Nehemias 9:25 Tomaron ciudades fortificadas y tierra fértil, y heredaron casas llenas de todo bien, cisternas hechas, viñas y olivares, y muchos árboles frutales; comieron, se saciaron y engordaron, y se deleitaron en tu gran bondad.[a]
Nehemias 9:26 »Pero te provocaron a ira y se rebelaron contra ti, y echaron tu Ley tras sus espaldas, mataron a tus profetas que los amonestaban a volver a ti, y te ofendieron grandemente.[b]
Nehemias 9:27 Entonces los entregaste en manos de sus enemigos, los cuales los afligieron; pero en el tiempo de su tribulación clamaron a ti y tú desde los cielos los oíste; y según tu gran misericordia les enviaste libertadores para que los salvaran de manos de sus enemigos.
Nehemias 9:28 Pero una vez que tenían paz, volvían a hacer lo malo delante de ti, por lo cual los abandonaste en manos de sus enemigos que los dominaron; pero volvían y clamaban otra vez a ti; tú desde los cielos los oías, y según tus misericordias muchas veces los libraste.[c]
Israel fue devastado por momentos de rebelión y de pecado intensos. Aun así, cuando el pueblo se arrepentía y regresaba a Dios, El los libraba. Dios no pone límite alguno al número de veces que podemos ir a El para obtener misericordia, pero para obtenerla debemos ir a El reconociendo nuestra necesidad y pidiéndole ayuda. Este milagro de gracia debe inspirarnos a decir “¡Cuán clemente y misericordioso eres, Dios!” Si existe un problema o una dificultad recurrente en su vida, continúe pidiendo ayuda a Dios, y esté dispuesto a hacer los cambios de actitud y de conducta que pueden corregir esa dificultad.
Nehemias 9:29 Les amonestaste a que se volvieran a tu Ley; mas ellos se llenaron de soberbia y no oyeron tus mandamientos, sino que pecaron contra tus juicios, los cuales dan vida a quien los cumple;[d] se rebelaron, endurecieron su cerviz y no escucharon.
Nehemias 9:30 »Los soportaste por muchos años, y les testificaste con tu espíritu por medio de tus profetas, pero no escucharon;[e] por lo cual los entregaste en manos de los pueblos de la tierra.[f]
Nehemias 9:31 Mas por tus muchas misericordias no los consumiste ni los desamparaste; porque eres Dios clemente y misericordioso.[g]
Nehemias 9:32 »Ahora pues, Dios nuestro, Dios grande, fuerte, temible, que guardas el pacto y la misericordia, no sea tenido en poco delante de ti todo el sufrimiento que ha alcanzado a nuestros reyes, a nuestros gobernantes, a nuestros sacerdotes, a nuestros profetas, a nuestros padres y a todo tu pueblo, desde los días de los reyes de Asiria[h] hasta este día.
Nehemias 9:33 Pero tú eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros; porque rectamente has hecho, mas nosotros hemos hecho lo malo.[i]
Nehemias 9:34 Nuestros reyes, nuestros gobernantes, nuestros sacerdotes y nuestros padres no pusieron por obra tu Ley, ni atendieron a tus mandamientos ni a los testimonios con que los amonestabas.[j]
Nehemias 9:35 Pero ellos en su reino y en los muchos bienes que les diste, y en la tierra espaciosa y fértil que entregaste delante de ellos, no te sirvieron, ni se convirtieron de sus malas obras.[k]
Algunas veces las bendiciones mismas que Dios ha derramado en nosotros hace que nos olvidemos de El (9.28). A menudo nos vemos tentados a confiar en la riqueza y en la seguridad y no en Dios. Cuando vea lo que le sucedió a los israelitas, observe su propia vida. ¿Las bendiciones que reciben lo hacen estar agradecido y lo acercan a El o lo hacen sentirse autosuficiente y desmemoriado en cuanto a Dios?
