El salmista encuentra la respuesta a su pregunta en la visión de largo alcance. Primero muestra que todas las riquezas que uno pueda tener no serán suficientes para la redención de su vida ni la de su hermano. Sólo Dios puede redimir la vida de la muerte, y de la muerte espiritual.
El ser humano quiere pensar que por su propio poder y su propia riqueza puede darle permanencia a su propia vida, jamás ver corrupción. Pero su redención es tan cara que se ha de abandonar ese intento. El salmista habla de la redención de la muerte física; lo demás de la Biblia muestra que lo mismo es cierto en cuanto a la vida espiritual y la vida eterna donde se fusionan las dos.
El sentido del versículo 10 es: “Pues se ve (es evidente) que se mueren los sabios; juntos el necio y el torpe…” Hacen muchas cosas para asegurar su permanencia en el mundo, pues para eso ponen sus propios nombres a sus terrenos. Pero el salmista dice que el único pedazo de terreno que continuará siendo de ellos es sus tumbas.
El versículo 12 es un refrán que se repite casi idéntico en el versículo 20. Es el tema del Salmo: cuando tiene que ver con la muerte y el destino de la persona, las riquezas no hacen ninguna diferencia; por lo tanto, es necio confiar en ellas en vez de confiar en Dios. La palabra traducida no permanecerá es el término para “pernoctar”, quedar en un lugar por la noche; el salmista quiere enfatizar lo pasajero de la vida. Algunos traducen, “a pesar de sus riquezas” en vez de en sus riquezas.
No obstante señala el enigma de esto, aunque es claro que este camino del rico insensato es necio, todavía sus seguidores (o “descendientes”) siguen usando sus consejos sobre la riqueza. Parece extraño que la palabra Selah viene después del versículo 13 y no con el refrán; se sugiere que se desplazó el versículo.
Un contraste de porvenires
Los versículos 14 y 15, una pequeña estrofa, enfatizan el contraste. El rico insensato que no confía en Dios no tiene paz, su dinero nunca le dará suficiente seguridad para el mañana. En este sentido está bajo el constante temor de la muerte; en realidad este temor de la muerte le pastorea, le controla.
El versículo 15 muestra la gran diferencia, la esperanza y seguridad que disfruta el que confía en Dios. Dios mismo se encarga de redimirlo y darle esperanza más allá de la muerte. No solamente dice que Dios no lo abandona, dice que lo llevará consigo. Muchos, que creen que tan temprano en el AT no hubo creencia en la vida después de la muerte, tratan de dar otra explicación, pero a la luz de otros pasajes de los mismos salmos y pasajes en Isaías y Daniel no hemos de negar tal esperanza al salmista.
