(iv) Pedro pasa a hablar de la Segunda Venida de Cristo. Eso quiere decir, entre otras cosas, que la Historia tiene una meta.
(v) Pedro insiste en que todo lo que ha sucedido había sido anunciado de antemano. Los judíos se negaban a aceptar la idea de que el Escogido de Dios tuviera que sufrir; pero Pedro insiste en que, si escudriñaran sus Escrituras, la encontrarían allí.
(vi) Pedro les recuerda su privilegio nacional. En un sentido muy especial, los judíos eran el pueblo escogido de Dios. De ahí que fuera a ellos a los primeros que se anunció el Evangelio.
(vii) Finalmente, expone la ineludible verdad de que ese especial privilegio conlleva una responsabilidad especial también. Es el privilegio, no de un honor especial, sino de un servicio especial.
