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Ezequiel 20: Modo de proceder de Dios con Israel

Ezequiel 20:1  Modo de proceder de Dios con Israel[a] Aconteció en el año séptimo, en el mes quinto, a los diez días del mes, que vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar a Jehová, y se sentaron delante de mí.

Un panorama de la historia de Israel; su pecado y rebelión; su restauración. La fecha es 14 de agosto de 591 a.C.; Jerusalén cayó en el 586 a.C.

Aquí Ezequiel da una vista panorámica a la historia de la rebelión de Israel. El énfasis es sobre los intentos de Dios por hacer que la nación regrese a El y sobre su misericordia por su pueblo constantemente rebelde y desobediente. Ezequiel da el mensaje acerca de que solo el pueblo es responsable de todos los problemas y castigo que han experimentado. Dios apartará a aquellos que persisten en rebelarse contra El, mientras que traerá a los fieles “a la tierra de Israel, la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a vuestros padres”. La razón: que “sabréis que yo soy Jehová”.

Ezequiel 20:2  Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ezequiel 20:3  «Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: “Así ha dicho Jehová, el Señor: ¿A consultarme venís vosotros? Vivo yo, que no os responderé, dice Jehová, el Señor”.

Ezequiel 20:4  ¿Quieres tú juzgarlos? ¿Los quieres juzgar tú, hijo de hombre? Hazles conocer las abominaciones de sus padres,

Ezequiel 20:5  y diles: “Así ha dicho Jehová, el Señor: El día que escogí a Israel y que alcé mi mano para jurar a la descendencia de la casa de Jacob, cuando me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, cuando alcé mi mano y les juré, diciendo: Yo soy Jehová, vuestro Dios,

Alcé mi mano : Un gesto simbólico utilizado cuando se hace un juramento. Yo soy Jehová vuestro Dios

Ezequiel 20:6  aquel día que les alcé mi mano, jurando así que los sacaría de la tierra de Egipto a la tierra que les había provisto, la cual fluye leche y miel y es la más hermosa de todas las tierras,[b]

Fluye leche y miel : Se refiere a la riqueza de la tierra prometida.

Ezequiel 20:7  entonces les dije: Cada uno eche de sí las abominaciones de delante de sus ojos, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy Jehová, vuestro Dios.[c]

Ezequiel 20:8  »Pero ellos se rebelaron contra mí y no quisieron obedecerme; no echó de sí cada uno las abominaciones de delante de sus ojos ni dejaron los ídolos de Egipto. Entonces dije que derramaría mi ira sobre ellos, para consumar mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto.

Ezequiel 20:9  Con todo, a causa de mi nombre,[d] para que no se profanara ante los ojos de las naciones en medio de las cuales estaban, ante cuyos ojos fui conocido, actué para sacarlos de la tierra de Egipto.

Ezequiel 20:10  Los saqué de la tierra de Egipto y los traje al desierto.

Ezequiel 20:11  Les di mis estatutos y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpla, vivirá.[e]

Ezequiel 20:12  Y les di también mis sábados,[f] para que fueran por señal entre yo y ellos, para que supieran que yo soy Jehová que los santifico.

El día de reposo, instituido por Dios en la creación, fue ordenado a Israel como una señal de que Dios los había creado y redimido. Era un regalo de un Dios amoroso, no una obligación difícil, pero en repetidas ocasiones profanaron el día de reposo e ignoraron a su Dios. Dios lo creó con la intención de que fuera una ayuda a la memoria, pero ellos lo pasaron por alto. En la actualidad muchos cristianos celebran el día del Señor, el domingo, como su día de reposo. Cualquiera que sea el día, debemos ser cuidadosos de cumplir con el propósito de Dios para el día de reposo. Dios quiere que descansemos, pongamos las cosas en perspectiva y nos acordemos de El.

Ezequiel 20:13  Pero se rebeló contra mí la casa de Israel en el desierto;[g] no anduvieron en mis estatutos y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpla, vivirá; y mis sábados profanaron en gran manera. Dije, por tanto, que derramaría sobre ellos mi ira en el desierto para exterminarlos.

Ezequiel 20:14  Pero actué a causa de mi nombre, para que no fuera profanado a la vista de las naciones ante cuyos ojos los había sacado.

Ezequiel 20:15  »También yo les alcé mi mano en el desierto, jurando que no los traería a la tierra que les había[h] dado, la cual fluye leche y miel y es la más hermosa de todas las tierras;

Ezequiel 20:16  porque desecharon mis decretos, no anduvieron en mis estatutos y profanaron mis sábados, porque tras sus ídolos iba su corazón.

Ezequiel 20:17  Con todo, los miré con piedad: no los maté ni los exterminé en el desierto;

Ezequiel 20:18  antes bien, dije en el desierto a sus hijos: ‘No andéis en los estatutos de vuestros padres ni guardéis sus leyes ni os contaminéis con sus ídolos.

Ezequiel 20:19  Yo soy Jehová, vuestro Dios: andad en mis estatutos, guardad mis preceptos y ponedlos por obra.

Ezequiel 20:20  Santificad mis sábados, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová, vuestro Dios’.

Ezequiel 20:21  »Pero los hijos se rebelaron contra mí; no anduvieron en mis estatutos ni guardaron mis decretos para ponerlos por obra, por los cuales el hombre que los cumpla, vivirá; y profanaron mis sábados. Dije entonces que derramaría mi ira sobre ellos, para consumar mi enojo en ellos en el desierto.

Ezequiel 20:22  Sin embargo, retraje mi mano a causa de mi nombre, para que no fuera profanado a la vista de las naciones ante cuyos ojos los había sacado.

Ezequiel 20:23  También les alcé yo mi mano en el desierto, jurando que los esparciría entre las naciones y que los dispersaría por las tierras,[i]

En los principios mismos de la historia de Israel, Dios les advirtió con claridad sobre las consecuencias de la desobediencia. Cuando el pueblo desobedeció, Dios les permitió que experimentaran esas devastadoras consecuencias para hacerlos conscientes de la seriedad de sus pecados. Si usted elige vivir para sí mismo, apartado de Dios, puede experimentar consecuencias destructivas similares. De todas maneras, aun en medio de tales consecuencias, Dios puede estar atrayéndolo a sí mismo. Permita que los infortunios le ayuden a recobrar el buen castigo y al Dios misericordioso, antes de que sea demasiado tarde.

Ezequiel 20:24  porque no pusieron por obra mis decretos, sino que desecharon mis estatutos, profanaron mis sábados y tras los ídolos de sus padres se les fueron los ojos.

Ezequiel 20:25  Por eso yo también les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrían vivir.

El significado de estos difíciles versículos es oscuro. Quizás indican que debido a la continua rebelión de Israel, Dios les dio estatutos que no eran buenos , como la abominable práctica de sacrificar infantes a Moloc.

¿Por qué les daría Dios leyes que no eran buenas? Esto está hablando acerca de cualquier aspecto de la Ley de Moisés y Ezequiel refuerza esa Ley. Evidentemente los judíos habían tomado, la dedicación del primogénito de los animales y de los hijos, como justificación de los sacrificios de niños a Moloc, el dios cananeo. Dios los estaba abandonando a este engaño para conseguir que lo reconozcan a El, para sacudir sus conciencias y revitalizar su fe.

Ezequiel 20:26  Y los contaminé en sus ofrendas cuando hacían pasar por el fuego a todo primogénito, para desolarlos y hacerles saber que yo soy Jehová”.

Ezequiel 20:27  »Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: “Así ha dicho Jehová, el Señor: Aun en esto me afrentaron vuestros padres cuando cometieron infidelidad contra mí.

Ezequiel 20:28  Porque yo los traje a la tierra sobre la cual había alzado mi mano jurando que había de dársela, y miraron a todo collado alto y a todo árbol frondoso: allí sacrificaron sus víctimas, allí presentaron ofrendas que me irritan, allí pusieron también su incienso agradable y allí derramaron sus libaciones.[j]

Ezequiel 20:29  Yo les dije: ¿Qué es ese lugar alto[k] adonde vosotros vais? Y fue llamado su nombre ‘Bama’ hasta el día de hoy”.

Ezequiel 20:30  »Di, pues, a la casa de Israel: “Así ha dicho Jehová, el Señor: ¿No os contamináis vosotros a la manera de vuestros padres, y fornicáis tras sus abominaciones?

Ezequiel 20:31  Porque ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo pasar vuestros hijos por el fuego, os habéis contaminado con todos vuestros ídolos hasta hoy, ¿y habré de responderos yo, casa de Israel? ¡Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no os responderé!

Ezequiel 20:32  »Y no ha de suceder lo que habéis pensado. Porque vosotros decís: ‘Seamos como las naciones, como las demás familias de la tierra, que sirven al palo y a la piedra’.

Ezequiel 20:33  »Vivo yo, dice Jehová el Señor, que con mano fuerte y brazo extendido, y en el ardor de mi ira, he de reinar sobre vosotros.

Con mano fuerte y brazo extendido : Una expresión muy utilizada en el AT para referirse al gran poder de Dios.

Ezequiel 20:34  Os sacaré de entre los pueblos y os reuniré de las tierras en que estáis esparcidos, con mano fuerte y brazo extendido, y en el ardor de mi ira;

Ezequiel 20:35  os traeré al desierto de los pueblos y allí litigaré con vosotros cara a cara.

Cuando los israelitas desobedecieron a Dios, negándose a entrar a la tierra prometida la primera vez, Dios decidió purificar a su pueblo al forzarlo a vagar en el desierto hasta que muriera una generación completa. Aquí promete purgar la nación una vez más de toda su gente rebelde al cruzar el vasto desierto hacia su cautiverio en Babilonia. Solo aquellos que siguieran fielmente a Dios podrían regresar a su tierra. El propósito de este castigo en el desierto sería limpiar al pueblo de todos aquellos que adoran ídolos y restaurar a todos aquellos fieles a Dios.

Ezequiel 20:36  Como litigué con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, así litigaré con vosotros, dice Jehová, el Señor.

Ezequiel 20:37  Os haré pasar bajo la vara y os haré entrar en los vínculos del pacto;

Pasar bajo la vara : Método usado por los pastores para contar o separar las ovejas de su rebaño

Ezequiel 20:38  y apartaré de entre vosotros a los rebeldes y a los que se rebelaron contra mí; de la tierra de sus peregrinaciones los sacaré, pero en la tierra de Israel no entrarán. Y sabréis que yo soy Jehová.
Ezequiel 20:39  »Y a vosotros, casa de Israel, así ha dicho Jehová, el Señor: Ande cada uno de vosotros tras sus ídolos y sírvalos, si es que a mí no me obedecéis; pero no profanéis más mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros ídolos.

Los israelitas estaban adorando ídolos y ¡dando ofrendas a Dios al mismo tiempo! Ellos no creían en su Dios, como el único Dios verdadero. En vez, le adoraron junto con los otros dioses de la tierra. Quizá disfrutaban de los placeres inmorales del culto a los ídolos, o tal vez, no querían perderse los beneficios que los ídolos podrían darles. A menudo la gente cree en Dios y le da ofrendas de asistencia a la iglesia o servicios, mientras siguen aferrados a sus ídolos de dinero, poder o placer. Ellos no quieren perderse ningún beneficio posible. Pero Dios quiere nuestra vida entera y nuestra devoción total. El no las compartirá porque devoción a cualquier otra cosa es idolatría. Tenga cuidado en tratar de agradar a Dios a la vez que busca los placeres del pecado. Debe elegir una cosa u otra.

Ezequiel 20:40  »Pero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice Jehová, el Señor, allí me servirá toda la casa de Israel, toda ella en la tierra; allí los aceptaré, y allí demandaré vuestras ofrendas y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas.

Ezequiel 20:41  Como incienso agradable os aceptaré cuando os haya sacado de entre los pueblos y os haya congregado de entre las tierras en que estáis esparcidos; y seré santificado en vosotros ante los ojos de las naciones.[l]

Ezequiel 20:42  Y sabréis que yo soy Jehová, cuando os haya traído a la tierra de Israel, la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a vuestros padres.

Ezequiel 20:43  Allí os acordaréis de vuestros caminos y de todos vuestros hechos con que os contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis.

Ezequiel 20:44  Y sabréis que yo soy Jehová, cuando, por amor de mi nombre,[m] no haga con vosotros según vuestros malos caminos ni según vuestras perversas obras, casa de Israel, dice Jehová, el Señor”».

Como compendio de todo lo anterior, Dios afirma en este versículo: Por amor de mi nombre,  Israel será restaurado, a pesar de sus caminos malos y perversas obras . Cuando haya concluido su obra sabrán entonces que él es Jehová el Señor

Ezequiel 20:45  Profecía contra el Neguev Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ezequiel 20:46  «Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia el sur, derrama tu palabra hacia la parte austral, profetiza contra el bosque del Neguev.

El sur : Judá y Jerusalén

Ezequiel 20:47  Y dirás al bosque del Neguev: “Oye la palabra de Jehová: Así ha dicho Jehová, el Señor: He aquí que yo enciendo en ti un fuego que consumirá en ti todo árbol verde y todo árbol seco. No se apagará la llama del fuego, y serán quemados en ella todos los rostros, desde el sur hasta el norte”.[n]

Yo enciendo en ti fuego : En lenguaje figurado se refiere a la destrucción causada  por un ejército invasor.

Hacia el sur” se refiere a Jerusalén y Judá. “El bosque del Neguev” es la región del Neguev, comparada a un bosque a punto de ser destruido por el fuego.

Ezequiel 20:48  Y verá toda carne que yo, Jehová, lo encendí, y no se apagará».

Ezequiel 20:49  Y dije: «¡Ah, Señor Jehová! ellos dicen de mí: “¿No profiere este parábolas?”».

Ezequiel estaba exasperado y desalentado. Muchos israelitas se quejaban porque solo hablaba con acertijos (“parábolas”), así que se negaban a escuchar. No importa cuán importante pueda ser nuestro trabajo o nuestro ministerio, tendremos momentos de desaliento. Aparentemente Dios no contestó la súplica de Ezequiel. En vez de eso, dio a Ezequiel otro mensaje que proclamar. ¿Hay algo que lo está desalentando a usted? ¿Se ha sentido alguna vez con ganas de renunciar a todo? En vez de renunciar, continúe haciendo lo que Dios le ha dicho. El promete recompensar al fiel. La cura de Dios para el desaliento es a menudo otra asignación. Al servir a otros podremos encontrar la renovación que necesitamos.

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