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Deuteronomio 11: La grandeza de Jehová

Para evitar la disciplina de Jehová, Israel tenía que ser un pueblo obediente. La declaración por tanto, implica que solamente por la obediencia el pueblo podía conquistar la tierra prometida. La obediencia a los mandamientos era la condición que Dios imponía al pueblo para conquistar la tierra de Canaán. El cumplimiento de la promesa que el Señor había hecho a Abraham y sus descendientes era condicional y dependía de la obediencia de Israel a las demandas del pactox.

La promesa de Dios y la obediencia de Israel.

Moisés declara al pueblo que la tierra que ellos iban a heredar de las manos de Jehová no era como la tierra de Egipto. La tierra de Egipto era como un huerto de hortalizasx, una tierra que producía abundante cosecha. La tierra de Egipto dependía de la inundación del río Nilo para mantener su fertilidad y producir la abundante cosecha. Pero la producción de la cosecha anual requería mucho trabajo, y para mantener esta abundancia todos los años Egipto necesitaba el trabajo de los esclavos. Los trabajadores del campo usaban sus pies para regar la tierra. La declaración de que los trabajadores regaban la tierra con sus pies no es muy clara y su significado no es cierto. Es posible que esta expresión se refiere a la irrigación de la tierra por los trabajadores que controlaban con sus pies la entrada del agua del Nilo en los surcos. Según la nota de la RVA estas palabras se refieren a las bombas de agua con las cuales los trabajadores del campo levantaban agua del río con sus pies. Aún cuando el significado de esta expresión no puede ser definido con precisión absoluta, la idea que Moisés quería presentar al pueblo es clara: mientras que la tierra de Egipto era regada por medio del trabajo de esclavos, la tierra de Canaán recibe su fertilidad directamente de la lluvia que Dios enviaba. La lluvia temprana venía en el otoño, durante los meses de octubre y noviembre y continuaba durante todo el invierno. Este ritmo cíclico de las lluvias ayudaba al pueblo a mantener un calendario constante para la cosecha: la siembra se hacía en el otoño y la cosecha en la primavera.

Por cuanto la tierra de Canaán era una tierra de montes y de valles, Israel no podía usar los métodos egipcios para regar la tierra, sino que tenía que depender de la lluvia que Dios enviaba regularmente. Esta dependencia de las lluvias tempranas y las tardías se tornó en una prueba para la fe de Israel. La abundancia de la lluvia en su tiempo era una demostración de la bendición de Dios sobre Israel. La sequía era evidencia de su juicio por los pecados del pueblo.

Jehová cuida de su tierra. Si Israel obedecía fielmente los mandamientos de Jehová, y si Israel amaba al Señor con todo su corazón, él prometía enviar la lluvia a su tiempo. La expresión amar a Jehová con todo… el corazón y… alma aparece constantemente en Deuteronomiox. Si Israel amaba y obedecía a Jehová, la tierra produciría a su tiempo el grano, el vino y el aceite. Estos tres productos formaban la mayor parte de la producción agrícola de Israelx. Dios también promete proveer abundancia de pasto para el ganado.

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