Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

2 de Reyes 20: Enfermedad de Ezequías

2 de Reyes 20:1  Enfermedad de Ezequías[a] (2 Cr 32.24-26; Is 38.1-22) En aquellos días[b] Ezequías cayó enfermo de muerte. Y el profeta Isaías hijo de Amoz fue a verlo y le dijo: –Jehová dice así: “Ordena tu casa, porque vas a morir, ya no vivirás”.

La enfermedad y la recuperación de Ezequías ofrece un poderoso ejemplo de cómo Dios responde al urgente clamor de sus siervos. Perseverancia en la oración y la simple obediencia trajo consigo la restauración de Ezequías.

¿Sanidad mediante la medicina o los milagros? Sanidad Divina. Este relato de la milagrosa sanidad de Ezequías comienza cuando el profeta Isaías le informa que morirá a causa de su enfermedad. El rey comenzó inmediatamente a orar y a buscar a Dios fervorosamente, sin aceptar su mortal destino. El hecho de que Dios le concedió 15 años más de vida muestra que la oración, cuando se padece una enfermedad mortal, nunca es algo inadecuado. Pero Isaías también le dijo a Ezequías que aplicara una masa de higos sobre su llaga. Algunos eruditos señalan que los higos son una receta médica y le atribuyen un poder sanador. La Biblia no condena el que se recurra a los remedios médicos; pero, en este caso, parece absurdo pensar que la tal masa, por sí sola, podía curar una enfermedad mortal. Dios es el autor de toda sanidad; la aplicación de la masa de higos sugiere que la ayuda médica humana tampoco es inapropiada. Sólo Dios puede sanar: lo hace por medio de milagros, por medios naturales y por medios humanos. Ninguno debería ser menospreciado. Sin embargo, este texto claramente muestra que la liberación de Ezequías de la muerte vino de Dios, no del ser humano.

2 de Reyes 20:2  Entonces él volvió su rostro a la pared[c] y oró así a Jehová:

2 de Reyes 20:3  «Te ruego, Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado fielmente delante de ti y con corazón íntegro, que he hecho las cosas que te agradan». Y Ezequías lloró amargamente.

2 de Reyes 20:4  Y antes que Isaías saliera hasta la mitad del patio, le habló Jehová a Isaías y le dijo:

2 de Reyes 20:5  «Vuelve, y dile a Ezequías, príncipe de mi pueblo: “Así dice Jehová, el Dios de David, tu padre: He oído tu oración, he visto tus lágrimas y voy a sanarte: dentro de tres días subirás a la casa de Jehová.

Durante un período de cien años de la historia de Judá (732-640 a.C.), Ezequías fue el único rey fiel; ¡qué diferencia hizo! Debido a la fe y a las oraciones de Ezequías, Dios lo sanó, y salvó su ciudad de los asirios. Usted también puede hacer una gran diferencia, incluso si su fe lo coloca en la minoría. La fe y la oración, si son sinceras y dirigidas hacia el único Dios verdadero, pueden hacer que una situación cambie.

2 de Reyes 20:6  Añadiré a tus días quince años y te libraré a ti y a esta ciudad de manos del rey de Asiria. Ampararé a esta ciudad por amor a mí mismo y por amor a David, mi siervo”».[d]

2 de Reyes 20:7  Isaías dijo: –Tomad una masa de higos. La tomaron, la pusieron sobre la llaga y sanó.

2 de Reyes 20:8  Y Ezequías había dicho a Isaías: –¿Qué señal tendré de que Jehová me sanará y que dentro de tres días subiré a la casa de Jehová?

Una inusual y milagrosa señal le fue dada a Ezequías para asegurarle que sanaría. Unas gradas utilizadas como reloj de sol habían sido construidas durante el reinado de Acaz . Como evidencia de que Ezequías sería sanado, Dios hizo que la sombra de este reloj de sol retrocediera diez grados (10 pasos). Algunos han sugerido que este milagro compensa de alguna manera la prolongación del día a petición de Josué.

2 de Reyes 20:9  Respondió Isaías: –Esta señal tendrás de Jehová, de que Jehová hará lo que ha dicho: ¿Quieres que la sombra avance diez grados o que retroceda diez grados?

2 de Reyes 20:10  Ezequías respondió: –Fácil cosa es que la sombra decline diez grados, pero no que la sombra retroceda diez grados.

2 de Reyes 20:11  Entonces el profeta Isaías clamó a Jehová, e hizo retroceder la sombra los diez grados que había avanzado en el reloj de Acaz.[e]

El reloj de sol de Acaz también es traducido como “los escalones de Acaz”. Los relojes de sol egipcios de este período eran construidos en forma de escaleras en miniatura para que así las sombras se movieran hacia arriba y hacia abajo en los escalones.

2 de Reyes 20:12  Ezequías recibe a los enviados de Babilonia (2 Cr 32.27-31; Is 39.1-8) En aquel tiempo Merodac-baladán hijo de Baladán,[f] rey de Babilonia, envió mensajeros con cartas y presentes a Ezequías, porque había oído que Ezequías había caído enfermo.

Cuando los babilonios vinieron en visita de buena voluntad a donde Ezequías, éste les enseñó ingenuamente todos sus tesoros. Esto hizo que Isaías predijera la próxima cautividad de Judá a manos de los babilonios.

Ezequías había sido un rey bueno y fiel. Pero cuando Isaías le preguntó qué les había enseñado a los embajadores de Babilonia, él contestó: “Vieron todo lo que había en mi casa”. Por el relato hecho en 2 de Crónicas 32:24-31, parece ser que la prosperidad, el éxito y la salvación de la enfermedad de Ezequías lo hicieron soberbio. En lugar de haberle dado la gloria a Dios por todas sus bendiciones, trató de impresionar a los extranjeros. Cuando Dios nos ayuda, no debemos utilizar sus bendiciones para impresionar a los demás. Un testimonio de victoria puede degenerar rápidamente en vanidad y alabanzas propias.

2 de Reyes 20:13  Ezequías los atendió y les mostró toda la casa de sus tesoros, la plata y el oro, las especias y ungüentos preciosos, su depósito de armas y todo lo que había en sus tesoros. Ninguna cosa quedó que Ezequías no les mostrara, tanto en su casa como en todos sus dominios.

2 de Reyes 20:14  Entonces el profeta Isaías fue a ver al rey Ezequías, y le preguntó: –¿De dónde vinieron esos hombres y qué te dijeron? Ezequías le respondió: –De lejanas tierras han venido, de Babilonia.

Babilonia, una ciudad que se había rebelado en contra del Imperio Asirio, fue destruida por Senaquerib en 689 a.C. Esta historia probablemente ocurrió muy poco antes de esta fecha. Cuando Senaquerib murió en 681 a.C., su hijo, Esar-hadón, neciamente reconstruyó la ciudad de Babilonia. Asiria, cuyos gobernantes en ese tiempo estaban debilitados, permitió que Babilonia se fortaleciera. Mientras que el ejército asirio marchaba para conquistar y oprimir tierras lejanas, la ciudad de Babilonia crecía y se convertía en una pequeña nación. Después de varios años, Babilonia se había fortalecido lo suficiente como para rebelarse una vez más. A la larga oprimió a Asiria (612 a.C.) y llegó a ser la siguiente potencia mundial.

2 de Reyes 20:15  Isaías le volvió a preguntar: –¿Qué vieron en tu casa? Ezequías respondió: –Vieron todo lo que había en mi casa. Nada quedó en mis tesoros que no les mostrara.

2 de Reyes 20:16  Entonces Isaías dijo a Ezequías: –Oye esta palabra de Jehová:[g]

2 de Reyes 20:17  “Vienen días en que todo lo que está en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta hoy será llevado a Babilonia, sin quedar nada, dice Jehová.

2 de Reyes 20:18  Y algunos de los hijos que salgan de ti, que hayas engendrado, los tomarán para que sean eunucos en el palacio del rey de Babilonia”.

2 de Reyes 20:19  Entonces Ezequías dijo a Isaías: –La palabra que has hablado de parte de Jehová es buena. Pues pensaba: «Al menos en mis días habrá paz y seguridad».

Ezequías estaba diciendo que era bueno que estos terribles sucesos predichos por Isaías no sucederían durante su vida. La declaración de Ezequías parece egoísta, carente de visión y soberbia. Sin embargo, sabía que su nación sería castigada por sus pecados, así que pudo haber estado reconociendo y agradeciendo a Dios por decidir no destruir a Judá durante su vida.

2 de Reyes 20:20  Muerte de Ezequías (2 Cr 32.32-33) Los demás hechos de Ezequías, sus proezas y cómo hizo el estanque y el conducto para dotar de agua a la ciudad,[h] ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

El conducto fue construido a través de roca sólida. Uno de los dos grupos que participó en la obra inició la perforación en el estanque de Siloé, mientras el otro lo hizo en el manantial de Gihón. El túnel constituyó una notable obra de ingeniería y puede verse todavía hoy en el Israel moderno.

El estanque y el conducto se refieren a los casi 600 m de túnel construidos desde los manantiales de Gihón hasta el estanque de Siloé (véase 2Ch_32:30). Venía desde una fuente de agua fuera de los muros de Jerusalén a un depósito seguro dentro de la ciudad. Esto se hizo para que el ejército asirio no pudiera cortar el suministro de agua de la ciudad.

2 de Reyes 20:21  Ezequías durmió con sus padres, y en su lugar reinó su hijo Manasés.

El segundo gran reto para la fe y confianza de Ezequías en Jehová

Una grave enfermedad que lo amenazaba con la muerte y las palabras proféticas de Isaías, 20:1-11. Cuando Ezequías se enfermó gravemente a mediados de su reinado cuando tenía unos 39 años, Isaías le hizo una visita en su palacio para informarle la primera palabra profética del Señor sobre su muerte inmediata y su deber de preparar a toda su familia. (Quince años restados de la fecha aproximada de su muerte sugieren la fecha del 701 a. de J.C., el mismo año del sitio de Jerusalén por Senaquerib, pero si murió en el 687 a. de J.C., su enfermedad ocurrió un año antes de la invasión de Senaquerib. Algunos opinan que la fe que demostró en la invasión fue el resultado de su experiencia con la oración cuando estuvo enfermo y Dios lo sanó en respuesta a la oración.) Esa preparación incluiría asegurar una sucesión pacífica al trono que lo obligaría a designar a su heredero. Al escuchar la triste noticia, volvió su cara hacia la pared para estar a solas con su problema y con su Dios. ¿Cuál problema lo agobiaba más: la muerte a una edad joven o la muerte sin un hijo propio para continuar su nombre?

Como quiera, en vez de someterse con humildad ante el mensaje de Dios, se entristeció y se amargó ante la noticia; sin embargo, conforme a su costumbre, oró al Señor. No oró como hacía antes pidiendo que Dios vindicara el nombre divino; tampoco fue una oración de arrepentimiento o de remordimiento; más bien le recordó su fidelidad y sinceridad al servicio, usando términos que lo identificaban con el rey David. Destacó dos características de su caminar delante de Dios. Primero, caminaba en verdad (emet, confiabilidad, estabilidad) o con lealtad; tenía una relación sincera con Dios; había sido confiable. Había servido siempre al verdadero Dios y nunca a los dioses falsos que eran representados por imágenes. Segundo, caminaba delante de Dios con un “corazón íntegro”. Su conciencia estaba enteramente limpia; estaba bien con su Dios. No había nada de duplicidad o engaño en su fe. Tercero, había hecho lo bueno ante los ojos de Dios.

Este tipo de oración en la cual Ezequías le rogó a Dios que recordara sus virtudes, estaba conforme con la práctica de su época. Una petición para la sanidad estaba implícita en vez de explícita; las lágrimas subrayaron su sinceridad y desesperación.

En seguida, Dios respondió a la oración. Además de que Ezequías saliera a la calle, el Señor le dijo que regresara donde el rey con la segunda palabra profética, una de esperanza y promesa. Su oración, que conmovió a Dios mismo, cambió su destino. También Dios contestó su otra oración y eso cambió el destino de su país. Esta segunda palabra profética fue más que una revocación de la primera, porque le prometió una visita al templo, una extensión larga de su vida y la protección para Jerusalén. Las palabras proféticas eran que se sanaría, que se restauraría su salud dentro de tres días y que podría adorar a Dios en su templo de nuevo. Además, le prometió 15 años más de vida sin preocupación por el rey de Asiria. Eso significaba que Dios protegería la ciudad de Jerusalén por amor a sí mismo y a David. Cabe señalar que en parte su sanidad también respondía a las promesas de Jehová a David (nagid = soberano, príncipe) y Dios de tu padre David]. De esa manera, en un sentido corrigió la oración egocéntrica de Ezequías haciendo claro que en ese momento su protección a la ciudad respondía a valores más allá que simplemente la persona del rey.

Se desconoce la naturaleza exacta de la enfermedad de Ezequías, pero es claro que se trataba de una de la piel. La misma palabra heb. se usó para la plaga de úlceras en Egipto, el juicio prometido por romper el pacto y las llagas malignas de Job. En seguida Isaías mandó traer la mejor medicina con el propósito de aplicarla en la llaga afectada. En ese tiempo se aplicaba una pasta de higos a las infecciones con el fin de sacar el veneno de una herida o un furúnculo. Note que el profeta reconocía el valor no solo de la oración sino también de medios físicos para efectuar la sanidad. Otras veces, para otras dolencias, se usaron otros medios como el baño en el río y la harina en la olla.

Después de la aplicación de la pasta, sanó la llaga infectada, dejando al rey todavía débil. Para Ezequías, la sanidad de su cuerpo no fue una señal suficiente para asegurar el cumplimiento de las otras dos promesas. Por eso, mientras estaba convaleciendo, Ezequías le pidió al profeta una señal que le garantizaría el cumplimiento de las palabras proféticas. Una señal era un apoyo y una garantía de una acción divina inminente. Fue un evento físico con un significado más allá de sí mismo; frecuentemente involucraba un evento ordinario que implicaba algo extraordinario.

¿Demostraba así por su pregunta una falta de fe y confianza en Dios? Posiblemente no, ya que anteriormente se le había ofrecido una señal. ¿Demostraba un estado mental confuso de parte de Ezequías por haber recibido una segunda palabra profética que revocababa una que fue supuestamente autoejecutable? Como quiera, en este caso Isaías le permitió escoger entre dos señales: ¿que avanzara la sombra diez gradas, o que retrocediera? Ezequías selecionó la señal más difícil de lograr: que la sombra retrocediera (vv. 7-10), y eso indicaría el retroceso del tiempo. Si Jehová tenía el poder de hacer que el tiempo fuera para atrás, cuanto más podría alargar la vida del rey y proteger a Jerusalén. Sin demora, Isaías pidió esa señal. Dios se la concedió y en un instante su gran poder hizo que la sombra retrocediera unas diez gradas en la gradería de Acaz. Las mismas palabras en cuanto a la señal (Esta señal tendrás) fueron dirigidas también a Moisés en su llamamiento, a Elías al anunciar la caída de su familia y a Ezequías anteriormente en relación con el sitio de Jerusalén.

Algunos intérpretes sugieren que la gradería se trataba del reloj de Acaz que posiblemente fuera construido en relación con su adoración a los astros. Actualmente muchos han descartado esa posibilidad y consideran que la gradería eran unos escalones construidos para subir al techo o a los altos y sobre los cuales la sombra caía durante el día. La señal milagrosa no exige una vuelta hacia atrás de la tierra; Dios pudo haber movido la sombra que caía sobre el reloj en alguna manera natural o sobrenatural. (No es necesario postular un eclipse o un retroceso en la rotación de la tierra o un movimiento hacia atrás del sol o la pérdida de un día astronómico o de casi una hora. Una refracción local de los rayos del sol sería suficiente para explicar el fenómeno. De hecho, el texto menciona la sombra y no dice nada del sol.) Pero cómo lo hizo es menos importante que lo que indicaba. Hacía claro que el Señor de los cielos mobilizaría a su creación para efectuar el bienestar de su pueblo.

Un acto de sanidad era más típico de Eliseo y Elías que de los profetas clásicos del siglo VIII, el siglo de oro de la profecía. Sin embargo, la enfermedad y la sanidad es un subtema típico del libro de los Reyes (ver la enfermedad y sanidad en relación con Azarías, Naamán y Benhadad. (A veces enfermarse y recobrar la salud simboliza la nación.) En este caso, la segunda palabra profética asocia la recuperación del rey con la protección divina de la ciudad. Debido a eso, el indulto de la muerte de Ezequías puede significar lo mismo para el destino de Jerusalén. Además, para ambos había una señal muy apropiada, la del retroceso del tiempo. Cabe señalar también que tanto la sanidad de Ezequías como la protección de Jerusalén estaban limitadas; en el caso del rey se especificaron 15 años más.

Cabe señalar el punto principal de esta narración. La liberación está asociada con la fidelidad a Dios y la oración. La lección e implicación es que el bienestar individual y colectivo depende de la piedad y la oración del justo y que el futuro, por lo tanto, está asegurado por el poder de Dios y su favor hacia su pueblo. También señala el gran poder de Jehová.

Las enfermedades y su curación

Los hebreos creían que la enfermedad era la consecuencia del pecado en el individuo a quien Dios tenía que castigar; o de los padres del enfermo; o debido a un ataque de Satanás. Por otro lado, relacionaban la sanidad con Dios. El salpullido era una inflamación de la piel. Se menciona en Exodo 9:9, cuando el faraón se negó a dejar en libertad a los israelitas; en Job 2:7 cuando Job es atormentado por Satanás, la cual se le llama “sarna maligna”. El rey Ezequías también fue afligido con un salpullido que le causó una llaga. Isaías lo curó aplicándole una masa de higos. La masa de higos fresca provoca una contracción fibrilar de los tejidos orgánicos y reduce la actividad secretora de las mucosas.

El tercer reto para la fe y confianza de Ezequías en Jehová : la diplomacia sutil y menazante de Babilonia. Por primera vez Babilonia apareció en la escena de 2 de Reyes como una amenaza para el pueblo de Dios. Baladán, rey de Babilonia, envió a su hijo Merodacbaladán en una misión diplomática a Jerusalén con cartas y un presente debido a la enfermedad de Ezequías. Según el libro de Isaías ya había recobrado su salud, y según Crónicas a Baladán le atraía mucho los aspectos milagrosos de su sanidad y según Josefo le interesaba una alianza con Judá contra Asiria. Como quiera, Ezequías se sintió halagado por las atenciones de un país lejano y con inocencia y sencillez confió tanto en la misión que les mostró todas sus riquezas y armamentos en su reino. (Después de esta visita era de conocimiento público la cantidad de riquezas de Judá. ¿Fue por eso que Senaquerib demandó tanto como tributo

Isaías se presentó delante del rey para preguntarle por esos hombres, su país de origen y la información confiada a ellos. Estas preguntas del profeta sugieren que Ezequías falló en presentar a los visitantes idólatras el aspecto espiritual de su sanidad. En vez de mostrarles sus bienes materiales, ¿no era su deber mostrarles el templo, introducirlos al profeta y hablarles del poder y la santidad del único Dios? Por supuesto, debió aprovechar la oportunidad de mostrarles cómo adoraban al único Dios santo. En vez de esto les mostró lo mismo que cualquier líder pagano. Una vez contestadas sus preguntas, el profeta reprochó a Ezequías por medio de unas palabras proféticas tristes y terribles sobre la futura relación de su patria con Babilonia. Aquel país lo traicionaría, porque llevaría a su patria todos los bienes atesorados en el palacio y acumulados por sus antepasados. Además, algunos de sus descendientes serían hombres castrados en el palacio del rey de Babilonia.

Pensando únicamente en el momento en que vivía y en su propio bienestar y seguridad, Ezequías respondió con palabras egoístas; no le preocupaban las generaciones futuras; lo que ahora le importaba en realidad era su propia comodidad y sus propios intereses; esta vez tampoco buscó al Señor en oración como en otras ocasiones desafiantes. Expresó su conformidad con las palabras proféticas y esto demostró su disposición a someterse con humildad y resignación a su Dios y a su voluntad, para bien o para mal. Dijo que la palabra de Dios era buena (“apropiada, bien dicha”) aunque significaba la ruina en el futuro. Tal vez se conformaba con más rapidez debido a la promesa de un hijo.

Cabe señalar que estas palabras proféticas hicieron claro que la protección de Jerusalén en los tiempos de Senaquerib no garantizaba su invulnerabilidad para siempre. Aun cuando Dios una vez estaba dispuesto a protegerla por el nombre de Jehová y de David, no existía garantía absoluta para el futuro. En el capítulo anterior hicieron claro también que si alguna vez Jerusalén caía, no sería por la impotencia de Dios, pues él siempre estaba en control. La protección de Jerusalén y este evento presentan dos perspectivas diferentes sobre la liberación milagrosa de Jerusalén. El primero, no solo subrayó el amor de Dios por la dinastía davídica, sino también señaló la importancia de la oración, la obediencia y la lealtad a Dios. El segundo, advirtió que no tomara por sentada la protección de Dios. La liberación del poder de Senaquerib no era un precedente que obligaría a Dios a actuar de la misma manera en el futuro, y definitivamente no fue así cuando se trataba de los babilonios. Dios era libre para extender su gracia y misericordia cuando quería.

Existe otra implicación aquí y es el paralelismo entre Ezequías y Judá. Si el rey representaba la nación, entonces de la misma manera que Dios extendió la vida de él, también lo haría para la nación. Aunque los dos fueron milagrosamente libertados, Ezequías y su pueblo no tomaron en serio la amenaza del juicio que se aproximaba. Por lo tanto, la nota final de este capítulo fue una de tragedia y ruina inminente. Dios, en su libre determinación, pudo posponer el día de la condenación. Se pudo evitar el juicio, pero al final su reinado, que había comenzado con gran promesa, terminó con una advertencia de una futura amenaza para Judá. De hecho, fue la gracia de Dios la que al modificar su plan original hizo posible que su vida se alargara, y una parte del fruto de ella fue su hijo Manasés, el peor apóstata que jamás reinó en Judá. ¿Será que Dios siempre sabía lo mejor para su pueblo y que aunque respondió con compasión, en realidad no fue lo que convenía a Ezequías y a su pueblo? Si hubiera respondido con resignación o sumisión humilde desde el mismo momento del anuncio de su muerte en vez de al final de la visita diplomática, ¿no hubiera sufrido el pueblo de Dios el largo reinado de un apóstata tan rebelde?

Otros logros de Ezequías y el desenlace final. Antes de su muerte Ezequías construyó el estanque y el canal para llevar el agua a la ciudad. Lo hizo en un esfuerzo de hacer la ciudad más segura contra ataques de futuros enemigos de la nación. Serviría para proveer agua al interior de la ciudad en caso de un sitio prolongado de Jerusalén. El túnel de agua de cerca de 580 m. de largo se descubrió en 1880 todavía intacto, con una descripción esculpida en la pared describiendo su construcción. Su hijo Manasés reinó en su lugar.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar