Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Isaías 29: Humillación y liberación milagrosa de Jerusalén

 Isaías 29:1  ¡Ay, Ariel, Ariel la ciudad donde acampó David! Añadid año sobre año, celebrad las fiestas a su tiempo.

Ariel significa «león de Dios» o «altar del holocausto». Debido a que el altar de que se habla estaba en Jerusalén, Ariel se convirtió en un nombre simbólico para designar a esa ciudad. En la hora del juicio, Jerusalén será como un altar para el holocausto, aunque una vez fue como vigoroso león. Estos versículos ofrecen de nuevo la perspectiva divina sobre la invasión de Senaquerib.

Ariel es un nombre especial para Jerusalén, la ciudad de David. Puede significar «el león de Dios» (Jerusalén es fuerte como un león) o «el altar de Dios» (Jerusalén es el lugar del altar en el templo.

 Isaías 29:2  Y traeré angustias a Ariel, y será una ciudad de lamento y de duelo; será para mí como un Ariel.

 Isaías 29:3  Acamparé contra ti rodeándote, pondré contra ti vallas de asedio, y levantaré contra ti baluartes.

 Isaías 29:4  Entonces serás humillada, desde el suelo hablarás, y desde el polvo donde estás postrada saldrá tu habla. Tu voz será también como la de un espíritu de la tierra, y desde el polvo susurrará tu habla.

 Isaías 29:5  Pero la multitud de tus enemigos será como polvo fino, y la multitud de los crueles como paja que se va volando; sucederá en un instante, de repente.

Israel sería castigado por una invasión asiria en el 701 a.C., pero este país no obtendría nada permanente con esa conquista. Por el contrario, sería afectado por rencillas internas y finalmente conquistado por Babilonia, la cual, a su vez, correría la misma suerte.

 Isaías 29:6  Serás castigada por el Señor de los ejércitos con truenos y terremotos y gran ruido, con torbellino y tempestad y con llama de fuego consumidor.

 Isaías 29:7  Y será como un sueño, una visión nocturna, la multitud de todas las naciones que combaten contra Ariel, todos los que combaten contra ella y su fortaleza, y los que la afligen.

 Isaías 29:8  Y será como cuando un hambriento sueña, y he aquí, está comiendo; pero cuando despierta, su hambre no ha sido satisfecha. O como cuando un sediento sueña, y he aquí, está bebiendo; pero cuando despierta, he aquí, está desfallecido, y su sed no ha sido aplacada. Así será la multitud de todas las naciones que combaten contra el monte Sion.

 Isaías 29:9  Deteneos y esperad, cegaos y sed ciegos. Se embriagan, pero no con vino; se tambalean, pero no con licor.

Cegaos . . . embriagaos : Un estupor espiritual caracterizó a aquellos que en Judá rechazaban la Palabra de Dios. Sólo le rendían tributo verbal a la fe, negando la intervención soberana de Dios. Como habían rechazado el consejo divino, Dios haría del libro de la verdadera sabiduría un libro sellado para ellos. Jesús cita el versículo 13 al referirse al Israel de sus días. Pablo alude al versículo 16 para demostrar la supremacía de Dios y su intervención soberana en la historia.

 Isaías 29:10  Porque el Señor ha derramado sobre vosotros espíritu de sueño profundo, El ha cerrado vuestros ojos: los profetas, y ha cubierto vuestras cabezas: los videntes.

 Isaías 29:11  Y toda la visión será para vosotros como las palabras de un libro sellado, que cuando se le da al que sabe leer, diciéndole: Lee esto, por favor; y él dirá: No puedo, porque está sellado.

 Isaías 29:12  Entonces el libro será dado al que no sabe leer, diciéndole: Lee esto, por favor; y él dirá: No sé leer.

 Isaías 29:13  Dijo entonces el Señor: Por cuanto este pueblo se me acerca con sus palabras y me honra con sus labios, pero aleja de mí su corazón, y su veneración hacia mí es sólo una tradición aprendida de memoria ,

 Isaías 29:14  por tanto, he aquí, volveré a hacer maravillas con este pueblo, prodigiosas maravillas; y perecerá la sabiduría de sus sabios, y se eclipsará el entendimiento de sus entendidos.

El pueblo clamaba pertenecer a Dios, pero desobedecieron y solo cumplían los ritos externos. Por lo tanto, Dios traería juicio sobre ellos. La religión se convirtió rutinaria en vez de algo real. Cuando habló a los escribas y los fariseos de su época, Jesús citó la condenación de la hipocresía de Israel que hizo Isaías. Todos somos capaces de ser hipócritas. A menudo caemos en una rutina de formas cuando adoramos y descuidamos dar a Dios nuestro amor y devoción. Si queremos que se nos llame pueblo de Dios, debemos ser obedientes y adorarle con sinceridad.

 Isaías 29:15  ¡Ay de los que van muy hondo para esconder sus planes al Señor, y realizan sus obras en tinieblas y dicen: ¿Quién nos ve, o quién nos conoce?

Al pensar que Dios no los veía ni sabía lo que sucedía, el pueblo de Jerusalén trató de ocultarle sus planes. Qué extraño resulta el hecho de que tanta gente piense que puede ocultarse de Dios. En el Salmo 139 aprendemos que Dios nos ha examinado y conoce todo acerca de nosotros. ¿Se avergonzaría usted si sus mejores amigos conocieran sus pensamientos personales? Recuerde que Dios los conoce todos.

 Isaías 29:16  ¡Qué equivocación la vuestra! ¿Es acaso el alfarero como el barro, para que lo que está hecho diga a su hacedor: El no me hizo; o lo que está formado diga al que lo formó: El no tiene entendimiento?

 Isaías 29:17  ¿Acaso no queda ya muy poco tiempo para que el Líbano se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea considerado bosque?

Los sordos oirán . . . los ciegos verán : La ceguera y la sordera no serán permanentes, un día Israel verá, oirá y aprenderá doctrina. Líbano , afamado por sus ricos bosques, simboliza la restauración de la fertilidad de la tierra, lo cual acompañará la rehabilitación de los extraviados, quienes aprenderán inteligencia . Este pasaje tiene una significación escatológica.  

El mundo descrito aquí, bajo el gobierno de Cristo, será muy diferente al mundo en que vivimos hoy. No habrá más violencia ni oscuridad. Este nuevo mundo se caracterizará por el gozo, entendimiento, justicia y alabanza a Dios.

 Isaías 29:18  En aquel día los sordos oirán las palabras de un libro, y desde la oscuridad y desde las tinieblas los ojos de los ciegos verán.

 Isaías 29:19  Los afligidos aumentarán también su alegría en el Señor, y los necesitados de la humanidad se regocijarán en el Santo de Israel.

 Isaías 29:20  Porque el violento tendrá su fin, el escarnecedor será acabado, y serán cortados todos los que se desvelan por hacer el mal;

 Isaías 29:21  los que hacen que una persona sea acusada por una palabra, tienden lazos al que juzga en la puerta, y defraudan al justo con vanos argumentos.

 Isaías 29:22  Por tanto el Señor, que redimió a Abraham, dice así acerca de la casa de Jacob: Jacob no será ahora avergonzado, ni palidecerá ahora su rostro;

 Isaías 29:23  porque cuando vea a sus hijos, la obra de mis manos, en medio suyo, ellos santificarán mi nombre; ciertamente, santificarán al Santo de Jacob, y tendrán temor al Dios de Israel.

 Isaías 29:24  Los descarriados de espíritu conocerán la verdad, y los murmuradores aceptarán instrucción.

Humillación y liberación milagrosa de Jerusalén

En esta sección el profeta llama a Jerusalén con un nombre simbólico, Ariel, así como en 22:1 la llamó el Valle de la Visión. Pero esta vez, el vasto simbolismo encerrado en el nombre Ariel es realmente asombroso:

(1) En primer lugar, el nombre se compone de las palabras arí, “león”, y El, “Dios”. Jerusalén es el “león de Dios”, y por el uso hiperbólico de la partícula teofórica el, llega a significar “el león más poderoso”. El león constituye en todas partes símbolo de realeza. Y justamente, es el símbolo de la tribu de Judá que daría a Israel la gloriosa dinastía real de la casa de David. También la ciudad moderna de Jerusalén, capital del estado de Israel, ha adoptado el perfil del león como emblema de su municipalidad.

(2) En segundo lugar, la palabra ariel, tanto en moabita como en hebreo, tiene un uso metonímico para referirse a los héroes, a los más valientes de los hombres, a los paladines del ejército. En este sentido, Jerusalén es la sede de los jefes más poderosos de la revuelta contra Asiria. Esta profecía fue pronunciada cuando Ezequías estaba a la cabeza de los reyes de la región del mar Mediterráneo. Sin embargo, el sentido que el profeta daría a este término sería, en este caso, irónico. Compare las palabras del Rabsaces en 36:14, 16 y 18; ponga atención a sus palabras: No os engañe Ezequías… ¡No escuchéis a Ezequías!

(3) En tercer lugar, la palabra ariel es usada por Ezequiel para referirse al “ara”, la parte del altar donde las víctimas eran consumidas por el fuego. En este sentido, la palabra derivaría también de una raíz semítica conservada en el árabe, y que significa “consumir en el fuego”. Es en este sentido que usa Isaías la palabra al final del versículo 2: “Ella (Jerusalén) será para mí un Ariel“. En otras palabras Jerusalén, sede del altar de Jehová, sería presa del fuego de la guerra: Yo pondré a Ariel en aprietos, y será para mí un Ariel.

El resultado del asedio de Jerusalén sería humillación y postración (v. 4a). La voz de los héroes de Judá, que era estentórea como el rugido de un poderoso león, subirá de la tierra como la de un fantasma. En otras palabras su voz quedará apagada, débil, como un susurro, acallada ante el poderío del enviado del rey de Asiria.

Pero a la humillación de Jerusalén seguiría la liberación milagrosa obrada por Jehová, porque ello constituirá la vindicación de su nombre y honor. Los versículos 5-8 describen la intervención repentina de Dios para exterminar a los enemigos que tienen bajo sitio a Jerusalén. El profeta no especifica qué es lo que realmente sucedería. Cuando en el versículo 6 se habla de truenos, terremotos, estruendo, torbellino, tempestad y llama de fuego consumidor, expresa que la intervención de Dios sería portentosa, precisa, imposible de ser confundida con efectos naturales o pura casualidad.

La liberación divina sería como un sueño y una visión nocturna para los habitantes asediados de Jerusalén. Al mismo tiempo, lo que para éstos sería un sueño de alivio, para la multitud de todas las naciones que combaten contra el monte Sion parecería una pesadilla y un amargo despertar. Soñaron devorar ávidamente la presa, pero la realidad sería frustración, vaciedad y desfallecimiento.

Ceguera espiritual del pueblo

El profeta es consciente de cuán asombroso e increíble es el acontecimiento que acaba de anunciar. Sin embargo, para él no hay la menor duda de que Dios intervendrá. Y no expuso este mensaje una sola vez, sino muchas.

Como el profeta, sólo aquellos que eran capaces de mirar los acontecimientos con los ojos de la fe podían prever tal maravilla como la intervención de Dios. Los demás, que no poseían la visión de la fe, dejarían de captar aun la perspectiva de las cosas, debido a aquel extraño fenómeno de la “retroalimentación negativa” que produce la falta de fe y que conduce a la pérdida gradual de las potencialidades del espíritu. Fatalmente, este fenómeno está presente casualmente cuando la revelación es más clara, precisa, inminente, visual. En los versículos 9-12 el profeta rememora la simbiosis de fracaso y éxito de su misión y de toda misión profética. Dice el versículo 11: Toda la visión será como las palabras de un libro sellado. Cuando lo dan al que sabe leer [es decir, a los iluminados y entendidos] a los “ojos” del pueblo dicen: “No puedo; porque está sellado“. (¡Y por qué pues no lo abre, pudiendo hacerlo y teniendo la responsabilidad de leerlo!) Y si lo dan a quien no sabe leer, él dice: “No sé leer“; lo cual deja a todos los niveles del pueblo sin visión y sin dirección.

En el versículo 13 el profeta ve la razón de la ceguera espiritual del pueblo en el hecho de que  las más preciadas perlas de revelación divina se han petrificado en una religión popular basada en mandamientos de hombres y en fórmulas litúrgicas repetidas de memoria: “… este pueblo… me honra sólo con sus labios, pero su corazón está lejos de mí.“

Ante semejante ceguera espiritual, el Señor promete irónicamente volver a hacer maravillas ante el pueblo. Primero hará un eclipse; pero no un eclipse de sol o de luna, sino del entendimiento de los “entendidos” de la nación. Se refiere a aquellos escarnecedores que siempre acosaban al profeta, aquellos insignes teólogos de la muerte de Dios, que dicen de Dios: El no tiene entendimiento. Y después hará maravillas causando que los sordos oigan las palabras del libro de la profecía, y que los ciegos vean desde la oscuridad.

Aquel día será de regocijo para los humildes que forman el remanente del pueblo de Dios, porque habrán sido exterminados los tiranos y los escarnecedores, y todos los que están a la expectativa para hacer el mal. En aquel día los descendientes de Israel santificarán el nombre de Jehová y los murmuradores aprenderán la lección, la lección de la profecía hecha historia.

    Páginas: 1 2 3 4

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar