hacerse fuerte con sus riquezas, levantará a todos contra el reino de Grecia.

Esta sección requiere familiarizarse con la historia de los períodos persa y griego. Su tema principal es la carrera de Antíoco Epífanes, quien gobernó a Persia del 175 al 163 a.C. También muestra el conflicto entre distintos regímenes, al buscar los monarcas poder y riquezas por medio de la guerra, las invasiones, y las uniones entre representantes de la realeza. Se trataba de acontecimientos que ocurrían siglos después que Daniel los profetizara, aunque ahora son cosas del pasado.

La referencia a los cuatro reyes persas puede que abarque a todos los monarcas de ese origen, hasta el último de ellos, Darío III (331 a.C.).

El mensajero angélico estaba revelando el futuro de Israel. Sólo Dios puede revelar tan claramente el futuro. La obra de Dios no sólo afecta el panorama general de la historia, sino que además se centra en los detalles intrincados de la vida de la gente. Y sus planes, ya sean para las naciones o para los individuos, son inconmovibles.

El cuarto rey Persa puede haber sido Asuero (486-465 a.C.), quien lanzó un ataque contra Grecia en 480x.x

Los medopersas derrotaron a Babilonia. La Grecia de Alejandro Magno derrotó a los medopersas y conquistó la mayor parte de las tierras del Mediterráneo y del Oriente Medio. Después de la muerte de Alejandro, el imperio se dividió en cuatro partes. Los tolemaicos se apoderaron del sur de Palestina, y los seléucidas tomaron la parte norte. Los versículos 1-20 muestran el conflicto entre los tolemaicos y le seléucidas por el control de Palestina del 300 al 200 a.C. Los versículos 21-35 describen la persecución de Israel bajo el gobierno de Antíoco IV Epífanes. De los versículos 36-45 la profecía cambia al fin de los tiempos. Antíoco IV sale del cuadro y el anticristo de los últimos días se vuelve el centro de atención.

Daniel 11:3 Se levantará luego un rey valiente, que dominará con gran poder y hará su voluntad.

Un rey valiente : Alejandro el Grande, quien conquistó Persia en el 331 a.C. y construyó un enorme imperio en sólo 4 años.

Daniel 11:4 Pero cuando se haya levantado, su reino será quebrantado y repartido hacia los cuatro vientos del cielo; pero no será para sus descendientes, ni según el dominio con que él dominó, porque su reino quedará deshecho y será para otros aparte de ellos.[b]

Con el tiempo el imperio de Alejandro Magno se dividió en cuatro naciones. Estas cuatro naciones más débiles incluían las siguientes regiones:

(1) Egipto,

(2) Babilonia y Siria,

(3) Asia Menor y

(4) Macedonia y Grecia.

Daniel 11:5 »El rey del sur se hará fuerte, pero uno de sus príncipes será más fuerte que él, se hará poderoso y su dominio será grande.

Sur : Alusión a Egipto. Seis de sus reyes se mencionan en versículos 5, 6, 7-9, 10-12, 14-17, 25-28.

Daniel 11:6 Al cabo de unos años harán alianza, y la hija del rey del sur vendrá al rey del norte para hacer la paz. Pero ella no podrá retener la fuerza de su brazo, y ni él ni su brazo permanecerán; porque ella será entregada a la muerte, y también los que la habían traído, y su hijo y los que estaban de parte de ella en aquel tiempo.

Norte : Siria. Siete de sus reyes se mencionan en los versículos 5, 6, 7-9, 10-19, 20, 21-45.

Estas profecías parecen haberse cumplido muchos años después en las guerras seléucidas entre Egipto y Siria. En el año 252 a.C., Tolomeo II de Egipto («del sur») dio a su hija Berenice en matrimonio a Antíoco II de Siria («del norte») para concluir un tratado de paz. Sin embargo, la primera esposa de Antíoco II, Laodice asesinó a Berenice en Antioquía. Tolomeo III, hermano de Berenice, ascendió al trono egipcio y declaró la guerra a los seléucidas para vengar el asesinato de su hermana.

Daniel 11:7 »Pero un renuevo de sus raíces se levantará sobre su trono, vendrá con un ejército contra el rey del norte, entrará en la fortaleza y hará con ellos a su arbitrio, y predominará.

Un renuevo : El faraón egipcio, Tolomeo III, quien reinó del 246 al 221 a.C.

Daniel 11:8 Y aun a los dioses de ellos, sus imágenes fundidas y sus objetos preciosos de plata y de oro, llevará cautivos a Egipto; y durante años se mantendrá él alejado del rey del norte.

Daniel 11:9 Así entrará en el reino el rey del sur, y volverá a su tierra.

El rey de Siria («del norte») es Seleuco II y el rey de Egipto («del sur») es Tolomeo IV.

Daniel 11:10 »Pero los hijos de aquel se airarán y reunirán multitud de grandes ejércitos. Vendrá uno apresuradamente, inundará y pasará adelante; luego volverá y llevará la guerra hasta su fortaleza.

Daniel 11:11 Por eso se enfurecerá el rey del sur, y saldrá y peleará contra el rey del norte; este pondrá en campaña una gran multitud, pero toda esa multitud será entregada en manos de aquel.

Daniel 11:12 Al llevarse él la multitud, se elevará su corazón y derribará a muchos millares; pero no prevalecerá.

Daniel 11:13 El rey del norte volverá a poner en campaña una multitud, mayor que la primera, y al cabo de algunos años vendrá rápidamente, con un gran ejército y muchas riquezas.

Este rey del norte es probablemente Antíoco III (el Grande). Tomó muchas ciudades egipcias y se estableció en Israel («la tierra gloriosa») . Los romanos lo derrotaron más tarde en Magnesia.

Daniel 11:14 »En aquellos tiempos se levantarán muchos contra el rey del sur. Hombres turbulentos de tu pueblo se levantarán, para que se cumpla la visión, pero caerán.

Daniel 11:15 Vendrá, pues, el rey del norte, levantará baluartes y tomará la ciudad fuerte; y las fuerzas del sur no podrán sostenerse, ni sus tropas escogidas, porque no habrá fuerzas para resistir.

Daniel 11:16 El que vendrá contra él hará su propia voluntad, y no habrá quien se le pueda enfrentar; y permanecerá en la tierra gloriosa,[c] que será consumida bajo su poder.

La tierra gloriosa : Israel, conquistada por Antíoco el Grande en el 199 a.C.

Daniel 11:17 Afirmará luego su rostro para venir con el poder de todo su reino. Hará convenios con aquel, y le dará una hija por mujer, para destruirlo; pero no permanecerá ni tendrá éxito.

El invasor, Antíoco III, trató de hacer las paces entre Egipto y Siria dando a su hija en matrimonio a Tolomeo IV Epífanes de Egipto, pero el plan fracasó.

Daniel 11:18 Volverá después su rostro a las costas, y tomará muchas; pero un príncipe le hará cesar en su afrenta, y aun hará volver sobre él su oprobio.

Daniel 11:19 Luego volverá su rostro a las fortalezas de su tierra; pero tropezará y caerá, y no será hallado.

Daniel 11:20 »En su lugar se levantará uno que hará pasar un cobrador de tributos por la gloria del reino; pero en pocos días será muerto, aunque no con ira ni en batalla.

Este sucesor es Seleuco IV, sucesor de Antíoco III. Envió a Heliodoro para robar y profanar el templo de Jerusalén.

Daniel 11:21 »Ocupará su lugar un hombre despreciable, al cual no darán la honra del reino. Vendrá sin aviso y tomará el reino con halagos.

Un hombre despreciable : Antíoco IV, el monarca sirio que gobernó del 175 al 163 a.C. Este se dio a sí mismo el nombre de Epífanes, «Dios se manifiesta», pero se le llamó Epímanes (el «orate») por sus enemigos. No se conoce con exactitud cómo pudo apoderarse del trono por medio de halagos .

Seleuco IV fue sucedido por su hermano, Antíoco IV Epífanes, quien se congració con los romanos.

Daniel 11:22 Las fuerzas enemigas serán barridas delante de él como por inundación de aguas; serán del todo destruidas, junto con el príncipe del pacto.

El príncipe del pacto : Se trata del sumo sacerdote judío Onías III.

Daniel 11:23 Él, después del pacto, engañará, subirá y saldrá vencedor con poca gente.

Daniel 11:24 Estando la provincia en paz y en abundancia, entrará y hará lo que no hicieron sus padres ni los padres de sus padres; botín, despojos y riquezas repartirá entre sus soldados, y contra las fortalezas formará sus designios. Esto durará un tiempo.

Daniel 11:25 »Despertará sus fuerzas y su ardor con un gran ejército, contra el rey del sur, y el rey del sur se empeñará en la guerra con un ejército grande y muy fuerte; pero no prevalecerá, porque le harán traición.[d]

Daniel 11:26 Aun los que coman de sus manjares lo quebrantarán; su ejército será destruido, y muchos caerán muertos.

Daniel 11:27 En su corazón, estos dos reyes tramarán hacer mal. Sentados a una misma mesa, se mentirán el uno al otro; pero no servirá de nada, porque el plazo aún no habrá llegado.

Estos dos reyes traicioneros fueron probablemente Antíoco IV de Siria y Tolomeo VI de Egipto. La traición y el engaño son armas que los que codician poder utilizan para colocarse por encima de los demás. Sin embargo, cuando dos codiciosos tratan de hacerse esto, el juego se convierte en un proceso autodestructivo en que se debilitan ambos. También es fútil, pues Dios tiene el poder en sus manos.

Daniel 11:28 Él volverá a su tierra con gran riqueza, y pondrá su corazón contra el pacto santo; hará su voluntad y volverá a su tierra.[e]

Daniel 11:29 Al tiempo señalado volverá al sur; pero la última venida no será como la primera.

La ocupación de Antíoco a Jerusalén incluyó el establecimiento de regulaciones contra la circuncisión, la observancia del día de reposo y las prácticas dietéticas judías.

Antíoco IV Epífanes invadiría otra vez «el sur», pero las naves enemigas lo obligarían a retirarse. En su retirada saqueó a Jerusalén, profanó el templo, y detuvo los sacrificios. El santuario fue contaminado cuando Antíoco IV Epífanes sacrificó puercos en un altar erigido para honrar a Zeus. De acuerdo con la ley judía, los cerdos eran inmundos y no debían tocarse ni comerse. Sacrificar un cerdo en el templo era el peor insulto que un enemigo podía hacer a los judíos. Esto ocurrió en 168-167 a.C.

Daniel 11:30 Porque vendrán contra él naves de Quitim,[f] y él se contristará y retrocederá, se enojará contra el pacto santo y hará según su voluntad; volverá, pues, y se entenderá con los que abandonen el santo pacto.

Naves de Quitim : En las que Roma enviaba una delegación.

Daniel 11:31 »Se levantarán sus tropas, que profanarán el santuario y la fortaleza, quitarán el sacrificio continuo y pondrán la abominación desoladora.[g]

La abominación desoladora : Estuvo constituida por la erección del altar de Zeus sobre el altar de los holocaustos en el templo.

Daniel 11:32 Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto; pero el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.

La referencia puede ser a Menelao, el sumo sacerdote a quien Antíoco llegó a conquistar y que conspiró con él contra los judíos leales a Dios. «El pueblo que conoce a su Dios» pudieran ser los macabeos y sus simpatizantes; sin embargo, puede haber otro cumplimiento en el futuro.

Daniel 11:33 Los sabios del pueblo instruirán a muchos; pero durante algunos días caerán a espada y a fuego, en cautividad y despojo.

Los momentos de prueba nos recuerDaniel nuestra debilidad e incapacidad para enfrentar dificultades. En esos momentos buscamos respuestas, liderazgo, dirección clara. Cuando viene la prueba, la Palabra de Dios interesa incluso a quienes en tiempos mejores nunca la mirarían. Los creyentes debemos entonces prepararnos para aprovechar las oportunidades de hablar de la Palabra de Dios en tiempos de necesidad. También debemos prepararnos para la persecución y el rechazo si enseñamos y predicamos.

Daniel 11:34 En su caída serán ayudados con un pequeño socorro, y muchos se juntarán a ellos con lisonjas.

Daniel 11:35 También algunos de los sabios caerán para ser depurados, limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo.

El mensajero de Dios describe un tiempo de prueba cuando incluso los creyentes dotados pueden tropezar. Esto puede significar

(1) caer en pecado,

(2) volverse temeroso y perder la fe,

(3) por error seguir una enseñanza equivocada, o

(4) experimentar un sufrimiento severo y el martirio. Si resistimos y perseveramos en la fe, esta experiencia sólo nos refinará y nos hará más puros. ¿Esta usted pasando por tribulaciones? Reconózcalas como oportunidades por medio de las cuales Dios lo puede refinar.

Daniel 11:36 »El rey hará su voluntad, se ensoberbecerá y se engrandecerá sobre todo dios;[h] contra el Dios de los dioses hablará maravillas,[i] y prosperará hasta que sea consumada la ira, porque lo determinado se cumplirá.

Y el rey hará su voluntad : En la interpretación dispensacionalista el rey es la cabeza del Imperio Romano, el «pequeño cuerno» del cap. 7, el anticristo. Este pasaje predice su fin, cuando nadie salga en su auxilio y sea destruido por Cristo. Así se describe el fin de los regímenes y gobernantes de este mundo.

Estos versículos pueden referirse a Antíoco IV Epífanes, a Tito Vespaciano o al anticristo. Alguno de estos hechos pueden haberse cumplido ya, y otros se cumplirán en el futuro.

Daniel 11:37 Del Dios de sus padres no hará caso, ni del amor de las mujeres, ni respetará a dios alguno, porque sobre todo se engrandecerá.

Daniel 11:38 Pero honrará en su lugar al dios de las fortalezas, un dios que sus padres no conocieron; lo honrará con oro y plata, con piedras preciosas y cosas de gran precio.

Se cree que el «dios de la Fortaleza» se refiere a Júpiter o Zeus. La implicación es que el rey hará de la guerra su dios. Más que todos sus antepasados, librará guerras y glorificará sus horrores.

Daniel 11:39 Con un dios ajeno se hará de las fortalezas más inexpugnables, colmará de honores a los que lo reconozcan, los hará gobernar sobre muchos y repartirá tierras como recompensa.

Daniel 11:40 »Al cabo del tiempo, el rey del sur contenderá con él; y el rey del norte se levantará contra él como una tempestad, con carros y gente de a caballo y muchas naves; y entrará por las tierras, las invadirá y pasará.

La profecía da una vuelta aquí. Antíoco IV se desvanece de la vista y el anticristo de los últimos días se convierte en el centro de atención desde este punto hasta el final del libro de Daniel.

Daniel 11:41 Entrará en la tierra gloriosa, y muchas provincias caerán; pero escaparán de sus manos Edom, Moab y la mayoría de los hijos de Amón.

Daniel 11:42 Extenderá su mano contra las tierras, y no escapará el país de Egipto.

Daniel 11:43 Se apoderará de los tesoros de oro y plata, y de todas las cosas preciosas de Egipto. Los de Libia y de Etiopía lo seguirán.

Daniel 11:44 Pero noticias del oriente y del norte lo atemorizarán, y saldrá con gran ira para destruir y matar a muchos.

Daniel 11:45 Plantará las tiendas de su palacio entre los mares y el monte glorioso y santo; pero llegará a su fin, y no tendrá quien lo ayude.

Interpretación clásica: Dentro de este contexto, la interpretación clásica considera el pasaje como una referencia a Antíoco Epífanes, arquetipo del anticristo, a quien se cree expresamente descrito en versículos 40-45.

«El monte glorioso y santo» es el Monte de Sion o la ciudad de Jerusalén

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