Esdras 3:12 Y muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de casas paternas, ancianos que habían visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría.
El llanto probablemente estaba motivado por la falta de esplendor del templo, en comparación con el construido por Salomón.
Cincuenta años después de su destrucción, se estaba reconstruyendo el templo (536 a.C.). Algunos de los ancianos recordaban el templo de Salomón y lloraron pues el nuevo templo no sería tan glorioso como el primero. Sin embargo, la belleza de un edificio no es tan importante para Dios como lo son las actitudes de los constructores y de los adoradores. A Dios le interesa más lo que somos que lo que logramos. Nuestro mundo siempre está cambiando, y las cosas grandiosas que logramos decaen y desaparecen. Busque servir a Dios de todo corazón. Entonces no necesitará comparar su trabajo con el de ninguna otra persona.
Debido a que el nuevo templo fue construido sobre los cimientos del templo de Salomón, las dos estructuras no eran tan diferentes en tamaño. Pero el antiguo templo era mucho más elaborado y estaba más adornado, y estaba rodeado de muchos edificios y patios. Ambos templos estaban construidos con madera de cedro importada, pero el de Salomón estaba decorado con enormes cantidades de oro y piedras preciosas. Más de siete años duró la construcción del templo de Salomón; cuatro el de Zorobabel. El templo de Salomón estaba en el centro de una ciudad floreciente, el de Zorobabel estaba en medio de ruinas. Con razón el pueblo lloró.
Esdras 3:13 Y no podía distinguir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro; porque clamaba el pueblo con gran júbilo, y se oía el ruido hasta de lejos.
La celebración que hubo después de la colocación de los cimientos del templo se vio marcada por contrastes en las emociones: gritos de alegría y voces de llanto. Ambos eran apropiados. El Espíritu Santo puede estimularnos tanto para regocijarnos en la bondad de su gracia como para lamentarnos por nuestros pecados que han requerido de su corrección. Cuando estemos en la presencia del Dios todopoderoso nos sentiremos llenos de gozo y gratitud y, al mismo tiempo, estaremos seriamente conscientes de nuestros defectos.
