Logo

Deuteronomio 13: En pos de Jehová

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Los hombres impíos, igual que los falsos profetas, incitaban al pueblo a abandonar a Jehová. Cuando tal persona se levantara en una de las ciudades de Israel, los líderes de la comunidad tenían que investigar el problema cuidadosamente. Ellos tenían que seguir dos procesos. Primero, tenían que “inquirir”. La palabra inquirirás significa consultar la voluntad de Dios. Esto se hacía por medio de la oración, la consulta con los sacerdotes, profetas, o por medio de los oráculos sagrados. En segundo lugar, tenían que investigar el caso. En heb., investigarás tiene el sentido de un proceso legal que decide si una persona es culpable o inocente. Cuando los líderes de la ciudad llegaran a la conclusión que la persona impía había seducido a un grupo o una ciudad a abandonar a Jehová, entonces las personas que instigaron la apostasía y toda la comunidad que había abandonado a Jehová, serían dedicadas al herem o anatema. Aquellos que se rebelaron contra Jehová y abandonaron el pacto se consideraban paganos y merecían el mismo castigo que sufrió el pueblo de Canaán. En este caso, las leyes de la guerra santa se aplicaban contra la ciudad que había cometido apostasía. La ciudad y su botín eran dedicadas al anatema. La ciudad y todo lo que estaba en ella, inclusive sus habitantes y aun los animales, eran quemados como un sacrificio a Jehová, un sacrificio ofrecido como expiación por el pecado del pueblo y de la ciudad. La ciudad era convertida en ruinas y nadie podía reedificarla.

Se Mencionan dos ciudades que fueron quemadas según las reglas del herem. Israel no podía retener ninguna cosa que había sido dedicada al anatema. Solamente de esta manera la maldición asociada con la apostasía de una ciudad y la violación del pacto podía ser expiada y, por consiguiente, Jehová sería movido a desistir del furor de su ira.

La apostasía y la idolatría provocaban la ira del Señor, pero la obediencia de Israel provocaba su misericordia y bendición. El propósito de Dios era bendecir y multiplicar a Israel, así como Dios había prometido a los patriarcas y a sus descendientes. La violación de la santidad de Jehová trae consecuencias desagradables al pueblo, pero la obediencia y fidelidad a la ley que él había dado por medio de Moisés era el secreto del éxito y prosperidad de Israel.

Deja una respuesta

Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

Comparte en tus Redes Favoritas

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

Sermones

Ilustraciones

Estudia La Biblia

Pide información sobre Nuestra Alianza

Al enviar esta solicitud aceptas los Términos y Condiciones de ACPI PR