Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Ezequiel 20: Modo de proceder de Dios con Israel

Ezequiel 20:36  Como litigué con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, así litigaré con vosotros, dice Jehová, el Señor.

Ezequiel 20:37  Os haré pasar bajo la vara y os haré entrar en los vínculos del pacto;

Pasar bajo la vara : Método usado por los pastores para contar o separar las ovejas de su rebaño

Ezequiel 20:38  y apartaré de entre vosotros a los rebeldes y a los que se rebelaron contra mí; de la tierra de sus peregrinaciones los sacaré, pero en la tierra de Israel no entrarán. Y sabréis que yo soy Jehová.
Ezequiel 20:39  »Y a vosotros, casa de Israel, así ha dicho Jehová, el Señor: Ande cada uno de vosotros tras sus ídolos y sírvalos, si es que a mí no me obedecéis; pero no profanéis más mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros ídolos.

Los israelitas estaban adorando ídolos y ¡dando ofrendas a Dios al mismo tiempo! Ellos no creían en su Dios, como el único Dios verdadero. En vez, le adoraron junto con los otros dioses de la tierra. Quizá disfrutaban de los placeres inmorales del culto a los ídolos, o tal vez, no querían perderse los beneficios que los ídolos podrían darles. A menudo la gente cree en Dios y le da ofrendas de asistencia a la iglesia o servicios, mientras siguen aferrados a sus ídolos de dinero, poder o placer. Ellos no quieren perderse ningún beneficio posible. Pero Dios quiere nuestra vida entera y nuestra devoción total. El no las compartirá porque devoción a cualquier otra cosa es idolatría. Tenga cuidado en tratar de agradar a Dios a la vez que busca los placeres del pecado. Debe elegir una cosa u otra.

Ezequiel 20:40  »Pero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice Jehová, el Señor, allí me servirá toda la casa de Israel, toda ella en la tierra; allí los aceptaré, y allí demandaré vuestras ofrendas y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas.

Ezequiel 20:41  Como incienso agradable os aceptaré cuando os haya sacado de entre los pueblos y os haya congregado de entre las tierras en que estáis esparcidos; y seré santificado en vosotros ante los ojos de las naciones.[l]

Ezequiel 20:42  Y sabréis que yo soy Jehová, cuando os haya traído a la tierra de Israel, la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a vuestros padres.

Ezequiel 20:43  Allí os acordaréis de vuestros caminos y de todos vuestros hechos con que os contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis.

Ezequiel 20:44  Y sabréis que yo soy Jehová, cuando, por amor de mi nombre,[m] no haga con vosotros según vuestros malos caminos ni según vuestras perversas obras, casa de Israel, dice Jehová, el Señor”».

Como compendio de todo lo anterior, Dios afirma en este versículo: Por amor de mi nombre,  Israel será restaurado, a pesar de sus caminos malos y perversas obras . Cuando haya concluido su obra sabrán entonces que él es Jehová el Señor

Ezequiel 20:45  Profecía contra el Neguev Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ezequiel 20:46  «Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia el sur, derrama tu palabra hacia la parte austral, profetiza contra el bosque del Neguev.

El sur : Judá y Jerusalén

Ezequiel 20:47  Y dirás al bosque del Neguev: “Oye la palabra de Jehová: Así ha dicho Jehová, el Señor: He aquí que yo enciendo en ti un fuego que consumirá en ti todo árbol verde y todo árbol seco. No se apagará la llama del fuego, y serán quemados en ella todos los rostros, desde el sur hasta el norte”.[n]

Yo enciendo en ti fuego : En lenguaje figurado se refiere a la destrucción causada  por un ejército invasor.

Hacia el sur” se refiere a Jerusalén y Judá. “El bosque del Neguev” es la región del Neguev, comparada a un bosque a punto de ser destruido por el fuego.

Ezequiel 20:48  Y verá toda carne que yo, Jehová, lo encendí, y no se apagará».

Ezequiel 20:49  Y dije: «¡Ah, Señor Jehová! ellos dicen de mí: “¿No profiere este parábolas?”».

Ezequiel estaba exasperado y desalentado. Muchos israelitas se quejaban porque solo hablaba con acertijos (“parábolas”), así que se negaban a escuchar. No importa cuán importante pueda ser nuestro trabajo o nuestro ministerio, tendremos momentos de desaliento. Aparentemente Dios no contestó la súplica de Ezequiel. En vez de eso, dio a Ezequiel otro mensaje que proclamar. ¿Hay algo que lo está desalentando a usted? ¿Se ha sentido alguna vez con ganas de renunciar a todo? En vez de renunciar, continúe haciendo lo que Dios le ha dicho. El promete recompensar al fiel. La cura de Dios para el desaliento es a menudo otra asignación. Al servir a otros podremos encontrar la renovación que necesitamos.

  • Páginas:
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar