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Éxodo 12: La Pascua

Éxo 12:1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:

Éxo 12:2 Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año.

Éxo 12:3 Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.

Algunas fiestas fueron instituidas por Dios mismo. La Pascua era una festividad designada para celebrar la liberación de Israel de Egipto y para recordar al pueblo lo que Dios hizo. También, las fiestas pueden ser importantes hoy en día, como recordatorios anuales de lo que Dios ha hecho por nosotros. Desarrolle tradiciones en su familia para hacer resaltar el significado religioso de ciertas fiestas. Estas sirven como recordatorios para la gente mayor y como experiencias de aprendizaje para los jóvenes.

Para que los israelitas se salvaran de la plaga de la muerte, tenían que matar un cordero sin defectos y colocar su sangre en los marcos de las puertas de cada casa. ¿Por qué sacrificaron un cordero los hebreos? Al matar un cordero los israelitas estaban derramando sangre inocente. El cordero era un sacrificio, un sustituto de la persona que se suponía debía morir en la plaga. Desde este punto en adelante, el pueblo hebreo tendría un entendimiento claro de que el ser salvados de la muerte significaba que otra vida debía ser sacrificada en su lugar.

Éxo 12:4 Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero.

Éxo 12:5 El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras.

Éxo 12:6 Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.

Éxo 12:7 Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.

Éxo 12:8 Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.

Las hierbas amargas han sido tradicionalmente consideradas como representativas de la amargura de la servidumbre en Egipto.

Éxo 12:9 Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas.

Éxo 12:10 Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.

Éxo 12:11 Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua(A) de Jehová.

La Pascua fue originalmente una fiesta celebrada por aquellos que estaban próximos a ser liberados por su obediencia al Dios del pacto; sirvió como dramática prueba final de la presencia y protección de Dios. Su continua celebración por toda la congregación de Israel serviría como un recordatorio a aquellos que fueron liberados y a sus descendientes.

Se celebra en el mes de Nisán (también llamado Abib; marzo-abril), y marca el inicio del nuevo año porque representa el comienzo de una nueva vida para Israel como pueblo. Se caracteriza por la selección de un cordero que es sacrificado cuatro días más tarde y comido como parte de una cena conmemorativa mayor. Como fiesta de la esperanza y la vida, la Pascua representa liberación y un nuevo comienzo; en muchos de sus elementos constituye una anticipación de Cristo, el Cordero de Dios, como nuestro redentor.

La fiesta de la Pascua era una celebración anual para recordar la noche cuando el ángel de Jehová «pasó sobre» las casas de los israelitas. Los hebreos siguieron las instrucciones de Dios y colocaron la sangre del cordero en los postes de las puertas de sus casas. Esa noche el primogénito de cada familia que no tuviera sangre en los dinteles de la puerta sería muerto. El cordero tenía que matarse para proporcionar la sangre que los protegería. (Esto anunciaba la sangre de Cristo, el Cordero de Dios, que dio su sangre por los pecados del mundo.) Dentro de sus casas, los israelitas comieron una cena de Pascua que incluía cordero asado, hierbas amargas y pan sin levadura. El pan sin levadura se podía hacer rápidamente ya que no tenían que esperar a que leudara. Así podrían estar listos para salir en cualquier momento. Las hierbas amargas significaban la amargura de la esclavitud.

La comida de la Pascua debía ser ingerida apresuradamente, con todos sus participantes listos para salir cuando Dios lo ordenara.

Comer la cena de Pascua mientras llevaban puestas ropas para viajar era una señal de la fe de los hebreos. Aunque todavía no eran libres, tenían que prepararse, ya que Dios les había dicho que los sacaría de Egipto. Su preparación fue un acto de fe. Prepararnos para el cumplimiento de las promesas de Dios en las Escrituras, por improbables que puedan parecer, demuestra fe.

Éxo 12:12 Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová.

La Pascua constituía un juicio contra todos los dioses de Egipto . Era la proclamación definitiva del poder de Dios.

Éxo 12:13 Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.

La importancia de los sacrificios de sangre . LA SANGRE. En el libro de éxodo se pone de manifiesto una más amplia comprensión de la importancia de los sacrificios de sangre. El sacrificio es percibido como el medio de liberación para el individuo, la familia y la nación. La sangre de los animales para los sacrificios era usada regularmente como ofrenda para los pecados, así como para consagrar los instrumentos de adoración. Se le llama por vez primera «la sangre del pacto». En el pacto con Moisés y en el sacerdocio levítico encontramos la más detallada administración de la sangre de los sacrificios. El significado del papel de la sangre apunta aquí hacia la sangre de Cristo y su aplicación para nuestra redención, justificación y santificación.

Éxo 12:14 Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.

Éxo 12:15 Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel.

Éxo 12:16 El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer.

La convocación era una asamblea sagrada, o reunión del pueblo para el descanso y la adoración.

Éxo 12:17 Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura,(B) porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua.

Éxo 12:18 En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde.

Éxo 12:19 Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel.

El término casas puede ser aplicado a las tiendas o pequeñas cabañas.

Éxo 12:20 Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura.

Éxo 12:21 Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua.

Éxo 12:22 Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana.

El hisopo es un miembro de la familia de la menta. La sangre simbolizaba la derramada por Cristo, que nos trae la salvación.

Éxo 12:23 Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir.(C)

La Pascua se convirtió en un memorial anual de la forma en que Dios liberó a los hebreos de Egipto. Cada año el pueblo se detendría a recordar el día en el que el destructor (ángel de la muerte de Jehová) pasó sobre sus casas. Dieron gracias a Dios por salvarlos de la muerte y por sacarlos de una tierra de esclavitud y de pecado. Los creyentes actuales también experimentamos un día de liberación, el día en que fuimos librados de la muerte espiritual y de la esclavitud del pecado. La Cena del Señor es nuestro memorial de la Pascua, de nuestra nueva vida y de la libertad del pecado. La próxima vez que surjan luchas y pruebas, piense en cómo Dios lo ha librado en el pasado y en su promesa de una nueva vida con El.

Éxo 12:24 Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre.

Éxo 12:25 Y cuando entréis en la tierra que Jehová os dará, como prometió, guardaréis este rito.

Éxo 12:26 Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?,

Éxo 12:27 vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró.

Éxo 12:28 Y los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente así, como Jehová había mandado a Moisés y a Aarón.

Los hijos deben tomar parte en la Pascua y allí ser instruidos en su significado.

Muerte de los primogénitos

Éxo 12:29 Y aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito(D) en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales.

Éxo 12:30 Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto.

Todos los primogénitos de los egipcios murieron, sin embargo, todos los niños israelitas se salvaron. Debido a que la sangre del cordero había sido colocada en los dinteles. Así comenzó la historia de la redención, el tema central de la Biblia. Redención significa «volver a comprar» o «salvar de la cautividad por el pago de un rescate». Una de las maneras de volver a comprar un esclavo era a través de otro esclavo común o superior en intercambio. Esa es la forma que Dios eligió para comprarnos de nuevo: ofreció su propio Hijo por nosotros.

En los tiempos del Antiguo Testamento, Dios aceptó una ofrenda simbólica. Jesús aún no había sido sacrificado, de esta manera Dios aceptaba la vida de un animal en lugar de la de un pecador. Al venir Jesús, sustituyó su vida sin defecto por nuestras vidas con pecado, tomando para sí el castigo del pecado que merecíamos. Así nos redimió del poder del pecado y restauró nuestra comunión con Dios. El sacrificio de Jesús hace que el sacrificio de animales ya no sea necesario.

Debemos reconocer que si queremos librarnos de las consecuencias mortales de nuestro pecado, se debe pagar un tremendo precio. Pero no tenemos que pagarlo nosotros. Jesucristo, nuestro sustituto, nos redimió con su muerte en la cruz. Nuestra parte es confiar en El y aceptar su regalo de vida eterna. Nuestros pecados han sido pagados y el camino está libre para que comencemos una nueva relación con Dios

Éxo 12:31 E hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo: Salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel, e id, servid a Jehová, como habéis dicho.

Éxo 12:32 Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, e idos; y bendecidme también a mí.

Faraón fue directamente afectado por la última plaga. Entonces les pidió a los hebreos que se marcharan; también solicitó una bendición. En este momento, reconoció que el Dios de los hebreos era Dios, y que él y los dioses de Egipto habían sido derrotados.

Éxo 12:33 Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos muertos.

Éxo 12:34 Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus sábanas sobre sus hombros.

Algunas traducciones mencionan que la sábana donde llevaban la masa estaba en una amasadera. Esto era un gran tazón hecho de madera, bronce o cerámica y se utilizaba para amasar la mezcla. El pan se hacía combinando agua con harina en el tazón con un poco de levadura que se había apartado de la masa del día anterior. El pan era el alimento principal en la dieta de los hebreos, y por eso era vital cargar con la amasadera. Esta podía llevar fácilmente sobre el hombro.

Éxo 12:35 E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos.

Éxo 12:36 Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios.(E)

Los israelitas salen de Egipto

Éxo 12:37 Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.

De Ramesés a Sucot debe haber sido hacia el este, por la vía más directa. Los seiscientos mil hombres , más las mujeres y los niños, pueden haber hecho ascender a 1, 5 ó 2 millones los participantes en el éxodo.

Éxo 12:38 También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado.

Multitud de toda clase de gentes : Estos eran probablemente esclavos egipcios que siguieron el ejemplo de Israel al ofrecer un cordero en sacrificio. Vieron actuar al Dios de Israel, y creyeron y recibieron la bendición de Dios por obedecerle. Estas relaciones se mantuvieron hasta la entrega de la Ley, cuando fueron excluidos; si los hombres optaban por ser circuncidados, no se tomaría en cuenta su origen nacional y podrían participar a plenitud.

Se estima que el número total de la gente que salió de Egipto fue de dos millones aproximadamente. La frase «toda clase de gentes» quizá se refiera a egipcios y a otros que fueron llevados a los hebreos por las obras poderosas de Dios y quienes decidieron salir de Egipto junto con ellos.

Éxo 12:39 Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto, pues no había leudado, porque al echarlos fuera los egipcios, no habían tenido tiempo ni para prepararse comida.

Éxo 12:40 El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos treinta años.(F)

Cuatrocientos treinta años habían pasado desde la emigración de la familia de Jacob hasta la época del éxodo. Conservadoramente se estima el año 1446 a.C. como la fecha en que ello ocurrió.

Éxo 12:41 Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto.

Éxo 12:42 Es noche de guardar para Jehová, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardarla para Jehová todos los hijos de Israel en sus generaciones.

Éxo 12:43 Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Esta es la ordenanza de la pascua; ningún extraño comerá de ella.

Éxo 12:44 Mas todo siervo humano comprado por dinero comerá de ella, después que lo hubieres circuncidado.

Éxo 12:45 El extranjero y el jornalero no comerán de ella.

Éxo 12:46 Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni quebraréis hueso suyo.(G)

Éxo 12:47 Toda la congregación de Israel lo hará.

Éxo 12:48 Mas si algún extranjero morare contigo, y quisiere celebrar la pascua para Jehová, séale circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de ella.

Éxo 12:49 La misma ley será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros.

Éxo 12:50 Así lo hicieron todos los hijos de Israel; como mandó Jehová a Moisés y a Aarón, así lo hicieron.

Éxo 12:51 Y en aquel mismo día sacó Jehová a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.

Establecimiento de la Pascua.

La narración de las plagas es interrumpida para dar atención detallada a la institución de la Pascua. Evidentemente el tema era de suma importancia, no únicamente por lo que significaba para la salvación de los primogénitos de Israel, sino también por lo que significaría para el futuro.

La Pascua, la fiesta más antigua de Israel, y el éxodo, el momento del nacimiento de la nación, están ligados inseparablemente. Cada vez que se celebra la Pascua, se recuerdan los poderosos hechos divinos que iniciaron la historia nacional. Al pensar en la constitución nacional, se recuerda la Pascua inicial.

Se ha sugerido que posiblemente los israelitas ya conocían una fiesta religiosa de la primavera antes de la institución de la Pascua. Moisés pidió permiso del faraón de dejar ir al pueblo para que celebrara una fiesta a Jehová en el desierto. Posiblemente hubiera tal fiesta; sin embargo, la primera Pascua se celebró en Egipto en las casas, y el propósito no tenía nada que ver con ritos primaverales de un pueblo nómada. El tema y propósito de la Pascua inicial estaban basados sobre la esperanza de la salvación de los primogénitos y sobre la esperanza de la liberación de la esclavitud egipcia. La fe se concretó con la realidad histórica, y después se formalizó la institución de la Pascua como fiesta anual.

Entre algunas tribus de Arabia celebraban una fiesta de la primavera en la que aplicaban sangre a sus tiendas para protegerlas de la entrada de los demonios. Si Israel conocía aquel rito pagano, lo cambió totalmente. De todos modos, la Pascua era un rito practicado exclusivamente por Israel en la época del AT, y lo llevó consigo al entrar en la tierra prometida. El concepto de Israel de la revelación histórica era único, y el recuerdo de los hechos salvíficos mantuvo la pureza de la fe revelada frente al subjetivismo del paganismo contemporáneo.

El principio de los meses. De aquí en adelante, como otra gente semítica, Israel tendría un calendario civil que comenzaba en el otoño, y otro calendario religioso en el principio de la primavera: Este mes… será para vosotros el primero de los meses del año. La palabra mes significa “una luna llena”, y era el plenilunio del equinoccio de la primavera.

En Exodo, el nombre del mes de Abib, o “espigas de granos”, evidentemente se refiere a la cebada que abre en la primavera en Palestina. Años más tarde, durante el exilio babilónico, se cambió el nombre del mes a Nisán para concordar con el calendario de sus vencedores. El mes corresponde a un período que cae entre abril y mayo del calendario nuestro.

En efecto, Moisés dice que el año comenzará en aquel mes, cuando su existencia real comience, es decir, el 14 de Abib con el éxodo de Egipto. Desde aquella noche, se ha celebrado la Pascua anualmente, y, de los festivales religiosos conocidos en el mundo de hoy, es el más antiguo que se practica sin interrupción.

El cordero pascual.

Cada familia debía escoger un cordero o un cabrito el día décimo del mes. El animal debía ser sin defecto, y macho de un año, lo que posiblemente significa que podría ser nacido dentro del año. El animal debía ser guardado cuatro días, para verificar que fuese perfecto: siempre se ha de ofrecer lo mejor a Dios. (Nótese que no dice nada acerca de que sea primogénito.)

Una fiesta familiar. En contraste con las otras fiestas principales de Israel, la Pascua fue establecida como un festival familiar que se celebraba en el hogar. Si la familia era demasiado pequeña, podía compartir el cordero con el vecino inmediato, de acuerdo con el número de personas. Parece que el propósito de la ley era tener un número de gente suficiente para consumir el cordero. Posteriormente, las autoridades judías estipularon que el número mínimo que podía reunirse para celebrar la pascua eran 10. Sin embargo, habitualmente los participantes eran mucho más numerosos, por lo que se estableció que la porción mínima del cordero asado podría ser del tamaño de una aceituna.

La preparación para la Pascua.

El cordero debía ser sacrificado el día 14 del mes, al atardecer. Para los judíos el día empezaba por la tarde; así que, el sacrificio ocurrió el día 14, y la cena se celebró aquella noche, cuando ya era el 15 de Abib (Nisán), la fecha de iniciar la fiesta de los panes sin levadura. La palabra atardecer es una traducción del hebreo que significa literalmente, “entre las luces”. Probablemente se refiere al período entre la puesta del sol y la oscuridad, y así lo entendían los samaritanos; sin embargo, algunos lo interpretaban como el período entre el mediodía y la puesta del sol, mientras que los fariseos, en el tiempo de Jesús, evidentemente lo tomaban como el tiempo entre la media tarde y la puesta del sol.

No se hace referencia a la presencia de ningún sacerdote. El rito de inmolar al cordero era responsabilidad de cada familia, y era un acto de fe y obediencia. Parece que el sacrificio se hizo a la puerta de la casa, y con un manojo de hisopo empapado en la sangre untaron el dintel y los postes de la puerta de las casas en donde comerían el asado. La sangre simbolizaba la vida; la plaga que iba a venir era la de la muerte, la cual amenazaba también a Israel. Por medio de la sangre del cordero, el símbolo de la vida, puesta sobre los postes y los dinteles, las entradas a la casas, Dios prohibió la entrada del destructor. Para Israel, tanto como para los países vecinos, la entrada de la casa, se consideraba un lugar sagrado, por lo que buscaban medios para evitar la entrada de espíritus malignos. La gracia divina se ve en la sangre, la dádiva de la vida del cordero. Y todavía es así para el creyente: por medio de la sangre de Jesús, el cordero de Dios, se impide la entrada de la muerte espiritual y se encuentra la vida eterna.

La comida pascual.

Hubo tres elementos en la comida de Pascua: la carne asada al fuego, panes sin levadura y hierbas amargas. Después de inmolar y limpiar el cordero, fue asado al fuego, con su cabeza, sus piernas y sus entrañas.

El comerlo era un acto de identificación con el animal sacrificado: llegaba a ser parte de la vida del participante. Debían comerlo todo, o quemar en el fuego lo que quedara. Al ser dedicado al Señor, el cordero participaba de santidad, y lo santificado nunca debía ser profanado. El principio se aplicaba tanto al animal sacrificado al Señor como a las personas que se identificaban con él en su comunidad de fe.

El cordero debía ser preparado lo más rápidamente posible. No debía ser comido crudo ni pasado por agua, pues los dos métodos tomarían demasiado tiempo. Debían comerlo apresuradamente, para salir inmediatamente. El pueblo de Dios debía ser un pueblo peregrino, preparado siempre para marchar en cualquier momento.

Por razón de la prisa, el pan debían ser sin fermentar y de fácil preparación. El pan era símbolo de la aflicción sufrida en Egipto. Las hierbas amargas también representaban la vida amarga que pasaron. Más tarde se identificaron cinco hierbas que podían ser usadas para cumplir con el requisito de guardar para siempre la Pascua : menta, serpentaria, lechuga, achicoria y diente de león.

Con esperanza y un sentir de urgencia, debían comer con las sandalias puestas, el bastón en la mano, y los cintos ceñidos. Los cintos ceñidos era una expresión idiomática tomada de la vida diaria de la época. Cuando los hombres descansaban en casa llevaban una túnica larga y suelta sobre su ropa interior. Sin embargo, cuando tenían que moverse rápidamente, o trabajar, o ir de viaje, la túnica les estorbaba. Entonces, se recogían las orillas del manto y las metían bajo una faja ceñida alrededor de la cintura. Así podían moverse libremente sin enredarse en los extremos sueltos de las túnicas. Se decía que alguien listo para trabajar, o para la batalla, o para emprender viaje, tenía los lomos ceñidos.

Así lo habréis de comer:…es la Pascua de Jehová. La palabra pascua (pasach) proviene de un verbo bastante debatido; sin embargo, parece que quiere decir “pasar de largo” o “pasar por alto”. Se emplea el verbo: Yo veré la sangre y en cuanto a vosotros pasaré de largo…. No se usa el mismo verbo, pasaré por la tierra de Egipto…. Cuando Jehová pasó por Egipto pasó de largo, o por alto, las casas de los israelitas.

Los actos justicieros de Jehová.

Se repite la advertencia de la venida de Jehová para ejecutar sus actos justicieros contra todos los dioses de Egipto. Esta vez parece que la palabra está dirigida a Israel con el propósito de reforzar la gravedad y la finalidad del anuncio divino. Se acercaba el último golpe y la única esperanza para Israel era la fe obediente en Dios. Aquella misma noche, el Señor ejecutaría los actos justicieros.

Con el aviso finaliza el tema principal de esta sección del libro: Jehová salió victorioso sobre los dioses de los egipcios. Irónicamente, los egipcios verán demasiado tarde la impotencia de sus dioses. Como una afirmación y garantía de lo dicho, se encuentran las palabras Yo, Jehová. Otra vez se encuentra en el estilo literario oral lo que representa la firma del que envió el mensaje.

Por medio del mensaje y la firma se ve la naturaleza única del Señor: es un ser viviente cuya presencia y poder son activos en el mundo; además, se revela a sí mismo en la historia. Honeycutt sugiere que la frase Yo Jehová se encuentra principalmente en los textos que tratan del éxodo de Egipto, y del período del exilio babilónico; consecuentemente, parece que era una forma característica para afirmar la naturaleza única de Jehová en el contexto de otros deidades.

Más que las otras plagas, la décima sería el clímax y revelaría con más claridad la naturaleza única de Dios con su poder incomparable. Demostraría que Jehová es soberano sobre la naturaleza y la historia, y es el que libraría a su pueblo del poder obstinado del faraón. Suya sería la victoria, y por medio de ella, su nombre sería conocido el todo el mundo.

Detalles nuevos.

Después de dar instrucciones acerca de la fiesta de los panes sin levadura, Moisés volvió al tema de la Pascua. Agregó varios detalles nuevos: El uso del hisopo, la actividad del destructor y la Pascua establecida perpetuamente como un rito recordatorio.

El hisopo era una planta matosa muy pequeña. Probablemente es la planta que hoy conocemos como “mejorana”. Hay una referencia a ella, donde dice que crece en la pared. Era usada con frecuencia en las ceremonias de purificación.

El destructor es identificado como otro que no es Jehová; sin embargo, se le atribuye a Jehová lo que hace. El destructor aparece como un mensajero o agente de Jehová con la tarea de matar a los primogénitos en las casas que no fueron marcadas con sangre.

La Pascua conmemorativa. La primera Pascua fue celebrada como un rito que miraba hacia la misericordia divina que los libertaría. Al establecerla como ley…para siempre, fue convertida en un rito conmemorativo de la salvación obrada por la mano poderosa de Jehová . Debían celebrarla en la tierra que Jehová os dará. El Señor también ordenó instruir a los hijos acerca de los principios básicos de la salvación y de la libertad. La celebración era una conmemoración, y los padres eran los responsables de dar la instrucción religiosa a sus hijos.

La adoración y obediencia). El pueblo, al escuchar las palabras de Moisés, se inclinó y adoró, e hizo de acuerdo con las instrucciones divinas. Se destaca la nota de sumisión, y la escena está preparada para la noche triste de la décima plaga; sin embargo, antes de tratar de ésta, hay que mirar a la fiesta de los panes sin levadura, que es una extensión de la Pascua.

La fiesta de los panes sin levadura.

Originalmente la fiesta de los panes sin levadura era una fiesta agrícola a la cual fue agregada la de la Pascua. Técnicamente, la Pascua era más bien un rito de tipo pastoral, y aunque se hizo la preparación para ella el día 14 de Abib (Nisán), se la celebró aquella noche, el 15 de Abib. Así pues, la fecha de la Pascua coincidió con el comienzo de la fiesta de los panes sin levadura (ácimos). La fiesta de los panes sin levadura duraba siete días.

La expresión este día en 12:14 es una referencia al 15 de Abib, la noche de la Pascua y el día del éxodo. Tratan de un orden cronológico, y de la duración de la celebración. El trozo entero, interpreta las dos fiestas como un evento que celebra el rescate de Israel de la opresión egipcia. Las partes tienen enfoques diferentes: La Pascua era una fiesta familiar, mientras que la fiesta de los panes sin levadura era para la comunidad en asamblea, o una fiesta de peregrinación.

Las instrucciones detalladas para la fiesta y para quitar la levadura de las casas, parecen referirse a una práctica futura. Por lo menos, no pudieron observarlas por siete días en Egipto: salieron aquella noche apresuradamente. Además, se trata de leyes de una sociedad agrícola, y por 40 años, desde la salida de Egipto, Israel vivió como seminómada. Tan pronto entraran en la tierra prometida podrían cumplir con las indicaciones. Probablemente durante la peregrinación en el desierto solamente observaron la Pascua, y una vez establecidos en Palestina pudieron poner en práctica la ley de los ácimos.

Los panes sin levadura (massot) son similares a tortillas hechas de cereal nuevo (cebada especialmente) sin la levadura de una masa vieja. Probablemente la fiesta se originó para celebrar el fin de la cosecha de la última estación y el comienzo de la cosecha nueva. Era una fiesta celebrada también por los cananeos en Palestina antes de la conquista de la tierra por Israel.

La gente consideraba la levadura como un poder misterioso y vivo. Debido al poder que tienen los cereales para fermentarse y contaminar una cosecha buena, se la miraba como un elemento destructivo, o maligno, y en la Biblia llegó a ser a menudo un símbolo de corrupción. Además de este festival, se usaba el pan sin levadura en otras comidas sagradas. Evidentemente, el pan simbolizaba quitar lo perverso de la vida.

El texto hebraico dice literalmente, Habréis de conmemorar este…; se entiende la palabra día). Lo que era el memorial no era el día, sino el quitar la levadura de las casas y la celebración abarcaba la semana entera. Para mantenerse viva la fe producida por el rescate, se ayudaba a la memoria por medio de una celebración anual dedicada a recordar el evento.

Durante la semana de la celebración no debían comer pan con levadura, y debían quitar la levadura totalmente de la casa. La pena de desobedecer la ley era que la persona era excluida de Israel, o ser excomulgado. Más tarde los rabinos especificaban los elementos producidos por cereales que debían ser sacados de la casa: cerveza, vinagre, potaje, almidón, cosméticos de las mujeres, la pasta usado por los escribas, etc..

Era una semana de descanso (un sábado) del trabajo normal. Sin embargo, se permitía la preparación de la comida necesari. Específicamente, el pan sin levadura simbolizaba el éxodo real de Egipto, mientras que la Pascua recalcaba más bien la liberación efectuada por medio de la plaga de muerte que azotó a los egipcios.

Al repetir las instrucciones en 13:3-10, Moisés agrega a la prohibición de no comer pan con levadura la frase, no comeréis nada que tenga levadura. Se deriva la palabra levadura de un verbo que quiere decir, ser agrio.

La fiesta recordatoria sería de suma importancia una vez que la gente llegara a la tierra de Palestina para enfrentar a pueblos con prácticas religiosas diferentes. Debían recordar su raíces para no ser llevados por los cultos paganos. El sincretismo siempre fue una amenaza para Israel. En Egipto Israel sobrevivió como una subcultura. A partir de la formación nacional en el desierto, se desarrolló una cultura sencilla, de un pueblo nómada con una fe monoteísta y una ética elevada. Al llegar a Canaán, esa cultura simple y elevada chocó con una vida pagana y sensual. Además, el problema se agravaba el problema por encontrarse el pueblo en contacto con una cultura más desarrollada técnica y económicamente. La fe de Israel iba a ser puesta a la prueba, y la semana conmemorativa de su salvación era de suma importancia. El Señor, en su sabiduría, dio a Israel, por medio del culto, el camino que preservaría y extendería su fe.

La tradición oral jugaba un papel importante en la transmisión de las verdades espirituales. Los israelitas debían contar a los hijos la historia de la fe para que la aceptasen también, esto ha de ser para ti como una señal sobre tu mano y como un memorial entre tus ojos. La verdad debía formar parte integral de cada persona. Era para ti, para tu mano, y para ser entre tus ojos.

En aquellos tiempos muchas tribus se identificaban con un tatuaje en la frente. Además, los esclavos eran marcados para que los fugitivos pudieran ser reconocidos. Jehová lo prescribió en un sentido figurativo que los suyos se identificaran con la marca de su amo. De este texto, nacieron las filacterias que llevaban los fariseos. Estos hicieron cajitas cúbicas dentro de las cuales metían trozos pequeños de pergamino en los cuales estaban escrito. Los fariseos llevaban puestas las filacterias especialmente a la hora de la oración matutina.

Lo que el Señor quería al dar las instrucciones no era una demostración externa de religiosidad, sino una vida de fe dinámica y evidente por la que el mundo lo reconocería a uno como ciudadano del Reino. La premisa atrás de la identificación no era la elevación orgullosa de uno mismo para que el mundo pudiera ver un modelo de piedad y virtud, sino la de magnificar a Jehová por medio del cual vino el rescate por su mano poderosa. La vida personal debiera reflejar en todo sentido lo que hizo él.

La décima plaga : la muerte de los primogénitos.

La historia de la muerte de los primogénitos egipcios se trata dentro del material relativo a la Pascua. Se relata con simpatía, no con un sentido de jactancia racial. Se duelen los hebreos con el sufrimiento de los egipcios. La estructura literaria es solemne y dramática; muchas de las palabras hebraicas son cortas y simples de entender.

Finalmente llegó el golpe culminante. Fue una noche dramática e inolvidable para Israel. En tres versículos seguidos se hace referencia a la noche: a la medianoche Jehová mató a los primogénitos de los egipcios, desde el mayor, del faraón, hasta los menores, los presos, y todo primerizo del ganado. Sólo los israelitas escaparon; aquella noche se levantó un gran clamor en todo el país, e inmediatamente, el faraón llamó a Moisés y Aarón. Con temor y pavor, retirando su amenaza anterior, les ordenó salir, tal como ellos habían pedido, echándoles por completo de la tierra, tal como Jehová había dicho. El golpe final llegó con un milagro que está más allá de cualquier explicación, y quedaron derrotados todos los dioses de los egipcios. Jehová había demostrado sin duda que era soberano en todo el mundo.

La entrevista terminó con el pedido del faraón, bendecidme a mí también. Esta vez no era una súplica sarcástica, sino la manifestación del orgullo derrotado del monarca. Sin darse cuenta, el pedido del rey llevaba un significado más allá de aquel momento: siglos antes, cuando Jacob llegó al país, el patriarca bendijo al faraón aquel. Los tiempos eran muy diferentes: José y su familia habían encontrado el favor del monarca y Egipto prosperó con tal relación. Sin embargo, Israel había caído del favor del faraón y la historia egipcia también reflejaba tal acontecimiento.

Además de la bendición de Jacob, hubo una palabra más antigua aún que Dios había dicho a Abram: Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te maldigan maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra. La palabra de Dios era fiel, y para Israel el pedido del faraón era un desafío a que la nación renovara su fidelidad a la palabra del Señor, no únicamente la que les había librado de su esclavitud, sino también a la del propósito histórico para el cual el Señor los había elegido.

La salida de Egipto.

La hora tan esperaba había llegado. Los egipcios, incluido el faraón, temiendo que la suerte de los primogénitos sería la de todos, apremiaban a los hebreos, apresurándose a echarlos del país. Llevaba la masa que aun no tenía levadura y sus artesas envueltas en sus mantos. Además, los israelitas pidieron de los egipcios vestidos y objetos de oro y plata. En cuanto a los egipcios, Jehovah, el Dios de Israel les había demostrado su poder supremo en el mundo; sería un insulto si dejaran salir a su pueblo con las manos vacías. En cuanto a Israel, con la ley semita de indemnización, no veía ningún problema de ética en pedir de los egipcios. Más tarde los obsequios serían de bendición y de maldición: serían una fuente para la ofrenda para el tabernáculo, y también para hacer el becerro de oro.

La salida fue triunfal; lo tenían todo preparado, y con regocijo, partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot. (Para la discusión de la ruta que tomaron, ver la introducción al libro.) Childs hace notar que Israel no huyó de Egipto, sino salió como un ejercito victorioso que había despojado a sus opresores.

Nuestra versión indica el número de israelitas de a pie que dejaron Egipto: como 600.000 hombres sin contar las mujeres y los niños. En un sentido matemático parece ser exorbitante: con mujeres y niños serían como unos tres millones de individuos los que salieron aquella noche. Tal número presenta algunos problemas:

(1) La cifra sería más que la población de Palestina durante el reinado de David,

(2) sería difícil acomodar tal población en el desierto de Sinaí, o acamparla enfrente del monte Sinaí,

(3) parece que cruzaron el mar de noche, lo que sería improbable con un número tan elevado,

(4) la Biblia indica que no podían ocupar la tierra prometida por ser pocos, y

(5) Ramsés II tenía un ejercito de 20.000 hombres en su batalla más grande contra los hititas en Kadesh; Israel tendría 30 hombres contra cada egipcio.

Honeycutt ha sugerido una interpretación basada sobre las investigaciones de George Mendenhal. El texto hebraico dice literalmente que partieron unos 600 (eleph) de a pie. La palabra ‘eleph se traduce “mil”, “clan”, o “familia”. Se trata de una subdivisión de un grupo tribal con el propósito de servicio militar. Tradicionalmente los traductores optaron por el uso de la cifra mil : era más impresionante. Sin embargo, con frecuencia el contexto indica que se trata del clan o de la familia: Ahora pues, presentaos delante de Jehová por vuestras tribus y por vuestros millares (‘eleph). Tratan de la tribu y de la familia. Parece mejor traducir ‘eleph entonces como “familias” y no con la cifra máxima “millares”.

A la luz del análisis, se sugiere que la lista era para el propósito de servicio militar: Moisés tuvo a su disposición 600 unidades militares, o posiblemente había 600 “clanes” en el éxodo. Probablemente, hubo unos 2.500 hombres o un total de hasta 25.000 personas en el éxodo.

Si se aplica el mismo análisis a Números, los resultados concuerdan con lo sugerido arriba. Como ilustración, la tribu de Simeón tenía 59 unidades militares (‘elephim) con 300 hombres); Gad tenía 45 unidades con 650 hombres, y Benjamín tenía 35 unidades con 400 hombres en vez de 35.400 soldados.

Con los israelitas salió también una gran multitud de toda clase de gente. Entre ellos había elementos étnicos diferentes. Había egipcios casados con israelitas, una mujer cusita casada con Moisés, un populacho… entre ellos, madianitas que se les juntaron, queneos, calebitas, y probablemente otros esclavos y fragmentos de grupos étnicos sojuzgados por los egipcios. El pertenecer a Israel no era asunto de raza, sino de fe: Cualquiera que aceptara el señorío de Jehová podría ser incluido en la lista de los que salieron libres de Egipto. No había una separación rígida sobre las líneas étnicas.

El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue de 430 años. Sin duda es difícil presentar una cronología precisa cuando los datos son escasos y muchas veces generales. Hay dos posibles maneras de interpretar los años:

(1) Iindica que el período de esclavitud sería 400 años; probablemente se lo expresa en términos redondos. Implica un período más corto de cuatro generaciones; sin embargo, es posible que se presenta una genealogía seleccionada y no una completa. La LXX de Gen_12:40 lee en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, que implica tal vez la inclusión de la época patriarcal en los 430 años.

(2) Génesis indica 215 años desde la salida de Abram de Harán hasta la llegada de Jacob (Israel) a Egipto: Abram tenía 75 años cuando salió; 25 años más tarde nació Isaac; Isaac tenía 60 años al nacer Jacob, y Jacob tenía 130 cuando tuvo su entrevista con el faraón. Tomando los 430 años como el tiempo de la permanencia en Egipto, y la fecha del éxodo acerca de 1280 a. de J.C., indicaría la época de 1710 para la entrada en Egipto; el llamamiento de Abram sería cerca de 1925. Las fechas concuerdan bien con los datos arqueológicos y son los preferidos para este estudio. No implica errores de parte de la primera posibilidad, sino que su perspectiva es de genealogías seleccionadas para propósitos teológicos y no cronológicos.

La noche de la salida fue una noche de guardar en honor de Jehová. Lo dicho anteriormente de la salida daba una esperanza para un rescate futuro. La Pascua egipcia ocurrió antes de la muerte de los primogénitos (miraba hacia el futuro), y aunque se anticipó el establecimiento de una celebración para siempre, se la confirmó como una fiesta recordatoria después del hecho (miraba hacia el pasado). Esto se subrayó en el versículo: a través de sus generaciones, deben guardar esta noche en honor de Jehová. En el futuro, siempre habrá una tensión: el redimido esperará su redención final en el futuro; sin embargo, el rescate (pasado) dará esperanza de la victoria final.

Los participantes en la Pascua.

La Pascua egipcia fue una celebración familiar para los hijos de Israel. Puesto que salió con ellos una gran multitud de toda clase de gente, hubo la necesidad de reglamentar la práctica futura de la celebración. Los esclavos y los extranjeros residentes podían participar de la Pascua después de identificarse personalmente con la comunidad de pacto: cada varón de la familia tendría que ser circuncidado. En esto, la ley era igual para los naturales tanto como para los extranjeros. Los dos estaban sujetos a las mismas reglas y gozaban de los mismos derechos. Se establecía la participación sobre una base religiosa y no sobre la de raza.

La prohibición en cuanto a los extranjeros trataba de tres categorías de personas: extranjero y mercenario (toshab) era más bien un transeúnte; extranjero que reside, y esclavo comprado por dinero. Se excluía únicamente al toshab por ser transeúnte y no un residente permanente.

La prohibición de no quebrar ningún hueso del cordero trataba posiblemente de la creencia primitiva en la acción simbólica: el animal sacrificado simbolizaba a todos los animales y dañarlo más allá de su muerte vicaria sería un presagio de aflicción para los demás animales durante el año entrante. Sin embargo, en la historia de la salvación, la prohibición llegó a tener un sentido mucho más amplio. Juan, en su Evangelio, observa que no se le rompieron las piernas a Cristo, el Cordero de Dios, para hacerle morir antes del «gran sábado». Juan escribió: Porque estas cosas sucedieron así para que se cumpliese la Escritura que dice: ’Ninguno de sus huesos será quebrado’. Jesús fue el Cordero de Dios que llenó en todos sentidos los requisitos de la ley pascual, y aún los sobrepasó: el cordero pascual era una víctima involuntaria e inocente escogida para ser sacrificada; El Cordero inocente se dio voluntariamente como sacrificio para el pecado del mundo. No se rompieron sus piernas y esto quedó como un símbolo y promesa a todos los del rebaño humano, de la salvación posible por medio de él. Su sacrificio era perfecto aún en la manera en que cumplió con la regla pascual.

Verdades prácticas

1. La fecha del éxodo era el principio del año calendario para los israelitas. Para los cristianos, nuestra verdadera vida comenzó cuando Cristo entró a nuestra vida personal y fuimos liberados de la esclavitud del pecado.

2. La enseñanza bíblica correcta es esencial para que la celebración de la Cena del Señor y el bautismo no pierdan su sentido evangelizador. Sin enseñanza bíblica la gente se queda con el rito y le concede poder salvador, ignorando a Cristo, quien, con su sacrificio, representado en los ritos, es el que da la salvación.

3. La liberación de la esclavitud en Egipto era voluntaria. Cada israelita, de acuerdo con su decisión, podía o no cumplir con las instrucciones pascuales de Jehová y ser liberado o permanecer en Egipto. Nuestra aceptación de la salvación ofrecida por la gracia del sacrificio expiatorio de Cristo es también voluntaria. Cada persona ha de decidir individualmente si recibe a Cristo o lo rechaza.

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