Tales palabras dieron origen a algunas preguntas. Pedro habló por sus compañeros y preguntó: «Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora?» (v. 37).
Dime si la respuesta de Jesús no refleja la ternura de un padre hacia su hijo: «No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros … vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis» (Jn 14.1-3).
Difinitivamente en la vida Cristiana un elemento vital es creer, confiar y tener Fe en quien es nuestro Salvador. Muchas preguntas que tienes si Dios te las contestara no podrías entender sus respuestas y Él te dice, No se turbe tu corazón, cree en mí.
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