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Deuteronomio 14: Animales limpios e inmundos

Deu 14:1 Hijos sois de Jehová vuestro Dios; no os sajaréis, ni os raparéis a causa de muerto.(A)

Estas prohibiciones están dirigidas contra costumbres asociadas al culto pagano de los muertos.

Las acciones descritas aquí se refieren a un culto a los muertos. Hoy día, muchas otras religiones cuentan con algún tipo de servicio a los muertos. Pero el cristianismo y el judaísmo se diferencian mucho de otras religiones porque se centran en el servicio a Dios en esta vida. No permita que el interés o la preocupación por los muertos lo distraiga de las tareas que tiene Dios para usted mientras aún está con vida.

Deu 14:2 Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo único(B) de entre todos los pueblos que están sobre la tierra.

Animales limpios e inmundos

Deu 14:3 Nada abominable comerás.

Deu 14:4 Estos son los animales que podréis comer: el buey, la oveja, la cabra,

Deu 14:5 el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra montés, el íbice, el antílope y el carnero montés.

Deu 14:6 Y todo animal de pezuñas, que tiene hendidura de dos uñas, y que rumiare entre los animales, ese podréis comer.

Deu 14:7 Pero estos no comeréis, entre los que rumian o entre los que tienen pezuña hendida: camello, liebre y conejo; porque rumian, mas no tienen pezuña hendida, serán inmundos;

Deu 14:8 ni cerdo, porque tiene pezuña hendida, mas no rumia; os será inmundo. De la carne de éstos no comeréis, ni tocaréis sus cuerpos muertos.

Deu 14:9 De todo lo que está en el agua, de estos podréis comer: todo lo que tiene aleta y escama.

Deu 14:10 Mas todo lo que no tiene aleta y escama, no comeréis; inmundo será.

Deu 14:11 Toda ave limpia podréis comer.

Deu 14:12 Y estas son de las que no podréis comer: el águila, el quebrantahuesos, el azor,

Deu 14:13 el gallinazo, el milano según su especie,

Deu 14:14 todo cuervo según su especie,

Deu 14:15 el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gavilán según sus especies,

Deu 14:16 el búho, el ibis, el calamón,

Deu 14:17 el pelícano, el buitre, el somormujo,

Deu 14:18 la cig:ueña, la garza según su especie, la abubilla y el murciélago.

Deu 14:19 Todo insecto alado será inmundo; no se comerá.

Deu 14:20 Toda ave limpia podréis comer.

Deu 14:21 Ninguna cosa mortecina comeréis; al extranjero que está en tus poblaciones la darás, y él podrá comerla; o véndela a un extranjero, porque tú eres pueblo santo a Jehová tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.(C)

En el AT no hay una explicación clara del principio en que se apoyaba la selección de animales limpios e inmundos o detestables. Algunos especialistas piensan que era una cuestión de higiene; otros creen que las religiones cananeas consideraban sagrados a los animales inmundos. Las enseñanzas de Jesús que purificaron todas las comidas y el mandato de Dios a Pedro de «mata y come», en alusión a esos animales, inclinan la balanza a favor del segundo punto de vista.

Esto parece un claro indicador de que las reglas dietéticas presentadas en este capítulo no tenían un objetivo exclusivamente higiénico, sino que su existencia se debía a que el pueblo escogido por Dios debía distinguirse de los demás habitantes de Canaán. Por ejemplo, la ley que prohibía cocer al cabrito en la leche de su madre tuvo su origen en el rechazo de un rito religioso cananeo, posiblemente asociado al culto de la fertilidad.

¿Por qué se le prohibió a Israel comer ciertos alimentos? Existen varias razones:

(1) los animales depredadores comen la sangre de otros animales y los que se alimentan de carroña comen animales muertos. Dado que el pueblo no podía comer sangre o animales que encontrara muertos, tampoco podía comer animales que hicieran estas cosas.

(2) En la cultura israelita, a algunos animales se les asociaba con algo negativo, como sucede igualmente hoy con los murciélagos, las víboras y las arañas. Algunos pueden haber sido usados en prácticas religiosas paganas. Para los israelitas, los animales impuros representaban el pecado o hábitos insalubres.

(3) Quizá se hayan establecido algunas restricciones sólo para recordarles a los israelitas que ellos eran un pueblo diferente y separado, comprometido con Dios. A pesar de que ya no tenemos que seguir esas leyes acerca de la comida, podemos seguir aprendiendo de ellas la lección de que la santidad debe llevarse en todas las partes de la vida. No podemos circunscribir la santidad sólo a la parte espiritual de nuestra vida, sino que debemos además ser santos en la parte práctica de la vida diaria. Las prácticas de salud, las finanzas, el aprovechamiento del tiempo libre, todo nos proporciona la oportunidad de llevar una vida santa en la vida cotidiana.

La prohibición de cocer el cabrito en la leche de su madre posiblemente haya sido porque tal práctica reflejaba un rito cananeo de fertilidad. O quizás sencillamente porque los israelitas no debían tomar lo que tenía como fin promover vida y usarlo para matar o destruir vida.

La ley del diezmo

Deu 14:22 Indefectiblemente diezmarás(D) todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año.

Deu 14:23 Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días.

La Biblia aclara perfectamente el propósito del diezmo: poner a Dios en primer lugar en nuestras vidas. Debemos dar a Dios lo primero y lo mejor de lo que ganemos. Por ejemplo, lo primero que hacemos con nuestro dinero revela lo que más valoramos. Darle inmediatamente a Dios la primera parte de nuestra paga centra nuestra atención en El. Además nos recuerda que todo lo que poseemos le pertenece a El. El hábito de diezmar con regularidad puede mantener a Dios en primer lugar en nuestra lista de prioridades y nos da una perspectiva adecuada en todo lo demás que tenemos.

Deu 14:24 Y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner en él su nombre, cuando Jehová tu Dios te bendijere,

Deu 14:25 entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu mano, y vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere;

Deu 14:26 y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares; y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia.

Esta recomendación especial se aplicaba a aquellos que por vivir a una gran distancia del santuario les era prácticamente imposible transportar un diezmo de grandes proporciones.

Deu 14:27 Y no desampararás al levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo.

La presentación del diezmo (la «décima parte») era un acto por medio del cual se rendía culto al Dios que proveía la cosecha. La entrega regular del diezmo enseñaba a la gente a reconocer y recordar que su prosperidad no se debía a su propio quehacer. Lo característico de este diezmo es que, en comparación con los más detallados principios, adorna la celebración de las provisiones divinas por medio de una alegre comida familiar.

Deu 14:28 Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades.

Deu 14:29 Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren.

A través de la Biblia, los intereses de los pobres y necesitados están vinculados a los intereses de Dios. La razón para cuidar de los menos privilegiados era que Dios impartiría su bendición al dador.

La Biblia sustenta un sistema organizado para ayudar a los pobres. Dios dijo a su pueblo que usara su diezmo cada tercer año para los desvalidos, hambrientos o pobres. Estas normas tenían el propósito de prevenir que la ciudad se hundiera en una pobreza y opresión abrumadoras. Era responsabilidad de todos cuidar de los menos afortunados. Las familias debían ayudar a otros miembros de la familia y los pueblos debían ayudar a los miembros de su comunidad. Las leyes nacionales protegían los derechos de los pobres, pero ayudar al pobre también era una parte activa de la vida religiosa. Dios espera que los creyentes ayuden a los necesitados y debemos usar lo que Dios nos ha dado para ayudar a aquellos menos afortunados. Mire más allá de su ofrenda regular y piense en varias formas en las que usted puede auxiliar a los necesitados. Esto le ayudará a mostrar su respeto a Dios como Creador de todas las personas, manifestar la bondad de Dios con los demás y llevarlos a El. Es una manera práctica y esencial para hacer que la fe trabaje en nuestra vida diaria.

Exhortación contra ritos paganos

Israel no podía participar de las prácticas supersticiosas de los cultos cananeos por causa de su relación con Dios. El autor de Deuteronomio usa dos expresiones para describir esta relación de Israel con Jehová: hijos de Jehová y pueblo santo. Estas dos expresiones aparecen diversas veces en el AT. En el presente contexto, las dos expresiones se usan como paralelismo sinónimo y prácticamente tienen el mismo significado.

Israel es el hijo de Jehová y esta relación precede al establecimiento del pacto en el monte Sinaí. Este concepto de relación filial está basado en donde Israel es introducido como el primogénito de Jehová. Los profetas Oseas, Jeremías, Ezequiel e Isaías usan esta misma expresión para enfatizar la relación especial que Israel tenía con Jehová. Por cuanto Israel era el hijo de Jehová y por cuanto el pacto establecía una relación especial entre Dios y su pueblo, ningún israelita podía hacer incisiones en su cuerpo en señal de luto. Cortar o arañar el cuerpo como señal de luto por una persona muerta estaba prohibido. Esta costumbre era muy popular en el Antiguo Oriente, principalmente en el culto de Baal, donde los sacerdotes hacían incisiones en sus cuerpos como sacrificio agradable a su dios. La presentación de la sangre a Baal representaba un ofrecimiento de la vida, ya que la vida estaba en la sangre.

Como hijos de Jehová y pueblo especial, Israel no podía rapar sus cabezas por los muertos. La práctica de rapar la cabeza como señal de duelo era común en Israel, pero esta práctica estaba relacionada con el culto idolátrico. Tal práctica se prohíbe a Israel por su relación especial con Jehová. Israel era un pueblo santo para Jehová; era un pueblo especial, escogido y separado de los otros pueblos para ser consagrado a Jehová. Por eso no podía portarse como las otras naciones. El pueblo escogido no podía ser contaminado con los rituales dedicados a los ídolos y con las prácticas supersticiosas que estaban relacionadas con el culto de los muertos.

Animales limpios e inmundos

Esta sección de la ley deuteronómica presenta una lista de los animales que el pueblo podía comer como parte de su dieta normal y una lista de aquellos animales que eran considerados impuros y, por lo tanto, eran abominables y no podían ser comidos. La palabra abominable describe una práctica religiosa que no es agradable a Jehová. Esto significa que la lista era una clasificación religiosa de los animales puros e impuros.

El motivo para la proscripción de los animales impuros era religioso. Israel era “un pueblo santo”, dedicado al servicio de Jehová. Por causa de su santidad Israel tenía que abstenerse de comer cualquier animal que no representaba la santidad del pueblo y que contaminaba la relación especial que había entre el pueblo y Dios. Declara: “Porque yo soy Jehová vuestro Dios, vosotros os santificaréis; y seréis santos, porque yo soy santo. No contaminéis vuestras personas por causa de ningún reptil que se desplaza sobre la tierra.”

La base para la clasificación de los animales puros e impuros no es del todo clara. Algunos animales son clasificados impuros porque estaban relacionados con los cultos paganos. Otros, como el cerdo y los animales que se alimentan de carne de animales muertos, son clasificados impuros por motivos higiénicos.

La primera categoría de animales que los israelitas podían comer están enumerados en los y son animales cuadrúpedos, los que tienen la pezuña partida y que rumian. Los animales que no se podían comer se mencionan. Los tres primeros animales mencionados, el camello, la liebre, y el conejo no se podían comer porque rumian pero no tienen la pezuña partida. La liebre y el conejo no son rumiantes, pero como dice la nota de la RVA “parecen rumiar por el movimiento del hocico”. El cerdo no se podía comer porque tiene pezuña partida pero no rumia. La ley también prohibía tocar los cuerpos muertos de los cerdos. La razón para esta prohibición era probablemente higiénica, ya que la carne del cerdo puede causar muchas enfermedades. Pero, es posible también que la prohibición de comer carne de cerdo era porque se lo usaba en el culto de las religiones de Canaán.

La segunda categoría de animales limpios e inmundos son los animales acuáticos. Los animales acuáticos que se podían comer eran los que tenían aletas y escamas. Los animales acuáticos que no tenían aletas ni escamas eran considerados inmundos y no se podían comer. En el transcurso de la historia de Israel los peces llegaron a constituir un alimento muy común en la dieta israelita. La ley deuteronómica prohibía rendir culto a los dioses en forma de peces, una costumbre muy popular entre los egipcios.

La tercera categoría de animales clasificados como puros e impuros son las aves. Los israelitas podían comer toda ave limpia, pero el texto no menciona cuáles son las aves limpias. Las aves limpias e inmundas son divididas según el tipo de alimentación de cada grupo. Las aves rapaces se alimentan de carne de animales muertos con su sangre. Estas aves no podían ser comidas ni presentadas en sacrificios en el templo. La lista de aves impuras incluye todas las aves carnívoras que se alimentan de la carroña y que habitan en ruinas. La lista de animales impuros incluye también los insectos alados. La ley de los animales inmundos en habla de los insectos alados “que se desplazan sobre cuatro patas”. Estos insectos son inmundos porque caminan por material en el proceso de descomposición. Si la referencia habla de los insectos alados que vuelan y que son limpios, entonces los israelitas podían comer la langosta, el grillo y los saltamontes.

Los israelitas no podían comer la carne de ningún animal mortecino, o sea, un animal que murió por causas naturales porque la sangre del animal no había sido derramada por tierra según el ritual propio.

El forastero o un extranjero podía comer de tal carne porque ellos no eran parte de la comunidad unida a Jehová por medio del pacto. Las leyes concernientes a los animales limpios e inmundos terminan con la prohibición de guisar un cabrito en la leche de su madre. Se desconoce el origen y el significado de esta prohibición. En el libro de Deuteronomio la prohibición aparece en el contexto de lo que se puede y no se puede comer. En la prohibición aparece en un contexto de sacrificios presentados a Jehová. Por esta razón, esta prohibición probablemente está asociada con ritos paganos o con prácticas supersticiosas asociadas con los cultos de los cananeos.

Los diezmos

El concepto de la presentación de los diezmos ya había sido tratado en la introducción del santuario central en 12:6. La existencia y presentación de los diezmos era conocida por diversas naciones en al Antiguo Oriente y su institución se remonta a la antigüedad. Abraham dio su diezmo a Melquisedec y Jacob prometió dar su diezmo a Jehová. El propósito del diezmo era para proveer para las necesidades del templo y de los sacerdotes y también para ayudar a las personas pobres que vivían en la sociedad israelita. El diezmo de todo lo que producía la tierra se presentaba anualmente a Jehová en el templo. El Señor demandaba la décima parte de la producción anual de cada familia o individuo. Porque la mayoría de los israelitas dependían del campo para su existencia, la ofrenda presentada a Jehová incluía grano, viñas, aceite, animales y de todo lo que un individuo producía. Los diezmos se presentaban delante de Jehová y en el lugar que él había escogido para hacer habitar allí su nombre. En el templo el adorador consumía sus diezmos con su familia y con los levitas. Considerando que una familia no podía comer la décima parte de la cosecha, el adorador y su familia comían una parte de la ofrenda y dejaban lo demás para el sostén de los sacerdotes. El propósito de esta cena ceremonial en el templo era para ayudar a cada israelita a renovar su relación personal con Jehová. Además, la presentación de los diezmos en el templo era una manera de ayudar a cada israelita a aprender a temer al Señor como creador y soberano. La expresión a fin de que aprendas conecta la presentación de los diezmos con la lectura del libro de la ley. Esto indica que la ofrenda era presentada durante una de las fiestas de Israel, pero es imposible ser más preciso en cuanto a la ocasión de la presentación de los diezmos en el templo. Si un israelita vivía en una ciudad o pueblo muy lejos del santuario central el adorador podía convertir su diezmo en dinero. La palabra dinero en heb. es “plata”. Este metal era usado ampliamente como cambio. Con la plata el israelita podía comprar lo necesario para celebrar el culto en el templo. Esta manera de hacer peregrinación y ofrecer sacrificios en el templo continuó por muchos años y aparece en el NT en los días de Cristo. La práctica de comprar los animales en el templo para sacrificios clarifica la confrontación entre Jesús y los cambistas mencionada en los Evangelios.

La presentación de los diezmos en el templo era una ocasión de gran celebración y un acto de adoración en honor a Jehová. El pueblo de Dios reconocía que la abundancia de sus ofrendas era una demostración visible de las bendiciones que Jehová había dado a Israel. La entrega del diezmo era en reconocimiento de que Jehová era el Dios de Israel, Señor de la tierra y Señor de la cosecha.

La presentación del diezmo en el templo no eliminaba la responsabilidad que cada israelita tenía de proveer para el sostén de los levitas y de las personas pobres e indigentes que vivían en la comunidad de Israel. Los levitas no tenían propiedad y vivían a la merced de la comunidad. Cada tres años se recogía una ofrenda especial para ayudar a los levitas. Se llama a cada tercer año “el año del diezmo.” Este diezmo del tercer año era destinado para el sostén de las personas pobres en Israel. La necesidad de esta ofrenda especial significaba que el diezmo anual no era suficiente para satisfacer las necesidades de las personas más pobres que vivían en Israel. Esta ofrenda especial se usaba para alimentar a los levitas, los forasteros, los huérfanos y las viudas. Este grupo de personas eran consideradas las más pobres en Israel. Es posible que el diezmo del tercer año era una ofrenda adicional al diezmo anual que pertenecía al templo. Las ofrendas anuales se usaban principalmente para mantener los gastos del templo y de los sacerdotes que servían en el mismo. Los diezmos del tercer año eran para sostener a las personas pobres en la comunidad. Las personas que participaban de esta ofrenda especial eran recipientes de la generosidad de la comunidad, y las personas que daban esta ofrenda especial eran recipientes de la generosidad de Jehová.

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