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Jueces 1: Judá y Simeón capturan a Adoni-bezec

Prólogo : El relato de las hazañas de los jueces está precedido por una introducción en dos partes. La primera sección provee un relato del fracaso de Israel en completar la conquista de la tierra prometida como Dios le había mandado y del desagrado del Señor por su infidelidad. La segunda sección ofrece una visión de la parte principal del libro, donde se narra la rebelión de Israel tras la muerte de Josué y la forma cómo el Señor se relacionó con el pueblo escogido durante este período.

Jue 1:1 Aconteció después de la muerte de Josué, que los hie Israel consultaron a Jehová, diciendo: ¿Quién de nosotros subirá primero a pelear contra los cananeos?

Tras la muerte de Josué es una frase que indica el fin del anterior período de conquistas y el comienzo de un nuevo período. Consultaron a Jehová : Probablemente incluyó el uso por los sacerdotes del Urim y el Tumim o una forma verbal de invocar al Señor.

Finalmente, el pueblo de Israel había entrado y tomado control de la tierra prometida a sus antepasados. El libro de Jueces continua la historia de esta conquista que comenzó en el libro de Josué. Por el poder de Dios, los israelitas habían conquistado a muchos enemigos y superado muchas dificultades, pero su trabajo todavía no había terminado. Habían enfrentado con éxito retos políticos y militares, pero enfrentar los retos espirituales era aún más difícil. El estilo de vida de los cananeos, inicuo pero atractivo, mostró ser más peligroso que su fuerza militar. Los israelitas cedieron ante la presión y comprometieron su fe. Si intentamos enfrentar los retos de la vida solo con esfuerzo humano, encontraremos que las tentaciones y las presiones que nos rodean son demasiado fuertes para resistirlas.

Luego después de la muerte de Josué, Israel comenzó a perder su firme control de la tierra. Aún cuando Josué fue un gran líder, el pueblo olvidó su liderazgo espiritual más que su habilidad militar, ya que él había mantenido al pueblo enfocado en Dios y en sus propósitos. Josué había sido el sucesor obvio de Moisés, pero no había un sucesor obvio para Josué. Durante esta crisis de liderazgo, Israel tuvo que aprender que sin importar cuán poderoso y sabio fuera el líder actual, su líder real era Dios. A menudo ponemos nuestra esperanza y confianza en algún líder influyente, olvidando que en realidad es Dios el que está al mando. Reconozca a Dios como su comandante en jefe, y evite caer en la tentación de descansar demasiado en los líderes humanos, sin importar lo sabio que sean espiritualmente.

Cananeos eran todos los pueblos que vivían en Canaán, la tierra prometida. Vivían en ciudades-estados donde cada ciudad tenía su propio gobierno, ejército y leyes. Una razón por la que Canaán fue tan difícil de conquistar era porque cada ciudad tenía que ser derrotada individualmente. No había un único rey que pudiera rendir al país entero en manos de los israelitas.

La mayor amenaza de Canaán para Israel no era su ejército, sino su religión. La religión cananea idealizaba cualidades inicuas: crueldad en la guerra, inmoralidad sexual, avaricia egoísta y materialismo. Era una sociedad que pensaba «yo primero, después lo que sea». Obviamente, las religiones de Israel y de Canaán no podían coexistir.

Jue 1:2 Y Jehová respondió: Judá subirá; he aquí que yo he entregado la tierra en sus manos.

Judá subirá : La selección de Judá está de acuerdo con la preeminencia divina de esta tribu en la bendición patriarcal de Jacob

El libro de Josué nos relata una conquista rápida y total de los ejércitos y ciudades enemigas, mientras que el libro de Jueces parece sugerir una conquista más gradual y prolongada. Cuando los israelitas entraron por primera vez a la tierra prometida, se unieron como un solo ejército para aplastar a los habitantes hasta que fueron demasiado débiles para vengarse; entonces, después que la tierra fue dividida entre las 12 tribus, cada tribu fue responsable de expulsar al enemigo de su propio territorio. El libro de Jueces nos habla del fracaso en hacerlo.

Algunas tribus tuvieron más éxito que otras. Bajo Josué todas comenzaron fuertes, pero pronto la mayoría se desvió por miedo, cansancio, falta de disciplina o por ir tras de sus propios intereses. Como resultado, su fe comenzó a desvanecerse, y «cada uno hacía lo que bien le parecía». Para que nuestra fe sobreviva, debemos practicarla día a día. Debe permear cada aspecto de nuestras vidas. Cuídese de no comenzar con mucha fuerza para luego desviarse de su propósito real: amar a Dios y vivir para El.

Jue 1:3 Y Judá dijo a Simeón su hermano: Sube conmigo al territorio que se me ha adjudicado, y peleemos contra el cananeo, y yo también iré contigo al tuyo. Y Simeón fue con él.

Jue 1:4 Y subió Judá, y Jehová entregó en sus manos al cananeo y al ferezeo; e hirieron de ellos en Bezec a diez mil hombres.

Bezec : Localidad cercana a Gezer, al noreste de Siquem.

Jue 1:5 Y hallaron a Adoni-bezec en Bezec, y pelearon contra él; y derrotaron al cananeo y al ferezeo.

Jue 1:6 Mas Adoni-bezec huyó; y le siguieron y le prendieron, y le cortaron los pulgares de las manos y de los pies.

Y le cortaron los pulgares de las manos y de los pies : Prácticas similares eran comunes en el Cercano Oriente. Estos reyes no podrían ya participar en un combate. Sin los pulgares de las manos les sería imposible sostener un arma, y sin los pulgares de los pies no podrían moverse libremente por el campo de batalla.

Los hijos del ceneo estaban asociados a los amalecitas y los madianitas. Jetro, el suegro de Moisés , era un sacerdote de Madian. La ciudad de las palmeras probablemente sea una referencia a Jericó y a sus oasis.

Los israelitas cortaron los pulgares y los dedos gordos de los pies de Adoni-bezec para humillarlo e inutilizarlo para pelear. Pero según las instrucciones de Dios para conquistar la tierra prometida, a él se lo debió haber matado.

Jue 1:7 Entonces dijo Adoni-bezec: Setenta reyes, cortados los pulgares de sus manos y de sus pies, recogían las migajas debajo de mi mesa; como yo hice, así me ha pagado Dios. Y le llevaron a Jerusalén, donde murió.

Horma , que significa «devoción» o «destrucción», fue el nuevo nombre dado a Sefat , igual que el valle del sur de Judá.

Judá conquista Jerusalén y Hebrón

Jue 1:8 Y combatieron los hijos de Judá a Jerusalén y la tomaron, y pasaron a sus habitantes a filo de espada y pusieron fuego a la ciudad.

Jerusalén : Aunque la ciudad fue capturada en esta época, los israelitas no la ocuparon hasta que David tomó posesión de ella alrededor del año 1000 a.C.. De acuerdo con, Judá no pudo expulsar a los jebusitas, aunque inicialmente la tomaron.

Aun cuando los israelitas conquistaron Jerusalén, no ocuparon la ciudad sino hasta los días de David

Jue 1:9 Después los hijos de Judá descendieron para pelear contra el cananeo que habitaba en las montañas, en el Neguev, y en los llanos.

Jue 1:10 Y marchó Judá contra el cananeo que habitaba en Hebrón, la cual se llamaba antes Quiriat-arba; e hirieron a Sesai, a Ahimán y a Talmai.

Quiriat – arba : Antiguo nombre de Hebrón («confederación»), que significa «ciudad de cuatro». Se la ha identificado con Arba, el padre de los anacitas, quienes quizás fueron sus fundadores. Estos tres hombres eran hijos de Anac, a quien Caleb «echó de allí».

Otoniel conquista Debir y recibe a Acsa

Jue 1:11 De allí fue a los que habitaban en Debir, que antes se llamaba Quiriat-sefer.

Jue 1:12 Y dijo Caleb: El que atacare a Quiriat-sefer y la tomare, yo le daré Acsa mi hija por mujer.

Jue 1:13 Y la tomó Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb; y él le dio Acsa su hija por mujer.

Otoniel : El primero de los jueces «mayores». Salir victorioso en una batalla era una de las formas de pagar por una esposa.

Jue 1:14 Y cuando ella se iba con él, la persuadió que pidiese a su padre un campo. Y ella se bajó del asno, y Caleb le dijo: ¿Qué tienes?

Jue 1:15 Ella entonces le respondió: Concédeme un don; puesto que me has dado tierra del Neguev, dame también fuentes de aguas. Entonces Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.

Caleb fue uno de los espías originales que exploraron la tierra prometida y, con Josué, alentaron al pueblo para conquistarla. Por su fidelidad, se le dio la tierra que escogió.

Juda pelea por su tierra: La tribu de Judá no perdió tiempo en comenzar la conquista del territorio que les había correspondido a ellos. Con la ayuda de la tribu de Simeón, conquistaron Jerusalén, al igual que los cananeos en el Neguev y en la costa. Hebrón y Debir cayeron ante Judá, y más tarde Gaza, Ascalón y Ecrón.

Extensión de las conquistas de Judá y de Benjamín

Jue 1:16 Y los hijos del ceneo, suegro de Moisés, subieron de la ciudad de las palmeras con los hijos de Judá al desierto de Judá, que está en el Neguev cerca de Arad; y fueron y habitaron con el pueblo.

Jue 1:17 Y fue Judá con su hermano Simeón, y derrotaron al cananeo que habitaba en Sefat, y la asolaron; y pusieron por nombre a la ciudad, Horma.

¿Por qué ordenó Dios a los israelitas que expulsaran a los cananeos de su tierra? Aunque la orden parece cruel, los israelitas estaban bajo la orden de Dios para ejecutar juicio sobre estos pueblos malos que vivían en esa tierra. Las otras naciones serían juzgadas por su pecado, así como Israel fue forzada a vagar durante cuarenta años antes que se le permitiera entrar en la tierra. Más de setecientos años antes Dios había dicho a Abraham que cuando los israelitas entraran en la tierra prometida, la enorme maldad de los pueblos nativos estaría lista para ser juzgada. Pero Dios no estaba ejerciendo favoritismo con los israelitas, ya que finalmente ellos también serían severamente castigados por llegar a ser tan malos como la gente a las que se les ordenó expulsar. Dios no es parcial, todas las personas pueden recibir el perdón gratuito de Dios tanto como su firme justicia.

Jue 1:18 Tomó también Judá a Gaza con su territorio, Ascalón con su territorio y Ecrón con su territorio.

Gaza , Ascalón y Ecrón : Tres de las cinco principales ciudades ocupadas por los filisteos. Las otras dos fueron Asdod y Gat.

Jue 1:19 Y Jehová estaba con Judá, quien arrojó a los de las montañas; mas no pudo arrojar a los que habitaban en los llanos, los cuales tenían carros herrados.

Judá tomó posesión de la región montañosa, pero no pudo arrojar a la gente de la llanura porque tenían carros blindados (vehículos de madera forrados con planchas de hierro). Sin embargo, la causa real del fracaso fue la desobediencia del pueblo a la Ley Mosaica.

Los carros cananeos tirados por caballos estaban entre las armas más sofisticadas de esos días. Los soldados israelitas que peleaban a pie eran absolutamente impotentes cuando un veloz carro de hierro los embestía. Por eso Israel prefería pelear en las colinas donde no podían subir los carros.

Jue 1:20 Y dieron Hebrón a Caleb, como Moisés había dicho; y él arrojó de allí a los tres hijos de Anac.(A)

Jue 1:21 Mas al jebuseo que habitaba en Jerusalén no lo arrojaron los hijos de Benjamín, y el jebuseo habitó con los hijos de Benjamín en Jerusalén hasta hoy.(B)

Aparentemente Benjamín peleó en las montañas del este, con las cuales limitaba su territorio. Sus éxitos no fueron mayores que los de Judá

Tribu tras tribu fracasaron en expulsar a los malvados cananeos de su tierra. ¿Por qué no siguieron y obedecieron completamente las órdenes de Dios?

(1) Habían estado peleando durante mucho tiempo y estaban cansados. Aunque la meta estaba a la vista, les faltó disciplina y energía para alcanzarla.

(2) Temieron que el enemigo fuera demasiado fuerte, los carros de hierro parecían invencibles.

(3) Desde la muerte de Josué el poder y la autoridad se había descentralizado a los líderes tribales, y las tribus ya no estaban unidas en propósito.

(4) La decadencia espiritual los había infectado desde el interior. Pensaron que podían manejar la tentación y ser más prósperos haciendo negocios con los cananeos.

A menudo también nosotros fracasamos al tratar de sacar el pecado de nuestras vidas. A menudo sabemos lo que debemos hacer, pero no lo hacemos. Y esto tiene como resultado un deterioro gradual de nuestra relación con Dios. En nuestras batallas, podemos cansarnos y querer descansar, pero necesitamos más que un descanso en el trabajo. Necesitamos saber que Dios nos ama y nos ha dado un propósito en la vida. La victoria viene cuando vivimos de acuerdo con su propósito.

José conquista Bet-el

Jue 1:22 También la casa de José subió contra Bet-el; y Jehová estaba con ellos.

Jue 1:23 Y la casa de José puso espías en Bet-el, ciudad que antes se llamaba Luz.

Jue 1:24 Y los que espiaban vieron a un hombre que salía de la ciudad, y le dijeron: Muéstranos ahora la entrada de la ciudad, y haremos contigo misericordia.

Jue 1:25 Y él les mostró la entrada a la ciudad, y la hirieron a filo de espada; pero dejaron ir a aquel hombre con toda su familia.

Jue 1:26 Y se fue el hombre a la tierra de los heteos, y edificó una ciudad a la cual llamó Luz; y este es su nombre hasta hoy.

Extensión de las conquistas de Manasés y de Efraín

Jue 1:27 Tampoco Manasés arrojó a los de Bet-seán, ni a los de sus aldeas, ni a los de Taanac y sus aldeas, ni a los de Dor y sus aldeas, ni a los habitantes de Ibleam y sus aldeas, ni a los que habitan en Meguido y en sus aldeas; y el cananeo persistía en habitar en aquella tierra.

Jue 1:28 Pero cuando Israel se sintió fuerte hizo al cananeo tributario, mas no lo arrojó.(C)

Hizo al cananeo tributario : La tribu de Manasés sometió a los cananeos a la servidumbre.

Jue 1:29 Tampoco Efraín arrojó al cananeo que habitaba en Gezer, sino que habitó el cananeo en medio de ellos en Gezer.(D)

Extensión de las conquistas de las demás tribus

Jue 1:30 Tampoco Zabulón arrojó a los que habitaban en Quitrón, ni a los que habitaban en Naalal, sino que el cananeo habitó en medio de él, y le fue tributario.

Jue 1:31 Tampoco Aser arrojó a los que habitaban en Aco, ni a los que habitaban en Sidón, en Ahlab, en Aczib, en Helba, en Afec y en Rehob.

Jue 1:32 Y moró Aser entre los cananeos que habitaban en la tierra; pues no los arrojó.

Jue 1:33 Tampoco Neftalí arrojó a los que habitaban en Bet-semes, ni a los que habitaban en Bet-anat, sino que moró entre los cananeos que habitaban en la tierra; mas le fueron tributarios los moradores de Bet-semes y los moradores de Bet-anat.

Jue 1:34 Los amorreos acosaron a los hijos de Dan hasta el monte, y no los dejaron descender a los llanos.

Jue 1:35 Y el amorreo persistió en habitar en el monte de Heres, en Ajalón y en Saalbim; pero cuando la casa de José cobró fuerzas, lo hizo tributario.

Jue 1:36 Y el límite del amorreo fue desde la subida de Acrabim, desde Sela hacia arriba.

La conquista de Canaán no se completó porque los israelitas fueron desobedientes y fracasaron a la hora de llevar a cabo el plan de Dios

Conquista parcial de la tierra

Esta sección narra la conquista parcial tribu por tribu esencialmente desde el sur hasta el norte, y concluye con un evento que explica por qué la conquista no fue más completa.

El verbo “subir” sirve como señal para marcar las divisiones principales. Se encuentra tres veces. Luego la frase entonces subió Judá encabeza la sección, sobre las conquistas en el sur de Canaán. De semejante manera, acerca de las conquistas en el norte, comienza con “también los de la casa de José subieron”. Finalmente, la evaluación de las “subidas”, se introduce con “el ángel de Jehová subió”. Las tribus involucradas formarán el futuro reino de Judá, mientras que las otras pertenecerán al reino del norte.

Unión vs. desunión El libro de Jueces presenta un período triste de desintegración nacional, de infidelidad a Jehová y de perversión espiritual. Una mirada casual no puede menos que observar cómo la población se agrupa en lo que llamamos tribus, sin ninguna cooperación entre ellas sino solo de nombre.

Esa condición nos evoca la proverbial historia del padre de familia que quiso dar a sus hijos una lección sobre la unidad que debía haber entre ellos. Los llamó y les dio un grupo de varas atadas entre sí, pidiéndoles que procuraran quebrarlas juntas. Cuando ninguno pudo, entonces desató las varas y les dio una vara a cada uno para que cada cual quebrara la suya. Cada uno la rompió fácilmente.

El padre les enseñó que desunidos ellos serían fácilmente derrotados pero que unidos serían invencibles. La historia de Israel habría sido muy diferente si hubieran permanecido unidos. El NT también nos previene del peligro que acarrean las facciones en la iglesia. Como pueblo de Dios cada iglesia debe presentar un solo frente como un solo cuerpo que es. Israel habría sido invencible, y la iglesia lo sería estando unida y dependiendo completamente de Dios.

La causa básica del desmembramiento de Israel fue haberse apartado de Jehová para servir a dioses paganos y seguir las costumbres de los pueblos a donde ellos llegaban. Dios les había advertido con mucha insistencia de no contaminarse con todas las cosas que hacían los pueblos de la tierra prometida, pero ellos olvidaron la advertencia.

El líder es imprescindible

Estos versículos revelan la importancia de que haya un líder que guíe, administre, corrija e inspire al pueblo. A raíz de la muerte de Josué, el pueblo todavía tenía la costumbre de consultar a Jehová antes de emprender una acción de gran importancia. También revelan el espíritu de cooperación que prevalecía entre las tribus reconociéndose como tribus hermanas. Más adelante, no habiendo un caudillo que tomara el lugar de Josué, todo se volvió desordenado y caótico. El pueblo veía todo esto y todavía no escarmentaba.

Conquistas por las tribus del sur.

Conquistas de Judá y Simeón,

Jueces comienza aparentemente ubicando los eventos “después de la muerte de Josué”, pero el libro de Josué da la impresión de que algunos de ellos sucedieron en los tiempos de Josué. Algunos estudiosos ven aquí una contradicción entre Josué y Jueces. Otros creen que la frase mencionada se refiere al libro en general. Una tercera posibilidad es que en efecto los eventos sucedieron después de la muerte de Josué, ya que ninguno de los pasajes paralelos en Josué dice que el gran caudillo todavía vivía cuando los eventos ocurrieron. Esta explicación es la que presenta menos dificultades, aunque no es imposible que algunos de los versículos se remonten a los días de Josué.

La frase introductoria da por sentado que el lector está familiarizado con los eventos narrados en el libro de Josué. Israel se había apoderado de la tierra de Canaán. Sin embargo, todavía quedaban muchas ciudades por poseer. Después de la muerte de Josué, entonces, cada tribu emprende la tarea de tomar posesión de las ciudades en su territorio.

Probablemente Israel hizo la consulta a través de un sacerdote en la presencia del arca del pacto, tal vez utilizando el Urim y el Tumim. Jehová señala que Judá debe iniciar esta fase de la conquista. Tan segura es la promesa de victoria que Jehová la expresa en tiempo pasado, “he entregado”. Un tema resaltado en Jueces es que Jehová determina los resultados de los conflictos militares.

Judá y Simeón suben juntos porque el territorio de Judá encierra las ciudades asignadas a Simeón. De hecho, varias de ellas originalmente eran de la heredad de Judá. Judá y Simeón eran “hermanos” no solamente por ser tribus descendientes de Jacob, sino también por ser de la misma madre.

Algunos eruditos opinan que las luchas de Judá y Simeón fueron parte de una invasión de Canaán desde la región de Arad en el sur. Vinculan esta invasión con el combate contra Arad en Números. Sin embargo, el orden de conquistas es desde el norte de Judá hacia el sur.

Las campañas de Judá se dividen en dos movimientos principales, el primero introducido por “entonces subió Judá”, y el segundo por “y después los hijos de Judá descendieron”. El punto eje es Jerusalén. En la Biblia todo viaje a Jerusalén es para arriba, y todo movimiento desde Jerusalén es para abajo. Esto refleja la topografía de Israel, pero aun más la importancia de Jerusalén, ya que “descender” se usa aun cuando el movimiento es de Jerusalén a un sitio de mayor elevación.

En la primera batalla, contra una alianza de cananeos y ferezeos, Jehová cumple la promesa. En Génesis los cananeos y los ferezeos se mencionan juntos en las regiones de Siquem y de Betel y en Josué se hallan en el norte de Israel. Tal vez en estos pasajes los cananeos sean los habitantes de las llanuras, y los ferezeos de las montañas, aunque cananeo se refiere a todos los habitantes de Canaán. Algunos opinan que ferezeo significa “habitante de aldea sin muros”, ya que se asemeja mucho a la palabra heb. que tiene ese significado. Sin embargo, el uso de ferezeo en la Biblia sugiere que es un término étnico.

A la luz de la progresión de norte a sur, Bezec probablemente estaba en el norte del territorio asignado a Judá. Difícilmente puede ser la Bezec en Manasés.

Después de resumir la batalla, el autor da más detalles sobre el rey enemigo. Adonibezec no era nombre personal, sino un título que significaba “señor de Bezec”. Adonibezec había de ser no solamente el rey de la ciudad de Bezec, sino también el líder de la coalición de cananeos y ferezeos.

La mutilación de los reyes vencidos servía para humillarlos, incapacitarlos para huir o pelear, e infundir temor a otros enemigos. Tal vez también los incapacitaba para ser sacerdotes, ya que los textos ugaríticos indican que los reyes cananeos tenían funciones sacerdotales. Siglos después los atenienses también cortaron los pulgares de las manos a sus prisioneros de guerra, y Aníbal les cortaba los pulgares de los pies. Sin embargo, no hay evidencia de que Israel haya seguido esta costumbre fuera de 1:6. Probablemente mutilaron a Adonibezec porque lo merecía, conforme al principio de “ojo por ojo”.

En efecto, Adonibezec reconoció en la mutilación la retribución divina por su propia violencia. Siendo pagano, no usa el nombre “Jehová”, sino solamente “Dios”. Sus palabras anticipan uno de los temas del libro: que aun en medio de la injusticia humana y la desobediencia a Jehová, Dios manifiesta su justicia. Las anécdotas anticipan temas relevantes en el desarrollo del libro.

El ejército de Judá llevó a Adonibezec mutilado a Jerusalén cuando fueron a pelear contra ella. Era un personaje temido en Canaán. Mostrarlo a los habitantes de Jerusalén como preso humillado fue una táctica de guerra psicológica.

Algunos eruditos opinan que la narración sobre Adonibezec es una versión distorsionada de la victoria sobre Adonisedec. Por cierto los dos reyes tienen nombres semejantes, son líderes de una coalición militar, huyen de la batalla, son capturados después, y de alguna manera se relacionan con Jerusalén. Sin embargo, hay también diferencias: los nombres de los reyes, las ciudades donde reinan, los ejércitos israelitas contra los cuales pelean, y la forma en que mueren. Algunas de las semejanzas se deben al hecho de que los relatos de las batallas de Israel tienden a seguir un patrón tradicional:

(1) un reporte breve de que la batalla se realizó,

(2) una referencia a la derrota o huida de uno de los ejércitos,

(3) una referencia a las muchas bajas del ejército derrotado y

(4) un relato de la muerte de uno o más personajes importantes que pertenecían al grupo derrotado.

Individualismo pernicioso La experiencia nos dice que a veces los hijos olvidan las enseñanzas y costumbres en que los criaron sus padres, y llegan a la edad de adultos en que deben ser responsables por sí mismos. Pero entonces hasta se constituyen en afrenta del hogar.

Así pasó con el pueblo de Israel. Mientras vivieron Moisés y Josué no hubo crisis como las descritas en Jueces, a pesar de haber peregrinado por el desierto por tantos años. Estos dos paladines fueron como padres para Israel.

La generación con que se abre el libro de Jueces era nueva y no sabía de la provisión y protección de Dios con la gente del éxodo. Una vez que Moisés y Josué faltaron, el pueblo ignoró las advertencias de sus mayores e hicieron al contrario de lo que se les había advertido. Se desarrolló un individualismo extremo, quizá reclamando derechos humanos como aquellos pueblos, y cada cual hacía lo que mejor le parecía (17:6). Pero eso los debilitó porque Dios no se iba a quedar con los brazos cruzados dejándolos que hicieran como quisieran. El nombre de Jehová está en juego. Por eso Dios los castigó.

¿Cómo pedir consejos de Dios?

1. Por medio de las Sagradas Escrituras.

2. Por medio de un amigo sabio.

1. Isaías aconsejó a Ezequías.

2. Daniel aconsejó a Nabucodonosor.

3. Jeremías aconsejó a Zedequías.

3. Por medio de la oración.

La conquista del sur y oeste de Judá se resume en tres partes. “La región montañosa» al oeste del mar Muerto se extiende desde Jerusalén en el norte hasta Hebrón en el sur. El Néguev es la región semiárida de cerros bajos y llanuras enmarcada entre Hebrón y Cades-barnea. El nombre Sefela normalmente se aplicaba a la región de cerros bajos en el occidente de Judá entre la llanura costera y la región montañosa, pero aquí parece incluir la costa también. En Josué también parece que las ciudades desde Ecrón hasta el mar se consideran parte de la Sefela.

Después del resumen se relatan acontecimientos seleccionados de la conquista de las tres regiones: la región montañosa, el Néguev y la Sefela.

La conquista de Hebrón y de los anaquitas se atribuye a Judá, a Caleb y Josué, y a todo Israel bajo Josué en Josué. Probablemente después de la destrucción por Josué los cananeos y los anaquitas volvieron a habitar Hebrón. Luego la ciudad sería conquistada por Judá. Esta conquista sería la misma que se atribuye a Caleb, ya que él fue un líder de Judá que dirigía la tribu en esta fase de la conquista.

Quiriat-arba significa “Ciudad de Arba”. Arba fue padre de los anaquitas y su héroe más famoso. Sesai, Ajimán y Talmai serían tribus o clanes de los anaquitas (así como Judá y Simeón lo eran de los israelitas), ya que los tres estuvieron en Hebrón por lo menos 40 años antes de la conquista por Caleb y Judá.

La progresión de norte a sur sugiere que Debir estaba al sur o sudoeste de Hebrón. Quiriat-séfer significa “Ciudad del Libro”, o, según la LXX, “Ciudad del Escriba”. Si Séfer fuera el nombre de un antiguo héroe, el nombre sencillamente significaría “Ciudad de Séfer” (comp. el nombre “Quiriat-arba”).

Caleb ofrece a su hija en matrimonio al conquistador de Debir, y Otoniel la gana. Tal vez una razón por la cual una fracción del ejército pudo tomar la ciudad fue que todavía no se había recuperado de la destrucción por Josué.

El hermano menor de Caleb no fue Quenaz, sino Otoniel. Si fuera Quenaz, no habría por qué mencionar que fue menor que Caleb. En cambio, este dato ayuda a entender por qué Otoniel se casa con alguien de la siguiente generación, y por qué no pereció en el desierto (no tendría todavía los 20 años cuando Israel pecó en Cades Barnea. También indica que es un héroe inesperado, ya que no fue primogénito.

Si Otoniel es, entonces, hermano de Caleb e hijo de Quenaz, Quenaz debe ser el padre también de Caleb. Sin embargo, el padre de Caleb se llama Jefone o Hesrón. Tal vez hijo de Quenaz significa “miembro del clan quenezeo”, el mismo clan de Caleb. Es posible que en la genealogía común de los hermanos Caleb y Otoniel figuraran Quenaz, Jefone y Hesrón. Por alguna razón Caleb se recordaba en relación con Hesrón y Jefone el quenezeo, pero Otoniel como hijo/descendiente de Quenaz.

Acsa se casó con su tío. Levítico prohíbe el matrimonio entre sobrino y tía, pero no entre tío y sobrina. Siglos más tarde los rabinos consideraban virtuosa esta clase de matrimonio.

Por la iniciativa de Acsa la pareja recibe de Caleb tierra y fuentes de agua. La lectura “él la persuadió” intenta armonizar. El heb. más bien dice que Acsa animó a Otoniel a pedir un terreno, tal vez como parte de la dote, y luego ella suplicó a su padre fuentes de agua también, ya que la tierra en el Néguev era árida.

El verbo traducido hizo señas se usa solamente en el pasaje paralelo en Josué, donde está vertido por “clavándola”. El significado “se bajó” encaja bien en los tres pasajes. Favorece esta interpretación la preposición traducida “desde encima del”, la cual normalmente indica movimiento de un lugar a otro y se usa en la frase “descendió del camello” en Génesis.

En Jueces las mujeres —Acsa, Débora, Jael, la madre de Sísara, la mujer que mata a Abimelec, la hija de Jefté, la madre de Sansón, la esposa de Sansón, Dalila, la madre de Micaías, la concubina del levita— ocupan un lugar de preeminencia inusitada en la Biblia. Acsa se presenta al principio del libro como una mujer israelita ejemplar.

De hecho, no solo Acsa, sino también Otoniel y Caleb, se presentan como ejemplares, en contraste con las relaciones familiares, matrimoniales y sexuales a través del libro. Otoniel gana a Acsa conquistando tierra para su pueblo; los israelitas secuestrarán doncellas, matando a sus familiares. Acsa inspira a Otoniel a una proeza militar; Débora, Jael y la mujer de Tebes tendrán que asumir papeles militares que corresponden a los varones, Dalila traicionará al héroe militar, y las mujeres de Israel sufrirán la violencia militar de sus compatriotas. Emprendedora como su padre, Acsa consigue tierra y fertilidad para su marido; otras mujeres traerán pérdida y destrucción a sus varones. Caleb da su hija a un israelita leal a Jehová; otros padres casarán a sus hijos con paganas. Caleb provee generosamente por su hija; otros israelitas oprimirán a las mujeres.

El movimiento hacia el sur continúa. El autor interrumpe la serie de conquistas para informar que los queneos habían subido (el heb. indica el tiempo pluscuamperfecto) con Judá de Jericó Esto implica que Judá también había partido de Jericó, o tal vez Gilgal, cerca de Jericó y el sitio del campamento de Israel en Josué. Los queneos se asentaron en la parte del Néguev cerca de Arad. Esta nota anticipa la intervención de la quenea Jael. Sobre el queneo, suegro de Moisés.

En el sur Judá apoyó a Simeón, conforme a su promesa. Horma estaba en el territorio asignado a Simeón. La raíz de Horma significa “anatema”, y el verbo traducido destruyeron es lit. “hicieron anatema”. Según la costumbre del anatema, Judá y Simeón dedicarían la ciudad a Jehová, consagrándole todos sus tesoros y destruyendo todo lo que vivía en ella. Dios había ordenado el anatema para evitar la contaminación con la idolatría cananea. Durante la peregrinación en el desierto, Israel aplicó el anatema y el nombre “Horma” a la ciudad de Arad, pero la Horma de nuestro pasaje antes se llamaba Sefat. Tal vez sea la misma Horma de Josué, ya que ese pasaje distingue entre Arad y Horma.

La lista de las tres ciudades en la llanura costera procede de sur a norte. Después de marchar por el centro de la tierra desde Bezec en el norte hasta el Néguev en el sur, Judá volvió al oeste y luego regresó hacia el norte por la costa.

Resume los resultados de las campañas de Judá: dominio en las montañas, pero no en el valle. El valle incluiría la llanura costera, donde Judá había conquistado por lo menos tres ciudades. Evidentemente no pudo retener control sobre ellas, ya que posteriormente son ciudades filisteas.

Tomó posesión y echar son traducciones del mismo verbo heb., el cual significa tanto “poseer” como “desposeer”. Jueces ha relatado las victorias de Israel, pero introduce el tema de la eliminación de los cananeos y la ocupación de la tierra después de las victorias. Este será el tema principal del resto del capítulo.

Antes no se ha mencionado ninguna derrota. De manera que la nota negativa sorprende. También nos deja perplejos. ¿No podía Jehová vencer los carros con láminas de hierro? ¿No pudo cumplir con la promesa? El autor resolverá estas dudas, pero no sin antes agudizar nuestra perplejidad, contando los fracasos de las otras tribus.

La sección sobre Judá concluye con una nota más acerca de la conquista de Hebrón. La nota hace memoria de la promesa de Moisés a Caleb. Judá no pudo echar a los cananeos con carros de hierro, pero Caleb logró no solamente derrotar a los invencibles anaquitas, sino también expulsarlos. Esta nota cierra con broche de oro la sección sobre Judá, presentando a Caleb como la personificación máxima de los éxitos de esta tribu en la toma de su territorio.

No tenéis porque no pedís

Acsa se atrevió a pedir más de lo que su padre le ofreció. Además de recibir la tierra seca que le fue prometida, al pedir, recibió el terreno con las aguas, que representaba tierra de mayor valor.

Fracaso de Benjamín,

Hay también un contraste claro. A diferencia de Caleb, Benjamín no pudo consolidar la victoria, después de la cual los jebuseos volvieron a habitar Jerusalén. Lo que se dice de Benjamín aquí también se dice de Judá en Josué. Jerusalén estaba en la frontera entre las dos tribus. Ni la una ni la otra logró echar a los jebuseos de allí.

Algunos piensan que implica que Jueces fue escrito antes de la conquista de Jerusalén por David, pero es más probable que significa que los jebuseos siguieron en Jerusalén aún después que David la tomó. Antes de la conquista por David, los jebuseos vivían en medio de los benjamitas, en Jerusalén, pero solamente después de la conquista se podría decir que los jebuseos vivían con los de Benjamín en Jerusalén.

Fracasos de las tribus del norte

Las palabras también, casa de José y subieron introduce la segunda sección principal del capítulo. La repetición de la casa de José enmarca esta sección e indica su sujeto principal. La casa de José es específicamente Manasés y Efraín, los hijos de José. Sin embargo, como estas tribus fueron las más fuertes del norte de Israel, la frase también se usa para todas las tribus del norte. La narración acerca del sur menciona solo dos fracasos. En contraste, el relato sobre el norte es casi totalmente negativo. No habla tanto de conquista como de coexistencia.

Fracasos de Manasés y Efraín

Esta primera parte se refiere a la conquista de Betel por la casa de José, y luego a los fracasos de sus dos tribus: Manasés y Efraín.

Se menciona solamente una conquista de parte de las tribus del norte, la de Betel. A primera vista parece exitosa, pero en el fondo es todo lo contrario. Aunque el poder de Jehová estaba con la casa de José para darles victoria, no confiaron en ese poder. Más bien, lograron la conquista a través de un pacto con un cananeo. El texto dedica más espacio a este pacto que a la conquista en sí. La expresión heb. traducida tendremos misericordia de ti emplea lenguaje propio de un pacto; podría traducirse “haremos lealtad contigo”. Hay bastante similitud con la historia de Rajab, pero ella se convierte a Jehová. En cambio, el hombre aquí edifica otra Luz, otra ciudad cananea como la suya.

La conquista de Betel al inicio del relato de las campañas en el norte es paralela a la conquista de Bezec por Judá. Dentro de este paralelo hay dos contrastes importantes. Jehová dio victoria a Judá, pero la casa de José logró su triunfo mediante su pacto con el cananeo. Adonibezec fue sometido totalmente a Dios y Judá, pero el hombre de Luz salió libre con todo su clan; la palabra traducida familia se refiere a un grupo más amplio que la familia nuclear) para perpetuar su cultura pagana y corrupta.

La casa de José cambiaría el nombre de Luz por Betel, ratificando así el nombre puesto por Jacob. Josué había derrotado al rey de Betel en batalla, pero el libro de Josué no menciona que la ciudad fuera tomada. No debemos pensar que el nombre Luz signifique “luz” en castellano, sino “almendro”.

La palabra traducida por favor no implica que los espías cortésmente hayan suplicado un favor. El hombre estaba amenazado de muerte si no revelaba la información. La entrada de la ciudad no sería la puerta, cuya ubicación los espías hallarían fácilmente. Más bien, preguntaron cómo y dónde podrían entrar en la ciudad para conquistarla. En Jueces las victorias de Ehud, Jael, Gedeón, Abimelec, los enemigos de Sansón y el ejército de Israel que peleó contra Benjamín también resultan de alguna estrategia astuta.

El sitio de la nueva Luz es desconocido. La tierra de los heteos era propiamente Asia Menor, pero podría incluir también el norte de Siria, subyugado por los heteos.

El relato sobre Manasés comienza y concluye diciendo que esta tribu no echó a los cananeos de su territorio. Las ciudades que no poseyó estaban en Isacar y Aser, pero en algún momento habían sido asignadas a Manasés. Eran sitios estratégicos, ya que separaban a Galilea del resto de Israel y controlaban las rutas comerciales que pasaban por el valle de Jezreel. Así como Judá, Manasés no tuvo éxito militar en el valle. Las aldeas de cada ciudad eran los pueblos cercanos sin muros. En tiempos de peligro sus habitantes huían a la ciudad amurallada.

Posteriormente Israel logró someter a los habitantes de estas ciudades a trabajos forzados, una práctica cananea mencionada en los textos ugaríticos. Al decir que Israel sometió a los cananeos, es posible que el texto aluda a David y Salomón. Sin embargo, indican que fueron las tribus quienes impusieron el tributo laboral. Se refuerza esta impresión. La presencia de las ciudades cananeas habrá influido en la idolatría de Israel, y la asimilación de los cananeos subyugados en las tribus del norte habrá contribuido al sincretismo religioso siglos después en el reino del norte.

Gezer también era un sitio estratégico, controlando la carretera de la planicie costera a Jerusalén a través del valle de Ajalón. Israel nunca conquistó esta ciudad, pero fue incorporada a la nación cuando el faraón la dio a Salomón.

Desobediencia costosa

Se presenta una lista de fracasos del pueblo de Israel.

Aunque por alguna razón no se mencionan las tribus de Rubén, Simeón, Gad ni Leví, posiblemente las incluye a todas empleando el término inclusivo de Israel. La implicación lógica es que, en términos generales, las doce tribus eventualmente se acomodaron a convivir con los moradores de aquellos lugares que eran paganos.

Estos versículos nos presentan un cuadro trágico de la vida de Israel. Dios les había prometido la tierra diciéndoles que toda tierra que pisara la planta de sus pies sería suya, pero que también ellos deberían hacer su parte desalojando a los habitantes paganos. Dios así también obra con nosotros, nos hace algunas promesas pero no nos deja que nos quedemos sentados sino que tenemos que hacer nuestra parte que muchas veces es dificultosa y costosa.

Obedecer lo que Dios manda a veces es costoso, pero no obedecer es infinitamente más costoso. Esa fue la lección que aprendió Israel al ocupar la tierra prometida. Dios le ordenó desalojar a los moradores de Canaán en su totalidad y ellos no lo hicieron quizá por lo costoso.

No desalojarlos les fue mucho más costoso porque a pesar de someter a algunos pueblos para que les fueran tributarios, al fin de cuentas vivieron asediados por ellos por siglos en un estado de amenaza, incertidumbre y continuos ataques, en vez de prosperidad y progreso.

Fracasos de Zabulón,

Aser, Neftalí y Dan,. El movimiento sigue hacia el norte. Quitrón y Nahalal en Zabulón son sitios desconocidos, así como Bet-semes (“Templo del Sol”) y Bet-anat (“Templo de Anat”) en Neftalí. Las siete ciudades no conquistadas por Aser estaban en la costa, y llegaron a ser ciudades fenicias.

Parece que Aser y Neftalí tuvieron aun más problemas que las tribus mencionadas con anterioridad, ya que no dice que los cananeos habitaron en medio de ellos, sino viceversa. Tampoco se menciona que Aser haya sometido a los cananeos a tributo laboral. Los cananeos de estas regiones norteñas someterían por completo a los israelitas en los tiempos de Débora.

Sin embargo, la tribu que menos logró en la conquista fue Dan. Su territorio estaba mayormente en la llanura costera y en el valle de Ajalón. Dan no tuvo más éxito en las llanuras que Judá, Manasés y Efraín. No se sabe la ubicación del monte Heres, pero Ajalón y Saalbín estaban en el valle de Ajalón. Así, los amorreos controlaban una parte de la ruta entre la costa y la región montañosa e impedían la comunicación entre Judá y las tribus del norte. Amorreos puede referirse a un grupo étnico en Canaán o a los cananeos en general.

La casa de José subyugaría a los amorreos después que los danitas habían emigrado al norte.

Al dejar a Dan por último el autor rompe con la progresión geográfica de sur a norte. Por cierto Dan llegará a ser la tribu más norteña de todas, pero habla del territorio al occidente de Benjamín. El autor ha guardado a Dan hasta el final como el ejemplo mayor del fracaso de las tribus en la conquista. Hay una progresión descendente:

(1) la casa de José conquistó Betel pero dejó libre un clan cananeo para reconstruir su cultura en otro lugar;

(2) los cananeos siguieron viviendo entre tres tribus

(3) dos tribus vivieron entre los cananeos

(4) los amorreos no permitieron a los danitas vivir entre ellos.

La sección sobre las tribus del norte concluye con una nota, así como la sección sobre Judá. Para sorpresa nuestra, la descripción de la frontera de los amorreos no corresponde al valle de Ajalón, sino a la frontera sur de Israel con Edom. Se cree que la cuesta de Acrabim (“Escorpiones”) es un paso entre la región al sur del mar Muerto y Beerseba, y Sela (“Roca”) puede ser una roca cerca de Cades-barnea o una fortaleza edomita. Según Deuteronomio esta región fue habitada por amorreos antes de la conquista. Entonces, la nota irónicamente llama a la frontera de Israel frontera de los amorreos, así recalcando que Israel no ha echado a los cananeos/amorreos de la tierra. Como habla de la frontera sur, da a entender que ni siquiera Judá, con todos sus éxitos, ha purificado a su tierra de la influencia cananea. Mucho menos las tribus del norte.

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