Salmo 91:9 Porque has puesto al SEÑOR, que es mi refugio, al Altísimo, por tu habitación.
Una promesa de protección divina para la salud, Sanidad Divina. Este pasaje promete protección de las enfermedades como una bendición de la vida redimida. La palabra «plaga» (del hebreo nehgah se utiliza para algo «infligido» sobre un cuerpo y en una época se refería específicamente a las «manchas de lepra». Aquí se habla de una defensa permanente contra las enfermedades «infligidas», pero a condición de que hagamos del Señor nuestro verdadero refugio y habitación. ¿Cómo podemos hacer esto? Dos palabras hebreas en el versículo 9 nos dan la respuesta. La palabra makhseh traducida como «esperanza», quiere decir «refugio, lugar de protección, guarida» y deriva de la raíz khawsaw que significa «buscar protección, confiar en». Maween traducido como «habitación», indica un retiro. Viene de la raíz ~onah que describe la seguridad que se experimenta en la intimidad de la vida, «como en el matrimonio». De estas palabras claves sale un principio. Cuando hacemos de Dios nuestro refugio y habitación, al confiar en él, llevarle nuestras preocupaciones, temores, necesidades; cuando buscamos su orientación, invirtiendo tiempo para renovarnos en su presencia, amándole y caminando junto a él cada día, entramos a un refugio lleno de promesas de salud. Esta verdad nos salvaguarda contra el hacer de la oración por la sanidad un recurso de emergencia, como sucede con algunos, que acuden a ella sólo en caso de enfermedad. Busquemos el arrepentimiento y una renovada comunión con Dios y descubriremos su misericordia.
Salmo 91:10 No te sucederá ningún mal, ni plaga se acercará a tu morada.
Salmo 91:11 Pues El dará órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos.
Los ángeles guardianes velan sobre nosotros, ángeles. Cada uno de nosotros tiene su propio ángel guardián. El Dr. Billy Graham, en base al plural que se emplea en este texto, concluyó que cada creyente debe tener a lo menos dos ángeles para protegerlo. El Salmo 91:4 nos dice que Dios nos cubrirá con sus plumas y menciona que estamos bajo sus «alas». Como Dios no tiene alas ni plumas, algunos han sugerido que estas plumas y alas se refieren a las de nuestros ángeles guardianes, los cuales nos cubren para protegernos de caídas, de perdernos o tropezar con peligros desconocidos en el dominio invisible del espíritu.
Una de las funciones de los ángeles es cuidar a los creyentes. Aun cuando no hay indicios de que se asigne un ángel a cada creyente, existen ejemplos de ángeles guardianes en la Biblia. Los ángeles también pueden ser mensajeros de Dios. No son visibles, excepto en ocasiones especiales. Satanás citó los versículos 11 y 12 cuando tentó a Jesús. Conforta saber que Dios nos vela aun en tiempos de gran estrés y temor.
Salmo 91:12 En sus manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.
Esto fue citado por Satanás para confundir a Jesús cuando era tentado en el desierto, en un intento de que actuara irresponsablemente
Salmo 91:13 Sobre el león y la cobra pisarás; hollarás al cachorro de león y a la serpiente.
Salmo 91:14 Porque en mí ha puesto su amor, yo entonces lo libraré; lo exaltaré, porque ha conocido mi nombre.
Por cuanto : En esta sección Dios responde al salmista. La mejor oración no es un monólogo, sino aquella en que se establece un diálogo.
