El argumento de la epístola
Algunos investigadores llegan a decir que el tema de Efesios va más allá del de ninguna de las otras cartas de Pablo.
Veamos cuál es ese tema. Ya hemos visto que Efesios está íntimamente relacionada con Colosenses, cuyo tema central es la todosuficiencia de Jesucristo. En Él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento (Colosenses 2:3); toda la plenitud de Dios mora en Él (Colosenses 1:19); en Él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad (Colosenses 2:9); Él solo es necesario y suficiente para la salvación (Colosenses 1:14). Todo el argumento de Colosenses se basa en la todosuficiencia de Cristo.
El argumento de Efesios es un desarrollo de esa idea. Se resume en dos versículos del primer capítulo en los que Pablo dice que Dios, «habiéndonos dado a conocer en toda sabiduría e intuición el misterio de Su voluntad, de acuerdo con Su propósito, que Él Se trazó en Cristo como un plan para la plenitud del tiempo, de unir todas las cosas en Él, las cosas del Cielo y las de la Tierra» (Efesios 1:9-10).
El pensamiento clave de Efesios es la recapitulación de todas las cosas en Jesucristo. En la naturaleza tal como se nos presenta aparte de Cristo, no hay nada más que desunión y desarmonía; se presenta «con las fauces y las garras ensangrentadas.» El dominio humano ha quebrantado la unión social que debería existir entre el hombre y los animales; los hombres están divididos entre sí; las clases sociales están divididas; las naciones, también; las ideologías, lo mismo; los judíos, de los gentiles. Lo que es verdad del mundo de la naturaleza exterior lo es también del de la naturaleza humana. Todos somos el campo de batalla de una guerra civil interior, desgarrados entre el deseo del bien y el deseo del mal; la persona humana odia y ama sus pecados al mismo tiempo. Según tanto el pensamiento griego como el judío de tiempos de Pablo esta desarmonía se extiende hasta los lugares celestiales. Una batalla cósmica se está librando entre los poderes del mal y los del bien, entre Dios y los demonios. Lo peor de todo es que hay desarmonía entre la humanidad y Dios. La persona humana, que fue creada para la comunión con Dios, está alienada de Él.
Así que, en este mundo apartado de Cristo no hay nada más que desunión. Esa desunión no es el propósito de Dios, pero puede llegar a ser unidad solamente cuando todas las cosas estén unidas en Cristo. Como decía E. F Scott: «Los innumerables cabos sueltos tenían que traerse a Cristo, reanudarse otra vez, y volver a como habían estado en el principio.» El pensamiento central de Efesios es la consciencia de la desunión del universo, y la convicción de que sólo puede llegarse a la unidad cuando todo se una en Cristo.
El origen del pensamiento de Pablo
¿Cómo llegó Pablo a esta. gran concepción de la unidad de todas las cosas en Jesucristo? Lo más probable es que llegara por dos caminos. Seguramente es la inevitable consecuencia de su convicción, expresada tan vivamente en Colosenses, de que Cristo es todo suficiente. Pero bien puede ser que hubiera otra circunstancia que moviera la mente de Pablo en esta dirección. Él era ciudadano romano, y estaba orgulloso de serlo. En sus viajes, Pablo había visto mucho del Imperio Romano, y ahora se encontraba en Roma, la ciudad imperial. En el Imperio Romano se había producido en el mundo una nueva unidad. La pax romana, la paz romana, era una realidad. Los reinos y los estados y los países, que habían luchado y guerreado entre sí, estaban reunidos en una nueva unidad en el Imperio de Roma. Puede ser que en la cárcel Pablo viera con nuevos ojos cómo se centraba toda esta unidad en Roma; y bien le puede haber parecido un símbolo de cómo se han de centrar todas las cosas en Cristo para que una creación y un mundo y una humanidad desunidos llegaran a reunirse en una nueva unidad. Seguramente, lejos de ser una concepción que desbordara el pensamiento de Pablo, su experiencia le conduciría precisamente a ella.
La función de la iglesia
Es en los primeros tres capítulos de la carta donde Pablo trata de esta concepción de la unidad en Cristo. En los tres capítulos siguientes tiene mucho que decir acerca del lugar que ocupa la Iglesia en el plan de Dios para hacer que se produzca esa unidad. Es en ellos donde Pablo lanza una de sus frases más maravillosas: La Iglesia es el Cuerpo de Cristo.
La Iglesia está diseñada para ser las manos que realicen la obra de Cristo, los pies que corran a cumplir Sus comisiones; la boca que proclame Su mensaje. Así pues, tenemos una doble tesis en Efesios. Primera, que Cristo es el instrumento de Dios para la reconciliación. Segunda, que la Iglesia es el instrumento de Cristo para la reconciliación. La Iglesia debe traer al mundo a Cristo, y es dentro de la Iglesia donde han de desaparecer todas las particiones de separación. Es por medio de la Iglesia como se ha de lograr la unidad de todos los elementos discordantes. Como dice E. F. Scott: «La Iglesia representa ese propósito -de reconciliación universal para el que Cristo apareció, y en la relación de cada cristiano con los demás debe hacerse realidad esta idea formativa de la Iglesia.»
