Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

2 de Samuel 3: Fortalecimiento de la casa de David

Muerte de Abner

Joab se llevó una sorpresa al regresar de una batalla y supo que Abner había estado en Hebrón; Joab se sintió traicionado por David. En ningún momento Joab aceptó como verdadera la proposición de paz de Abner. Joab no confiaba ni quería confiar en Abner; Joab era menos confiado que David, la guerra no le había ayudado a confiar. Joab no olvidaba la muerte de su hermano Asael y no estaba dispuesto a aceptar a Abner como su aliado. Joab no estaba dispuesto a perdonar a Abner, ni mucho menos permitirle que ocupara un puesto importante en el reinado de David. Sin que David se diera cuenta y sobrepasando la autoridad de David, Joab mandó traer a Abner y en venganza le quitó la vida.

David recalca su inocencia

Era importante para David defender su inocencia en la muerte de Abner ya que ansiaba la paz y la unidad del reino. Algunos comentaristas asumen una complicidad de David en la muerte de Abner, sugiriendo que David sabía los planes de Joab o que David mismo planeó la muerte de Abner. Pero el texto bíblico recalca la inocencia de David.

David, sin embargo, falló al no usar de su autoridad para castigar a Joab. No era suficiente dejar el accidente en las manos de Dios. David era el rey, y como tal estaba en obligación de llevar a cabo la justicia. El castigo de Joab, recalca Matthew Henry, quizás hubiese prevenido las muertes de Isboset, de Amón y de otros. “Fue una política carnal y una misericordia cruel la que salvó a Joab,” afirma Matthew Henry.

Joab seguramente que estaba haciendo todo lo posible por mantener su posición como jefe del ejército de David; Abner pudo haber tomado el puesto de Joab, una vez hecha la paz con David; sin embargo, se puede ver en Joab una ciega sed de venganza y una disposición a recurrir aun al asesinato para mantener su poder. En estos acontecimientos se confirmaban las advertencias del profeta Samuel acerca de las consecuencias de una monarquía en Israel. La lucha por el poder produjo disensiones, odios, luchas fraticidas, rencores, y conspiraciones; todo esto venía a dañar la vida social, moral y espiritual del pueblo. Era un milagro cómo, a pesar de todo, la persona indicada por Dios llegaría a ocupar el cargo de rey de toda la nación.

David lamenta la muerte de Abner

Algunos comentaristas creen a David un farsante al lamentar una muerte que él deseaba; sin embargo, se debe tomar en cuenta que David nunca deseó la muerte de ningún israelita, aun cuando David estuvo “sirviendo” a los filisteos no buscó destruir a su propio pueblo. Esta cualidad se observa en David en otras ocasiones, como en la muerte de Saúl y Jonatán. David lloró por Abner, un israelita y uno que había sido importante en la vida de Israel. El pueblo entendió que el duelo de David era sincero y que no había tenido que ver en la muerte de Abner. David supo expresar su dolor por la muerte de Abner. Esta no fue la única vez que David lloró. Llorar no era una señal de debilidad, era una expresión de lo que sentía.

David confiesa su debilidad

Este capítulo termina con una confesión de parte de David: Ahora yo soy débil, aunque soy un rey ungido. A través del libro de 2 Samuel se muestra a un David que es humano, que tiene virtudes y también debilidades, tiene confianza y también temores; ante todo nos encontramos con un hombre que sabe confesar su debilidad, esta es una cualidad de la persona que vive humillada ante Dios, que reconoce su pequeñez ante la grandeza de Dios; esta es la persona que es capaz de arrepentirse cuando cae y capaz de analizarse a sí mismo honestamente en toda situación. Esta también es la clase de persona que está dispuesta a tomar la responsabilidad que Dios le da para su vida. La gran paradoja del poder divino es que se perfecciona en la debilidad confesada. El ser líder de la nación no era una tarea fácil, David se siente débil para guiar a un pueblo; pero David también reconoce su responsabilidad: él es un rey ungido por el pueblo y llamado por Dios. David no podía dejar de cumplir su responsabilidad.

Ninguna persona está capacitada para desempeñar el trabajo de Dios; cualquier persona que es llamada de Dios, se ve angustiada por su pequeñez ante una labor tan grande. Moisés se vio pequeño, tardo de habla y sin armas, ante la gran misión de hablar al faraón y sacar a su pueblo de Egipto; mas Dios le aseguró que iría con él y que haría maravillas aun con una vara. Jeremías se vio joven y delicado, ante el gran llamado de Dios de predicar un mensaje que incluía la destrucción y la edificación de su pueblo; mas Dios le quitó el temor, le puso sus palabras en su boca y lo constituyó sobre naciones y reinos; le ordenó que se ciñera y se levantara y que no se amedrentara, porque Jeremías sería como muro de bronce y una columna de hierro. Isaías vio su impureza, ante la visión de la santidad de Dios; mas Dios mismo lo limpió de su impureza y lo llamó a predicar. Pablo se vio muchas veces incapacitado por un aguijón en la carne, ante la gran misión que tenía por delante; mas Dios le enseñó que su gracia se fortalecía en la debilidad. Juan Calvino era tímido y encerrado; mas Dios le enseñó a confiar en un Dios soberano, convirtiéndolo en un gran líder de la Reforma protestante. Dios no esperaba perfección de cada uno de estos hombres, únicamente esperaba su dedicación y su sometimiento al llamado divino. A cada uno de ellos, Dios les dio lo que les faltaba. En cada caso, Dios les enseñó que no era por el poder humano, sino por su poder que su misión sería llevada a cabo.

El llamado de Dios para David no era un llamado fácil de llevar a cabo. Tenía que reinar sobre todo un pueblo. Es difícil para una persona gobernarse a sí misma y a su familia, ya no digamos a todo un pueblo. El llamado de David lo llamaba a tomar cargo de una esfera que no es fácil de manejar y controlar, como es la esfera de gobernar. David tomó en serio el llamado de Dios y buscó fortaleza en Dios.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar