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Salmo 74: El santuario destruido

Salmo 74:1  Masquil de Asaf. Oh Dios, ¿por qué nos has rechazado para siempre? ¿Por qué se enciende tu ira contra las ovejas de tu prado?

Esta oración no fue escrita por Asaf , porque el tema del que trata se refiere a una época posterior, pero sí compuesta por discípulos de su «escuela». El furor o ira de Dios se representa a veces en el AT haciendo referencia al fuego

Salmo 74:2  Acuérdate de tu congregación, la que adquiriste desde los tiempos antiguos, la que redimiste para que sea la tribu de tu heredad, y de este monte Sion donde has habitado.

La gran ira de Dios en contra de Israel creció durante los muchos años del pecado e idolatría del pueblo. Su paciencia resistió varias generaciones, pero al final se echó a un lado para dar lugar al juicio. Si usted cae en pecado, busque pronto el perdón de Dios. Su misericordia puede venir veloz y su ira puede apartarse de la misma manera. Pero si persiste en pecar, no se sorprenda si su paciencia se acaba y le cede el lugar al furor de Dios.

Salmo 74:3  Dirige tus pasos hacia las ruinas eternas; todo lo que hay en el santuario lo ha dañado el enemigo.

Salmo 74:4  Tus adversarios han rugido en medio de tu lugar de reunión; han puesto sus estandartes por señales.

Salmo 74:5  Parece como si alguien hubiera levantado el hacha en espeso bosque.

Salmo 74:6  Y ahora, toda su obra de talla hacen pedazos con hachas y martillos.

Salmo 74:7  Han quemado tu santuario hasta los cimientos; han profanado la morada de tu nombre.

La quema del santuario por Nabuzaradán, siervo del rey de Babilonia, se recoge en 2 de Reyes 25:9.

Salmo 74:8  Dijeron en su corazón: Arrasémoslos por completo. Han quemado todos los santuarios de Dios en la tierra.

Cuando los ejércitos enemigos derrotaron a Israel, saquearon y quemaron Jerusalén tratando de borrar toda huella de Dios. Esta ha sido a menudo la respuesta de la gente que odia a Dios. En la actualidad muchos tratan de borrar todas las huellas de Dios de las tradiciones de la sociedad y de los temas enseñados en las escuelas. Haga lo que esté a su alcance para ayudar a mantener una influencia cristiana, pero no se desaliente cuando aparezcan otros que progresen a pasos agigantados en eliminar las huellas de Dios, ya que no pueden eliminar su presencia entre los creyentes.

Salmo 74:9  No vemos nuestras señales; ya no queda profeta, ni hay entre nosotros quien sepa hasta cuándo.

Salmo 74:10  ¿Hasta cuándo, oh Dios, blasfemará el adversario? ¿Despreciará el enemigo tu nombre para siempre?

Desde nuestra perspectiva, Dios parece que a veces es muy lento para intervenir a nuestro favor. Pero lo que puede parecernos lento es el tiempo adecuado desde la perspectiva de Dios. Es muy fácil impacientarse porque Dios no actúa, sin embargo nunca dejemos de esperar en El. Cuando Dios permanece en silencio mientras usted atraviesa profundas angustias, siga el método de este salmo. Analice los grandes hechos de Dios en toda la historia bíblica y recuerde lo que El ha hecho en su vida. Esto le recordará que Dios no solo trabaja en la historia, sino en su vida también.

Salmo 74:11  ¿Por qué retiras tu mano, tu diestra? ¡Sácala de dentro de tu seno, destrúyelos !

Salmo 74:12  Con todo, Dios es mi rey desde la antigüedad, el que hace obras de salvación en medio de la tierra.

Salmo 74:13  Tú dividiste el mar con tu poder; quebraste las cabezas de los monstruos en las aguas.

La repetición del pronombre personal tú destaca que Dios, y no otro, es el único capaz de realizar estos prodigios. «Monstruos en las aguas» nos recuerda las palabras de Dios a Egipto. «Leviatán» se refiere a la serpiente de las siete cabezas de los cananeos, llamada Lotán. En sus leyendas, Baal vencía a estas criaturas. Este salmo alaba a Dios por hacer en la realidad lo que los dioses cananeos solo podían hacer en leyendas.

Salmo 74:14  Tú aplastaste las cabezas de Leviatán; lo diste por comida a los moradores del desierto.

Leviatán : Símbolo que representa a los monarcas opresores de Egipto. Las bestias a menudo representaban a las naciones. Hay algunos que traducen la palabra moradores por bestias, de acuerdo con Ezequiel 32:4.

Salmo 74:15  Tú abriste fuentes y torrentes; tú secaste ríos inagotables.

Salmo 74:16  Tuyo es el día, tuya es también la noche; tú has preparado la lumbrera y el sol.

Salmo 74:17  Tú has establecido todos los términos de la tierra; tú has hecho el verano y el invierno.

Salmo 74:18  Acuérdate de esto, SEÑOR: que el enemigo ha blasfemado, y que un pueblo insensato ha despreciado tu nombre.

Insensato : Aquí y en versículo 22 se refiere a pueblos paganos e idólatras, no sólo ignorantes.

Salmo 74:19  El alma de tu tórtola no entregues a la fiera; no olvides para siempre la vida de tus afligidos.

Salmo 74:20  Mira el pacto, SEÑOR, porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de moradas de violencia.

Salmo 74:21  No vuelva avergonzado el oprimido; alaben tu nombre el afligido y el necesitado.

Salmo 74:22  Levántate, oh Dios, defiende tu causa; acuérdate de cómo el necio te injuria todo el día.

Salmo 74:23  No te olvides del vocerío de tus adversarios, del tumulto de los que se levantan contra ti, que sube continuamente.

Suplica por causa de la ruina del Templo

Las súplicas de la comunidad son oraciones que nacen de la angustia de una situación desesperante y claman por socorro. La estructura puede variar, pues contiene la queja, la petición y una conclusión. Pero una estructura más detallada se encuentra en algunos de estos salmos. Este Salmo 74 es un buen ejemplo en que podemos ver la siguiente estructura:

a) un llamado de auxilio y pedido de ayuda
b) una descripción de la calamidad (se involucran tres partes: los enemigos, el pueblo mismo, y Dios);
c) una confesión de confianza (generalmente basada en los hechos pasados);
d) una apelación al honor de Dios o al pacto
e) una súplica de rescate (a menudo usa verbos imperativos y pide el castigo de los enemigos);
f) un voto de alabanza en caso de haber liberación (muchos traducen “alabarán tu nombre”).

El Salmo 74 aparentemente describe el mismo desastre que se lamenta en el Salmo 79 y en el libro de Lamentaciones. Probablemente era la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor en 587 a. de J.C. Algunos han sugerido la profanación del templo por Antíoco Epífanes en 168 a. de J.C.; sin embargo, los descubrimientos de los Rollos del Mar Muerto muestran que Salmos escritos en esa época tardía tenían un estilo muy diferente. El Salmo podría referirse a alguna otra catástrote en el período persa, pero es más probable que sea la destrucción de 587 a. de J.C., de modo que fue escrito durante o pocos años después de ese evento.

Clamor por socorro

El pueblo pregunta por qué, pues no sólo les preocupa la destrucción del templo sino que temen que Dios les haya abandonado. A menudo nosotros también estamos en situaciones que no entendemos. Podemos ser francos con Dios y preguntarle: ¿Por qué?

La referencia a las ovejas de tu prado (versículo 1) es típica de los Salmos de Asaf, y se ve también en Jeremías. La frase indica que el pueblo, aun en esta situación, reconoce que pertenece a Dios; será la fuente de la esperanza que se expresa más adelante.

Tu congregación reconoce que sufren como comunidad. Y es una comunidad de Dios. El la “adquirió” hace mucho. Nótense las dos palabras que vienen del lenguaje del éxodo: adquiriste que conlleva la idea de “comprar”, y redimiste que habla de un rescate.

La tribu de su heredad se refiere a todo Israel y destaca la responsabilidad que Dios tiene hacia su pueblo. No sólo eso, sino que Dios antes habitó en este mismo lugar que ahora abandonó.

Dirige es un imperativo. Pide que Dios tome conciencia de la situación. El Salmo es un desafío a que clamemos a Dios cuando como comunidad estamos sufriendo los daños del adversario, pues aquí recuerdan a Dios que esta destrucción es obra de los enemigos.

El santuario destruido

En esta estrofa se queja de los enemigos; ellos se burlan de la obra de Dios. Cuando el pueblo de Dios está en dificultades los enemigos, especialmente el enemigo principal, el diablo, se burla.

Sus estandartes por señal es una frase dificil. En heb. estandartes y señal son la misma palabra. Puede referirse a insignas militares o mejor a las insignas religiosas como la circuncisión y el día de reposo. Es decir lo opresores impusieron otras costumbres.

Los versículos 5 y 6 indican la gravedad de la destrucción. Pintan un cuadro de destrucción furiosa. Los enemigos hacen estragos con la obra de Dios.

Nótese la semejanza entre el versículo 7 y Lamentaciones 2:2. Lo primero que los enemigos de Dios hacen es tirar abajo la adoración y quitar el testimonio de su pueblo. Así deshonran el nombre de Dios. Lo mismo hoy día, donde el diablo quiere dañar al pueblo de Dios es en la adoración y en el testimonio. Usa muchas artimañas para hacerlo, empezando con los chismes y los roces entre hermanos. Aquí destruyeron los lugares de culto.

Los enemigos blasfeman

Las señales aquí traduce la misma palabra heb. que en el versículo 4. Otra vez podrían ser señales militares, pero es más probable que el autor piensa en signos o señales para conocer la voluntad de Dios. Al pueblo le preocupa el silencio de Dios como se ve también en Lamentaciones 2:9. Jeremías había profetizado un cautiverio de 70 años, pero si este pueblo era un remanente que quedó en Judá, posiblemente no conocían esa profecía.

Podemos ver dos desafíos en el versículo 10. Primero, hemos de clamar a Dios como un pueblo, todo el pueblo de Dios unido. Y segundo, no debemos pensar solamente en nosotros mismos sino en el honor de Dios.

¿Hasta cuándo…?y ¿Por qué…? son las preguntas de un pueblo desesperado, que está perdiendo la esperanza, que no entiende por qué Dios no contesta.

Maravillas que Dios hizo antes

Dios es mi rey. El Salmo es del pueblo, pero cada uno en la comunidad debe declarar y confesar su fe. Aquí, a pesar de la situación desesperante, se declara una confianza profunda en Dios. El Dios que hizo grandes cosas con nosotros (en el éxodo) todavía hace milagros en la historia. A la luz de los hechos del éxodo, estos enemigos parecen pequeños. Nótese el profundo efecto que tiene la teología de la elección y la fidelidad de Dios.

En los versículos 13 y 14 se mencionan figuras tomadas de la mitología cananea. Es claro que el salmista está hablando de los grandes hechos del éxodo (dividiste el mar). Pero lo expresa usando las figuras del monstruo acuático con siete cabezas y el Leviatán (un dragón) de la tradición mitológica de los cananeos. Esto no significa que el salmista escriba mitología; más bien usa figuras literarias de una mitología conocida en el ambiente de la misma manera que nosotros en una prédica usaríamos figuras de Cervantes. La frase: lo diste por comida a los moradores del desierto tiene su aplicación a los egipcios muertos en el mar Rojo que después fueron devorados por animales del desierto.

En los versículos 16 y 17 el salmista vuelve al lenguaje de la creación y providencia de Dios. Dios es Señor de todo, si fija los límites de la tierra también puede fijar los límites del sufrimiento de su pueblo.

Clamor por la liberación

El salmista vuelve a las peticiones de socorro, pero ahora no menciona las preguntas ¿cuándo? y ¿por qué? Empieza con la honra de Dios, como la oración de Jesús (el Padrenuestro). El Salmo nos da un ejemplo de cómo orar en situaciones de angustia. Podemos pedir que Dios honre su nombre y podemos clamar por misericordia.

Los monstruos acuáticos

En el versículo 20 el salmista apela al pacto entre Dios y su pueblo. También sugiere que podemos dialogar con Dios, podemos ser francos en nuestras peticiones. Dios prometió cuidar a su pueblo. Además, en el versículo 21, el salmista apela a la debilidad del pueblo; Dios ayuda a los débiles.

Levántate, oh Dios. El pueblo pide que Dios actúe. De nuevo apela a la honra de Dios porque los enemigos se burlan de él. Clama a Dios porque tiene la confianza en que el Dios que creó todo y llevó a cabo la liberación en el éxodo puede también obrar una gran liberación en esta situación.

Redimidos con propósito

El salmista evoca en un hermoso paralelismo bíblico la compra o adquisición, y el rescate o redención, la liberación de la servidumbre, según el cual el pueblo pasa a ser objeto de la posesión amorosa de Dios.

1.     A Dios no le bastó “comprar” a su pueblo, tuvo que “rescatarlo”.
2.     El pecado se lo había robado de alguna manera.
3.     Dios lo libera y se convierte en el Redentor de Israel.
4.     Dios es por excelencia el Go’ el de Israel, es decir, su redentor, su “rescatador”.
5.     Dios rescata a su pueblo, lo “reivindica como suyo”.
6.     No lo rescató con un espíritu de venganza, sino acercándose a él con amor
7.     La promesa: “No temas, porque yo te he redimido. Te he llamado por tu nombre; tú eres mío”

Joya bíblica  Ya no distinguimos nuestras señales;  ya no hay profeta, ni con nosotros hay quien sepa hasta cuándo…

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