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Ezequiel 16: Infidelidad de Jerusalén

Ezequiel 16:45 Hija eres tú de tu madre, que desechó a su marido y a sus hijos; y hermana eres de tus hermanas, que desecharon a sus maridos y a sus hijos; vuestra madre fue una hetea y vuestro padre un amorreo.

Vuestra madre fue hetea : Véase v. 3, pero aquí el énfasis descansa en la madre y en el origen cananeo de la ciudad de Jerusalén.

Ezequiel 16:46 Tu hermana mayor es Samaria,[f] ella y sus hijas, que habitan al norte de ti; y tu hermana menor es Sodoma[g] con sus hijas, la cual habita al sur de ti.

Samaria y Sodoma son presentadas como hermanas de Jerusalén. Hijas : Alude aquí a los suburbios o pequeños poblados satélites de las ciudades principales.

Ezequiel 16:47 Ni aun anduviste en sus caminos ni hiciste según sus abominaciones; antes, como si esto fuera poco, y muy poco, te corrompiste más que ellas en todos tus caminos.

Ezequiel 16:48 Vivo yo, dice Jehová, el Señor, que tu hermana Sodoma y sus hijas no han hecho como hiciste tú y tus hijas.

Ezequiel 16:49 Esta fue la maldad de Sodoma, tu hermana: soberbia, pan de sobra y abundancia de ocio tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del necesitado.

Es muy fácil señalar con el dedo a Sodoma, especialmente por sus terribles pecados sexuales. Ezequiel recordó a Judá, sin embargo, que a Sodoma la destruyeron por su soberbia, ociosidad, glotonería y por olvidar al necesitado que estaba a su alcance. Es fácil ser selectivo en los pecados que consideramos groseros. Si no cometemos esos pecados tan horribles como adulterio, homosexualidad, robo o asesinato, podemos pensar que vivimos con rectitud. No obstante, ¿qué pasa con pecados tales como soberbia, ociosidad, glotonería e indiferencia ante los necesitados? Quizás estos pecados no sean tan estremecedores como los otros, pero también Dios los prohíbe.

Ezequiel 16:50 Se llenaron de soberbia e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi, las quité.

Ezequiel 16:51 Sin embargo, Samaria no cometió ni la mitad de tus pecados; porque tú multiplicaste tus abominaciones más que ellas, y has justificado a tus hermanas con todas las abominaciones que hiciste.

Ezequiel 16:52 Tú también, que juzgaste a tus hermanas, lleva tu vergüenza en los pecados que cometiste, más abominables que los de ellas. ¡Más justas son que tú! Avergüénzate, pues, tú también, y carga con tu ignominia, por cuanto has justificado a tus hermanas.

Ezequiel 16:53 »Yo, pues, haré volver a sus cautivos, los cautivos de Sodoma y de sus hijas, y los cautivos de Samaria y dehttp://bendicionescristianaspr.com/wp-admin/edit.php sus hijas, y haré volver los cautivos de tus cautiverios entre ellas,

Ezequiel 16:54 para que cargues con tu ignominia y te avergüences de todo lo que has hecho, siendo tú motivo de consuelo para ellas.

Ezequiel 16:55 Tus hermanas: Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas, volverán a su primer estado. También tú y tus hijas volveréis a vuestro primer estado.

Ezequiel 16:56 Tu hermana Sodoma no era digna de mención en tu boca en el tiempo de tus soberbias,

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