Éxo 20:16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
El noveno mandamiento nos llama a ser confiables y veraces.
Dar falso testimonio significa mentir en la corte. Dios sabía que Israel no sobreviviría a menos que tuviera un sistema de justicia incorruptible. Deberíamos ser tan honestos en privado como en nuestras afirmaciones públicas. En cualquiera de las situaciones, damos «falso testimonio» al no contar la historia en su totalidad, al decir una media verdad, al torcer los hechos o al inventar una falsedad. Dios nos previene en contra del engaño. Aun cuando este sea una forma de vida para mucha gente, ¡el pueblo de Dios no debe ceder ante él!
Éxo 20:17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
Codiciarás : Significa deseo o lujuria. No es desear algo equivocado, sino querer obtenerlo a expensas de otros o a causa de la envidia o los celos.
Codiciar es desear tener las posesiones de otros. Va más allá de simplemente admirar lo que otro posee o pensar: «Me gustaría tener uno de esos». La codicia incluye la envidia, resintiendo el hecho de que otros poseen lo que usted no tiene. Dios sabe, sin embargo, que las posesiones nunca hacen a nadie feliz por mucho tiempo. Como sólo Dios puede suplir nuestras necesidades, el verdadero contentamiento se encuentra en El. Cuando comience a codiciar, trate de determinar si existe una necesidad más básica que yace detrás de esa envidia. Por ejemplo, puede envidiar el éxito de alguien no porque quiera quitárselo, sino porque tiene una necesidad más urgente de sentirse apreciado por los demás. Si este es su caso, ore para que Dios lo ayude a tratar con su resentimiento y a suplir esta necesidad.
El terror del pueblo
Éxo 20:18 Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos.
Algunas veces Dios habla a su pueblo con un despliegue de poder majestuoso; en otras nos habla suavemente. ¿Por qué existe esa diferencia? Dios nos habla en la forma que cumpla mejor con sus propósitos. En Sinaí, el despliegue imponente de luz y sonido era necesario para mostrar a Israel el gran poder y autoridad de Dios. Sólo entonces escucharían a Moisés y a Aarón.
Éxo 20:19 Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos.
Éxo 20:20 Y Moisés respondió al pueblo: No temáis; porque para probaros vino Dios, y para que su temor esté delante de vosotros, para que no pequéis.
A lo largo de la Biblia encontramos esta frase: «¡No teman!» Dios no trataba de asustar al pueblo. Estaba mostrando su gran poder para que los israelitas supieran que era el Dios verdadero y por lo tanto lo obedecieran. Si así lo hacían, haría que su poder estuviera disponible para ellos. Dios quiere que lo sigamos por amor más que por temor. Para superar el miedo, tenemos que pensar más en el amor de Dios. En Job se dice: «El perfecto amor echa fuera el temor».
Éxo 20:21 Entonces el pueblo estuvo a lo lejos, y Moisés se acercó a la oscuridad en la cual estaba Dios.
Éxo 20:22 Y Jehová dijo a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Vosotros habéis visto que he hablado desde el cielo con vosotros.
Éxo 20:23 No hagáis conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os haréis.
Esta sección, frecuentemente llamada el Libro del Pacto, explica detalladamente cómo deben ser interpretados y aplicados a la vida del pueblo del pacto los Diez Mandamientos.
Éxo 20:24 Altar de tierra harás para mí, y sacrificarás sobre él tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus vacas; en todo lugar donde yo hiciere que esté la memoria de mi nombre, vendré a ti y te bendeciré.
