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Números 23: Balaam deja los altares paganos

Núm 23:1 Y Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros.

Balaam hace cuatro pronunciamientos: los primeros tres están orientados hacia el presente y son oráculos de bendición; el último está dirigido al futuro distante, específicamente hacia el reino davídico.

Núm 23:2 Balac hizo como le dijo Balaam; y ofrecieron Balac y Balaam un becerro y un carnero en cada altar.

Núm 23:3 Y Balaam dijo a Balac: Ponte junto a tu holocausto, y yo iré; quizá Jehová me vendrá al encuentro, y cualquiera cosa que me mostrare, te avisaré. Y se fue a un monte descubierto.

Siete altares : Este sacrificio se repite en cada nuevo intento (véanse vv. 14, 29). Debía haber habido altares en el santuario, pero Balaam hizo que se construyeran otros porque los anteriores estaban probablemente dedicados a Baal.

Balaam deja los altares paganos y se va para que Jehová le hable.

El número siete era sagrado para muchas naciones y religiones de aquella época. Un «monte descubierto» denota un sitio de mayor elevación sobre la montaña, sin follaje.

Núm 23:4 Y vino Dios al encuentro de Balaam, y éste le dijo: Siete altares he ordenado, y en cada altar he ofrecido un becerro y un carnero.

Núm 23:5 Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así.

Núm 23:6 Y volvió a él, y he aquí estaba él junto a su holocausto, él y todos los príncipes de Moab.

Núm 23:7 Y él tomó su parábola, y dijo: De Aram me trajo Balac, Rey de Moab, de los montes del oriente; Ven, maldíceme a Jacob, Y ven, execra a Israel.

Núm 23:8 ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo?

¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado?

El poder de una maldición depende del Señor; las palabras de Balaam no surtirían ningún efecto. Aram es Siria, cuyo territorio llega hasta el éufrates y Petor.

Núm 23:9 Porque de la cumbre de las peñas lo veré, Y desde los collados lo miraré; He aquí un pueblo que habitará confiado,[a] Y no será contado entre las naciones.

Núm 23:10 ¿Quién contará el polvo de Jacob, O el número de la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, Y mi postrimería sea como la suya.

Y no será contado entre las naciones : Alude a la condición especial de Israel como el pueblo de Dios. El polvo de Jacob : Una imagen idiomática que destaca cuán numeroso es Israel, como la frase «las arenas del mar».

Núm 23:11 Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones.

Núm 23:12 El respondió y dijo: ¿No cuidaré de decir lo que Jehová ponga en mi boca?

Núm 23:13 Y dijo Balac: Te ruego que vengas conmigo a otro lugar desde el cual los veas; solamente los más cercanos verás, y no los verás todos; y desde allí me los maldecirás.

A otro lugar desde el cual los veas : Era necesario ver a quien iba a ser objeto de una maldición. Balac esperaba que si Balaam veía aunque sólo fuese una parte de los israelitas pronunciaría una maldición más poderosa.

Núm 23:14 Y lo llevó al campo de Zofim, a la cumbre de Pisga, y edificó siete altares, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.

Pisga también formaba parte de la cordillera donde estaba el monte Nebo, desde el cual Moisés vio la tierra prometida antes de morir

Núm 23:15 Entonces él dijo a Balac: Ponte aquí junto a tu holocausto, y yo iré a encontrar a Dios allí.

Núm 23:16 Y Jehová salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así.

Núm 23:17 Y vino a él, y he aquí que él estaba junto a su holocausto, y con él los príncipes de Moab; y le dijo Balac: ¿Qué ha dicho Jehová?

Núm 23:18 Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; Escucha mis palabras, hijo de Zipor:

Núm 23:19 Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?

Núm 23:20 He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla.

Esto es una reprimenda dirigida a Balac, quien esperaba que Balaam maldijese a los israelitas. El mensaje del Señor es que Balac está tratando con Dios, no con un hombre, y Dios se mantiene fiel a su propósito inicial.

Núm 23:21 No ha notado iniquidad en Jacob, Ni ha visto perversidad en Israel. Jehová su Dios está con él, Y júbilo de rey en él.

Y júbilo de rey en él : Significa que el Señor es el Rey de Israel. Como dice el verso anterior: «Jehová su Dios está con él».

Núm 23:22 Dios los ha sacado de Egipto; Tiene fuerzas como de búfalo.

Núm 23:23 Porque contra Jacob no hay agüero, Ni adivinación contra Israel. Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: !!Lo que ha hecho Dios!

Agüero . . . adivinación : Esto supone que los medios que Balaam normalmente utilizaba para maldecir, el agüero, la adivinación, no eran efectivos contra Israel. La protección que el Señor prodiga a su pueblo desarma a los poderes ocultos que contra él se invocan.

Núm 23:24 He aquí el pueblo que como león se levantará, Y como león se erguirá; No se echará hasta que devore la presa, Y beba la sangre de los muertos.

Núm 23:25 Entonces Balac dijo a Balaam: Ya que no lo maldices, tampoco lo bendigas.

Núm 23:26 Balaam respondió y dijo a Balac: ¿No te he dicho que todo lo que Jehová me diga, eso tengo que hacer?

Balac confía en que si Balaam no maldice a Israel, por lo menos tampoco lo bendiga. Balaam replica que la responsabilidad profética le prohíbe guardar silencio cuando se le ordene lo contrario. Como dice Amós: «Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará?»

Núm 23:27 Y dijo Balac a Balaam: Te ruego que vengas, te llevaré a otro lugar; por ventura parecerá bien a Dios que desde allí me lo maldigas.

El rey Balac llevó a Balaam a diferentes lugares para tratar de incitarlo a que maldijera a los israelitas. Pensaba que un cambio de escenario podría hacer cambiar de opinión a Balaam. Pero un cambio de lugar no cambia la opinión de Dios. Debemos aprender a enfrentar la fuente del problema. El cambiar de lugar para escapar del problema sólo complica la solución. Los problemas que están arraigados en nosotros no se resuelven con un cambio de escenario. El cambiar geográficamente o de trabajo sólo puede distraernos de la necesidad de experimentar un cambio en nuestro corazón.

Núm 23:28 Y Balac llevó a Balaam a la cumbre de Peor, que mira hacia el desierto.[b]

La cumbre de Peor : También es un santuario de Baal, quien condujo a la apostasía de Israel.

Núm 23:29 Entonces Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros.

Núm 23:30 Y Balac hizo como Balaam le dijo; y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.

El primer oráculo de Balaam. Balac lleva a Balaam a Bamotbaal (lit. los lugares altos de Baal), donde tiene su primer encuentro con Dios. Desde allí puede ver parte del campamento de Israel (ver la mención de Bamot en el itinerario. Ofrece holocaustos allí sobre siete altares en un intento de buscar a Dios y obtener su favor según los métodos tradicionalmente usados por los adivinos. Dios le viene al encuentro, y le da la palabra de Jehová.

Balaam pronuncia su primera profecía. Dice que no puede maldecir a los que Dios no ha maldecido. Israel tiene la bendición de Dios, no su maldición. Reconoce el carácter único de Israel; es un pueblo puesto aparte para el servicio de Jehová. (RVR-1960 dice que Israel ha de habitar confiado, una referencia a seguridad, en vez de solitario como en RVA. La entrega de Israel a Jehová trae como resultado la protección divina.) Además, Balaam predice el crecimiento de Israel; su descendencia se multiplicará hasta llegar a ser como el polvo que no se puede contar. Esto será en cumplimiento de la promesa de Dios a los patriarcas. Sea mi final como el suyo parece expresar el deseo de Balaam de llegar a ser tan bendito como Israel será en el futuro. Aquí tenemos una reafirmación de las promesas de Dios de bendecir a Abraham y a su descendencia.

Balac expresa su disgusto. Está frustrado porque quería que alguien maldijera a Israel, y Balaam sólo ha anunciado bendiciones para Israel. Balaam le recuerda de que debe anunciar lo que Jehová le diga.

El segundo oráculo de Balaam. Balac cree que quizá un cambio de lugar cambie el mensaje que Balaam recibe. Lo lleva al campo de Zofim, en la cumbre de Pisga, donde Balaam tiene su segundo encuentro con Dios. Zofim significa “los atalayas”; parece que fue un puesto de observación para controlar los movimientos de ejércitos en el valle del Jordán. Allí ofrecen holocaustos otra vez, y una vez más Dios responde a los esfuerzos humanos de buscarle. Viene al encuentro de Balaam y le entrega una palabra profética para anunciar.

Balaam da su segunda profecía. Dios no miente ni cambia su propósito como los hombres,. No puede ser manipulado ni controlado por los encantamientos ni por la magia. (Aquí hay una diferencia fundamental entre la magia y la verdadera religión. La magia intenta manipular a Dios para lograr los propósitos humanos; la fe produce una entrega del hombre en las manos de Dios para que él logre sus propósitos divinos a través del hombre.) Todavía es el propósito de Dios bendecir a Israel; por eso, aun un gran hechicero como Balaam no puede contradecir la bendición de Dios. No ha encontrado iniquidad en su pueblo; por eso, no hay razón para que lo maldiga.

Además, Jehová no es un Dios que bendice al pueblo desde lejos. Está presente con su pueblo como su rey divino. Es aclamado en Israel con gritos de júbilo (o quizá con el toque de trompetas que anuncian celebraciones religiosas. Jehová defiende a su pueblo; por eso, es para Israel como los cuernos de un toro salvaje, un símbolo de poder. La presencia y el poder de Jehová significan que no hay encantamiento ni adivinación que valga contra Israel. A la luz de lo que Dios ya ha hecho por su pueblo en el éxodo y las victorias que va a concederle en el futuro, las naciones van a exclamar: i ¡Lo que Dios ha hechoi ! como una expresión de admiración y alabanza a Dios. Israel será como león, símbolo de poder y dominio. Como la leona come su presa completamente, así Israel acabará con sus enemigos.

Balac expresa su disgusto otra vez. El plan de Balac ha sido totalmente frustrado. Pide que Balaam por lo menos no bendiga a Israel si no puede maldecirlo, pero Balaam dice que tiene que anunciar todo lo que Jehová le diga.

El tercer oráculo de Balaam. A pesar de la afirmación de Balaam de que Jehová no cambia de opinión, Balac todavía espera que Balaam maldiga a Israel. Le lleva a la cumbre del monte Peor donde Balaam tiene su tercer encuentro con Dios. Preparan holocaustos otra vez. Pero esta vez Balaam no busca a Dios a través de encantamientos como antes; simplemente espera a Dios. Esta vez el espíritu de Dios viene sobre él. Aunque Dios había puesto una palabra profética en la boca de Balaam antes, aparentemente hay algo más involucrado aquí. Parece que Balaac aquí entra en un estado de trance en que ve una visión dada por el Espíritu de Dios. Las primeras líneas de su oráculo apoyan esta interpretación.

Predice la prosperidad de Israel. Se establecerá en la tierra y será fecundo y fuerte como un huerto bien regado o como un cedro, rey de los árboles, junto a las aguas. La RVA interpreta(su simiente tendrá agua en abundancia ) como una referencia a la lluvia, que da la fecundidad a la tierra. Otros intérpretes ven aquí una predicción de la reproducción del pueblo y de su descendencia multiplicada. Los traductores de la LXX vieron aquí una profecía mesiánica de que saldría de la simiente de Israel uno que sería rey sobre muchas naciones (ver RVR-1960: “su descendencia será en muchas aguas”). Esto concuerda bien con la predicción del de que Israel tendrá un rey enaltecido más que Agag, rey de los amalequitas, y que su reino será engrandecido. Saúl, el primer rey de Israel, derrotó a los amalequitas y su rey Agag. (Se sugiere que Agag fue un título de los reyes de los amalequitas en vez de un nombre personal.)

La derrota de los amalequitas, el enemigo más antiguo de Israel se ve como la garantía o las primicias de la derrota de todos los enemigos de Israel. Dios peleará a favor de su pueblo con poder como el del toro salvaje. Le ayudará a destruir completamente a sus enemigos. Israel será fuerte como león. Benditos sean los que bendicen a Israel y malditos los que le maldicen. Esta es una clara reafirmación de las promesas divinas a Abraham.

Balac expresa su enojo y Balaam le responde. Balac le dice a Balaam que se vaya y que Jehová le ha privado de honores. Por anunciar la palabra de Jehovah, Balaam ha perdido la recompensa que Balac le iba a dar por maldecir a Israel. Pero Balaam repite que no puede decir nada sino lo que Jehová le diga, esta vez Balaam no busca a Dios a través de encantamientos como antes; simplemente espera a Dios. Esta vez el espíritu de Dios viene sobre él. Aunque Dios había puesto una palabra profética en la boca de Balaam antes,, aparentemente hay algo más involucrado aquí. Parece que Balaac aquí entra en un estado de trance en que ve una visión dada por el Espíritu de Dios. Las primeras líneas de su oráculo apoyan esta interpretación.

Balaam pronuncia su tercera profecía en los vv. 3-9. Empieza declarado que su ojo está abierto. Parece que se refiere al ojo espiritual, que ha sido abierto por el Espíritu de Dios para que vea las realidades espirituales. Afirma que no sólo escucha los dichos de Dios, sino que también percibe la visión dada por el Dios Todopoderoso. En las visiones anteriores, Balaam afirmó la relación especial entre Jehová e Israel y enfatizó lo que Dios ya ha hecho por su pueblo. Esta vez, por la revelación del Espíritu, hace predicciones de lo que Jehová ha de hacer por su pueblo en el futuro.

La derrota de los amalequitas, el enemigo más antiguo de Israel se ve como la garantía o las primicias de la derrota de todos los enemigos de Israel. Dios peleará a favor de su pueblo con poder como el del toro salvaje. Le ayudará a destruir completamente a sus enemigos. Israel será fuerte como león. Benditos sean los que bendicen a Israel y malditos los que le maldicen. Esta es una clara reafirmación de las promesas divinas a Abraham.

Balac expresa su enojo y Balaam le responde. Balac le dice a Balaam que se vaya y que Jehová le ha privado de honores. Por anunciar la palabra de Jehovah, Balaam ha perdido la recompensa que Balac le iba a dar por maldecir a Israel. Pero Balaam repite que no puede decir nada sino lo que Jehová le diga.

El cuarto oráculo de Balaam.

Aunque Balac no le paga, antes de irse Balaam le da otra profecía gratis de lo que Israel hará al pueblo de Moab en los últimos días. Esta frase puede significar “en el futuro lejano” o lit. “en la última época de la historia”. Balaam recibe esta profecía, como la anterior, en una visión extática. En realidad, esta visión desarrolla más la anterior, especialmente en cuanto al rey de Israel que ha de venir; o inmediatamente, pero en el futuro, saldrá la estrella de Jacob. Una estrella puede ser el símbolo de un rey. Este significado es confirmado aquí por la segunda línea, que habla de un cetro (símbolo del poder real; ver de Israel. Este rey futuro conquistará a los pueblos en derredor, incluso Moab y Edom también.

La traducción hijos de Set sigue el texto hebreo masorético. No obstante, varios intérpretes encuentran un problema aquí, porque los hijos de Set incluiría toda la raza humana. Por eso, proponen cambiar el texto para decir los hijos de Sut. Los sutu se mencionan en los textos de execración en Egipto (c. 1900 a. de J.C.) como un pueblo que vive en la región de Palestina. La mención de esta tribu antigua que después desapareció sería una indicación de una fecha temprana para este oráculo de Balaam. El significado queda claro: Israel y su rey dominarán sobre todos sus enemigos. Balac había llamado a Balaam para maldecir a Israel para que Moab pudiera derrotar a Israel. En contraste, Balaam predice que un día Israel y su rey conquistarán a Moab.

En un sentido, esta profecía se cumplió en el reinado de David, quien conquistó a Moab y Edom, pero los judíos la interpretaron como una profecía de rey ideal, el Hijo de David (o sea, el Mesías). Los rabinos judíos posteriores ciertamente se daban cuenta de las conquistas de David, pero todavía esperaban un cumplimiento más completo. Esta profecía, como los salmos mesiánicos del AT, se mueve en dos niveles a la vez. En un nivel, encuentran un cumplimiento limitado en un rey histórico justo y bueno. Pero a la vez señalan el rey ideal, el Mesías, quien es el único que puede cumplir plenamente la esperanza expresada.

Los Rollos del Mar Muerto revelan una interpretación mesiánica de la estrella y del cetro en este pasaje. El rabino Akiba, quien creyó que el líder de la segunda rebelión judía contra Roma en 132-135 d. de J.C. era el Mesías, le dio el título BarCocheba, ese es, Hijo de la Estrella. Los magos probablemente conocían esta profecía antigua, pronunciada por un hombre fuera del pueblo de Israel. Por eso, interpretaron la apariencia de la estrella como señal de que el verdadero Rey de Israel había nacido. Notar también la referencia a Jesús como la Estrella de la mañana.

Los últimos oráculos de Balaam.

Balaam agrega tres profecías breves que tienen que ver con otros pueblos. Quizás se incluyen aquí para animar a Israel con la perspectiva de la derrota de todos sus enemigos. La destrucción total de los amalequitas se predice en 24:20. Tanto Saúl como David ganaron victorias sobre estos nómadas de la península sinaítica y describe cómo algunos israelitas aniquilaron a los sobrevivientes de Amalec en la época de Ezequías.

La segunda profecía, trata de los queneos. Esta tribu vivió en la región al suroeste del mar Muerto. Hobab, el cuñado (o quizás el suegro) de Moisés y sus descendientes se llaman queneos, y parece que siempre había relaciones amistosas entre Israel y los queneos. ¿Por qué entonces se incluye aquí una predicción de su derrota? No sabemos. La referencia a Asiria como el conquistador de los queneos levanta otro problema. El comentarista De Vaulx (citado por Wenham) mantiene que “Asur” aquí no se refiere a la famosa nación de Asiria que conquistó el gran imperio en los siglos IXVII a. de J.C., sino a los asureos, una tribu pequeña que vivió en la parte septentrional de la península siniaítica. Si es así, el oráculo entonces predice que los queneos serán tomados presos por una tribu vecina. A su vez, los conquistadores de los queneos, sean asirios o sean asureos, encontrarán la derrota a manos de otra nación.

La tercera profecía del grupo tiene que ver con este pueblo de los asirios o los asureos. Predice que sus conquistadores vendrán de Quitim, que se refiere a Chipre o a las islas del Mediterráneo en general. Si la profecía trata de los asirios, puede leerse como una predicción de la conquista de la región de Asiria y Mesopotamia (Heber) por Alejandro Magno en el siglo IV a. de J.C., o aun por Roma en el siglo I a. de J.C. Pero si se trata de los asureos, parece ser una predicción de la invasión de los filisteos (uno de los “pueblos del mar”) aprox. 1200 a. de J.C. Según esta interpretación, Heber puede referirse a los mismos israelitas (el nombre “hebreo” puede venir de Heber;, porque los filisteos dominaron también a los israelitas por un tiempo. Pero este conquistador también será destruido al fin. Es de notar que el rey David, conquistador de Moab y Edom, también sometió a los filisteos.

Es posible entonces interpretar que todos estos últimos oráculos de Balaam se refieren al tiempo de David, quien conquistó a Moab, Edom, Amalec y los filisteos. Pero el dominio de Israel sobre sus vecinos fue temporal; las varias naciones mencionadas lograron su independencia otra vez en períodos de debilidad en Israel y Judá. Por eso, encontramos pasajes que hablan contra los pueblos vecinos de Israel en los profetas. A veces, los profetas aun citan las palabras de Balaam. Este uso del pasaje por los profetas en los siglos después de David demuestra que reconocieron que el cumplimiento pleno quedaba todavía en el futuro. Como cristianos, no podemos dejar de ver este cumplimiento pleno en Jesucristo, el verdadero Rey de reyes.

Después de pronunciar estas profecías, Balaam sale para volver a su tierra. Sin embargo, fue él quien aconsejó a los madianitas a seducir a Israel para participar en la idolatría con Baal de Peor. Además, estaba presente con los madianitas cuando Israel los aniquiló. Quizá debemos entender que Balaam volvió de su tierra o aunque se desvió del camino antes de llegar en respuesta al pedido de los madianitas.

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