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1 de Samuel 17: David mata a Goliat

1 de Samuel 17:1 David mata a Goliat. Los filisteos reunieron sus ejércitos para la guerra, se congregaron en Soco, que es de Judá, y acamparon entre Soco y Azeca,[a] en Efes-damim.

Estos acontecimientos ocurren bastante tiempo después de que David dejara de prestar servicios como músico en la corte y regresara a su casa, evidentemente, a causa de una mejoría en la salud de Saúl. Soco estaba a 24 km al oeste de Belén, al pie de las laderas de los montes de Judá.

1 de Samuel 17:2  También Saúl y los hombres de Israel se reunieron, acamparon en el valle de Ela,[b] y se pusieron en orden de batalla contra los filisteos.

1 de Samuel 17:3  Los filisteos estaban sobre un monte a un lado, e Israel estaba sobre otro monte al otro lado, quedando el valle entre ellos.

1 de Samuel 17:4  Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín llamado Goliat, oriundo de Gat,[c] que medía seis codos y un palmo de altura.

Paladín : Literalmente, «un mediador», alguien que podía decidir el resultado de una batalla particular con un solo enfrentamiento con otro paladín procedente del campo contrario. Gat era una de las principales ciudades de los filisteos, ubicada no muy lejos en dirección oeste. Seis codos y un palmo : Alrededor de tres metros.

1 de Samuel 17:5  Llevaba un casco de bronce en su cabeza y vestía una coraza de malla; la coraza pesaba cinco mil siclos de bronce.

Cinco mil siclos de bronce : 57 kg.

1 de Samuel 17:6  En sus piernas tenía canilleras de bronce y una jabalina de bronce a la espalda.

1 de Samuel 17:7  El asta de su lanza era como un rodillo de telar y la punta de su lanza pesaba seiscientos siclos de hierro. Delante de él iba su escudero.

Seiscientos siclos de hierro : Aproximadamente siete kilogramos.

En los días del éxodo, la mayoría de los israelitas habían temido entrar a la tierra prometida por los gigantes que vivían allí. El rey Og de Basán necesitaba una cama de unos 4 m de largo. Ahora Goliat, de 2.70 m de alto, ridiculizaba a los soldados israelitas, y parecía invencible ante ellos. Saúl, el más alto de los israelitas, pudo haber estado preocupado porque él era obviamente el rival más adecuado para Goliat. A los ojos de Dios, sin embargo, Goliat no era diferente de los demás.

1 de Samuel 17:8  Goliat se paró y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles: –¿Para qué os habéis puesto en orden de batalla? ¿No soy yo el filisteo y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí.

1 de Samuel 17:9  Si él puede pelear conmigo y me vence, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo puedo más que él y lo venzo, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis.

A veces un ejército evadía una batalla muy costosa al enfrentar a su guerrero más fuerte, contra el guerrero más fuerte de su enemigo. Esto evitaba un gran derramamiento de sangre, porque el ganador de la pelea era considerado el ganador de la batalla. Goliat tenía una ventaja definitiva sobre David desde del punto de vista humano. Pero Goliat no se daba cuenta de que al pelear con David, también tenía que pelear con Dios.

1 de Samuel 17:10  Hoy yo he desafiado –añadió el filisteo– al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo.

1 de Samuel 17:11  Al escuchar Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron mucho miedo.

1 de Samuel 17:12  David era hijo de aquel hombre efrateo, oriundo de Belén de Judá, llamado Isaí, el cual tenía ocho hijos. En tiempos de Saúl este hombre era ya viejo, de edad muy avanzada,[d]

1 de Samuel 17:13  y los tres hijos mayores de Isaí se habían ido a la guerra para seguir a Saúl. Los nombres de sus tres hijos que se habían ido a la guerra eran: Eliab, el primogénito, el segundo, Abinadab, y el tercero, Sama.

1 de Samuel 17:14  David era el menor. Siguieron, pues, los tres mayores a Saúl,

1 de Samuel 17:15  pero David había ido y vuelto, dejando a Saúl, para apacentar las ovejas de su padre en Belén.

David va y viene; toca el arpa para Saúl en los períodos en que experimenta una recaída, o cuida del rebaño de su padre cuando mejora. Ello explica por qué no estaba junto a Saúl en este momento.

1 de Samuel 17:16  Salía, pues, aquel filisteo por la mañana y por la tarde, y así lo hizo durante cuarenta días.

¿Por qué sucedería esto de manera continuada por cuarenta días, sin que un bando atacara al otro? Estaban acampados a los lados opuestos de un valle de empinadas paredes. Quienquiera se apresurara a descender al valle y subir a los escarpados peñascos estaría en desventaja al principio de la batalla y probablemente sufriría grandes pérdidas. Cada lado estaba esperando que el otro atacara primero.

1 de Samuel 17:17  Y dijo Isaí a David, su hijo: «Toma ahora para tus hermanos un efa de este grano tostado y estos diez panes; llévalo pronto al campamento a tus hermanos.

Efa : Aproximadamente treinta y siete litros.

1 de Samuel 17:18  Estos diez quesos de leche los llevarás al jefe de los mil; fíjate si tus hermanos están bien y trae algo de ellos como prenda».

1 de Samuel 17:19  Mientras tanto, Saúl, ellos, y todos los de Israel, estaban en el valle de Ela, peleando contra los filisteos.

1 de Samuel 17:20  Se levantó, pues, David de mañana, y dejando las ovejas al cuidado de un guarda, se fue con su carga como Isaí le había mandado. Llegó al campamento cuando el ejército salía en orden de batalla y daba el grito de combate.

1 de Samuel 17:21  Se pusieron en orden de batalla Israel y los filisteos, ejército frente a ejército.

Orden de batalla : Los dos ejércitos se formaron para la batalla en los extremos de la hondonada.

1 de Samuel 17:22  Entonces David dejó su carga en manos del que guardaba el bagaje, y corrió al ejército; cuando llegó preguntó por sus hermanos, si estaban bien.

1 de Samuel 17:23  Mientras hablaba con ellos, aquel paladín que se ponía en medio de los dos campamentos, llamado Goliat, el filisteo de Gat, salió de entre las filas de los filisteos diciendo las mismas palabras, y lo oyó David.

1 de Samuel 17:24  Todos los hombres de Israel que veían a aquel hombre huían de su presencia y sentían gran temor.

1 de Samuel 17:25  Y cada uno de los de Israel decía: «¿No habéis visto a aquel hombre que ha salido? Él se adelanta para provocar a Israel. Al que lo venza, el rey le proporcionará grandes riquezas, le dará a su hija y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel».

1 de Samuel 17:26  Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: –¿Qué harán al hombre que venza a este filisteo y quite el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso[e] para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?

Lo que una perspectiva diferente puede hacer. Muchos de los que observaban veían a un gigante. Sin embargo, David vio a un mortal que desafiaba al Dios todopoderoso. Sabía que no estaría solo cuando enfrentara a Goliat: Dios pelearía con él. Vio su situación desde el punto de vista de Dios. Mirar las circunstancias imposibles desde el punto de vista de Dios nos ayuda a poner en su correcta perspectiva los problemas gigantes. Una vez que los identificamos podremos pelear mejor.

1 de Samuel 17:27  El pueblo le repitió las mismas palabras, diciendo: «Así se hará al hombre que lo venza».

1 de Samuel 17:28  Al oírlo hablar así con aquellos hombres, Eliab, su hermano mayor, se encendió en ira contra David y le dijo: –¿Para qué has descendido acá? ¿A quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón; has venido para ver la batalla.

Eliab reacciona adversamente a las palabras de David sobre el gigante (v. 26) porque las consideró un insulto hacia el ejército de Israel.

1 de Samuel 17:29  –¿Qué he hecho yo ahora? ¿No es esto mero hablar? –dijo David.

1 de Samuel 17:30  Y, apartándose de él, se dirigió a otros y les preguntó de igual manera; y el pueblo le dio la misma respuesta de antes.

1 de Samuel 17:31  Fueron oídas las palabras que había dicho David, y se lo contaron a Saúl, que lo hizo venir.

1 de Samuel 17:32  Dijo David a Saúl: –Que nadie se desanime a causa de ese; tu siervo irá y peleará contra este filisteo.

La crítica no pudo detener a David. Mientras que el resto del ejército permanecía paralizado, David reconoció la importancia de actuar. Con Dios peleando por él no había razón para esperar. Puede ser que la gente trate de desalentarlo con comentarios negativos o burlas, pero usted debe continuar haciendo lo que sabe que es correcto. Al hacerlo, estará complaciendo a Dios, cuya opinión es la que más importa.

1 de Samuel 17:33  Dijo Saúl a David: –Tú no podrás ir contra aquel filisteo, y pelear con él, porque eres un muchacho, mientras que él es un hombre de guerra desde su juventud.

1 de Samuel 17:34  David respondió a Saúl: –Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre. Cuando venía un león o un oso, y se llevaba algún cordero de la manada,

1 de Samuel 17:35  salía yo tras él, lo hería y se lo arrancaba de la boca; y si se revolvía contra mí, le echaba mano a la quijada, lo hería y lo mataba.

1 de Samuel 17:36  Ya fuera león o fuera oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente.

1 de Samuel 17:37  Jehová –añadió David–, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de manos de este filisteo. Dijo Saúl a David: –Ve, y que Jehová sea contigo.

1 de Samuel 17:38  Saúl vistió a David con sus ropas, puso sobre su cabeza un casco de bronce y lo cubrió con una coraza.

Coraza : Alude a la indumentaria que se llevaba debajo de la armadura.

1 de Samuel 17:39  Ciñó David la espada sobre sus vestidos y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: –No puedo andar con esto, pues nunca lo practiqué. Entonces David se quitó aquellas cosas.

Y probó : No había aprendido a usarlas.

1 de Samuel 17:40  Luego tomó en la mano su cayado y escogió cinco piedras lisas del arroyo, las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y con su honda en la mano se acercó al filisteo.

Honda : Se usaba con gran efectividad como arma de guerra. Los benjamitas eran tan diestros que podían partir un cabello en el aire con ella (Jdg_20:16). Consistía de una pequeña bolsa de cuero, atada a dos largas cuerdas, también de cuero, sujetas a ambos lados. Se hacía girar sobre la cabeza una piedra colocada en la bolsa y se la lanzaba a gran velocidad contra el blanco.

1 de Samuel 17:41  El filisteo fue avanzando y acercándose a David, precedido de su escudero.

1 de Samuel 17:42  Cuando el filisteo miró y vio a David, no lo tomó en serio, porque era apenas un muchacho, rubio y de hermoso parecer.[f]

1 de Samuel 17:43  El filisteo dijo a David: –¿Soy yo un perro, para que vengas contra mí con palos? Y maldijo a David invocando a sus dioses.

1 de Samuel 17:44  Dijo luego el filisteo a David: –Ven hacia mí y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo.

1 de Samuel 17:45  Entonces dijo David al filisteo: –Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina; pero yo voy contra ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.

1 de Samuel 17:46  Jehová te entregará hoy en mis manos, yo te venceré y te cortaré la cabeza. Y hoy mismo entregaré tu cuerpo y los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra, y sabrá toda la tierra que hay Dios en Israel.[g]

1 de Samuel 17:47  Y toda esta congregación sabrá que Jehová no salva con espada ni con lanza, porque de Jehová es la batalla y él os entregará en nuestras manos.

1 de Samuel 17:48  Aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa y corrió a la línea de batalla contra el filisteo.

1 de Samuel 17:49  Metió David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, la tiró con la honda e hirió al filisteo en la frente. La piedra se le clavó en la frente y cayó a tierra sobre su rostro.

1 de Samuel 17:50  Así venció David al filisteo con honda y piedra. Hirió al filisteo y lo mató, sin tener David una espada en sus manos.

1 de Samuel 17:51  Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; tomó su espada, la sacó de la vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza. Cuando los filisteos vieron muerto a su paladín, huyeron.

1 de Samuel 17:52  Se levantaron luego los de Israel y los de Judá, dieron gritos de guerra y siguieron tras los filisteos hasta el valle y hasta las puertas de Ecrón.[h] Muchos filisteos cayeron heridos por el camino de Saaraim hasta Gat y Ecrón.

Gat era la ciudad natal de Goliat. Ecrón estaba aproximadamente a 8 km al norte de Gat.

1 de Samuel 17:53  Regresaron los hijos de Israel de perseguir a los filisteos, y saquearon su campamento.

1 de Samuel 17:54  Entonces David tomó la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén,[i] pero sus armas las puso en su tienda.

1 de Samuel 17:55  Cuando Saúl vio a David que salía a encontrarse con el filisteo, dijo a Abner, general del ejército:[j] –Abner, ¿de quién es hijo ese joven? Abner respondió: Saúl no descubre ahora a David, pero desde este momento se propone incorporarlo a la dirección de su ejército como miembro permanente de la élite formada por su guardia personal, algo que le acreditaba el favor oficial.

1 de Samuel 17:56  –¡Vive tu alma!, oh rey, que no lo sé. Y el rey dijo: –Pregunta de quién es hijo ese joven.

1 de Samuel 17:57  Cuando David volvió de matar al filisteo, Abner lo tomó y lo llevó ante Saúl. David llevaba en su mano la cabeza del filisteo.

1 de Samuel 17:58  Saúl le preguntó: –Muchacho, ¿de quién eres hijo? David respondió: –Soy hijo de tu siervo Isaí de Belén.

A pesar de que David había tocado muchas veces el arpa frente a Saúl, la pregunta que hizo Saúl a Abner parece mostrar que no conocía a David muy bien. Tal vez, como se había pensado que David se casara con la hija de Saúl si tenía éxito, Saúl quería conocer más acerca de su familia. O posiblemente la inestable condición mental de Saúl pudo haber impedido que reconociera a David.

DavidCuando pensamos en David, pensamos: pastor, poeta, matador de gigantes, rey, antepasado de Jesús. En resumen, uno de los hombres más grandes del Antiguo Testamento. Pero junto con esta lista está otra: traidor, mentiroso, adúltero, asesino. La primera lista da las cualidades que quizá todos queremos tener; la segunda, la que quizá todos podemos llegar a tener. La Biblia no se esfuerza en esconder los fracasos de David. Sin embrago, se le recuerda y respeta por su sentimientos hacia Dios. Al saber que nos parecemos más a David en sus errores que en su grandeza, debemos tener la curiosidad de descubrir qué fue lo que hizo que Dios se refiriera a David como un hombre «conforme a mi corazón».

David, más que nada, tenía una fe inalterable en la naturaleza fiel y misericordiosa de Dios. Fue un hombre que vivió con gran placer. Pecó muchas veces, pero era rápido para confesar sus pecados. Sus confesiones provenían del corazón y su arrepentimiento era genuino. David nunca tomó a la ligera el perdón de Dios ni dio por hechas sus bendiciones. Por ello, Dios nunca dejó de darle ni su perdón ni las consecuencias de sus actos. David experimentó el gozo del perdón aun cuando tuvo que sufrir las consecuencias de sus pecados.

Tenemos la tendencia a invertir estas dos cosas. Muy a menudo, preferiríamos evitar las consecuencias a experimentar el perdón. La gran diferencia que hay entre David y nosotros es que él pecó en gran manera, pero no pecó repetidamente. Aprendió de sus errores porque aceptó el sufrimiento que traían consigo. Por lo general parece que no aprendemos de nuestros errores o de las consecuencias que resultan de los mismos. ¿Qué cambios necesita hacer para que Dios encuentre esa clase de obediencia en usted?

Puntos fuertes y logros :

—    El más grande rey de Israel
—    Antepasado de Jesús
—    Nombrado en la Galería de la Fe de Hebreos 11
—    Dios mismo lo describió como un hombre conforme a su corazón (1Sa_13:14).

Debilidades y errores :

—    Cometió adulterio con Betsabé
—    Urdió el asesinato de Urías, esposo de Betsabé
—    Desobedeció directamente a Dios al tomar un censo del pueblo
—    No lidió bien con el pecado de sus hijos

Lecciones de su vida :

—    La disposición de reconocer nuestros errores con sinceridad es el primer paso para enfrentarlos
—    El perdón no elimina las consecuencias del pecado
—    Dios desea en gran manera nuestra confianza y nuestra adoración completas

Datos generales:

Le encontramos en Belén, Jerusalén como Pastor, músico, poeta, soldado, rey. Hijo de Isaí. Esposo de Mical, Ahinoam, Betsabé, Abigail. Padre de  Absalón, Amnón, Salomón, Adonías y Tamar. Contemporáneo de Saúl, Jonatán, Samuel, Natán

Su servicio para Saúl

La fuerza de los filisteos

Los filisteos no demoraban en desafiar otra vez a Israel. Y se ve el motivo del enfrentamiento. Tenían a un gigante que proponían poner adelante como su campeón en batalla. Tenían razón de que esto infundiría temor en los israelitas. Dos veces dice que tenían mucho miedo. David lo diagnosticó como un caso de descorazonarse. El gran enemigo de nuestras almas quiere engañarnos y hacernos desanimar. La fe y la confianza en Dios hizo vencer al gigante exactamente como en el día de hoy.

Los filisteos habían salido de sus ciudades para acampar entre Soco y Azeca en la Sefela (colinas bajas o llanos). Está en la frontera con Judá formando así los primeros contrafuertes del macizo de Judá, según José Pistonesi. Queda a 25 km. al oeste de Jerusalén. Entre estos dos lugares hay un valle que llevaba el nombre de Ela, que quiere decir en hebreo terebinto o roble. Según Geikie, quien escribía a fines del siglo XIX, había un terebinto allí cuya altura alcanzaba los 16, 8 m. y cuya circunferencia medía 5, 2 m. Su extensión fue tan grande que echaba sombras a más de 22 m. Sería un lugar agradable con la presencia de estos magníficos árboles.

A pesar de la belleza del lugar, los filisteos habían puesto su campamento en Efesdamim, que quiere decir “límite de sangre”. Posiblemente los frecuentes encuentros sanguinarios que habían ocurrido allí le daban su nombre. Soco quedaba al sudeste de Azeca a unos pocos km. Pero más que nada, lo que separaba a los dos ejércitos era una quebrada o arroyo profundo que sólo se podía cruzar en cierto lugar. Formaba una valla natural entre los contrincantes. Y los ejércitos se miraban de cerca, pero ninguno de los dos se atrevía a tomar la iniciativa de atacar.

El gigante Goliat se llama un paladín. Lit. la palabra quiere decir “un hombre en medio”. La misma palabra aparece en el versículo 23. Es un representante o árbitro entre dos. Sus mismas palabras indican la idea (v. 8). Los israelitas tendrían que escoger a un hombre que pudiera pelear con Goliat y el resultado de este conflicto determinaría qué ejército ganaría. Aquí vemos una ilustración del conflicto nuestro en el cual nadie es capaz de salir a enfrentarse personalmente al enemigo. Y vino el Hijo de David en el nombre del Dios viviente y venció “para destruir por medio de la muerte al que tenía el dominio sobre la muerte éste es el diablo”. ¡Y por cuanto él ganó la batalla, nosotros ganamos siendo él nuestro representante, nuestro paladín!

Ahora, hay que fijarse en cuan formidable es este gigante. Tenía una estatura de seis codos y un palmo. Los cálculos varían un poco debido a la diferencia de opiniones acerca del codo. Debe ser algo como 45 cm. ¡Así que habrá tenido 2, 92 m. de alto! ¡Y no sólo era alto sino también fuerte! Llevaba una cota de malla que pesaba 5.000 siclos. Otra vez varían los cálculos dependiendo del valor de un siclo. ¡Pero calculamos que pesaba unos 57 kg.! Y la punta de hierro de su lanza pesaba casi siete kg. Llevaba armadura, espada y jabalina. Hay una diferencia de opinión acerca de esta última. Molín, en base al uso dado a esta palabra en el rollo de “Guerra” encontrado en Qumrán, dice que debe ser cimitarra. De todos modos fue otra arma llevada entre sus hombros, es decir colgada en su vaina y asegurada en su cinto. ¡Con razón nadie quería enfrentarse con él! De igual manera el gran enemigo de nuestras almas se describe como terrible, la serpiente antigua que se llama diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo.

¿Cómo es que David aparece justamente en este momento? ¡Pues, su padre le envió! Y obediente al deseo de su padre, deja sus quehaceres al lado del padre y viaja a donde sus hermanos se hallan en tribulación y angustia. Y llevaba para ellos provisiones. Una bolsa de grano, unos panes y queso para su jefe. Cualquiera que ha servido o se ha enlistado en el servicio militar en la América Latina, sabe que el soldado no alcanza ni para comprar las cosas más básicas. Y a la vez Isaí pide que David regrese con alguna “prenda” de ellos. Esta palabra significa una fianza, voto o intercambio. Quizás sería algo que sirviera de garantía de su cariño y salud. O posiblemente se trataría de noticias o un recuerdo de ellos. En cualquier caso David tenía que haber regresado trayendo algo de sus hermanos para el padre. Como ya sabemos su regreso fue postergado por las circunstancias.

Su viaje habrá sido de un día o dos según la carga que llevaba, y al llegar cumplió con su misión. Entregó las provisiones y se enteró de la salud de sus hermanos. Pero también oyó la voz del gigante Goliat y observó el temor y miedo que éste infundió en los soldados de Saúl. Oyó también lo que decían los hombres de Israel acerca de los premios ofrecidos al campeón que venciera a Goliat.

El hecho de que Goliat hubiera desafiado a Israel por cuarenta días tiene significado. Cuarenta en las Escrituras tiene que ver con prueba. Se menciona por primera vez en la Biblia en Genesis 7:12 donde llueve por cuarenta días y noches. Son nueve las ocasiones en la Biblia donde se menciona, la última vez en Hechos 1:3 donde Jesús continuaba con los discípulos por cuarenta días después de su resurrección, como una prueba de su vida en cuerpo glorificado. Aquí en 1 Samuel el enemigo prueba la fe de Israel y esa fe falla. Jesucristo fue probado en el desierto por cuarenta días y salió victorioso sobre su enemigo. Ante semejante prueba, el joven David responde con fe y sale victorioso.

La fe de David

David pregunta a varios allí acerca de que se haría por el que venciera al gigante, y a la vez afirma el hecho de que Dios es el Dios viviente. Con estas palabras intenta animar o motivar a alguien que salga a vencer al filisteo y quitar así el oprobio de Israel. Se ve que su idea no obedece ninguna intención malévola. Pero su hermano mayor le malentiende y le acusa de descuidar sus obligaciones en Belén, de ser arrogante, malo y entremetido. Frente a este reproche, David responde: ¿No fue sólo una palabra? En otras palabras: “Fue una pregunta no más.” Pero ¡qué pregunta! Fue una pregunta inocente y a la vez acusadora. Eliab sentía la fuerza de su palabra y se defendía difamando el carácter de David. Es una técnica que en el estudio de la lógica se llama ad hominem, frase latina que quiere decir “al hombre”. Ataca el argumento desacreditando el carácter de la persona que lo adelanta. Eliab en efecto está afirmando que David por su persona no tiene derecho de ser escuchado. Los enemigos de Jesucristo usaban la misma táctica al difamar el carácter del Hijo de David. Aun sus hermanos eran culpables de este pecado. Observamos que David no respondió con maldición ni amenazaba, sino que encomendaba su causa al que juzga justamente.

David usa dos nombres para Dios. En los versículos 26 y 36 le llama el Dios viviente, término que aparece 29 veces en la Biblia y hace resaltar la gran diferencia entre el Dios de Israel y los dioses de los paganos, especialmente los filisteos. El Dios nuestro vive. Los dioses de ellos ni poseen vida ni dan vida. El otro nombre que usa es Jehová de los ejércitos. Aparece casi igual número de veces en la Biblia y da énfasis al hecho que Dios creó todo y está sobre toda su creación. Puesto que Dios vive y es soberano, ningún enemigo puede resistirle. ¡Siendo el Dios de Israel, tiene que haber victoria!

Llamado a comparecer ante el rey Saúl, David se ofrece a pelear con Goliat. No fue su intención original pero haciendo falta un guerrero que lo hiciera, se ofrece. Se puede imaginar que David se siente indignado y conmovido por la condición lastimera en que se encuentran los hombres de Israel. Se atreve a confiar en Dios y valientemente entrar en el conflicto con los incircuncisos. Su oferta se recibe con protestas, en primer lugar porque es un muchacho. Esta palabra no es un término técnico que establece la edad de uno. Más bien lleva la idea de ternura o la falta de experiencia como se ve claramente del argumento que ofrece Saúl. Goliat es un hombre de experiencia en la guerra. Esta misma palabra se le aplica a José en Egipto, a Salomón al subir al trono de Israel, y a Jeremías al comenzar su ministerio.

Pero David levanta su propia protesta. Tiene experiencia; no en guerra pero en la lucha mortal con animales. Nos sorprendemos de que hubieran sido un peligro en aquellos días el oso y el león. Deuteronomio 7:22 pinta un cuadro del peligro que existía en los días de Moisés. Dios había sido fiel en librarle de las garras (lit. mano que significa el poder) de las fieras. También le podría librar de la mano de Goliat. Con esto Saúl consiente en dejarle ir. Pero le quiere vestir de armadura. Su querer salió siendo una comedia, una parodia. La armadura le empequeñecía más y “robotizaba” sus movimientos. Habiendo hecho comparación entre David y el Hijo de David, el Señor Jesucristo, en cuanto a su obra libertadora, podemos observar aquí que el Señor Jesucristo no necesitaba la ayuda del hombre para vencer al enemigo. Y tampoco necesita nuestra ayuda para podernos salvar de nuestros pecados. Saúl, resignándose al hecho de que David se destruyera, le dice:  ¡Vé, y que Jehová sea contigo! Se lo dice como si fuera el último recurso cuando en realidad era todo lo que a él le hacía falta.

David y Goliat entablan una breve conversación. Del idioma de los filisteos nada se puede saber a ciencia cierta. Pero es obvio que ellos hablaban un idioma de origen semítico o en base al arameo (de Siria). En los varios casos de intercambio verbal conocidos en la Biblia, los hebreos y los filisteos se comunicaban sin mayores problemas. Y David entiende cuando Goliat maldice su pobre presencia. Goliat le entiende a David cuando éste magnifica a Dios. David sobre todo quería aclarar el hecho de que Jehová es el ofendido y que de él es la batalla. Todo lo que habrán hablado fue fácilmente oído y entendido por los dos lados del campo. Esta no sería una pelea entre dos ejércitos solamente, sino entre las fuerzas de las tinieblas y las de la luz. Y como el Hijo de David “despojó a los principados y autoridades, y los exhibió como espectáculo público, triunfando sobre ellos en la cruz”, así dio anticipo de estas cosas al proporcionar su triunfo a David en el valle de Ela.

La fuga de los filisteos

David escogió cinco piedras lisas del arroyo. No se debe buscar ningún significado alegórico para estas piedras. Sencillamente constituyen nada más que las municiones necesarias para usar en su honda. Parece poco e insignificante pero la honda ya era instrumento de guerra. Jueces 20:16 cuenta de 700 benjamitas que tiraban una piedra con la honda a un cabello sin errar. Sería una hipérbole, es decir una exageración a propósito, pero establece el hecho de que estos hombres poseían una alta capacidad en usar la honda. David sabía exactamente lo que podía hacer con su honda y tiraba al punto más vulnerable y fatal, su frente. Algunos han sugerido que David apuntaba a su greba, o sea la armadura que cubría la canilla de la pierna. Es cierto que las palabras son similares. Pero sería ridículo pensar que Goliat hubiera caído de bruces por un tirón a la canilla. Esto nos recuerda de la primera profecía de la Biblia que proclama la venida del Salvador, el protoevangelio en Genesis 3:15. Dice que el Redentor herirá al diablo en la cabeza, no en el talón del pie. David para asegurar la muerte del gigante le saca la cabeza con su propia espada. Aunque no se sabe por qué, David llevó la cabeza de Goliat hasta Jerusalén. Quizás quería que fuera un escarmiento para los jebuseos que como Goliat cayó, ellos algún día caerían también, cosa que tomó lugar luego. Cuando Saúl murió en batalla sobre el monte Gilboa, los filisteos le cortaron la cabeza y le despojaron de sus armas. Y aunque no quiso hacerlo, Herodes mandó a decapitar a Juan el Bautista y presentó su cabeza en un plato a Herodías. La cabeza tiene gran significado simbólico en la Biblia. Dios cortaría la cabeza de Israel por su desobediencia. Esta representa el anciano y venerable en Israel, es decir sus líderes. Y al fin esta representación alcanza su cenit en la persona de Jesucristo, la cabeza de su iglesia.

Al ver derribado a su representante, los filisteos se dieron a la fuga. Sin él no son nada. Y el ejército de Saúl les persigue hasta Saraim que se traduce aquí “la entrada”. La palabra quiere decir lit. “de las puertas”, quizás un lugar habitado o donde bifurca el camino del valle, yendo un camino hacia Gat y el otro hacia Ecrón. En otras palabras los filisteos corrieron rápidamente hacia la casa, siendo acosados y alcanzados por todo el largo del camino. Fue una tremenda victoria, no sólo en vencer al enemigo, sino en recobrar tantos enseres de guerra.

Termina el capítulo con la inquietud de Saúl. Ahora que tiene que premiar a David, dándole la mano de su hija, quiere saber mejor de qué familia venía y cuáles serían sus posibilidades en la vida. No es que Saúl no hubiera conocido antes a David, sino que ahora quería investigar su linaje con más cuidado. Todavía le está llamando “muchacho”, o sea “joven” en vez de llamarle por su nombre. Pero muy pronto le va a conocer muy bien y la envidia le va a vencer.

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