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2 de Samuel 21: Venganza de los gabaonitas

2 de Samuel 21:1 3. Apéndices: el salmo 18 y el censo nacional (21.1–24.25) Venganza de los gabaonitas[a] Hubo hambre[b] en los días de David durante tres años consecutivos. David consultó[c] a Jehová, y Jehová le dijo: «Es por causa de Saúl, y por esa casa sanguinaria, porque él mató a los gabaonitas».

Los agricultores dependían totalmente de la primavera y de las lluvias para sus cosechas. Si las lluvias se detenían o llegaban en mal momento, o si las plantas se infectaban de insectos, podía ser drástica la escasez de alimentos en el año siguiente. La agricultura de esa época dependía completamente de las condiciones naturales. No había métodos de irrigación, ni fertilizantes, ni pesticidas. Incluso variaciones moderadas en la lluvia o en la actividad de los insectos podían destruir un cultivo entero.

Los siguientes cuatro capítulos son un apéndice del libro. Los sucesos descritos no están en orden cronológico. Hablan de las proezas de David en diversos momentos de su reinado.

2 de Samuel 21:2 Entonces el rey llamó a los gabaonitas y les habló. (Los gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del resto de los amorreos, a los cuales los hijos de Israel habían hecho juramento.[e] Pero Saúl había intentado matarlos llevado de su celo por los hijos de Israel y de Judá).

2 de Samuel 21:3 Preguntó, pues, David a los gabaonitas: –¿Qué puedo hacer por vosotros, o qué satisfacción debo daros para que bendigáis la heredad de Jehová?

Gabaonitas : Tras las victorias de Jericó y Hai, muy al principio de la conquista de Canaán, dos gabaonitas se las arreglaron para pactar un acuerdo con Josué por medio del cual se les aseguraba que Israel nunca les haría daño. A cambio de la protección que se les prometía, realizarían trabajos domésticos para Israel. En Josué 9:7 se les llama heveos.

2 de Samuel 21:4 Los gabaonitas le dijeron: –No tenemos nosotros queja por cuestiones de plata o de oro con Saúl y con su casa, ni queremos que muera nadie en Israel. –Lo que vosotros digáis, eso haré –respondió David.

2 de Samuel 21:5 Entonces dijeron ellos al rey: –De aquel hombre que nos diezmó e intentó exterminarnos, para que no quedara nada de nosotros en todo el territorio de Israel,[f]

2 de Samuel 21:6 que se nos entreguen siete hombres de sus descendientes, y los ahorcaremos delante de Jehová en Gabaa de Saúl, el escogido de Jehová. –Yo os los entregaré –respondió el rey.

2 de Samuel 21:7 El rey perdonó a Mefi-boset hijo de Jonatán hijo de Saúl, a causa del juramento que David y Jonatán, hijo de Saúl, se habían hecho[g] en nombre de Jehová.

2 de Samuel 21:8 Pero tomó el rey a los dos hijos que Rizpa, hija de Aja, había tenido de Saúl, Armoni y Mefi-boset, y a los cinco hijos que Mical,[h] hija de Saúl, había tenido de Adriel hijo de Barzilai, el meholatita,

Rizpa : Una concubina de Saúl. Mical : Otros manuscritos dicen Merab, una hija de Saúl que fue dada como esposa a Adriel. Esto es lo más probable, ya que Mical no concibió hijo alguno debido a su disgusto con David en ocasión de la recuperación del arca del pacto

2 de Samuel 21:9 y los entregó en manos de los gabaonitas, quienes los ahorcaron en el monte delante de Jehová. Cayeron aquellos siete al mismo tiempo; fueron muertos en los primeros días de la cosecha, al comienzo de la siega de la cebada.

Al comenzar la siega de la cebada : En el mes de abril.

La cosecha de cebada era a fines de abril y principios de mayo. La cebada era similar al trigo pero menos apropiada para hacer el pan. Rizpa custodió los cuerpos de los hombres durante toda la estación de cosecha que duró desde abril hasta octubre.

2 de Samuel 21:10 Entonces Rizpa,[i] hija de Aja, tomó una tela de luto y la tendió para recostarse sobre el peñasco. Allí estuvo desde el principio de la siega hasta que cayó sobre ellos la lluvia del cielo; y no dejó que ninguna ave del cielo se lanzara sobre ellos de día, ni las fieras del campo por la noche.

La tendió para sí : Tendió la tela para acostarse sobre ella y así vigilar los cuerpos de los ahorcados. Dejar que los cadáveres fueran objeto de la depredación de animales salvajes o pájaros era la peor profanación e insulto que podía infligírsele a los muertos. La proximidad de las lluvias era una señal de que la maldición había sido levantada y el pecado de Saúl expiado.

2 de Samuel 21:11 Cuando le dijeron a David lo que hacía Rizpa, hija de Aja, concubina de Saúl,

2 de Samuel 21:12 fue él a recoger los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán, su hijo, de los hombres de Jabes de Galaad, que los habían hurtado de la plaza de Bet-sán, donde los filisteos los habían colgado cuando mataron a Saúl en Gilboa.[j]

Este notable acto de misericordia de Rizpa recuerda a David la amabilidad de los hombres de Jabes Galaad que enterraron a Saúl y Jonatán . Entonces el rey lleva a cabo un último acto de misericordia en favor de la casa de Saúl.

2 de Samuel 21:13 E hizo David que se llevaran de allí los huesos de Saúl y los huesos de su hijo Jonatán; y recogieron también los huesos de los ahorcados.

2 de Samuel 21:14 Sepultaron los huesos de Saúl y los de su hijo Jonatán en tierra de Benjamín, en Zela, en el sepulcro de Cis su padre; e hicieron todo lo que el rey había mandado. Y Dios fue propicio a la tierra después de esto.

Aunque la Biblia no registra el acto de venganza de Saúl contra los gabaonitas, fue aparentemente un crimen grave que lo hizo culpable de su sangre. Aun así, ¿por qué fueron asesinados los hijos de Saúl por los asesinatos que cometió su padre? En muchas culturas del Cercano Este, incluyendo la de Israel, una familia completa era declarada culpable por el crimen del padre ya que se consideraba que la familia es una unidad indisoluble. Saúl quebrantó el voto que los israelitas hicieron con los gabaonitas. Esta fue una ofensa grave contra la ley de Dios. O David seguía la costumbre de tratar la familia como una unidad, o los hijos de Saúl serían culpables de ayudar a su padre a matar a los gabaonitas.

2 de Samuel 21:15 Abisai libra del gigante a David Volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel. David descendió con sus siervos y pelearon contra los filisteos. David estaba cansado,

David se cansó : Había perdido las fuerzas.

2 de Samuel 21:16 e Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y que llevaba ceñida una espada nueva, trató de matar a David;

Trescientos siclos : Aproximadamente 3, 5 kg. Uno de los descendientes de los gigantes : Esta era una raza de gente de elevada estatura de la cual procedía Goliat.

2 de Samuel 21:17 pero Abisai[k] hijo de Sarvia llegó en su ayuda, hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David juraron diciendo: «Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel».

No sea que apagues la lámpara de Israel : A través de David se dispensaría la luz y el pacto de Dios. Perderlo en la batalla representaba apagar esa luz.

2 de Samuel 21:18 Los hombres de David matan a los gigantes (1 Cr 20.4-8) Otra segunda guerra hubo después en Gob contra los filisteos; entonces Sibecai, el husatita, mató a Saf, quien era uno de los descendientes de los gigantes.

2 de Samuel 21:19 Hubo otra vez guerra en Gob contra los filisteos, en la cual Elhanán hijo de Jaare-oregim, de Belén, mató a Goliat, el geteo, cuya lanza tenía el asta tan grande como el rodillo de un telar.

2 de Samuel 21:20 Después hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía doce dedos en las manos y otros doce en los pies, veinticuatro en total; también él descendía de los gigantes.

2 de Samuel 21:21 Este desafió a Israel, y lo mató Jonatán hijo de Simea, hermano de David.

2 de Samuel 21:22 Estos cuatro eran descendientes de los gigantes de Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos.

Ultimos hechos de David

La vindicación de los gabaonitas

El hambre que hubo en Israel durante tres años vino como juicio del crimen que Saúl había cometido contra los gabaonitas; el crimen posiblemente era una referencia a la matanza de los sacerdotes de Nob, relatada en 1 Samuel 22 (es una posibilidad señalada por Hertzberg); cualquiera que haya sido la ocasión, Saúl había violado el pacto que hizo Josué con los gabaonitas. Los gabaonitas habían sobrevivido la conquista de Canaán por razón de una alianza que lograron conseguir con Josué, aunque no sin engañar a Josué en cuanto a que era un pueblo muy lejano; cuando Josué se dio cuenta que eran vecinos cercanos, les perdonó la vida a causa del pacto que había hecho con ellos; pero los convirtió en cortadores y portadores de leña para el altar de Jehová. En 1 de Reyes 3:4, el santuario en Gabaón es reconocido como el lugar donde se encontraba el tabernáculo de reunión. (Hertzberg identifica el santuario de Gabaón con el de Mizpa). Los gabaonitas vivían en un santuario importante para Israel y por lo tanto eran respetados por David.

David buscó compensar el mal que Saúl había hecho a los gabaonitas. El derramamiento de sangre inocente era una profanación a la tierra en la cual habitaba Jehová. La ley implicaba de culpa al pueblo por la muerte de una persona cuyo asesino no se descubría; para expiar por esa culpa, los levitas tenían que ofrecer una ternera). Cuando se conocía al asesino, la expiación por la sangre derramada, no podía hacerse sino con la sangre del que la había derramado. Los gabaonitas pidieron a David siete descendientes de David para ahorcarlos delante de Jehová en Gabaa, el lugar de donde era Saúl. Fred E. Young afirma correctamente que este fue un acto de retribución, no un sacificio a Dios para que mandara la lluvia.

No era justo que los hijos de Saúl pagaran con sus vidas el crimen de Saúl; pero era la forma más aproximada en que la ley se podía cumplir. David escogió siete descendientes de Saúl: dos hijos de Rizpa la concubina de Saúl y cinco hijos de Merab la hija de Saúl. David perdonó la vida a Mefiboset por causa del pacto que había hecho a Jonatán. Los gabaonitas ahorcaron a estos siete en el monte delante de Jehová. Los gabaonitas consideraron el acto como un sacrificio. Matthew Henry afirma que los gabaonitas mataron a estos siete no por venganza, sino por amor al pueblo de Israel, para evitar el hambre que se había desatado, y así ofrecieron los cuerpos en sacrificio a Dios. Si los gabaonitas presentaron los cuerpos como sacrificios a Dios, éste no era un sacrificio que Dios requería. Lo que Dios ordenaba en la ley era la retribución del castigo en caso de muerte de una persona, para hacer justicia y por respeto a Dios el creador de la vida, pero no como sacrificio a Dios. En el caso de la muerte de los siete descendientes de Saúl, la muerte de ellos significaba la retribución por el crimen que Saúl había cometido, con esa retribución cesó el castigo de Dios.

Rizpa, la madre de dos de los que habían sido ahorcados, cubrió los cuerpos de los ahorcados con una manta de cilicio, el material que se usaba en tiempo de duelo y dolor. La vista era triste y dolorosa. David trató con dignidad los cuerpos de los siete que habían muerto. Los restos de Saúl y de Jonatán habían sido cuidados por los de Jabes de Galaad, ahora David mandó traer los restos de Saúl y Jonatán y los sepultó junto con los siete en Zela, en la tierra de Benjamín, en el sepulcro del padre de Saúl.

Después de la muerte de los siete descendientes de Saúl y la sepultura de éstos y de Saúl y Jonatán, Dios atendió las súplicas del pueblo en cuanto a la tierra o sea en cuanto al hambre. Aquí se demuestra una relación entre la ejecución de la justicia y el agrado de Dios. En muchas ocasiones Dios catigaría al pueblo por falta de justicia y de temor de Dios, en especial en el mensaje de los profetas se nota una relación inquebrantable entre las bendiciones de Dios y la ejecución de la justicia dentro del pueblo: el castigo de Dios era ejecutado porque faltaba justicia y santidad dentro del pueblo.

Campañas contra los filisteos

En este pasaje se mencionan cuatro batallas contra los filisteos. Debido a la edad de David, éste quedó extenuado después de la primera batalla. En cada batalla se destaca la muerte de un filisteo descendiente de Harafa. Harafa es una transliteración del hebreo, tomándose aquí como un nombre personal; pero la palabra harafa también se ha traducido como gigante o gigantes, tomándose como el singular de la palabra refaim; tradicionalmente esta palabra se ha traducido como gigantes por la descripción en Deuteronomio 2:11 como hombres altos.

David fue convencido de no pelear más debido a su vejez; la muerte de David sería una tragedia para Israel, de allí la frase no sea que apagues la lámpara de Israel. En la tercera batalla se menciona a Goliat el geteo, no necesariamente una referencia pasada al incidente de Goliat y David, sino otro gigante con el mismo nombre. En 1 de Crónicas se incluye la palabra hermano y se substituye la palabra hebrea Belén (bet hallajmi) por Lajmi, traduciéndose como Lajmi, el hermano de Goliat; la variación no es de importancia, quizás fue para evitar confusión con el Goliat de 1 de Samuel 17.

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