Salmo 40:9 He anunciado justicia en la gran congregación; he aquí, no refrené mis labios, Jehová, tú lo sabes.
David dijo que hablaría acerca de la fidelidad y salvación de Dios a quienes le rodeaban. Cuando sentimos el impacto de la justicia de Dios en nuestra vida, no podemos mantenerlo oculto, sino que queremos contarles a otros lo que Dios ha hecho por nosotros. Si la fidelidad de Dios ha cambiado su vida, no sea tímido. Es natural contarle a otros las buenas ofertas que encontramos en un negocio o recomendar un buen doctor, asimismo debemos actuar con naturalidad al proclamar lo que Dios ha hecho por nosotros.
Salmo 40:10 No encubrí tu justicia dentro de mi corazón; he publicado tu fidelidad y tu salvación; no oculté tu misericordia y tu verdad en la gran congregación.
Cuando pensamos acerca de la fidelidad, nos viene a la mente un amigo o un cónyuge. Las personas que nos son fieles, nos aceptan y aman, aun cuando somos antipáticos. Las personas fieles cumplen sus promesas, sean estas de apoyo o promesas hechas en nuestros votos matrimoniales. La fidelidad de Dios es como la fidelidad humana, pero perfecta. Su amor es absoluto y sus promesas irrevocables. El nos ama a pesar de nuestra constante inclinación hacia el pecado. Cumple las promesas que nos hizo aun cuando rompamos las promesas que le hicimos a El.
Salmo 40:11 Jehová, no apartes de mí tu misericordia; tu misericordia y tu verdad me guarden siempre,
Salmo 40:12 porque me han rodeado males sin número; me han alcanzado mis maldades y no puedo levantar la vista. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza y mi corazón me falla.
Salmo 40:13 Quieras, Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a socorrerme.
Salmo 40:14 Sean avergonzados y confundidos a una los que buscan mi vida para destruirla. Vuelvan atrás y avergüéncense los que mi mal desean.
Salmo 40:15 Sean asolados en pago de su afrenta los que se burlan de mí.
Salmo 40:16 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, y digan siempre los que aman tu salvación: «¡Jehová sea enaltecido!».
Salmo 40:17 Aunque yo esté afligido y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú. ¡Dios mío, no te tardes![i]
Recuerda que el gran rey de Israel es quien dice: Aunque afligido yo y necesitado . Esta es la verdadera humildad que se requiere para acercarse a la presencia de Dios. afligido, ani: Pobre, afligido, necesitado; bajo, humilde; que pertenece a las esferas sociales más bajas. Ani podría referirse a la persona cuya condición externa la convierte en pobre, afligida o deprimida. También a la persona modesta, humilde y que bajo ninguna circunstancia se exalta. Dios sostiene la causa de los afligidos. En Isaias 61:1 Dios comisiona al Mesías para que predique las buenas nuevas a los pobres. El ser pobre no es un crimen, ni tampoco indica falta de fe, como lo evidencia el testimonio de los héroes de la fe.
