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Salmo 40: Súplica individual y accion de gracias

Salmo 40:1  Alabanza por la liberación divina[a] (Salmo 70.1-5) Al músico principal. Salmo de David Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí y oyó mi clamor,

Esperar la ayuda de Dios no es fácil, sin embargo David recibió cuatro beneficios por hacerlo:

(1) Dios lo sacó de la desesperación,
(2) colocó sus pies sobre peña,
(3) enderezó sus pasos, y
(4) puso un cántico nuevo de alabanza en su boca.

A menudo las bendiciones no pueden recibirse a menos que pasemos por la prueba de la espera.

Salmo 40:2  y me hizo sacar del pozo de la desesperación,[b] del lodo cenagoso;[c] puso mis pies sobre peña
y enderezó mis pasos.

Salmo 40:3  Puso luego en mi boca cántico nuevo,[d] alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos y temerán, y confiarán en Jehová.

Salmo 40:4  ¡Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza y no mira a los soberbios ni a los que se desvían tras la mentira![e]

No mira : Quiere decir «no imita», ni se acerca a ellos en busca de ayuda o compañía.

Salmo 40:5  Has aumentado, Jehová, Dios mío, tus maravillas y tus pensamientos para con nosotros. No es posible contarlos ante ti. Aunque yo los anunciara y hablara de ellos, no podrían ser enumerados.

Salmo 40:6  Sacrificio y ofrenda no te agradan;[f] has abierto mis oídos;[g] holocausto y expiación no has demandado.

El autor de Hebreos aplica estos versículos a Jesús para demostrar que su sacrificio en la cruz reemplazaría de una vez por todas el holocausto que año tras año se ofrecía en el templo. «Sacrificio y ofrenda no te agrada». Los rituales religiosos en los días de David incluían el sacrificio de animales en el tabernáculo. David dice que estos actos carecían de significado a menos que se hicieran por las debidas razones. En la actualidad, a menudo llevamos a cabo rituales como ir a la iglesia, tomar la comunión o diezmar. Estas actividades están vacías si nuestras razones para hacerlas son egoístas. Dios no quiere esos sacrificios y ofrendas sin una actitud de entrega a El. El profeta Samuel le dijo al rey Saúl: «El obedecer es mejor que los sacrificios». Asegúrese de obedecer y servir siempre a Dios que es lo que El desea.

Salmo 40:7  Entonces dije: «He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí;

Salmo 40:8  el hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu Ley está en medio de mi corazón».[h]

«El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado». Jesús manifestó esta actitud de obediencia y servicio a Dios. En realidad vino como los profetas predijeron, proclamando las buenas nuevas de la justicia de Dios y su perdón por los pecados. Los versículos 6-8 también se citan en Hebreos 10:5-10 aplicándolos a Jesús.

Salmo 40:9  He anunciado justicia en la gran congregación; he aquí, no refrené mis labios, Jehová, tú lo sabes.

David dijo que hablaría acerca de la fidelidad y salvación de Dios a quienes le rodeaban. Cuando sentimos el impacto de la justicia de Dios en nuestra vida, no podemos mantenerlo oculto, sino que queremos contarles a otros lo que Dios ha hecho por nosotros. Si la fidelidad de Dios ha cambiado su vida, no sea tímido. Es natural contarle a otros las buenas ofertas que encontramos en un negocio o recomendar un buen doctor, asimismo debemos actuar con naturalidad al proclamar lo que Dios ha hecho por nosotros.

Salmo 40:10  No encubrí tu justicia dentro de mi corazón; he publicado tu fidelidad y tu salvación; no oculté tu misericordia y tu verdad en la gran congregación.

Cuando pensamos acerca de la fidelidad, nos viene a la mente un amigo o un cónyuge. Las personas que nos son fieles, nos aceptan y aman, aun cuando somos antipáticos. Las personas fieles cumplen sus promesas, sean estas de apoyo o promesas hechas en nuestros votos matrimoniales. La fidelidad de Dios es como la fidelidad humana, pero perfecta. Su amor es absoluto y sus promesas irrevocables. El nos ama a pesar de nuestra constante inclinación hacia el pecado. Cumple las promesas que nos hizo aun cuando rompamos las promesas que le hicimos a El.

Salmo 40:11  Jehová, no apartes de mí tu misericordia; tu misericordia y tu verdad me guarden siempre,

Salmo 40:12  porque me han rodeado males sin número; me han alcanzado mis maldades y no puedo levantar la vista. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza y mi corazón me falla.

Salmo 40:13  Quieras, Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a socorrerme.

Salmo 40:14  Sean avergonzados y confundidos a una los que buscan mi vida para destruirla. Vuelvan atrás y avergüéncense los que mi mal desean.

Salmo 40:15  Sean asolados en pago de su afrenta los que se burlan de mí.

Salmo 40:16  Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, y digan siempre los que aman tu salvación: «¡Jehová sea enaltecido!».

Salmo 40:17  Aunque yo esté afligido y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú. ¡Dios mío, no te tardes![i]

Recuerda que el gran rey de Israel es quien dice: Aunque afligido yo y necesitado . Esta es la verdadera humildad que se requiere para acercarse a la presencia de Dios. afligido, ani: Pobre, afligido, necesitado; bajo, humilde; que pertenece a las esferas sociales más bajas. Ani podría referirse a la persona cuya condición externa la convierte en pobre, afligida o deprimida. También a la persona modesta, humilde y que bajo ninguna circunstancia se exalta. Dios sostiene la causa de los afligidos. En Isaias 61:1 Dios comisiona al Mesías para que predique las buenas nuevas a los pobres. El ser pobre no es un crimen, ni tampoco indica falta de fe, como lo evidencia el testimonio de los héroes de la fe.

Suplica individual y acción de gracias

El Salmo se compone de dos partes; la primera habla de la experiencia de la misericordia de Dios en un tiempo de crisis; la segunda es un clamor por esta misericordia ahora en una nueva crisis. Algunos han pensado que fueron dos salmos juntados, pero la unidad del Salmo es evidente por las muchas palabras idénticas en las dos partes. Los versículos 13-17 reaparecen en el Salmo 70.

Los frutos de confiar en Jehová

1.     La fe persistente no tiembla ante la adversidad.
2.     La fe persistente no es alterada por el éxito y la prosperidad.
3.     La fe persistente no cede a la tentación.
4.     La fe persistente no se turba por las falsas acusaciones.
5.     La fe persistente no se desalienta por las promesas fallidas.
6.     La fe persistente no se deja influir por la lógica humana.
7.     La fe persistente ve a través del horizonte del tiempo.

Algunos lo consideran un salmo real, que es el rey que da gracias por una victoria en el pasado y clama por nueva misericordia. Sugieren que el versículo 7, En el rollo… está escrito de mí, se refiera a Deuteronomio 17:14-20, la ley del rey. Señalan también el uso de los versículos 6-8 en Hebreos 10:5-10, pues a menudo los salmos reales incluyen una proyección mesiánica porque Jesucristo es el rey esperado.

De todas maneras el Salmo ilustra la relación entre el uno y los muchos en el pensamiento hebreo. Si se refiere al rey, el uno es el rey y los muchos son el pueblo. En esta relación del uno y los muchos, que se puede llamar solidaridad corporativa, lo que dice de uno puede aplicarse a los muchos y viceversa lo que se dice del pueblo se puede aplicar a un representante del pueblo. Esta manera de pensar explica muchas de las interpretaciones mesiánicas que Jesús y los apóstoles hicieron de textos del AT.

Lo que Dios hizo

El versículo 1 pone énfasis en la espera; lit. dice “esperando, esperé”. El salmista sabe el valor de perseverar en la oración y en confiar en Dios, pues a veces nos ayuda más despacio de lo que deseamos. Pero ahora el salmista le alaba porque se inclinó y oyó su oración. ¡Qué grande Dios que presta atención individual a cada uno de sus hijos! ¡Qué motivo de alabanza y confianza!

El versículo 2 presenta un contraste entre el lodo cenagoso de la desesperación en que estaba el salmista y la roca firme donde Dios lo puso. El pozo pudo ser una enfermedad o una crisis militar o de otra índole.

Un cántico nuevo, el que camina con Dios siempre encuentra algo nuevo de qué alabar a Dios. Dice Calvino: “En cualquier manera que Dios nos socorra, él pide sólo que estemos agradecidos y que recordemos lo que hizo.” Así, el salmista alaba a Dios y piensa en los otros que serán beneficiados por su testimonio.

El salmista sigue pensando en otros y les enseña, a raíz de su propio testimonio, la bienaventuranza de confiar en Dios. Esta actitud de confianza no es natural para nosotros; se deriva de la Palabra de Dios y de sus obras.

En el crecimiento de la fe, el salmista habla de lo positivo, confiar, y habla de lo negativo, es necesario guardarse contra los ejemplos que tienden a alejarle de Dios. Algunos ponen “Dioses falsos” en vez de falsedad. Los dos tienen sentido, pero falsedad es más correcta; además, es muy relevante a nuestro contexto, pues muchos son tentados a enredarse en negocios que se nutren de la falsedad.

Toda la experiencia pasada de la misericordia de Dios dirige al salmista a exaltarlo. Está maravillado de sus obras del pasado y de sus pensamientos o “planes” para el futuro. Debemos reflexionar e intentar entender lo que Dios hace y quiere hacer, pero hemos de reconocer con el salmista que nunca alcanzaremos a entender todo; tal reflexión debe dirigirnos a adorar más a Dios.

La respuesta del salmista

A primera vista, los versículos 6-8 pueden parecer como una polémica contra los sacrificios que hacían los sacerdotes. Pero, más bien, el salmista quiere mostrar que estos sacrificios en sí no son suficientes, Dios quiere el amor y la entrega del corazón. Tú has abierto mis oídos indica que ya Dios le ha dado esta comprensión. (Hebreos 10:5-10 cita una recensión de la LXX, “me preparaste un cuerpo”, que no cambia el significado, pero sí lo amplía.)

He aquí, yo vengo (para presentarme delante de ti) era una frase para mostrar sumisón a un superior. Está escrito acerca de mí, según algunos, se refiere a las leyes del rey en Deuteronomios 17:14-20; en el enfoque mesiánico, se refiere a las profecías del Mesías.

Tu ley… en… mi corazón. Esto se promete en el nuevo pacto; es la obra del Espíritu Santo grabar su palabra en nuestros corazones. Lo que dicen los versículos 7 y 8 es la descripción del que realmente ama a Dios. Jesucristo es el mejor ejemplo.

El que ama a Dios quiere hacerle conocer; el salmista inmediatamente comparte su alabanza, gozo y testimonio con los demás. La misión del pueblo de Dios es proclamar el amor de Dios. Es de la esencia de la fe proclamar lo que Dios ha hecho. En el versículo 10, el salmista resalta lo que Dios es y lo que hace; habla de su justicia, su fidelidad, su misericordia y su verdad.

Clamor a Dios

Después de la alabanza, el salmista ora de nuevo porque se encuentra en una nueva crisis. Siempre necesitamos la misericordia de Dios. El salmista tiene muchos problemas. Cree que, por lo menos en parte, son resultado de sus propias iniquidades en el pasado. Si el Salmo fue escrito por David, puede referirse a su caída en el caso de Bestabé. De hecho mucho del libro de 2 de Samuel muestra las terribles consecuencias de su pecado. Dios perdonó y bendijo a David, pero el perdón a menudo no borra todas las consecuencias, que en este caso afectaron tanto a la familia de David.

Clamor contra los enemigos

Los versículos 13-17 aparecen en el Salmo 70 (todo el Salmo). Aunque algunos de los problemas del salmista puedan ser resultado de su propia iniquidad, esto no da el derecho a los enemigos para que se aprovechen de sus fallas. Dios puede humillarle a él, pero no tienen derecho de hacerlo los enemigos de Dios. Los que se aprovechan de las fallas y debilidades del creyente pueden ser enemigos físicos, pero es claro que también los enemigos espirituales, los poderes malignos, se aprovechan de las debilidades del creyente para causarle problemas. De modo que las palabras de este Salmo bien le sirven para pedir a Dios que los vuelva atrás y que sean confundidos.

Confianza en Dios

Este final es como el del Salmo 35. El salmista, de nuevo, alaba a Dios. Piensa en el plan de Dios que es más grande que sus propias necesidades. No quiere estorbar la gloria de Dios. Su primer interés es que Jehová sea engrandecido.

A la vez sabe que Dios le ama a él y le va a ayudar. Así puede mantener su gozo y su confianza en Dios, porque sabe sujetar su propio clamor de socorro al plan global y la gloria del Dios a quien ama con todo su corazón.

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