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1Reyes 22: Micaías profetiza la derrota de Acab

1 de Reyes 22:1  Micaías profetiza la derrota de Acab[a] (2 Cr 18.1-34) Tres años pasaron sin guerra entre los sirios e Israel.

Acab recaba el concurso de Josafat en su lucha contra Siria. El hijo de Josafat, Joram, se había casado con la hija de Acab, Atalía. En el cap. 15 vemos a Asa reinando en Judá mientras Acab ocupa el trono en el norte; ahora Josafat ha ascendido al trono en el sur.

1 de Reyes 22:2  Aconteció al tercer año, que Josafat, rey de Judá, descendió a visitar al rey de Israel.[b]  

1 de Reyes 22:3  Y el rey de Israel dijo a sus siervos: –¿No sabéis que Ramot de Galaad[c] es nuestra y nosotros no hemos hecho nada para tomarla de manos del rey de Siria?

1 de Reyes 22:4  Luego preguntó a Josafat: –¿Quieres venir conmigo a pelear contra Ramot de Galaad? –Yo soy como tú, mi pueblo como tu pueblo[d] y mis caballos como tus caballos –respondió Josafat al rey de Israel.

1 de Reyes 22:5  Dijo luego Josafat al rey de Israel: –Yo te ruego que consultes hoy la palabra de Jehová.

Josafat sabiamente insiste en solicitar el consejo divino antes de iniciar la guerra, pero no confía en las palabras de los profetas de Acab, dándose cuenta de que sólo les preocupa decir lo que éste quiere escuchar. Ello confirma la repulsión que siente Acab por Micaías .

1 de Reyes 22:6  Entonces el rey de Israel reunió a los profetas, unos cuatrocientos[e] hombres, a los cuales dijo: –¿Debo ir a la guerra contra Ramot de Galaad o debo renunciar a ella? –Sube, porque Jehová la entregará en manos del rey –le respondieron ellos.

Estos cuatrocientos profetas pudieron haber sido los cuatrocientos sacerdotes de Asera que Elías dejó con vida en el monte Carmelo, a pesar de que cuatrocientos cincuenta profetas de Baal fueron muertos.

1 de Reyes 22:7  Dijo Josafat: –¿Hay aquí algún otro profeta de Jehová por medio del cual podamos consultar?

Josafat sabía que había una diferencia entre estos profetas paganos y el «profeta de Jehová», de modo que preguntó si había alguno disponible. Era evidente que Josafat quería hacer lo correcto, a pesar de Acab. Sin embargo, ambos reyes menospreciaron el mensaje de Dios y escucharon solo a los profetas paganos.

1 de Reyes 22:8  El rey de Israel respondió a Josafat: –Aún hay un varón por el cual podríamos consultar a Jehová, Micaías hijo de Imla, pero yo lo aborrezco, porque nunca me profetiza el bien, sino solamente el mal. –No hable el rey así –dijo Josafat.

1 de Reyes 22:9  Entonces el rey de Israel llamó a un oficial[f] y le ordenó: «Trae pronto a Micaías hijo de Imla».

1 de Reyes 22:10  El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, estaban sentados cada uno en su silla, vestidos con sus ropas reales,[g] en la plaza junto a la entrada de la puerta de Samaria, mientras todos los profetas profetizaban delante de ellos.

1 de Reyes 22:11  Sedequías hijo de Quenaana se había hecho unos cuernos[h] de hierro y gritaba: «¡Así ha dicho Jehová: Con estos cornearás a los sirios hasta acabarlos!».

Antes que Micaías llegara, Sedequías pronuncia una profecía optimista, confirmando las palabras de los profetas de Acab.

1 de Reyes 22:12  Todos los profetas profetizaban de la misma manera y decían: «Sube a Ramot de Galaad y serás prosperado, porque Jehová la entregará en manos del rey».

1 de Reyes 22:13  El mensajero que había ido a llamar a Micaías le dijo: –Mira que las palabras de los profetas a una sola voz anuncian al rey cosas buenas; que tu palabra sea ahora como la palabra de alguno de ellos y anuncia tú también buen éxito.

1 de Reyes 22:14  Micaías respondió: –¡Vive Jehová, que lo que Jehová me hable, eso diré!

1 de Reyes 22:15  Llegó, pues, ante el rey, y el rey le dijo: –Micaías, ¿iremos a pelear contra Ramot de Galaad o renunciaremos a ella? Él le respondió: –Sube y serás prosperado: Jehová la entregará en manos del rey.

Micaías , en un encuentro muy parecido al de Elías en el monte Carmelo, se puso en pie, solitario, y dijo la verdad . Acab, Josafat y los profetas preferían creer una mentira, en lugar de conocer la voluntad de Dios. El Señor no es padre del engaño; el diablo lo es. De manera que Dios permitió a un espíritu maligno llevar a cabo lo que Satanás siempre intenta hacer.

¿Por qué dijo Micaías a Acab que atacara cuando previamente había hecho un voto de hablar sólo lo que Dios le dijera? Quizá estaba hablando sarcásticamente, burlándose de los mensajes de los profetas paganos al mostrar que estaban diciéndole al rey sólo lo que él quería escuchar. De alguna manera, el tono de voz de Micaías dejó saber a todos que se estaba burlando de los profetas paganos. Cuando el rey lo confrontó, predijo que el rey moriría y que se perdería la batalla. Aun cuando Acab se arrepintió temporalmente, siguió manteniendo su sistema de falsos profetas, los cuales instrumentarían el camino hacia su propia ruina.

1 de Reyes 22:16  El rey le dijo: –¿Hasta cuántas veces he de exigirte que no me digas sino la verdad en nombre de Jehová?

1 de Reyes 22:17  Entonces él dijo: –He visto a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor.[i] Jehová ha dicho: “Estos no tienen señor. Que cada cual vuelva a su casa en paz”.

Jesús utiliza esta metáfora de las ovejas que no tienen pastor en Marcos 6:34.

1 de Reyes 22:18  El rey de Israel dijo a Josafat: –¿No te lo había dicho yo? Ninguna cosa buena profetizará él acerca de mí, sino solamente el mal.

1 de Reyes 22:19  Entonces él dijo: –Oye, pues, la palabra de Jehová: “Yo vi a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda.[j]

La visión que tuvo Micaías pudo haber sido una imagen de un incidente verdadero en los cielos, o bien una parábola de lo que estaba ocurriendo en la tierra, ilustrando que la influencia seductora de los falsos profetas sería parte del juicio de Dios sobre Acab. Ya sea que Dios enviara un ángel disfrazado o no, utilizó el sistema de los falsos profetas para tender una trampa a Acab en su pecado. El espíritu mentiroso simbolizaba la forma de vida de esos profetas, quienes dijeron al rey sólo lo que él quiso escuchar.

1 de Reyes 22:20  Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Uno decía de una manera y el otro decía de otra.

¿Acaso permite Dios que los ángeles seduzcan a las personas para hacer el mal? Para entender el mal, primero debemos entender a Dios.

(1) Dios mismo es bueno
(2) Dios creó un mundo bueno que cayó debido al pecado del hombre
(3) Algún día Dios volverá a crear el mundo y este será bueno otra vez
(4) Dios es más fuerte que el mal
(5) Dios permite el mal, y por lo tanto tiene control sobre él. Si bien Dios no creó el mal, ofrece ayuda a aquellos que desean superarlo.
(6) Dios utiliza todo, tanto bueno como malo, para sus buenos propósitos

La Biblia nos muestra un Dios que odia todo mal y que algún día acabará con él completamente y para siempre. Dios no induce a ninguno para volverse malo. Aquellos que se comprometen con el mal, sin embargo, pueden ser usados por Dios para que pequen aun más para poder apresurar el juicio que se merecen. No necesitamos entender cada detalle de cómo obra Dios para poder tener una confianza perfecta en su poder absoluto sobre el mal y su total bondad hacia nosotros.

1 de Reyes 22:21  Entonces se adelantó un espíritu, se puso delante de Jehová y le dijo: ‘Yo lo induciré’. Jehová le preguntó: ‘¿De qué manera?’.

1 de Reyes 22:22  Él dijo: ‘Saldré y seré un espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas’. Jehová le dijo: ‘Tú conseguirás inducirlo; ve, pues, y hazlo así’.

1 de Reyes 22:23  Ahora Jehová ha puesto un espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas, y ha decretado el mal en contra tuya”.

1 de Reyes 22:24  Entonces se acercó Sedequías hijo de Quenaana y golpeó a Micaías en la mejilla diciendo: –¿Por dónde se me fue el espíritu de Jehová para hablarte a ti?

Una bofetada en la cara era considerada un insulto horrible. Las palabras de Sedequías implican que creía que su profecía era genuina, no una mentira. El Espíritu de Jehová : Sedequías afirma que su profecía ha sido inspirada por el Espíritu de Dios y reta a Micaías a probar lo contrario. Sólo los acontecimientos futuros traerían la respuesta sobre quién tenía la razón.

1 de Reyes 22:25  Micaías respondió: –Tú mismo lo verás el día en que te vayas metiendo de aposento en aposento para esconderte.

1 de Reyes 22:26  Entonces el rey de Israel dijo: –Toma a Micaías y llévalo ante Amón, gobernador de la ciudad, y ante Joás, hijo del rey.

1 de Reyes 22:27  Tú les dirás: “Así ha dicho el rey: ‘Echad a este en la cárcel y mantenedlo con pan de angustia y con agua de aflicción, hasta que yo vuelva en paz’ ”.

1 de Reyes 22:28  Micaías respondió: –Si logras volver en paz, Jehová no ha hablado por mi boca.[k] Y a continuación dijo: «Oíd, pueblos todos».

1 de Reyes 22:29  Subió, pues, el rey de Israel, junto con Josafat, rey de Judá, a Ramot de Galaad.

1 de Reyes 22:30  Y el rey de Israel dijo a Josafat: «Yo me disfrazaré y entraré en la batalla. Tú ponte tus vestidos».[l] El rey de Israel se disfrazó y entró en la batalla.

1 de Reyes 22:31  Pero el rey de Siria había mandado a los treinta y dos capitanes de sus carros, diciendo: «No peleéis ni con grande ni con chico, sino solo contra el rey de Israel».

1 de Reyes 22:32  Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: «Ciertamente este es el rey de Israel». Y se volvieron contra él para atacarlo; pero el rey Josafat gritó.

1 de Reyes 22:33  Al ver los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, se apartaron de él.

1 de Reyes 22:34  Pero un hombre disparó su arco al azar e hirió al rey de Israel por entre las junturas de la armadura, por lo que dijo él a su cochero: «Da la vuelta y sácame del campo, pues estoy herido».

Acab no pudo escapar del juicio de Dios. El rey de siria envió a treinta y dos de sus mejores capitanes de carros con el único propósito de matar a Acab. Pensando en que podía escapar, Acab trató de disfrazarse, pero una flecha perdida le pegó mientras los carros perseguían al rey equivocado, Josafat. Fue muy tonto por parte de Acab pensar que podría escapar con un disfraz. A veces la gente trata de escapar de la realidad disfrazándose: cambian de trabajo, se mudan a una nueva ciudad, hasta cambian de cónyuge. Sin embargo, Dios ve y evalúa los motivos de cada persona. Cualquier intento de disfrazarse es fútil.

1 de Reyes 22:35  Aquel día había arreciado la batalla y el rey tuvo que ser sostenido en su carro frente a los sirios. A la caída de la tarde murió, y la sangre de la herida corría por el fondo del carro.

Tal y como lo había predicho el profeta, Acab fue muerto. Véase el perfil de Acab en el capítulo 19 para mayor información sobre su triste historia.

1 de Reyes 22:36  A la puesta del sol corrió un pregón por el campamento que decía: «¡Cada uno a su ciudad y cada cual a su tierra!

1 de Reyes 22:37  ¡El rey ha muerto!». Entonces el rey fue traído a Samaria y lo sepultaron allí.

1 de Reyes 22:38  Lavaron el carro en el estanque de Samaria y los perros lamían su sangre (también las rameras se lavaban allí), conforme a la palabra que Jehová había dicho.[m]

1 de Reyes 22:39  El resto de los hechos de Acab y todo lo que hizo, la casa de marfil[n] que construyó y todas las ciudades que edificó, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?[ñ]

1 de Reyes 22:40  Acab durmió con sus padres y reinó en su lugar su hijo Ocozías.

1 de Reyes 22:41  6. Reinados de Josafat (Judá) y Ocozías (israel) (22.41-53) Reinado de Josafat (2 Cr 20.31-37) Josafat hijo de Asa comenzó a reinar sobre Judá en el cuarto año de Acab, rey de Israel.

Reyes explica ahora que Josafat había comenzado a reinar en Judá. Cuarto soberano del reino sureño, Josafat era un monarca dedicado a Dios, al igual que Asa su padre.

1 de Reyes 22:42  Tenía Josafat treinta y cinco años de edad cuando comenzó a reinar y reinó veinticinco años en Jerusalén. El nombre de su madre era Azuba, hija de Silhi.

1 de Reyes 22:43  Siguió en todo el camino de Asa, su padre, sin desviarse de él, e hizo lo recto ante los ojos de Jehová. Con todo, los lugares altos no fueron quitados, porque el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en ellos.

Del mismo modo que sus antepasados Salomón y Asa, Josafat siguió a Dios, pero no eliminó los lugares altos: los santuarios paganos de las colinas. Era contra la ley de Dios adorar ídolos en los santuarios, y al principio Josafat intentó quitarlos. Eran tan populares, sin embargo, que fue muy difícil hacerlo. A pesar de las muchas contribuciones a la salud espiritual, moral y material de su país, Josafat no tuvo éxito en la erradicación de los santuarios de las colinas.

1 de Reyes 22:44  Josafat vivió en paz con el rey de Israel.

1 de Reyes 22:45  Los demás hechos de Josafat, sus hazañas y las guerras que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

1 de Reyes 22:46  Barrió también de la tierra los restos de los sodomitas que habían quedado en tiempos de su padre Asa.

1 de Reyes 22:47  Entonces no había rey en Edom, sino un gobernador en lugar de rey.

1 de Reyes 22:48  Josafat había hecho naves de Tarsis, las que debían dirigirse a Ofir por oro; pero no fueron, porque se rompieron en Ezión-geber.

1 de Reyes 22:49  Entonces Ocozías hijo de Acab dijo a Josafat: «Vayan mis siervos con los tuyos en las naves». Pero Josafat no quiso.

1 de Reyes 22:50  Josafat durmió con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David, su padre. En su lugar reinó su hijo Joram.

1 de Reyes 22:51  Reinado de Ocozías de Israel Ocozías hijo de Acab comenzó a reinar sobre Israel en Samaria, el año diecisiete de Josafat, rey de Judá. Reinó dos años sobre Israel.

1 de Reyes 22:52  Hizo lo malo ante los ojos de Jehová, siguió el camino de su padre y el camino de su madre, y el camino de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel,

El primer libro de Reyes comienza con una nación unida bajo David, el rey más devoto en la historia de Israel. El libro termina con un reino dividido y con la muerte de Acab, el rey más perverso de todos. ¿Qué sucedió? El pueblo olvidó reconocer a Dios como su líder máximo, designó líderes humanos que ignoraron a Dios, y luego se conformó al estilo de vida de esos líderes perversos. Una mala acción ocasional gradualmente se volvió en un estilo de vida. Su maldad flagrante sólo podría enfrentarse con el gran juicio de Dios, que permitió que las naciones enemigas se levantaran y derrotaran a Israel y Judá en batalla como castigo por sus pecados. Fracasar en reconocer a Dios como el máximo líder de nuestra vida es el primer paso hacia la ruina.

1 de Reyes 22:53  porque sirvió a Baal y lo adoró, y provocó la ira de Jehová, Dios de Israel, conforme a todas las cosas que había hecho su padre.

Volviendo a lo que sucedía en el norte, 1 Reyes termina explicando que Ocozías , el hijo de Acab con Jezabel, se había convertido en el octavo rey de Israel. El libro concluye con la triste observación de que Ocozías era tan malvado como sus padres.

Verdad en acción a través de 1 Reyes.

 Verdad que 1 Reyes enseña y  acción a que invita

1 ) Orientaciones para crecer en piedad El piadoso confía en que Dios edifica su carácter, su fe y su integridad, y que recompensa a los que le son fieles.
1.29
Recuerda y cumple los votos y promesas que hagas. Asegúrate que el Señor te ha escuchado y te permitirá realizarlos.
 2.3
Recuerda que el Señor hace prosperar y garantiza el éxito a aquellos que andan en sus caminos.

2 ) Pasos hacia la santidad La santidad implica vivir separados del mundo. Adentrarse, aunque sea un poco, en las cosas mundanas, nos compromete con ellas.
3.3
Evita hacer aunque sea pequeñas concesiones en lo que a santidad, pureza y devoción se refiere. Comprende que hasta las más pequeñas desviaciones de lo que sabes es correcto pueden convertirse en transgresiones mayores.

3 ) Pasos para cultivar la humildad La humildad no nos deja promovernos o exaltarnos a nosotros mismos, sino nos hace esperar en el Señor. Enseguida reconoce la mano del Señor cuando nadie la percibe, sabiendo que todo viene de él.
1.5, 29
Evita promoverte a ti mismo. Descansa en el Señor para que sea él quien lo haga. Recuerda : Aquel que se exalta a sí mismo será humillado (véase Mat_23:12).
Comprende que tu vida es sólo un conducto o un reflejo de la vida de Dios. Conoce que hasta lo más extraordinario que logres será solamente una pequeña manifestación de la gloria de Dios.

4 ) Claves para una vida sabia Dios es la única fuente de verdaderasabiduría, y él promete dársela a cualquiera que la pida. La sabiduría comienza con el temor a Dios y se manifiesta en amor hacia los demás.
3.7-14
No presumas conocer cómo realizar lo que Dios te ha llamado a llevar a cabo. Aférrate al Señor. Apóyate en su sabiduría.
 3.16-28
Decídete a creer que Dios dará sabiduría a todos los que la imploren (véase Jam_1:5).
 8.39, 40
No dudes que sólo Dios conoce el corazón humano; nosotros no somos capaces de ello. Permite que esto te haga reverenciar al Señor.

5 ) Pasos hacia una devoción dinámica No te equivoques: Dios ofrece un reconocimiento especial a aquellos cuyos corazones le pertenecen por completo. Se engañan los que creen que la devoción ocasional recibe las mismas bendiciones que la devoción profunda y permanente.
8.61
Recuerda que las promesas de Dios son para aquellos cuyos corazones están completamente entregados a él y andan en sus caminos. Examínate a ti mismo en busca de cualquier pecado de indiferencia que necesites confesar.
 11.1-8
Cuida mucho no permitir que aquellos a quienes profesas afecto te separen de la profunda devoción que te une al Señor.

6 ) Lecciones para líderes Los líderes de la iglesia sirven a Dios de parte de los creyentes, no a la inversa. La confusión sobre este punto ha causado innumerables problemas entre el pueblo de Dios. Los reyes que buscan agradar a la gente antes que a Dios le abren la puerta al pecado y terminan siendo rechazados. ¡Qué importante lección en una época cuando la popularidad se ha convertido en un ídolo para tantas personas! Los líderes de Dios han sido llamados para guiarse por su Palabra y ser cuidadosos a la hora de escuchar otros consejos.
12.6-11
Líderes, sed sabios
y buscad consejo de otros líderes maduros y consagrados. Evitad pedir consejo a los líderes que aún no han sido probados y que han dado pocos frutos.
 12.28; 13.34; 22.14-28
Líderes, sed fieles
a la Palabra de Dios. Lo que digáis puede que no siempre sea popular, pero debe estar a la altura de las normas de la Escritura. De otra manera, vuestro ministerio promoverá la idolatría.
 15.3, 11
Líderes, seguid a aquellos que han recibido la aprobación de Dios y se guían estrictamente por su Palabra. Evitad adoptar patrones de conducta que, aun cuando sean exitosos en el mundo, contradicen la Palabra de Dios.

7 ) Pasos para enfrentarse al pecado El engaño comienza cuando olvidamos que todos nos inclinamos al pecado.
8.46
No olvides que ni uno hay que no haya pecado. Permite que Dios examine tu corazón cada día para guardarte del pecado cuya presencia no puedas notar.

8 ) Lecciones clave en la fe Cree que hacia donde el Señor nos dirige allí nos atiende. Hacia donde nos guía, allí está su provisión. La fe no permite que la amenaza de las privaciones alteren el curso futuro decidido por Dios.
17.1-9
No permitas que el peligro de ingresos más bajos te hagan renunciar a la dirección de Dios en tu vida. Cree que el Señor sabe cómo cuidar de sus siervos.

Los invasores del templo

Acab y Josafat van contra los sirios

Tres años pasaron sin que hubiera guerra entre Siria e Israel… Y aconteció al tercer año que Josafat, rey de Judá, descendió a visitar al rey de Israel. Llegamos al final de la historia de Acab. Los dos reyes de Israel y de Judá viven no solo en paz, sino en compañerismo. Ambos están unidos por lazos de familia. Atalías, hija de Acab, es ahora la esposa de Joram, hijo de Josafat. Esto facilitó la ayuda que necesitaba Acab para pelear contra Siria. Por supuesto, Josafat, en plan de subordinado, sacaría la peor parte; pese a las relaciones familiares entre los dos reyes, parece muy patente que a estas alturas Judá era estado vasallo de Israel, y se encuentra obligado a ponerse al lado de Israel en su lucha contra Siria.

Entonces el rey de Israel dijo a sus servidores: ¿Sabéis que Ramot de Galaad nos pertenece? !Y nosotros no hemos hecho nada para tomarla de mano del rey de Siria! La razón de esta tercera batalla era el arreglo de algunas cuentas pendientes que Siria tenía con Israel. Tres años antes, Benhadad había prometido a Acab la devolución de algunas propiedades, pero el rey sirio no había cumplido su promesa. Entre estas propiedades estaba Ramot de Galaad, tierra muy fértil que se hallaba en la frontera entre Israel y Siria. Vale la pena agregar que no todos están de acuerdo en que a Acab le perteneciera dicha tierra. Hay por lo menos algunas indicaciones de que había de por medio un simple expansionismo territorial en la mente de Acab. Pero Acab no se atreve a pelear solo y se aprovecha de esta unión para lograr sus fines. El débil Josafat estuvo de acuerdo con el plan. ¿Acaso no se daría cuenta de la trampa que le ponía su consuegro?

Yo soy como eres tú, y mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como tus caballos. Con estas palabras el vasallo Josafat de Judá le confirma a Acab que estará dispuesto a pelear personalmente, hombro a hombro, con él en el campo de batalla. Sus ejércitos (“pueblo”) y sus carros de guerra (“mis caballos”) se unirían a los de Acab en la lucha. Es irónico que Acab tenía planes diferentes a los de Josafat tocante a su participación personal en la batalla.

Además, Josafat respondió… “Por favor, consulta hoy la palabra de Jehová“…. Era la costumbre en los tiempos bíblicos solicitar un oráculo de Dios para saber si habría victoria o no en momento de guerra. Es significativo que Josafat insista en que esto se haga. Había que consultar a un profeta de Dios.

Entonces el rey de Israel reunió a los profetas, unos 400 hombres…“¿Iré a la guerra contra Ramot de Galaad o desistiré?… “Sube, porque el Señor la entregará en mano del rey“ . Hay que entender que los 400 profetas mencionados no son los de Jezabel que servían a Baal. Aquellos habían sido liquidados por Elías. Estos son supuestamente profetas de Jehová, pero aparentemente estaban dispuestos a venderse ante las demandas de Acab. He aquí el problema: hay dos clases de profetas, los falsos y los verdaderos. ¿Cómo distinguirlos? Los primeros dan el mensaje para complacer a quien les paga; los segundos hablan palabra de Dios. ¿Sería posible que después del arrepentimiento de Acab algunos profetas se reanimaran en su fe? Lo que sí es seguro es que algunos, por miedo, toleraban la adoración a Baal.

¿No hay aquí todavía algún profeta de Jehová, para que consultemos por medio de él?. Es obvio que Josafat no se dejó engañar por la multiplidad de “profetas” pagados. Además, la respuesta dada a Acab por los 400 no es nada segura; gramaticalmente está llena de ambigüedades. Acab, por intereses creados, no se percataría de las sutiles incertidumbres en la respuesta (cuya respuesta en la traducción española parece ser muy directa). Pero, eso sí, Josafat no dejó de captar las evasiones de los profetas. Por esto insiste en un auténtico profeta de Jehová para recibir un mensaje de Dios.

Todavía hay un hombre por medio del cual podríamos consultar a Jehová… Es Micaías hijo de Imla. Algunas preguntas ayudan a una respuesta. ¿Por qué no está Elías aquí? ¿Por qué se nombra solo a Micaías, como «el profeta de la verdad?» Uno esperaría que el rey Acab nombrara a Elías como el profeta enemigo. En su lugar llama a que traigan a un profeta hasta ahora totalmente desconocido, Micaías de Imla. Lo que sí se lee entre líneas es que este profeta había sido un aguijón en la carne para Acab. La verdad siempre les duele a los malhechores.

El rey de Israel y Josafat… estaban sentados… en la entrada de la puerta de Samaria; y todos los profetas profetizaban…. La escena es de pompa y ceremonia. Los reyes están sentados en sus tronos, vestidos en toda su ropa real. Ante esta escena, al aire libre, los 400 profetas profetizaban. El verbo que se usa en el heb. indica una acción frenética e incontrolable; es decir, era la clase de profecía que solía tenerse en los primeros años de la profecía. En esta clase de profecía lo que se destacaba no era un mensaje claro, sino una especie de frenesí en el que los profetas perdían el control de sí mismos. Caían en una clase de éxtasis. No es de extrañar que el mensaje de estos profetas, aparte de ser mentira, cobraba cierto tono de irracionalidad. Vale la pena aclarar que esta clase de “profecía” dista mucho del mensaje claro y pertinente que caracterizaba a los profetas clásicos.

Es bueno observar lo siguiente: Primero: Josafat se dio cuenta de que, aunque los 400 profetas hablaban en nombre de Jehová, eran falsos. Segundo: Que la intención de Acab no era buscar la voluntad de Dios, sino buscar el apoyo de los poderes mágicos que estos hombres decían tener. Tercero: Lo que más ansiaba Acab era que le profetizaran la victoria. A este fin, uno de estos hombres (Sedequías hijo de Quenaana) se valió del drama de los dos cuernos como figuras de poder y de victoria. Con esto trató de impresionar a Acab. Pero Josafat no se tragó el cuento. Todo aquello le pareció muy contrario al mensaje de un verdadero profeta de Dios.

He aquí las palabras de los profetas unánimemente anuncian el bien al rey. Sea, pues, tu palabra como la de uno de ellos, y anuncia el bien. Estas palabras del mensajero, enviado para buscar a Micaías, no deben interpretarse como una amenaza. La verdad es que dos veces emplea una parte del idioma heb. para demostrar cortesía. Lo que más hace es advertirle de antemano lo que los otros profetas han dicho. El que este aviso venga a un profeta de Jehová habla mucho de la clase de profetas de corte que había en Israel.

Pero Micaías respondió: “!Vive Jehová, que lo que Jehová me diga, eso hablaré!“. Contrario a sus deseos, es llamado Micaías. Este insiste en que solo hablaría palabra de Jehová. Al principio, el profeta se burla de Acab, diciéndole lo que quería oír. Pero el mismo Acab nota el tono de burla del profeta y que no le decía la verdad, aunque daba el mismo mensaje que sus profetas de corte le habían entregado.

Micaías le pinta otro cuadro: He visto a todo Israel dispersado por los montes como ovejas que no tienen pastor. Acab entendió el triste mensaje y se puso muy triste y disgustado. Nuevamente la petulancia pueril de Acab se manifiesta. Es como si dijera: “¡Ya lo sabía, siempre estás en mi contra!”.

Luego dijo Micaías: eschucha, pues, la palabra de Jehová…. Para confirmar lo anterior, el profeta le pinta a Acab otro cuadro por medio de una visión. El rey Jehová está en su trono rodeado por un ejército de espíritus y ángeles. Es como un concilio divino en donde se discuten los resultados de la batalla. En realidad, esta visión es un intento por explicar el porqué de la discrepancia entre la profecía de Micaías y la de los 400 profetas; es decir, ¿por qué Micaías prevee un desastre para Acab? El profeta fiel dice que recibe “palabra” de Jehová. Es interestante que no emplea la fórmula tradicional “Así dice Jehová…” La razón es que Micaías, de hecho, no entrega en esta ocasión una palabra directa de Dios, sino un dabar (heb. que puede significar una historia tanto como una palabra). Micaías, pues, recuenta una historia acerca de Jehová en la que se explica cómo Jehová conspira para lograr la muerte de Acab. Dice Walsh que esta narración presenta un reto a la disposición de Acab de seguir la profecía optimista de los 400. Al explicar cómo los profetas de la corte han sido engañados y a su vez han engañado a Acab, Micaías descubre la trampa divina y prácticamente incita a Acab a que caiga en la trampa.

Entonces se acercó Sedequías… ¿Por qué camino se apartó de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti?. La reacción de Sedequías es una de las dos que se dan a la visión de Micaías. Con su abuso físico (un golpe en la cara con la mano abierta, una de las ofensas más graves en la cultura oriental), Sedequías sarcásticamente infiere que Micaías es el que tiene espíritu de mentira. Micaías no vacila en avisar a Sedequías que también el profeta de la corte no podrá escapar. La segunda reacción es la del rey Acab. Manda a que el profeta de Jehová sea encarcelado y maltratado hasta que finalice la batalla. Amón y Joás no son conocidos aparte de este texto. No se sabe nada de ellos. Con todo, Micaías responde que el tiempo dirá si su profecía acierta o cae por su propio peso.

El rey de Israel subió con Josafat, rey de Judá a Ramot de Galaad…. A pesar de la predicción, el rey de Israel no dio marcha atrás en sus planes de victoria. Sigue adelante con su fiel aliado Josafat. Y como «todo malo es desconfiado e ingrato», se vale de una trampa para evitar que se cumpla la profecía. Acab se disfraza con el uniforme de un soldado cualquiera, para no ser reconocido, y le pide a su aliado que se vista con su traje real. De este modo, su amigo Josafat sería reconocido y muerto, pero él podría escapar con vida.

Derrota de Israel y muerte de Acab

Pero las cosas le salieron mal a Acab. Benhadad, el sirio, que aún respira por la herida de la humillación, desea terminar lo más pronto posible. Ordena enfocar el ataque en su enemigo número uno, el iniciador de esta pelea, y a quien reconoce su habilidad como guerrero. Ya el ejército había dirigido el ataque contra Josafat. Luego se dan cuenta de su error, y desvían el ataque hacia Acab. Por un tiro de arco a la ventura la profecía se cumple. Una flecha tirada al azar da en el blanco deseado. Acab tiene sus méritos al portarse como un valiente. Aguanta el dolor de la herida hasta el anochecer, cuando el juicio de Dios se cumple al pie de la letra. El que está en la cárcel por anunciar la palabra de Dios ha probado ser un profeta verdadero. El plan de Dios se había cumplido. El hombre que vivió en un palacio de marfil tuvo un final no solo triste, sino deshonroso. Hasta su cuerpo fue profanado. Así pasó a la historia el rey más malo y perverso que se sentó en el trono de Israel.

Repitamos la lección: La predicción de Sedequías no se cumplió. A pesar del insulto y de la violencia. El profeta verdadero no se rinde ni se vende ante un rey ni ante la mayoría. La voz del pueblo es voz de Dios, pero sólo cuando Dios la dirige. El profeta de Dios dice siempre la verdad aunque tenga que soportar prisión y muerte. él está seguro de que Dios habla por su boca. El pueblo de Dios necesita hoy profetas de esta clase.

Resumen del reinado de Josafat

Josafat comenzó su reinado antes de que muriera su padre, Asa. Esto quiere decir que hubo un correinado entre los dos, padre e hijo por un período de tres o cuatro años. En total, tuvo un reinado de 25 años, incluyendo la etapa del correinado.

Una de las cosas que no pudo lograr era la remoción de la adoración “en los lugares altos”. Quiere decir, que ni en Judá se logró el ideal del deuteronomista, la adoración en un sólo lugar, el templo de Salomón.

Josafat también hizo la paz con el rey de Israel. El relato de este rey va muy ligado al de Acab. Su historia comienza en 15:24, y sigue adelante en su alianza con Acab. De éste fue sólo un subordinado. De modo que a Josafat debe cargársele también la derrota en la cual muere Acab.

Josafat es uno de los pocos reyes de quien se habla bien. Veamos sus cosas buenas y algunos de sus errores.

(1) Fue un servidor fiel a Jehová como su padre Asa. Es alabado por su piadosa manera de vivir.
(2) Acaba con lo que queda de la prostitución ritual (practicada dentro de cultos paganos dentro de Judá).
(3) Hizo lo que pudo por eliminar la idolatría; pero no lo pudo hacer todo.
(4) Hizo la paz con Israel.
(5) Se le critica por no quitar los lugares altos.
(6) Otro de sus errores fue el de aliarse con el rey Acab. Se nota que Josafat era, como se suele decir, “demasiado bueno”. Esto es, que tenía un carácter débil; amaba a Jehová, pero toleraba lo que no le era muy malo. Quizás esto le costó caro a Judá. ¿Qué de bueno se podía esperar de su casamiento con Atalía? Por lo demás, no tiene tampoco éxito en los negocios.

Pero, a pesar de esto, se le alaba como un buen rey. Muere y va al sepulcro con dignidad y honores. Su lugar fue ocupado por su hijo Joram, de quien se conocerá en el segundo libro de esta historia.

Reinado de Ocozías en Israel

Este libro se cierra con el reinado malo y breve de Ocozías, sucesor de Acab, en Israel. Su historia continúa en el segundo libro de Reyes. Solo se repite la misma oración: El hizo lo malo ante los ojos de Jehová y anduvo en el camino de su padre, en el camino de su madre y en el camino de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel. Ocozías presenta un contraste grande con su contemporáneo en el sur, Josafat. Para muchos, es significativo que el deuteronomista mencione que el mal hecho por Ocozías se debía tanto a su padre como a su madre. Esto no es lo normal en el recuento de los reinados de los distintos reyes. Lo que sí se repite en este caso, como en muchos, es la comparación entre Jeroboam y este rey. Simple y sencillamente significa que se siguieron las mismas pautas para que la adoración (y algunas veces la idolatría pagana) se realizara fuera del único lugar correcto para la adoración a Jehová: Jerusalén y el templo de Salomón.

En cuanto a la estructura de 1 Reyes, hay que decir que no es una unidad literaria; es decir, reúne historias, originalmente independientes, en torno a Salomón, Jeroboam, Elías y Acab. Se observó que también se dan algunos relatos breves acerca de otros reyes. El hecho de que termine el libro con un breve recuento del reinado de Ocozías, siendo este continuado en el principio del segundo libro de Reyes, indica que el autor no tenía la intención de terminar el libro en donde el fin llega en nuestra Biblia; como que queda la historia inconclusa. Inclusive, hay quienes opinan que el autor muy adrede no concluyó la narración de forma muy pulida para estimular a la gente para que siguiera leyendo la continuación en lo que hoy llamamos 2 Reyes.

Muchos eruditos han seguido otra explicación para la división entre los dos libros. Se razona así: por la extensión de las narraciones, no era factible tenerlas en un solo rollo; por lo tanto, hicieron falta dos rollos de papiro para el material.

Terminamos con una pregunta: ¿Qué división hay entre 1 y 2 Reyes? Un autor lo dice así: “La división puede estar en que, aunque la lucha contra el baalismo aún continúa, tuvo su mayor fuerza y éxito en los ministerios de Elías, Micaías y otros profetas que no se nombran”. Esta cita confirma de nuevo lo dicho anteriormente; el escritor de 1 Reyes pinta con pincel dramático la relación entre los verdaderos voceros de Dios (los profetas) y los seudovoceros (los reyes).

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