1 de Samuel 30:21 Cuando David llegó a donde estaban los doscientos hombres que, demasiado fatigados para seguir a David, se habían quedado en el torrente Besor, éstos salieron al encuentro de David y del pueblo que estaba con él, y David se acercó al pueblo y los saludó.
1 de Samuel 30:22 Entonces todos los hombres malvados e indignos de entre los que habían ido con David respondieron, y dijeron: Porque no fueron con nosotros, no les daremos nada del botín que hemos recuperado, sino a cada hombre su mujer y sus hijos, para que se los lleven y se vayan.
1 de Samuel 30:23 Pero David dijo: No debéis hacer así, hermanos míos, con lo que nos ha dado el Señor, quien nos ha guardado y ha entregado en nuestra mano la banda que vino contra nosotros.
1 de Samuel 30:24 ¿Y quién os escuchará sobre este asunto? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así será la parte del que queda con el bagaje; ellos recibirán lo mismo.
1 de Samuel 30:25 Y así ha sido desde aquel día en adelante, en que él lo estableció como estatuto y ordenanza para Israel hasta el día de hoy.
David decretó una ley para que los que guardaran el bagaje o provisiones se trataran igual que los que luchaban en la batalla. En la actualidad se requiere de varias personas para proporcionar los servicios de apoyo necesarios para cada uno de los soldados en batalla. En la iglesia y en otras organizaciones, debemos tratar a quienes nos dan servicios de apoyo de la misma manera que a los que están en la primera línea. Sin contadores, secretarias, maestros, ni administradores, los que están en el ministerio público no llevarían a cabo su trabajo. ¿Está en la línea del frente? No se olvide de quienes lo apoyan. ¿Está en el grupo de apoyo? Esté consciente de que su puesto, aun cuando sea un poco menos encantador o entusiasta, es vital para el trabajo de todo el grupo.
1 de Samuel 30:26 Cuando llegó David a Siclag, mandó parte del botín a los ancianos de Judá, sus amigos, diciendo: He aquí un presente para vosotros del botín de los enemigos del Señor.
Los regalos que David envía a estas ciudades del sur de Judá constituyen un gesto de gratitud hacia aquellos que lo han ayudado a él y a sus hombres durante el exilio, así como cierta recompensa por lo que en su momento le facilitaron. Puede que un motivo adicional sea la política. Estos fueron los primeros en coronar a David como rey en Hebrón tras la muerte de Saúl.
1 de Samuel 30:27 Y lo envió a los de Betel, a los de Ramot del Neguev, a los de Jatir,
1 de Samuel 30:28 a los de Aroer, a los de Sifmot, a los de Estemoa,
1 de Samuel 30:29 a los de Racal, a los de las ciudades de Jerameel, a los de las ciudades del ceneo,
1 de Samuel 30:30 a los de Horma, a los de Corasán, a los de Atac,
