David en Zif
Algunos de Zif comunicaban a Saúl los particulares del escondite de David. Está en la colina de Haquila (algo oscuro o usado con dificultad). La región es muy quebrada y los profundos arroyos rodeados por altos despeñaderos pintan un cuadro de gran oscuridad y desolación. Los hebreos hablaban de ellos como valles de sombra de muerte como si fueran los abismos subterráneos de los mismos muertos. Jesimón otra vez se refiere a un lugar desértico. Existía una ciudad de Zif que por las reinas restantes da evidencia de haber sido considerable en su población. Otra vez David recurre a su única fuente de protección y consolación. Apunta esas palabras inmortales del Salmo 54 durante este período de su vida. Manifiesta su gran confianza en Dios y pide que él mismo se encargue de sus enemigos. No podemos estar seguros, pero el famoso Salmo 23 tiene varias frases que nos hacen pensar en este período de la vida de David. Muy bien hubiera podido escribirse en el desierto.
Saúl mira la oferta de los de Zif como un acto de compasión, todavía convencido de que David intenta contra su vida y reino. Saúl sin embargo no está dispuesto a cazar el viento. Ruega a estos voluntarios que averiguaran muy bien y con exactitud y da como razón de este cuidado la astucia de David. Lit. dice el versículo 22 “que de ser astuto, él es astuto”. La palabra se usa en un sentido malo, como también en el sentido bueno. Quiere decir ser prudente y cauteloso (“cuerdo”). Aquí Saúl le mira como un taimado y mañoso. ¿Cómo es posible que Saúl hubiera estado tan equivocado? La presencia de David siempre le acusaba de haber desobedecido a Dios. La presencia de David le recordada que había sido rechazado por su desobediencia. La presencia de David le aseguraba de que algún día sería reemplazado como el primero en el reino. En su desesperación y depresión Saúl se dejó hundir en un pozo de ansiedad neurótica, padeciendo sensaciones de aprehensión y tensión que no experimentaría una persona equilibrada. Tales personas dependen excesivamente de otros que son percibidos como amigos y por lo tanto Saúl siente gran alivio por la venida de los habitantes de Zif.
Mientras tanto, David había sido avisado por alguien de un movimiento de tropas. Se retiró al desierto de Maon, unos km. más distantes de Zif y quizás 15 km. al sudeste de Hebrón mismo. De allí se podría ver todo el territorio alrededor en la zona llamada Arabá que quiere decir en términos generales lugar desértico y seco. Es el término usado comúnmente para referirse a la parte austral de Judá. La raíz de la palabra se refiere a una cosa blanca o calcárea y establece el fundamento de la palabra Arabia también.
El episodio del versículo 26 se entiende mejor al darse cuenta de los arroyos profundos que surcan el área. Para cruzar estos arroyos o quebradas es necesario seguirlos paralelos por una distancia antes de poder pasar al otro lado. Pero si Saúl enviaba tropas hacia los dos extremos, tarde o temprano encontraría la manera de cruzar. Por eso David se daba prisa, sabiendo que el movimiento prensil se estaba cerrando. Pero en ese momento llegan las noticias de que los filisteos habían invadido el país. No había alternativa. Saúl tuvo que retirarse para enfrentar la situación amenazante y David escapó.
La oración de David fue contestada y Dios valiéndose de los enemigos de Israel le dio salida. El nombre que se aplica al lugar demuestra la realidad del peligro. Selahamajlecot quiere decir “la peña de las separaciones” o divisiones. Pero hay otra posibilidad proporcionada por el verbo que forma la raíz de majlecot y quiere decir suave o lisa, quizás refiriéndose al escape o salida resbalándose o escurriéndose. Dios “le abrió camino en el desierto” para escapar de la mano de su adversario. Así también suplirá Dios una salida de la tentación para todos sus fieles.
