Por cuanto es Moisés quien continúa hablando en esta sección, la RVA correctamente traduce los “él dará”, siguiendo las versiones antiguas del AT y los Rollos del Mar Muerto. Por cuanto Moisés normalmente se refiere a “los mandamientos de Jehová”, es posible que el sufijo hebreo es una abreviación del nombre de Jehová. Es posible entonces traducir de otra manera: “Sucederá que si obedecéis cuidadosamente los mandamientos de Jehová que hoy te mando, para amar a Jehová vuestro Dios y para servirle con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.”
La lección que Moisés deseaba enseñar al pueblo era que por la obediencia Israel gozaría del fruto de la tierra y tendría abundancia para cada familia y para el ganado. La promesa de que Israel comería y sería saciado, aparece frecuentemente en Deuteronomio como una firme promesa que Jehová da a Israel. Pero la bendición de la abundancia y la fertilidad de la tierra trae en sí un peligro para Israel, el peligro de creer que la fertilidad de la tierra fue obra de los dioses de Canaán. Esta advertencia aparece para enfatizar que Israel no podía atribuir la fecundidad de la tierra de Canaán a la obra de sus manos o a la bendición de los dioses de la fertilidad.
Diversas veces en su historia Israel atribuyó la fertilidad de la tierra de Canaán a Baal o Asera, el dios y la diosa de la fertilidad en la religión cananea. Por esta razón, Moisés una vez más insiste en que Israel no puede abandonar a Jehová para seguir a los dioses cananeos. El atribuir la fertilidad de la tierra de Canaán a los otros dioses era desdeñar a Jehová e invalidar el pacto. Si Israel adoraba a los dioses de Canaán y atribuía la fertilidad de la tierra a los dioses cananeos, el Señor cerraría los cielos y negaría la lluvia. La sequía produciría hambre e Israel perecería rápidamente sobre la tierra que Jehová había dado al pueblo como una herencia eterna. La apostasía de Israel también resultaría en la invocación de las maldiciones del pacto sobre el pueblo.
Por cuanto existe una relación entre la lealtad y obediencia a Jehová y la prosperidad de la tierra, Moisés exhorta a Israel una vez más a que obedezca los mandamientos que Dios había dado a la nación. Las demandas de tener los mandamientos siempre presentes y la exhortación a enseñar los mandamientos a sus hijos y de escribirlos en las puertas de las casas aparece en 6:6-9 (vea el comentario de este pasaje). La obediencia de Israel a las demandas del pacto garantizaba que los días del pueblo en la tierra que Jehová había prometido dar a Israel serían tan numerosos como los días de los cielos sobre la tierra. Esta expresión usa la estabilidad y la eternidad del cielo para simbolizar la idea de perpetuidad de la promesa. La promesa que Jehová hizo a los patriarcas nunca fracasaría si Israel obedecía las palabras de Jehová. Como recompensa por la obediencia de Israel, Jehová promete echar a los habitantes de Canaán de la presencia de Israel para que ellos puedan heredar la tierra. Esta misma promesa es repetida aquí para exhortar a Israel a ser obediente a Jehová. La tierra que Jehová prometió dar a Israel se extendería desde el desierto de Judá al sur hasta el Líbano al norte y desde el Eufrates en el oriente hasta el Mediterráneo en el occidente. La extensión de la tierra que Israel iba a recibir de las manos de Jehová refleja los límites ideales de la tierra prometida. En la mente israelita caminar sobre una área significa tomar posesión, y “colocar sobre los pies” significa sojuzgar. Israel sojuzgaría a todos sus enemigos y ellos tendrían miedo y pavor del poder israelita. El vocabulario está relacionado con el vocabulario de la guerra santa.
