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2 de Crónicas 25: El reinado de Amasías

2 de Crónicas 25:1  Amasías tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veintinueve años en Jerusalén. El nombre de su madre era Joadán, de Jerusalén.

2 de Crónicas 25:2  E hizo lo recto ante los ojos del Señor, aunque no de todo corazón.

Exteriormente Amasías hizo lo correcto pero interiormente, a menudo, se resintió por lo que debía hacer. En el mejor de los casos, su obediencia fue con desgano. Cuando el profeta prometió la liberación de Dios, Amasías primero se quejó acerca del dinero que se había perdido (25.9). Valoró el éxito militar más que la voluntad de Dios. Debemos descubrir en nuestros corazones cualquier resistencia a obedecer a Dios y desarraigarla. El obedecer de mala gana no es la obediencia que Dios desea.

Joas

Todos los padres desean que sus hijos tomen decisiones correctas. Pero para hacerlo, los hijos deben aprender primero a tomar sus propias decisiones. Tomar decisiones equivocadas los ayuda a aprender a tomar las correctas. Si los padres deciden todo por sus hijos, anulan la capacidad de estos de tomar decisiones correctas cuando estén solos. Este problema afectó seriamente al rey Joás. Tuvo excelentes consejos, pero nunca creció. Se volvió tan dependiente de lo que se le decía que su eficacia se vio limitada a la calidad de sus consejeros.

Cuando Joás tenía un año, su abuela Atalía decidió dar muerte a todos sus descendientes en un intento desesperado por apoderarse del trono. Joás fue el único sobreviviente, rescatado y escondido por su tía Josaba y por su tío Joiada. El trabajo de Joiada como sacerdote hizo posible mantener oculto a Joás en el templo durante seis años. En ese momento, Joiada hizo los arreglos para derrocar a Atalía y coronar a Joás. Durante muchos años, Joiada tomó la mayor parte de las decisiones por Joás. Cuando murió el anciano sacerdote, fue sepultado en el cementerio de los reyes como un tributo por el papel que desempeñó.

Pero después de la muerte de Joiada, Joás no supo qué hacer. Escuchó consejos que lo llevaron a hacer el mal. Incluso, al poco tiempo, ordenó la muerte de Zacarías, hijo de Joiada. Después de algunos meses, el ejército de Joás fue totalmente derrotado por los sirios. Jerusalén se salvó sólo debido a que Joás despojó al templo de sus tesoros y los entregó como soborno. Finalmente, los propios oficiales del rey lo asesinaron. En contraste con Joiada, Joás no fue enterrado junto con los reyes, ni siquiera aparece en la lista de la genealogía de Cristo en el Nuevo Testamento.

Así como Joás fue tan dependiente de Joiada, hay muy poca evidencia de que alguna vez haya establecido una dependencia real con el Dios al que Joiada obedeció. Como muchos niños, el conocimiento que Joás tenía de Dios era de segunda mano. Era un comienzo, pero el rey necesitaba su propia relación con Dios para sobrevivir y rechazar los cambios en el consejo que recibió.

Sería muy fácil criticar el fracaso de Joás si no fuera por el hecho de que a menudo caemos en la misma trampa. ¿Cuán a menudo hemos actuado a la luz de un mal consejo sin considerar la Palabra de Dios?

Puntos fuertes y logros :

 — Llevó a cabo grandes reparaciones en el templo
 — Fue fiel a Dios mientras vivió Joiada

Debilidades y errores :

 — Permitió que la idolatría continuara entre su pueblo
 — Utilizó los tesoros del templo para sobornar al rey Hazael de Siria
 — Mató a Zacarías, hijo de Joiada
 — Permitió que sus consejeros apartaran de Dios al pueblo

Lecciones de su vida :

 — Un comienzo bueno y prometedor puede verse arruinado por un final perverso
 — Hasta el mejor consejero es ineficaz si no nos ayuda a tomar decisiones sabias
 — Como individuos, somos responsables por lo que hacemos, sin importar cuán útiles o perjudiciales sean los demás

Datos generales :

 — Dónde: Jerusalén
 — Ocupación: Rey de Judá
 — Familiares: Padre: Ocozías. Madre: Sibia. Abuela: Atalía. Tía: Josabet. Tío: Joiada. Hijo: Amasías. Primo: Zacarías
 — Contemporáneos: Jehú, Hazael

2 de Crónicas 25:3  Y sucedió que una vez afianzado el reino en su mano, mató a los siervos suyos que habían asesinado al rey su padre.

2 de Crónicas 25:4  Pero a sus hijos no les dio muerte, sino que hizo conforme a lo que está escrito en la ley en el libro de Moisés, tal como el Señor ordenó, diciendo: No se dará muerte a los padres por los hijos, ni se dará muerte a los hijos por los padres, sino que a cada uno se le dará muerte por su propio pecado.

2 de Crónicas 25:5  Además, Amasías reunió a Judá, y conforme a sus casas paternas los puso bajo jefes de miles y jefes de cientos por todo Judá y Benjamín; e hizo un censo de los de veinte años arriba, y halló trescientos mil hombres escogidos, hábiles para ir a la guerra y para manejar lanza y escudo.

2 de Crónicas 25:6  Y tomó a sueldo a cien mil guerreros valientes de Israel por cien talentos de plata.

2 de Crónicas 25:7  Pero un hombre de Dios vino a él, diciendo: Oh rey, no dejes que el ejército de Israel vaya contigo, porque el Señor no está con Israel ni con ninguno de los hijos de Efraín.

2 de Crónicas 25:8  Pero si tú vas, hazlo, esfuérzate para la batalla; sin embargo Dios te derribará delante del enemigo, porque Dios tiene poder para ayudar y para derribar.

2 de Crónicas 25:9  Y Amasías dijo al hombre de Dios: ¿Y qué hacer con los cien talentos que he dado a las tropas de Israel? Y el hombre de Dios respondió: El Señor tiene mucho más que darte que esto.

Dios tiene recursos ilimitados y lo bueno es que los pone a tu disposición, Semilla de fe. En la economía humana, la ley de la oferta y la demanda regula el precio a pagarse por los bienes y servicios. En momentos de exceso de suministros, los precios bajan; en tiempos de carestía, los precios suben. La economía humana es fluctuante.

Pero la economía divina no tiene variación alguna. Dios siempre suple de acuerdo con nuestra necesidad. Dios no desea que su pueblo pase necesidades, más bien quiere «que abunden más y más». ¿Crees que porque le das algo a Dios tendrás menos? No, de acuerdo con la Ley divina. ¡Cuando das te colocas en posición de recibir!

Nunca podremos superar la generosidad de Dios. ¡No importa lo que le demos, nos lo multiplicará en una cantidad más grande de la que tenemos! Sin embargo, tenemos que desarrollar nuestra capacidad de cosechar. El esperar recibir, no de la persona a quien damos, sino de nuestra fuente divina, también es un acto de fe. Cuando niño, en una granja, aprendí que plantar significa hacer algo y, de igual forma, para recoger la cosecha se necesita hacer algo. Ambos son actos de fe.  

2 de Crónicas 25:10  Entonces Amasías despidió las tropas que vinieron a él de Efraín, para que se fueran a sus casas; y se encendió en gran manera la ira de ellos contra Judá, y regresaron a sus casas ardiendo en ira.

Amasías hizo un acuerdo económico con soldados israelitas, ofreciéndoles una paga por pelear para él (25.6). Pero antes de entrar en batalla, Amasías los envió de regreso con el dinero, debido a la advertencia del profeta. A pesar de que le costó caro, sabiamente se dio cuenta de que el dinero no valía la ruina que podía originar la alianza. ¿Qué hubiera hecho usted? El dinero nunca debe ser un obstáculo para tomar decisiones correctas. La bendición de Dios no tiene precio, vale mucho más que cualquier cantidad de dinero.

Uzias

Nunca estamos tan cerca de nuestro fracaso como durante nuestros más grandes éxitos. No poder reconocer el papel que Dios juega en nuestros logros hace que se vuelvan fracasos. Uzías (llamado también Asarías) fue un rey notablemente exitoso. Sus logros le acarrearon gran fama. Tuvo éxito tanto en la guerra como en la paz, al planear y al poner en práctica, al construir y al plantar.

Uzías sobreestimó su propia importancia en lograr grandes hazañas. Hizo bien tantas cosas que una soberbia consumidora invadió gradualmente su vida, como la lepra que finalmente destruyó su cuerpo. Al tratar de actuar como sacerdote, tomó un papel que Dios no había querido para él. No sólo se olvidó de todo lo que Dios le había dado, sino también de que Dios da ciertas funciones a otros, que él necesitaba respetar.

La soberbia de Uzías estaba arraigada en su falta de gratitud. No tenemos registro alguno de que este rey haya mostrado agradecimiento a Dios por las dádivas maravillosas que recibió. Quizá nuestros logros no se comparen con los de Uzías, pero aun así tenemos una deuda de gratitud a Dios por nuestra vida misma. Si Dios no recibe la gloria por sus éxitos, ¿no debería mirar su vida de manera diferente?

Puntos fuertes y logros :

 — Agradó a Dios durante sus primeros años como rey
 — Exitoso guerrero y constructor de ciudades
 — Gran habilidad para organizar y delegar
 — Reinó durante cincuenta y dos años

Debilidades y errores :

 — Desarrolló una actitud soberbia por sus grandes hazañas
 — Trató de ejecutar los deberes sacerdotales, en directa desobediencia a Dios
 — No quitó muchos símbolos de idolatría del país

Lecciones de su vida :

 — La falta de gratitud a Dios puede llevar a la soberbia
 — Hasta las personas más exitosas deben reconocer el papel que Dios da a otros en sus vidas

Datos generales :

 — Dónde: Jerusalén
 — Ocupación: Rey de Judá
 — Familiares: Padre: Amasías. Madre: Jecolías. Hijo: Jotam.
 — Contemporáneos: Isaías, Amós, Oseas, Jeroboam, Zacarías

2 de Crónicas 25:11  Y Amasías se fortaleció, y al frente de su pueblo fue al valle de la Sal y mató a diez mil de los hijos de Seir.

2 de Crónicas 25:12  También los hijos de Judá capturaron vivos a diez mil y los llevaron a la cumbre de la peña, los echaron abajo desde la cumbre de la peña y todos fueron despedazados.

2 de Crónicas 25:13  Pero las tropas que Amasías había hecho volver para que no fueran con él a la batalla, saquearon las ciudades de Judá desde Samaria hasta Bet-horón, mataron a tres mil de ellos y tomaron mucho botín.

2 de Crónicas 25:14  Y aconteció que después que Amasías regresó de la matanza de los edomitas, trajo los dioses de los hijos de Seir y los puso como sus dioses, se postró delante de ellos y les quemó incienso.

Después de la victoria, Amasías regresó y quemó incienso para los ídolos. Somos muy susceptibles a pecar después de grandes victorias. Es entonces que nos sentimos confiados, relajados y listos para celebrar. Si en el entusiasmo bajamos las defensas, Satanás puede atacarnos con toda clase de tentaciones. Cuando usted gane, tenga cuidado. Después de las cumbres de las montañas, vienen los valles.

2 de Crónicas 25:15  Entonces se encendió la ira del Señor contra Amasías, y le envió un profeta que le dijo: ¿Por qué has buscado a los dioses de otro pueblo, que no han podido librar a su propio pueblo de tu mano?

Amasías cometió un error muy tonto al adorar a los dioses de la nación que acababa de conquistar. Impresionado por las hazañas de los edomitas, ¡adoró a sus ídolos! Cuán tonto fue servir a los dioses de un enemigo derrotado. Nosotros cometemos el mismo error de Amasías cuando corremos detrás del dinero, prestigio o poder. Al reconocer la vacuidad de los deseos del mundo, podemos librarnos del deseo de seguirlos.

2 de Crónicas 25:16  Y mientras hablaba con él, el rey le dijo: ¿Acaso te hemos constituido consejero real? Detente. ¿Por qué buscas que te maten? Entonces el profeta se detuvo, y dijo: Yo sé que Dios ha determinado destruirte, porque has hecho esto y no has escuchado mi consejo.

2 de Crónicas 25:17  Entonces Amasías, rey de Judá, tomó consejo y envió mensajeros a Joás, hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel, diciendo: Ven, veámonos cara a cara.

2 de Crónicas 25:18  Y Joás, rey de Israel, envió mensaje a Amasías, rey de Judá, diciendo: El cardo que estaba en el Líbano, envió a decir al cedro que estaba en el Líbano, diciendo: «Da tu hija por mujer a mi hijo.» Pero pasó una fiera que estaba en el Líbano, y pisoteó el cardo.

En esta parábola, Judá es el pequeño cardo y el ejército israelita es el cedro. Amasías estaba orgulloso de haber derrotado a Edom. Quería derrotar a Israel, pero Joás le advirtió que no atacara. Amasías tenía más ambición que habilidad, y pagó por ellos cuando fue completamente derrotado. No permita que la ambición y el orgullo entren en su vida, porque ellos pueden hacerlo olvidar a Dios.

2 de Crónicas 25:19  Tú dijiste: «He aquí, he derrotado a Edom»; y tu corazón se ha envanecido para gloriarte. Quédate ahora en tu casa; ¿por qué quieres provocar el mal, de modo que caigas tú y Judá contigo?

2 de Crónicas 25:20  Pero Amasías no quiso escuchar, porque esto venía de Dios, para entregarlos en mano de Joás, pues ellos habían buscado los dioses de Edom.

2 de Crónicas 25:21  Y subió Joás, rey de Israel, y él y Amasías, rey de Judá, se enfrentaron en Bet-semes, que pertenece a Judá.

2 de Crónicas 25:22  Y Judá fue derrotado por Israel, y huyeron, cada uno a su tienda.

2 de Crónicas 25:23  Entonces Joás, rey de Israel, capturó en Bet-semes a Amasías, rey de Judá, hijo de Joás, hijo de Joacaz, y lo llevó a Jerusalén; y derribó la muralla de Jerusalén desde la puerta de Efraín hasta la puerta del Angulo, cuatrocientos codos.

2 de Crónicas 25:24  Y tomó todo el oro y la plata, todos los utensilios que se encontraban con Obed-edom en la casa de Dios, los tesoros de la casa del rey y también los rehenes, y se volvió a Samaria.

2 de Crónicas 25:25  Y Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, vivió quince años después de la muerte de Joás, hijo de Joacaz, rey de Israel.

2 de Crónicas 25:26  Los demás hechos de Amasías, desde el primero hasta el postrero, he aquí, ¿no están escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel?

2 de Crónicas 25:27  Y desde el día en que Amasías se apartó de seguir al Señor, conspiraron contra él en Jerusalén, y él huyó a Laquis; pero lo persiguieron hasta Laquis y allí lo mataron.

2 de Crónicas 25:28  Lo trajeron en caballos y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David

El reinado de Amasías

Amasías comenzó a reinar a la edad de 25 años, entre el 796 y el 767 a. de J.C. El cronista se concentra en dos batallas que Amasías realizó y en las lecciones que se desprenden de las mismas. Por un lado, el cronista se ocupa de la reconquista de Edom por el camino de la obediencia al Señor; por otro lado, trata sobre la victoria de Israel como castigo sobre Amasías por no haber confiado plenamente en Jehová y por haberse volcado a la idolatría.

El tema dominante sigue siendo el mismo patrón hasta ahora: rechazar la voz profética de Dios trae como consecuencia el juicio divino, la derrota militar, la caída y la muerte.

La duración total de su reinado fue de 29 años : …hizo lo recto ante los ojos de Jehová, aunque no con un corazón íntegro. Amasías no fue completamente recto porque permitió el culto a los Baales y la existencia de los lugares altos. La idea dominante aquí es que su completa dedicación a Dios siempre estuvo en tela de duda.

Del registro que el cronista provee, se deduce que en lugar de servir con todo su corazón a Dios, Amasías siguió el ejemplo limitado de su padre Joás. En otras palabras, la vida de este rey fue el cuadro de un hombre “inestable en todos sus caminos”.

Luego de consolidar su reino, Amasías se entregó a la tarea de vengar el asesinato de su padrex, pero su magnanimidad o misericordia para con los hijos de los asesinos estaba de acuerdo con la ley mosaica, que especificaba que solo los criminales, y no sus familiares, tenían que morir, estas ejecuciones, a partir de la muerte de Zacarías (2Ki_24:25), fueron consideradas como asesinatos y no como cumplimiento de la ley mosaica.

Edom se había sublevado contra Judá durante el reinado de Joram, como parte del castigo divino contra este monarca perverso. El ejército de Judá había sufrido serias bajas cuando Joás salió a pelear contra los asirios; por lo tanto, Amasías contaba con solo 300.000 hombres de guerrax. Para reforzar sus tropas, el rey contrató el servicio de 100.000 mercenarios israelitas del nortex. Con todo, su ejército era menor que el de Asa o de Josafat. Ningún apoyo que procediera del norte estaría bien ante los ojos de Jehová, pues era indicación de la poca confianza del rey en Dios.

La oportuna voz profética se hizo presente. Aunque no se tiene noción alguna de la procedencia de este hombre de Diosx, por su valentía amerita un lugar entre los grandes profetas: puso su deber por sobre sus propios intereses. Su mensaje era claro: Dios no saldría en apoyo de los efrateos. El pronunciamiento profético fue: Porque Jehová no está con Israel, ni con ninguno de los hijos de Efraín ….Dios te haría fracasar delante del enemigox. En su argumento acerca de no contar con la asistencia de Dios en la lucha con el enemigo, Jesús dijo: “El que no está conmigo, contra mí está; y el que conmigo no recoge, desparrama”.

El rey había aceptado el reto del profeta de alinearse con Dios, quien tiene poder para ayudar o para hacer fracasar. Despidió a los mercenarios, después de haberles pagado sus respectivos salarios. Ellos se enojaron muchísimo contra Judá quizá porque, además del salario, tenían esperanzas de mayores beneficios durante el saqueo y pillaje que sigue a una derrota del enemigo.

La victoria de Amasías sobre los edomitas fue contundente, aunque las tropas israelitas descontentas saquearon las ciudades de Judá desde Samaria hasta Betjorónx. No cabe duda alguna que el profeta haya traído a la memoria de Amasías las consecuencias de la impía alianza de Josafat con la casa de Acabx.

La alianza con los mercenarios israelitas conduciría a una segura derrota por el enemigo, tal como ocurrió, con el saqueo y la matanza de 3.000 civiles de entre los pueblos al noroeste de Judá.

Luego de regresar de su campaña contra los edomitas, Amasías dejó a Jehová, para inclinarse ante los dioses de los hijos de Seír. Es la primera vez que un rey hebreo se inclina a adorar los ídolos conquistados en el campo de batalla. Su posible plan sería cobrarles tributo a los edomitas y convertirlos en súbditos pacíficos, si sus dioses podrían ser aplacados mediante sacrificios. ¡Cuán absurda la decisión de reemplazar al Dios vivo por un dios derrotado! De hecho, la adoración de estos dioses ya era suficiente razón para que la ira de Dios se manifestara sin demora alguna.

Dios se había propuesto destruir a Amasías por dos razones simples: porque se volvió a los dioses de los edomitas y porque no quiso prestar atención al consejo del profeta de Dios en cuanto a eliminar a esos dioses. Su fin tuvo lugar, como se notará, a manos de los israelitas que lo derrotaron y saquearon Jerusalén y a manos de los conspiradores que lo asesinaron.

Alentado por su victoria contra los edomitas, Amasías quiso vengar el saqueo de las ciudades judías del noroeste por los mercenarios que mandó a casa. Joás, el rey del norte, lo ridiculizó cuando Amasías lo retó a la guerra; pero Amasías insistió porque esto estaba determinado por Dios, quien los quería entregar en mano de sus enemigos. Joás (798-782 a. de J.C.) tenía un reino mucho más poderoso que el de Judá; de ahí la burla de Joás.

Ambos ejércitos pelearon en la batalla de Betsemes, a unos 25 km. al oeste de Belén, en el terreno escogido por Amasías mismo. Aun con esta ventaja en su logística para la guerra, Dios lo humilló por su idolatría. ¡Lo que afecta la vida religiosa afectará también la vida política de una nación! La pared norte de Jerusalén fue derribada, desde la puerta de Efraín hasta la puerta de la Esquina. La derrota significó también pérdida para la casa de Dios, puesto que la saquearon, llevándose todo el tesoro que estaba bajo el custodio de Obededom, miembro de la familia de los porteros y músicos del orden levítico.

En Jerusalén, Amasías confrontó una conspiración contra él. Uzías, su hijo de 16 años, fue elevado a una corregencia, y a rey en el 790 a. de J.C.. Amasías murió en el año 27 del reinado de Jeroboam II de Israel, en el 767 a. de J.C. Uzías murió 14 años más tarde, en el 753 a. de J.C..

La muerte de Amasías tuvo lugar mientras se encontraba en Laquis, en camino a Egipto, a donde había huido. Luego fue sepultado con sus padres, en la Ciudad de David.

La fábula La fábula es una figura de lenguaje cuyos elementos están extraídos de la naturaleza, tanto del mundo inanimado —las rocas, los planetas, los árboles— como de la naturaleza a nimada, como los animales.  Se presentan los personajes como poseídos de razón, y es así como hablan, andan, argumentan, etc. La imaginación, por tanto, juega un importante papel. La fábula más antigua que se conoce la encontramos en Jueces 9:7-20. En 2 de Crónicas 25 aparece una fábula. Los elementos de la misma están sacados de la naturaleza, y son el cardo y el cedro, dos plantas muy diferentes en categoría, altura, servicio y utilidad.

La enseñanza que intenta transmitir Joás, rey de Israel, a Amasías, rey de Judá, es clara. Partiendo de que el padre de un cedro no va a caer en la incongruencia de dar a su hija para unirla al hijo del cardo, Joás trata de decir a Amasías que se abstenga de provocarlo, porque, si lo hace, tendrá amargas consecuencias, como así fue.  

El precio de una mala inversión

Las decisiones que tomamos deben ser seriamente consideradas antes de ir adelante. Si son incorrectas, no es extraño que se haya de pagar un precio. En ocasiones es posible que se alarguen por un tiempo, más o menos extenso, los resultados de esa mala decisión tomada.

Amasías fue protagonista de un hecho de este tipo:

Alquila a 100.000 guerreros del reino del norte, Israel, para engrosar el número de su propio ejército con el propósito de reconquistar Edom. Las relaciones con Israel estaban muy deterioradas desde el tiempo que se produjo el cisma. Un “varón de Dios” le recuerda dos cosas: que Jehová no está con Israel, y que si continúa adelante en su propósito, será derrotado. Además, que es de Dios todo el poder; no hace falta acudir a los que por ahora son enemigos declarados.

El rey Amasías accede al consejo del desconocido “varón de Dios”, pero ¿qué hacer ahora, ante los hechos consumados? Despide a los mercenarios, que reciben la noticia enfurecidos, y que además se quedan con el dinero que se les prometió. Pero, además, los guerreros tomados a sueldo, posiblemente como vergüenza, se dedicaron a asaltar y saquear y matar en muchas ciudades de Judá.

La pregunta, pues, de Amasías, puede quedar como recordatorio a todos cuantos han de tomar decisiones importantes. Lo ideal es no tener que tomarla. Será señal de que se tomó la dirección correcta.

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