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Éxodo 26: El tabernáculo

Éxodo 26:35 Y pondrás la mesa fuera del velo, y el candelero enfrente de la mesa al lado sur del tabernáculo; y pondrás la mesa al lado del norte.

Éxodo 26:36 Harás para la puerta del tabernáculo una cortina de azul, púrpura, carmesí y lino torcido, obra de recamador.

Éxodo 26:37 Y harás para la cortina cinco columnas de madera de acacia, las cuales cubrirás de oro, con sus capiteles de oro; y fundirás cinco basas de bronce para ellas.

Introducción

El área encerrada por las cortinas del atrio medía cien codos de largo por cincuenta de ancho, equivalente a aproximadamente cuarenta y ocho metros de largo y veinte y cuatro de ancho, o ciento cincuenta pies de largo y setenta y cinco de ancho, formándose un rectángulo perfecto.

El fulgor la columna de fuego encima del Lugar Santísimo se refleja en el cielo, y también en las tiendas de los israelitas acampados en derredor del tabernáculo.

Introducción para el tema, con el texto bíblico clave y gráficos ilustrativos.. «Moisés… tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo. … También… el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos.» Impresionante pintura del tabernáculo por Pat Marvenko. Entre «las cosas celestiales» purificadas «con mejores sacrificios» que los de animales, conforme a mandatos del Antiguo Pacto, se encuentran el Nuevo Testamento y la iglesia que Jesucristo edificó.

¡Dios siempre da modelos a seguir! Modelo para el tabernáculo: figura del modelo para la iglesia.

Moisés: tipo de Jesucristo

El tabernáculo fue levantado por Israel en el desierto. Salomón construyó el templo en Jerusalén. El modelo para ambas estructuras era el mismo. Dios dijo a Moisés: «Alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte». El tabernáculo fue hecho «conforme al modelo» que vio Moisés (Hechos 7:44). ¡Dios siempre da modelos a seguir! ¡Aun en las figuras de lo que había de venir se hallan modelos! Asimismo, «las cosas celestiales» de la Era Cristiana se hacen conforme a la regla divina, siendo medidas por la vara de la Palabra del Nuevo Testamentox. Moisés es tipo de Cristo. «Moisés fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir»x. Jesucristo es el antitipo de Moisés. «Profeta levantaré como tú», dice Jehová a Moisésx. «Tanto mayor gloria que Moisés es estimado éste (Cristo), cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo». El tabernáculo fue hecho 1500 años antes de Cristo. ¿Qué representan las múltiples figuras de aquel tabernáculo (templo)?

La simbología de: la «entrada» al atrio del tabernáculo, el Lugar Santo y el Lugar Santísimo

Una sola entrada daba acceso a los lugares sagrados. Jesucristo es la única puerta que da acceso a Dios, su iglesia y el tesoro de bendiciones espirituales. Cómo iniciar los pasos para entrar en el templo espiritual de Dios, o sea, la iglesia. El Lugar Santo: símbolo de la iglesia. Así como no se podía llegar al Lugar Santísimo sin pasar por el Lugar Santo, ¡tampoco se puede llegar al cielo sin pasar por la iglesia! El Lugar Santísimo: símbolo del cielo. Cinco gráficos figuran en esta Presentación gráfica.

Entrando por la única puerta para el atrio del tabernáculo, lo primero que se encontraba era el «altar del holocausto». Este simboliza el arrepentimiento, mediante el que se hace morir al «viejo hombre» de pecado.

Algunos procedimientos asociados con el tabernáculo eran figura del plan de redención trazado en el Nuevo Testamento para los seres humanos de la Era Cristiana.

El «altar del holocausto»: símbolo del arrepentimiento. Figura acertada de una acción indispensable para ser admitido a la iglesia del Señor, a saber, hacer «morir lo terrenal», despojándose del «viejo hombre de pecado». Cambiar de pecador a justo. Ofrecerse a sí mismo como «sacrificio vivo, santo, agradable a Dios». Solo los arrepentidos pueden participar de «las cosas celestiales» prefiguradas por el tabernáculo, sus altares y demás mobiliario. Arrepentirse, pues, de idolatrías, supersticiones, tradiciones vanas, maledicencia, malos deseos, avaricia, borracheras, pasiones desordenadas, adulterio, fornicación, etcétera, etcétera. Porque «Dios… ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan». Doce gráficos integran esta Presentación gráfica.

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