La voz de Dios y el candelabro
La voz divina desde encima del arca.
Al terminar la erección del tabernáculo, Moisés entra y escucha la voz de Jehová que le habla desde encima del propiciatorio del arca. El verbo indica que Dios hablaba así con Moisés por costumbre; no fue en solamente una ocasión. ¿Por qué se menciona aquí? Vemos que Moisés erigió, ungió y consagró el tabernáculo, y que las tribus demostraron su apoyo por el centro de adoración con la ofrenda de las carretas y bueyes. La mención de la voz de Dios aquí cumple la promesa, confirmando que Jehová se complace en las ofrendas del pueblo y acepta el tabernáculo, producto del trabajo y de las ofrendas del pueblo, como su morada en la tierra. El santuario llega a ser en realidad una “tienda de reunión” donde Dios se reúne con el hombre Moisés, líder del pueblo de Dios. Este pasaje afirma que mientras Moisés antes consultaba con Dios en una tienda fuera del campamento, ahora lo hace en el tabernáculo, el centro del culto de todo el pueblo.
