Caerán… pero a ti no llegará. La Biblia enseña que Dios no hace acepción de personas; es decir, no es parcial hacia ninguna raza ni clase social; es misericordioso para con todos los que claman a él. Pero, sí, es parcial con los que se refugian y confían en él, los protege de manera especial. Según el versículo 8, también los justos verán la realidad del juicio sobre los impíos.
Protección personal
Esta sección hace claro que la protección de Dios es más que una promesa general; es cuidado personal a cada uno de sus hijos. En el versículo 9 se recalca la relación íntima con Dios, tu morada.
Los versículos 11, 12 presentan una enseñanza importante: que Dios envía ángeles para cuidar a sus hijos. A veces se habla de muchos demonios, pero hemos de recordar que el más poderoso tiene más siervos y les da su poder. La guardia de un ejército o de la policía puede fallar o ser engañada, pero ¿quién puede engañar a los ángeles que Dios envía para guardarnos? Nótese que esta protección es contra peligros grandes o pequeños.
Satanás citó el Job 91:11-12 a Jesús cuando le tentó a buscar la aclamación de la gente de manera egoísta. La respuesta de Jesús no niega el valor de la promesa; más bien nos enseña que no podemos usar las promesas de manera que choquen con otros mandatos de Dios.
Según el versículo 13, la protección de Dios hace posible pasar por peligros con coraje. “Sobre fuerza y fraude, marcharás en victoria” (Spurgeon).
Promesa de Jehová
Ahora, Dios mismo habla, recalcando su promesa de protección personal. De nuevo enfatiza la relación personal: en mí ha puesto su amor y ha conocido mi nombre. El que ama a Dios tiene esta promesa que incluye la liberación, un lugar de seguridad (en alto), respuesta a sus oraciones, comunión con Dios, su presencia en tiempos de angustia, la gloria de Dios, larga vida y entendimiento de su salvación. Realmente se cumple lo que dice el Job 23:1 : Nada me faltará.
