2 de Samuel 3:30 Joab, pues, y Abisai su hermano, mataron a Abner, porque él había dado muerte a Asael hermano de ellos en la batalla de Gabaón.
2 de Samuel 3:31 Entonces dijo David a Joab, y a todo el pueblo que con él estaba: Rasgad vuestros vestidos, y ceñíos de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba detrás del féretro.
El asesino Joab es obligado a humillarse públicamente, en tanto se entierra con los máximos honores al hombre que él ha matado; una afrenta para este bravo guerrero, y el comienzo de su enemistad con David.
Al caminar detrás del féretro, David estaba liderando el duelo.
David ordenó a Joab que llevara luto, posiblemente porque pocas personas se habían dado cuenta de que Joab había cometido el crimen y porque David no quería ningún otro problema. Si esto fue así, David estaba pensando más en fortalecer su reino que en impartir justicia.
2 de Samuel 3:32 Y sepultaron a Abner en Hebrón; y alzando el rey su voz, lloró junto al sepulcro de Abner; y lloró también todo el pueblo.
2 de Samuel 3:33 Y endechando el rey al mismo Abner, decía:
¿Había de morir Abner como muere un villano?
2 de Samuel 3:34 Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos;
Caíste como los que caen delante de malos hombres.
Y todo el pueblo volvió a llorar sobre él.
2 de Samuel 3:35 Entonces todo el pueblo vino para persuadir a David que comiera, antes que acabara el día. Mas David juró diciendo: Así me haga Dios y aun me añada, si antes que se ponga el sol gustare yo pan, o cualquiera otra cosa.
El rechazo de David a alimentarse y su continuo duelo por Abner equivalen a una declaración pública de inocencia en el caso de aquella muerte; una crucial necesidad para ganarse la confianza de las tribus septentrionales.
2 de Samuel 3:36 Todo el pueblo supo esto, y le agradó; pues todo lo que el rey hacía agradaba a todo el pueblo.
2 de Samuel 3:37 Y todo el pueblo y todo Israel entendió aquel día, que no había procedido del rey el matar a Abner hijo de Ner.
2 de Samuel 3:38 También dijo el rey a sus siervos: ¿No sabéis que un príncipe y grande ha caído hoy en Israel?
2 de Samuel 3:39 Y yo soy débil hoy, aunque ungido rey; y estos hombres, los hijos de Sarvia, son muy duros para mí; Jehová dé el pago al que mal hace, conforme a su maldad.
Joab y Abisai fueron los dos hijos de Sarvia que David mencionó. David pasó momentos muy difíciles tratando de controlar a Joab porque, a pesar de que era intensamente leal, tenía una voluntad férrea prefiriendo hacer las cosas a su manera. A cambio de su lealtad, sin embargo, David le dio la flexibilidad que tanto deseaba.
El asesinato que cometió Joab contra Abner es un ejemplo de su independencia intensa. A pesar de que David se opuso al asesinato, permitió que no fuera castigado porque
(1) el castigar a Joab podría haber hecho que las tropas se rebelaran;
(2) Joab era sobrino de David, y cualquier trato fuerte podría haber causado problemas familiares;
(3) Joab era de la tribu de Judá, y David no quería una rebelión de su propia tribu;
(4) el haberse deshecho de Joab había significado la pérdida de un general hábil y competente que fue invalorable para fortalecer su ejército.
