1 de Samuel 17:22 Entonces David dejó su carga en manos del que guardaba el bagaje, y corrió al ejército; cuando llegó preguntó por sus hermanos, si estaban bien.
1 de Samuel 17:23 Mientras hablaba con ellos, aquel paladín que se ponía en medio de los dos campamentos, llamado Goliat, el filisteo de Gat, salió de entre las filas de los filisteos diciendo las mismas palabras, y lo oyó David.
1 de Samuel 17:24 Todos los hombres de Israel que veían a aquel hombre huían de su presencia y sentían gran temor.
1 de Samuel 17:25 Y cada uno de los de Israel decía: «¿No habéis visto a aquel hombre que ha salido? Él se adelanta para provocar a Israel. Al que lo venza, el rey le proporcionará grandes riquezas, le dará a su hija y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel».
1 de Samuel 17:26 Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: –¿Qué harán al hombre que venza a este filisteo y quite el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso[e] para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?
Lo que una perspectiva diferente puede hacer. Muchos de los que observaban veían a un gigante. Sin embargo, David vio a un mortal que desafiaba al Dios todopoderoso. Sabía que no estaría solo cuando enfrentara a Goliat: Dios pelearía con él. Vio su situación desde el punto de vista de Dios. Mirar las circunstancias imposibles desde el punto de vista de Dios nos ayuda a poner en su correcta perspectiva los problemas gigantes. Una vez que los identificamos podremos pelear mejor.
1 de Samuel 17:27 El pueblo le repitió las mismas palabras, diciendo: «Así se hará al hombre que lo venza».
1 de Samuel 17:28 Al oírlo hablar así con aquellos hombres, Eliab, su hermano mayor, se encendió en ira contra David y le dijo: –¿Para qué has descendido acá? ¿A quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón; has venido para ver la batalla.
Eliab reacciona adversamente a las palabras de David sobre el gigante (v. 26) porque las consideró un insulto hacia el ejército de Israel.
1 de Samuel 17:29 –¿Qué he hecho yo ahora? ¿No es esto mero hablar? –dijo David.
1 de Samuel 17:30 Y, apartándose de él, se dirigió a otros y les preguntó de igual manera; y el pueblo le dio la misma respuesta de antes.
1 de Samuel 17:31 Fueron oídas las palabras que había dicho David, y se lo contaron a Saúl, que lo hizo venir.
1 de Samuel 17:32 Dijo David a Saúl: –Que nadie se desanime a causa de ese; tu siervo irá y peleará contra este filisteo.
La crítica no pudo detener a David. Mientras que el resto del ejército permanecía paralizado, David reconoció la importancia de actuar. Con Dios peleando por él no había razón para esperar. Puede ser que la gente trate de desalentarlo con comentarios negativos o burlas, pero usted debe continuar haciendo lo que sabe que es correcto. Al hacerlo, estará complaciendo a Dios, cuya opinión es la que más importa.
1 de Samuel 17:33 Dijo Saúl a David: –Tú no podrás ir contra aquel filisteo, y pelear con él, porque eres un muchacho, mientras que él es un hombre de guerra desde su juventud.
