David y Goliat entablan una breve conversación. Del idioma de los filisteos nada se puede saber a ciencia cierta. Pero es obvio que ellos hablaban un idioma de origen semítico o en base al arameo (de Siria). En los varios casos de intercambio verbal conocidos en la Biblia, los hebreos y los filisteos se comunicaban sin mayores problemas. Y David entiende cuando Goliat maldice su pobre presencia. Goliat le entiende a David cuando éste magnifica a Dios. David sobre todo quería aclarar el hecho de que Jehová es el ofendido y que de él es la batalla. Todo lo que habrán hablado fue fácilmente oído y entendido por los dos lados del campo. Esta no sería una pelea entre dos ejércitos solamente, sino entre las fuerzas de las tinieblas y las de la luz. Y como el Hijo de David “despojó a los principados y autoridades, y los exhibió como espectáculo público, triunfando sobre ellos en la cruz”, así dio anticipo de estas cosas al proporcionar su triunfo a David en el valle de Ela.
La fuga de los filisteos
David escogió cinco piedras lisas del arroyo. No se debe buscar ningún significado alegórico para estas piedras. Sencillamente constituyen nada más que las municiones necesarias para usar en su honda. Parece poco e insignificante pero la honda ya era instrumento de guerra. Jueces 20:16 cuenta de 700 benjamitas que tiraban una piedra con la honda a un cabello sin errar. Sería una hipérbole, es decir una exageración a propósito, pero establece el hecho de que estos hombres poseían una alta capacidad en usar la honda. David sabía exactamente lo que podía hacer con su honda y tiraba al punto más vulnerable y fatal, su frente. Algunos han sugerido que David apuntaba a su greba, o sea la armadura que cubría la canilla de la pierna. Es cierto que las palabras son similares. Pero sería ridículo pensar que Goliat hubiera caído de bruces por un tirón a la canilla. Esto nos recuerda de la primera profecía de la Biblia que proclama la venida del Salvador, el protoevangelio en Genesis 3:15. Dice que el Redentor herirá al diablo en la cabeza, no en el talón del pie. David para asegurar la muerte del gigante le saca la cabeza con su propia espada. Aunque no se sabe por qué, David llevó la cabeza de Goliat hasta Jerusalén. Quizás quería que fuera un escarmiento para los jebuseos que como Goliat cayó, ellos algún día caerían también, cosa que tomó lugar luego. Cuando Saúl murió en batalla sobre el monte Gilboa, los filisteos le cortaron la cabeza y le despojaron de sus armas. Y aunque no quiso hacerlo, Herodes mandó a decapitar a Juan el Bautista y presentó su cabeza en un plato a Herodías. La cabeza tiene gran significado simbólico en la Biblia. Dios cortaría la cabeza de Israel por su desobediencia. Esta representa el anciano y venerable en Israel, es decir sus líderes. Y al fin esta representación alcanza su cenit en la persona de Jesucristo, la cabeza de su iglesia.
Al ver derribado a su representante, los filisteos se dieron a la fuga. Sin él no son nada. Y el ejército de Saúl les persigue hasta Saraim que se traduce aquí “la entrada”. La palabra quiere decir lit. “de las puertas”, quizás un lugar habitado o donde bifurca el camino del valle, yendo un camino hacia Gat y el otro hacia Ecrón. En otras palabras los filisteos corrieron rápidamente hacia la casa, siendo acosados y alcanzados por todo el largo del camino. Fue una tremenda victoria, no sólo en vencer al enemigo, sino en recobrar tantos enseres de guerra.
Termina el capítulo con la inquietud de Saúl. Ahora que tiene que premiar a David, dándole la mano de su hija, quiere saber mejor de qué familia venía y cuáles serían sus posibilidades en la vida. No es que Saúl no hubiera conocido antes a David, sino que ahora quería investigar su linaje con más cuidado. Todavía le está llamando “muchacho”, o sea “joven” en vez de llamarle por su nombre. Pero muy pronto le va a conocer muy bien y la envidia le va a vencer.
