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1 de Crónicas 19: Israel derrota a sirios y amonitas

1 de Crónicas 19:1 Israel derrota a sirios y amonitas (2 S 10.1-19) Después de estas cosas aconteció que murió Nahas, rey de los hijos de Amón, y reinó en su lugar su hijo.

La tierra de Amón estaba en la frontera oriental de Israel. Esta nación tuvo un comienzo sórdido: su antepasado fundador Ben-ammi, fue concebido por medio del incesto de Lot y su hija. Los amonitas, que eran enemigos constantes de Israel, alcanzaron su más grande fortaleza en los días de los jueces. David fue el primer líder militar de Israel que los oprimió. No fueron capaces de causar problemas posteriores durante muchos años.

1 de Crónicas 19:2  Y dijo David: «Tendré misericordia con Hanún hijo de Nahas, porque también su padre tuvo conmigo misericordia». Así David envió embajadores para que lo consolaran de la muerte de su padre. Pero cuando llegaron los siervos de David a la tierra de los hijos de Amón, donde estaba Hanún, para consolarlo,

Hanún interpretó mal las intenciones de David. Debido a que exageró sus sospechas, trajo desastre sobre sí mismo. Es posible que experiencias pasadas nos vuelvan desconfiados hacia los demás, haciéndonos cuestionar cada movimiento y suponer segundas intenciones en sus motivaciones. Sin embargo, si bien debemos ser cautelosos y sabios cuando tratamos con otros, no debemos imaginar que cada acción es malintencionada.

1 de Crónicas 19:3  los príncipes de los hijos de Amón dijeron a Hanún: «¿Según tu parecer ha enviado David a consolarte porque quiere honrar a tu padre? ¿No vienen más bien sus siervos a ti para espiar, examinar[a] y reconocer la tierra?».

1 de Crónicas 19:4  Entonces Hanún tomó a los siervos de David y los rapó, les cortó los vestidos por la mitad, hasta las nalgas, y los despachó.

Los judíos siempre llevaban barbas. El ser afeitados por la fuerza era demasiado embarazoso, pero a estos hombres también se les dejó medio desnudos. Las acciones de Hanún humillaron a estos hombres e insultaron a Israel.

1 de Crónicas 19:5  Se fueron luego, y cuando llegó a David la noticia sobre aquellos hombres, envió a recibirlos, porque estaban muy avergonzados. El rey mandó que les dijeran: «Quedaos en Jericó hasta que os crezca la barba, y entonces volveréis».

1 de Crónicas 19:6  Al ver los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a David, Hanún y los hijos de Amón enviaron mil talentos de plata para tomar a sueldo carros y gente de a caballo de Mesopotamia, de Siria, de Maaca y de Soba.

En lugar de admitir su error y buscar perdón y reconciliación, Hanún gastó una gran suma de dinero para cubrir su falta. Pagó un alto precio por esta acción (23.1-4). A menudo nos cuesta más cubrir un error que admitirlo con sinceridad. En lugar de agravar un error poniéndose a la defensiva, busque el perdón y la reconciliación tan pronto como se dé cuenta de él. Se ahorrará, a sí mismo y a los demás, mucho sufrimiento y problemas.

1 de Crónicas 19:7  Y tomaron a sueldo treinta y dos mil carros, y al rey de Maaca y a su ejército, los cuales vinieron y acamparon delante de Medeba. Y se reunieron también los hijos de Amón en sus ciudades y acudieron a la guerra.

1 de Crónicas 19:8  Cuando David lo supo, envió a Joab con todo el ejército de los hombres valientes.

1 de Crónicas 19:9  Los amonitas salieron y ordenaron la batalla a la entrada de la ciudad; y los reyes que habían venido estaban aparte en el campo.

1 de Crónicas 19:10  Y viendo Joab que el ataque contra él había sido dispuesto por el frente y por la retaguardia, escogió de los más aventajados que había en Israel, y con ellos ordenó su ejército contra los sirios.[b]

1 de Crónicas 19:11  Puso luego el resto de la gente al mando de Abisai, su hermano, y los organizó en orden de batalla contra los amonitas.

1 de Crónicas 19:12  Y dijo: «Si los sirios son más fuertes que yo, tú me ayudarás; y si los amonitas son más fuertes que tú, yo te ayudaré.

1 de Crónicas 19:13  Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le parezca».

1 de Crónicas 19:14  Entonces avanzó Joab con el pueblo que traía consigo, para pelear contra los sirios; pero ellos huyeron delante de él.

1 de Crónicas 19:15  Cuando los amonitas vieron que los sirios habían huido, huyeron también ellos delante de Abisai, hermano de Joab, y entraron en la ciudad. Entonces Joab volvió a Jerusalén.

1 de Crónicas 19:16  Al ver los sirios que habían caído delante de Israel, enviaron embajadores, y trajeron a los sirios que estaban al otro lado del Éufrates, cuyo capitán era Sofac, general del ejército de Hadad-ezer.

1 de Crónicas 19:17  Luego que fue dado aviso a David, reunió a todo Israel, cruzó el Jordán, llegó adonde estaban y ordenó batalla contra ellos. David ordenó su tropa contra los sirios, y estos pelearon contra él.

1 de Crónicas 19:18  Pero el pueblo sirio huyó delante de Israel; y mató David de los sirios a siete mil hombres de los carros y cuarenta mil hombres de a pie; asimismo mató a Sofac, general del ejército.

1 de Crónicas 19:19  Cuando los siervos de Hadad-ezer vieron que habían caído delante de Israel, concertaron paz con David y quedaron sometidos a él. A partir de entonces, el pueblo sirio nunca más quiso ayudar a los amonitas.

El rey de Amón afrenta a David

Es casi inexplicable la razón por la que el Cronista deja fuera el relato que seguía en su fuente, porque es una historia tendiente a ennoblecer a David. Aludimos a la historia de la bondad de David hacia Mefiboset. El teólogo bíblico tendría sus propias razones para omitir este relato. Una de ellas puede sugerirse: al Cronista no le agradaba volver a abordar nada que tuviera que ver con la casa de Saúl; éste era un contrahéroe. Además, en 10:6 el Cronista había declarado que toda la casa de Saúl había perecido en batalla. Se sabe de hecho que hubo sobrevivientes tal y como el libro de Samuel lo demuestra. Mefiboset pertenecía a esa familia; era nieto de Saúl; el no querer caer en contradicción puede haberle motivado a no incluir este relato. Fueran cuales hayan sido sus otras razones para obviar esta historia, estas tendrían algo que ver.

La historia a mano en cierta forma puede satisfacerle al Cronista para ilustrar la bondad del rey David. Si bien ha omitido la historia acerca de Mefiboset, no tiene inconveniente alguno en repetir casi textualmente este agravio de parte de los amonitas, pues lo que perdió en no dar la historia anterior, lo recobra en ésta. A David se le pinta como muy bondadoso con los amonitas; les envía unos emisarios de paz, porque en el pasado el rey anterior, Najas, lo había favorecido. Esta bondad de parte de David es malentendida por los consejeros del entonces rey de Amón; interpretan la función de los embajadores como la de espías. En base a esto, deshonran a los emisarios de forma vergonzosa. En 2Sa_10:4 se afirma, un tanto directamente: cortó sus vestidos por la mitad, hasta sus nalgas. El Cronista, con un poco más de delicadeza, emplea un eufemismo. Nuestro texto usa el término trasero. El hebreo reza “hasta el lugar en donde el cuerpo se divide hacia los pies”. Correctamente David se siente muy ofendido; su bondad ha sido recompensada con perfidia. A pesar de esto, el Cronista, junto con su fuente, recalca que David se ocupa de los sentimientos de sus siervos fieles, los emisarios avergonzados.

Derrota de la coalición siroamonita

Antes de ver directamente este pasaje, es preciso que se tome nota de la omisión de parte del Cronista de la historia de David y Betsabé. En realidad, la fuente del Cronista incluye esta historia en combinación con los relatos de las guerras aquí descritas. Se hace patente que el Cronista escoge cuidadosamente los materiales pertinentes a sus intereses, y deja fuera aquellos que no respalden su concepto. Claramente, el pecado de David con Betsabé demuestra el lado oscuro y pecaminoso del rey David. Es parte de su historia, y no puede negarse. El Cronista no la niega; sólo la pasa por alto. Algunos dirán que esto no es legítimo por lo que al Cronista concierne. Urge, no obstante, desde el punto de vista evangélico, afirmar en la forma más categórica que el Espíritu Santo estuvo presente en esta selección. Toda la reinterpretación del Cronista de la historia encontrada en sus fuentes obedece a necesidades religiosas y espirituales de su día. Estas mismas necesidades nos pueden servir también hoy.

Este relato de cómo las fuerzas militares de David vencen a la coalición siroamonita viene a complementar el cuadro de David como gran caudillo guerrero, pero también no deja de notarse que estas victorias siempre se lograban con la ayuda de Dios. El que David no participase directamente en estas guerras, sino sólo mediante sus oficiales y ejércitos, no resta importancia de su estrategia militar. Ciertamente, el Cronista no contempla que este relato reste importancia a David. Se incluye, porque precisamente recalca su importancia.

La narración del Cronista típicamente difiere de su fuente respecto a cifras. En esta ocasión puede que medie no tanto la tendencia del Cronista por exagerar como un error de un copista. Se trata del dato respecto a los 1.000 talentos de plata puestos por los hijos de Amón para alquilar 32.000 carros y jinetes. El hecho de que esta cifra represente más de 33 toneladas de plata hace que uno no pueda menos que asombrarse por tal cifra. Además, se lee en 2Ch_25:6 que sólo 100 talentos se usaron para emplear a 100.000 hombres. Las dos cosas combinadas sugieren que puede haberse registrado confusión en la transmisión de las cifras.

Otro caso, un tanto más típico del Cronista, tiene que ver con las cifras en el versículo 18. En 2 de Samuel 10:18 se lee que David dio muerte a 700 hombres de los carros. Nuestro texto en Crónicas multiplica esa cifra por diez. En lugar de 700 ya son 7.000. Pudiera ser, no obstante, que esta exageración se deba no tan sólo al mismo Cronista sino también a la misma tendencia en la versión comentada del libro de Samuel que empleaba, o sea una versión diferente al texto masorético.

Un ejemplo contradictorio a la tendencia normal de aumentar cifras se halla en una comparación de los mismos textos anteriores. En 2 de Samuel 10:18 el Deuteronomista alude a 40.000 jinetes, en cambio el Cronista alude a 40.000 hombres de infantería. En esta ocasión pareciera que las cifras del Cronista son las más conservadoras. Es mucho más fácil que hubiera un numero tal entre soldados a pie que a caballo. Ahora bien, esta inconsistencia en el manejo de cifras de parte del Cronista nos hace pensar que entrarían varios factores: sus propias tendencias ya aludidas más cuestiones de fuentes usadas por éste. Hay que recordar que las fuentes empleadas por el Cronista no eran exactamente las mismas que se tienen en el texto masorético. Un recordatorio más viene al caso; la tendencia del Cronista por exagerar no obedecía a un deseo de engañar o falsificar. Sus intenciones eran (dentro de prácticas aceptadas durante su día) las de engrandecer al héroe David.

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