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Salmo 91: Mi refugio

Salmo 91:1 El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente.

En estos versículos aparecen tres títulos que designan a Dios aparte de su nombre sagrado Jehová : Elyon (Altísimo), Shaddai (Omnipotente) y Elohim (que aquí significa «el Dios sublime»). Omnipotente, shadday: El Todopoderoso. Cuando aparece como El Shadday significa Dios Omnipotente. Este nombre figura cerca de 50 veces en el Antiguo Testamento. Fue el nombre mediante el cual se conoció a Dios entre los patriarcas. Algunos eruditos trazan su origen al verbo shadad que significa «poderoso, inconquistable». Otros relacionan su origen con la palabra acadia para «montaña», que indica la grandeza, fortaleza o la sempiterna naturaleza de Dios. Otra explicación es que Shadday está compuesto de la partícula sheh (quien o cual) y day (suficiente). Por lo tanto, Sheh-day o Shadday es el Dios todo-suficiente, eternamente capaz de ser todo lo que su pueblo necesita.

Salmo 91:2 Diré yo al SEÑOR: Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío.

Salmo 91:3 Porque El te libra del lazo del cazador y de la pestilencia mortal.

Peste destructora : Alude al ataque de una plaga. La metáfora tiene una significación especial para los hebreos, debido a que las plagas de langostas y varias enfermedades endémicas eran comunes en el Oriente Medio

Librará : Antiguos comentaristas judíos consideran que estos versos se refieren a ataques demoníacos. La demonología constituía un largo capítulo de la teología judía en tiempos del advenimiento de Cristo (Mat_9:34). Ello se pone de manifiesto en la Gran Comisión

Salmo 91:4 Con sus plumas te cubre, y bajo sus alas hallas refugio; escudo y baluarte es su fidelidad.

Salmo 91:5 No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día,

Salmo 91:6 ni la pestilencia que anda en tinieblas, ni la destrucción que hace estragos en medio del día.

Dios es nuestra protección, un refugio cuando tenemos miedo. La fe del escritor, en el Dios todopoderoso como protector, lo sacaría airoso de todos los peligros y temores de la vida. Esto debe ser un ejemplo también para nuestra confianza: cambiar todos nuestros temores por la fe en Dios, sin importar qué tipo de temor sea. Para hacerlo debemos «habitar» y «morar» con El. Al encomendarnos a su protección y al prometerle nuestra devoción diaria, estaremos seguros.

Salmo 91:7 Aunque caigan mil a tu lado y diez mil a tu diestra, a ti no se acercará.

Salmo 91:8 Con tus ojos mirarás y verás la paga de los impíos.

Salmo 91:9 Porque has puesto al SEÑOR, que es mi refugio, al Altísimo, por tu habitación.

Una promesa de protección divina para la salud, Sanidad Divina. Este pasaje promete protección de las enfermedades como una bendición de la vida redimida. La palabra «plaga» (del hebreo nehgah se utiliza para algo «infligido» sobre un cuerpo y en una época se refería específicamente a las «manchas de lepra». Aquí se habla de una defensa permanente contra las enfermedades «infligidas», pero a condición de que hagamos del Señor nuestro verdadero refugio y habitación. ¿Cómo podemos hacer esto? Dos palabras hebreas en el versículo 9 nos dan la respuesta. La palabra makhseh traducida como «esperanza», quiere decir «refugio, lugar de protección, guarida» y deriva de la raíz khawsaw que significa «buscar protección, confiar en». Maween traducido como «habitación», indica un retiro. Viene de la raíz ~onah que describe la seguridad que se experimenta en la intimidad de la vida, «como en el matrimonio». De estas palabras claves sale un principio. Cuando hacemos de Dios nuestro refugio y habitación, al confiar en él, llevarle nuestras preocupaciones, temores, necesidades; cuando buscamos su orientación, invirtiendo tiempo para renovarnos en su presencia, amándole y caminando junto a él cada día, entramos a un refugio lleno de promesas de salud. Esta verdad nos salvaguarda contra el hacer de la oración por la sanidad un recurso de emergencia, como sucede con algunos, que acuden a ella sólo en caso de enfermedad. Busquemos el arrepentimiento y una renovada comunión con Dios y descubriremos su misericordia.

Salmo 91:10 No te sucederá ningún mal, ni plaga se acercará a tu morada.

Salmo 91:11 Pues El dará órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos.

Los ángeles guardianes velan sobre nosotros, ángeles. Cada uno de nosotros tiene su propio ángel guardián. El Dr. Billy Graham, en base al plural que se emplea en este texto, concluyó que cada creyente debe tener a lo menos dos ángeles para protegerlo. El Salmo 91:4 nos dice que Dios nos cubrirá con sus plumas y menciona que estamos bajo sus «alas». Como Dios no tiene alas ni plumas, algunos han sugerido que estas plumas y alas se refieren a las de nuestros ángeles guardianes, los cuales nos cubren para protegernos de caídas, de perdernos o tropezar con peligros desconocidos en el dominio invisible del espíritu.

Una de las funciones de los ángeles es cuidar a los creyentes. Aun cuando no hay indicios de que se asigne un ángel a cada creyente, existen ejemplos de ángeles guardianes en la Biblia. Los ángeles también pueden ser mensajeros de Dios. No son visibles, excepto en ocasiones especiales. Satanás citó los versículos 11 y 12 cuando tentó a Jesús. Conforta saber que Dios nos vela aun en tiempos de gran estrés y temor.

Salmo 91:12 En sus manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.

Esto fue citado por Satanás para confundir a Jesús cuando era tentado en el desierto, en un intento de que actuara irresponsablemente

Salmo 91:13 Sobre el león y la cobra pisarás; hollarás al cachorro de león y a la serpiente.

Salmo 91:14 Porque en mí ha puesto su amor, yo entonces lo libraré; lo exaltaré, porque ha conocido mi nombre.

Por cuanto : En esta sección Dios responde al salmista. La mejor oración no es un monólogo, sino aquella en que se establece un diálogo.

Salmo 91:15 Me invocará, y le responderé; yo estaré con él en la angustia; lo rescataré y lo honraré;

Aunque al salmista (y al lector) no se le promete una total inmunidad contra las calamidades, el Señor le asegura que estará presente al lado de todos quienes lo invoquen y los librará y glorificará.

Salmo 91:16 lo saciaré de larga vida, y le haré ver mi salvación.

Oración de confianza

Este Salmo es uno de los más conocidos; es un salmo de confianza en un tiempo de peligro y de desafío contra los poderes malignos. Aunque no se sabe la fecha de su origen, nada en el Salmo excluye una fecha temprana.

Mi refugio

Estos dos versículos enfatizan la comunión íntima con Dios. Los pronombres personales, mío, mío, mi Dios, indican que el salmista gozaba de una profunda comunión personal con el Señor. Usa cuatro nombres de Dios: Altísimo (?elyon), Todopoderoso (shadai), Jehová (yahveh) y Dios (?elohim).

Dice Calvino: “Aunque muchos hablan de la providencia de Dios y dicen creer que Dios cuida a los suyos, pocos están dispuestos a dejar su seguridad completamente a él.” Por cierto, los verbos habita y morará nos hablan de alguien que continúa en una relación estrecha con el Señor; es lo que dice Jesús: El que permanece en mí y yo en él…. Este es el que puede contar con las lindas promesas de este Salmo. Todo creyente en comunión con el Señor puede tomarlas como suyas. Dice Spurgeon: “Tomar una verdad general y hacerla nuestra por fe personal es la más alta sabiduría.”

Protección segura

En esta sección el salmista se dirige a una persona, explicando la protección que Dios da. De su experiencia y fe personal puede ayudar a su amigo. Uno no puede comunicar a otros lo que no ha experimentado, pero debe comunicar su testimonio y su fe.

Los versículos 3-7 indican por qué hace falta refugio y protección; habla de trampas, plagas y peligro de muerte. Temor de espanto nocturno podría referirse a ataques de poderes malignos. Dice Spurgeon: “El que es Espíritu puede proteger contra los malos espíritus.”

Dios es poderoso para proteger a los suyos contra cualquier peligro; a la vez actúa con ternura. La figura tierna de protección bajo sus alas se encuentra también en Job 17:8; Job 36:7; Job 57:1; Job 61:4 y 63:7. La verdad habla de la fidelidad de Dios a sus promesas.

En los versículos 5 y 6 hay una secuencia alternativa: nocturno, día, oscuridad, día. Dios protege a los suyos todo el tiempo, contra toda tentación y ataque de Satanás (Calvino). No hay nada peor que una peste o plaga para la cual no se conozca cura. Para Dios hay cura y hay protección.

Caerán… pero a ti no llegará. La Biblia enseña que Dios no hace acepción de personas; es decir, no es parcial hacia ninguna raza ni clase social; es misericordioso para con todos los que claman a él. Pero, sí, es parcial con los que se refugian y confían en él, los protege de manera especial. Según el versículo 8, también los justos verán la realidad del juicio sobre los impíos.

Protección personal

Esta sección hace claro que la protección de Dios es más que una promesa general; es cuidado personal a cada uno de sus hijos. En el versículo 9 se recalca la relación íntima con Dios, tu morada.

Los versículos 11, 12 presentan una enseñanza importante: que Dios envía ángeles para cuidar a sus hijos. A veces se habla de muchos demonios, pero hemos de recordar que el más poderoso tiene más siervos y les da su poder. La guardia de un ejército o de la policía puede fallar o ser engañada, pero ¿quién puede engañar a los ángeles que Dios envía para guardarnos? Nótese que esta protección es contra peligros grandes o pequeños.

Satanás citó el Job 91:11-12 a Jesús cuando le tentó a buscar la aclamación de la gente de manera egoísta. La respuesta de Jesús no niega el valor de la promesa; más bien nos enseña que no podemos usar las promesas de manera que choquen con otros mandatos de Dios.

Según el versículo 13, la protección de Dios hace posible pasar por peligros con coraje. “Sobre fuerza y fraude, marcharás en victoria” (Spurgeon).

Promesa de Jehová

Ahora, Dios mismo habla, recalcando su promesa de protección personal. De nuevo enfatiza la relación personal: en mí ha puesto su amor y ha conocido mi nombre. El que ama a Dios tiene esta promesa que incluye la liberación, un lugar de seguridad (en alto), respuesta a sus oraciones, comunión con Dios, su presencia en tiempos de angustia, la gloria de Dios, larga vida y entendimiento de su salvación. Realmente se cumple lo que dice el Job 23:1 : Nada me faltará.

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