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Amós 7: Visiones de castigo

Como hombre enérgico e independiente que era, Amós anunció que no era y nunca había sido «profeta profesional», ni tampoco miembro de un gremio o sindicato de profetas.

No tenía que hacer esto para comer; tenía su propia profesión de ganadero, pastor y agricultor. Es interesante notar que los higos silvestres no crecen a la altura de 1.000 m como la altura de Tecoa sino al nivel del mar en un clima más caliente como el del valle del río Jordán. Por lo tanto, podemos deducir que Amós tenía propiedades en por lo menos dos localidades; ¡de ninguna manera era un hombre pobre!

Con palabras ásperas Amós dice que antes vivía tranquilamente y de repente Dios lo tomó físicamente de su trabajo y lo envió al norte a predicar. El verbo lakah «tomar» se emplea normalmente en el sentido de tomar pan de la mesa. No estaba en Betel por iniciativa propia sino por mandato directo de Dios. Cabe la pregunta: ¿Hubo muchos sacerdotes y profetas en el norte?, ¿por qué no utilizó Dios uno de ellos? Justamente este es el gran misterio de la profecía bíblica, tanto en el NT como en el AT. Dios llama a los siervos que él sabe que le pueden ser útiles en cada situación determinada. No importa si son hombres o mujeres, ricos o pobres, bien educados o autodidactas; el llamamiento a servir a Dios es sumamente personal. El que escoge la vocación sin un llamado por Dios está destinado a fracasar. Eso sí, si la iglesia o la organización religiosa oficial se enfría y la «voz auténtica» de Dios no se oye por sus oficiales, entonces Dios levanta a «sus siervos, los profetas» para dar su mensaje a la población. El verdadero profeta no tiene otra alternativa excepto anunciar la Palabra de Dios que Dios mismo le ha dado.

Aunque no se menciona a Asiria por nombre, la entrevista termina con una descripción del sufrimiento que le esperaba a la familia del sacerdote y una afirmación de la próxima invasión de la tierra y el cautiverio de su población, cosa que se cumplió al pie de la letra en menos de 40 años. Una leyenda dice que Amasías se enfureció tanto con esta profecía que mandó a un hijo suyo a matar a Amós mientras viajaba por una carretera solitaria entre Betel y Tecoa.

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