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1 de Samuel 30: David pierde Siclag

David pierde Siclag

Les llevó más de dos días a David y sus hombres completar el viaje de 90 km. desde Afec. Descubrieron que mientras estaban de viaje los amalequitas habían atacado a Siclag, dejando la ciudad en cenizas. David había estado combatiéndoles como Saúl antes de él. De la ley había quedado el mandamiento de combatirles. Los amalequitas figuraban entre los acérrimos enemigos de Israel en el Salmo 83 que rugen y aborrecen a Dios. Un remanente de ellos existía hasta los días de Ezequías y fueron destruidos por los hijos de Simeón. Quizás esta destrucción señala el fin de Siclag puesto que David la abandona pronto y sólo se menciona una vez de paso en Nehemias 11:28. Esta referencia pertenece a una época casi 600 años después de David. No se ha descubierto con seguridad el sitio de la ciudad para poder confirmar las épocas de su ocupación habitada.

El secuestro de las mujeres y niños produjo una aguda aflicción entre los hombres de David. No sólo lloraron sino hablaron de apedrear a David. Hay una fábula que cuenta cómo el diablo una vez ofreció en venta algunas de sus herramientas. Ahí estaban la malicia, el odio, los celos, el engaño y algunas más, con los precios indicados para cada herramienta. Una, apartada de las demás, sin embargo, llevaba un precio muy alto. Y cuando se le preguntó al diablo por qué se consideraba de tanto valor replicó: “Porque es mi herramienta más eficaz; se llama la depresión. Con esta puedo superar y vencer a cualquiera.” David hubiera podido sentir la presión del desánimo y la desesperación en ese momento. Pero se fortaleció en Jehová su Dios sin dejarse hundir en el pozo de la depresión.

Este elemento es ese algo extra que tenía David como líder. Y en cambio, Saúl no lo tenía. La palabra fortalecer tiene también la idea de esforzarse o afirmarse. Se ve en los Job
18:1 y 27:14 como fortaleza y luego “esfuérzate”. En el NT es lo que dice Efesios 6:10 : “fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza.” Y aunque es un mandamiento, no todos los cristianos lo obedecen. El poder de Dios está disponible pero hay que tomarlo. Es como sentarse en un cuarto oscuro y lamentar no ver bien. La llave está a la mano pero hay que extender la mano y prender la luz.

David por lo tanto llama al sacerdote Abiatar y le pide que traiga el efod para consultar a Dios. La respuesta fue muy contundente. Lit. la respuesta del versículo 8 es: “Persigue para alcanzar y alcanzarás y al librar librarás.” La fuerza de estos infinitivos absolutos en heb. es como decir ciertamente o de cierto. Compare el dicho de Jesucristo: “De cierto, de cierto os digo”. Lit. dice: “Amén, Amén” y con esto afirma con gran certeza la verdad expresada. El creyente en el día de hoy no precisa el efod del sacerdote aarónico. Ya tenemos “un gran sumo sacerdote que ha traspasado los cielos, Jesús el Hijo de Dios. Podemos acercarnos a él confiadamente. Como David pudo fortalecerse en Dios, nosotros tenemos segura y firme ancla del alma en él también. David es el líder más destacado del AT porque él sabía orar y alabar a Dios y obedecer las indicaciones divinas.

David persigue a los amalequitas

Leyendo este relato, impresiona la fuerza y resistencia de David. Llegaron al tercer día de su marcha desde Afec y al descubrir la tragedia en Siclag, emprendieron inmediatamente una marcha forzada para perseguir al enemigo. Llegando al arroyo de Besor, unos 25 km. al sur, la tercera parte de su regimiento no pudo continuar. ¡Está exhausto! Se cree que este arroyo será el mismo que Ghuzzeh o Sheriah que corre una distancia, comenzando en el monte de Judá y desembocando en el mar Mediterráneo al sur de Gaza. Besor quiere decir “frío” en hebreo. Pero aun con las aguas frescas del arroyo, los 200 hombres exhaustos no podían más. La palabra agotados del versículo 10 se usa solamente aquí en el AT. De la misma raíz es la palabra cadáver en hebreo o sea el cuerpo muerto. La LXX tiene aquí una palabra que se puede traducir “los extenuados”. Así se quedaron al lado del arroyo y David y sus 400 hombres siguieron hacia adelante.

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