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Salmo 49: La vanidad de las riquezas

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Salmo49:1  Para el director del coro. Salmo de los hijos de Coré. Oíd esto, pueblos todos; escuchad, habitantes todos del mundo,

Oíd esto : Este salmo ofrece una esperanza a «los que nada tienen» cuando «quienes lo tienen todo» parecen aventajarlos. Los Salmos 37 y 73 tratan sobre este mismo tema.

La futilidad de la mundanalidad: riquezas, jactancia y fama, resuenan en este salmo. Comparable en su forma con el libro de Eclesiastés, este salmo es uno de los pocos escritos cuyo propósito es enseñar, más que alabar.

Salmo49:2  tanto humildes como encumbrados, ricos y pobres juntamente.

Hablar de extremos tales como el rico y el pobre es una forma poética común de abarcarlo todo entre los hebreos.

Salmo49:3  Mi boca hablará sabiduría, y la meditación de mi corazón será entendimiento.

Sabiduría e inteligencia son plurales de intensidad en hebreo e implican «visión profunda».

Salmo49:4  Inclinaré al proverbio mi oído, con el arpa declararé mi enigma.

Con el arpa : Este salmo debe ser considerado un himno con un profundo contenido teológico.

Salmo49:5  ¿Por qué he de temer en los días de adversidad cuando la iniquidad de mis enemigos me rodee,

Salmo49:6  de los que confían en sus bienes y se jactan de la abundancia de sus riquezas?

Salmo49:7  Nadie puede en manera alguna redimir a su hermano, ni dar a Dios rescate por él,

Ninguno : Aun contando con la medicina moderna, cuando le llega a un cristiano la hora de morir, ningún dinero puede impedirlo. La última parte del versículo  8 se puede leer «y las riquezas nunca bastan para alcanzarla»

Salmo49:8  porque la redención de su alma es muy costosa, y debe abandonar el intento para siempre,

En el mercado de esclavos del mundo antiguo, un esclavo tenía que redimirse o rescatarse (alguien tenía que pagar el precio) para quedar en libertad. En Marcos 10:45, Efesios 1:7 y Hebreos 9:12, aprendemos que Jesús pagó ese precio para darnos la libertad de la esclavitud del pecado a fin de comenzar a disfrutar una vida nueva con El. No hay forma de que una persona compre la vida eterna con Dios. Sólo El puede redimir un alma. No cuente con la riqueza ni la comodidad para hacerlo feliz, porque nunca tendrá lo suficiente para evitar la muerte.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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