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Jueces 2: El ángel de Jehová en Boquim

Jue 2:1 El ángel de Jehová subió de Gilgal a Boquim, y dijo: Yo os saqué de Egipto, y os introduje en la tierra de la cual había jurado a vuestros padres, diciendo: No invalidaré jamás mi pacto con vosotros,

El ángel de Jehová : A veces este mensajero es descrito como el mismo Señor, y en otras ocasiones como un enviado de Dios.

Jue 2:2 con tal que vosotros no hagáis pacto con los moradores de esta tierra, cuyos altares habéis de derribar;(A) mas vosotros no habéis atendido a mi voz. ¿Por qué habéis hecho esto?

No hagáis pacto : Tal pacto con los habitantes del país violaría el pacto de Israel con el Señor.

Jue 2:3 Por tanto, yo también digo: No los echaré de delante de vosotros, sino que serán azotes para vuestros costados, y sus dioses os serán tropezadero.

Boquim significa en hebreo literalmente «llanto». Las lágrimas de la gente no representaban aquí verdadero arrepentimiento, ni sus sacrificios eran una expresión de fe genuina, porque siguieron desobedeciendo a Dios.

Este suceso marca un cambio significativo en la relación de Israel con Dios. En el monte Sinaí, Dios llevó a cabo un acuerdo sagrado y obligatorio con los israelitas llamado pacto. La parte de Dios era hacer de Israel una nación especial, protegerlos y darles bendiciones únicas por seguirlo. La parte de Israel era amar a Dios y obedecer sus leyes. Pero debido a que Israel rechazó y desobedeció a Dios, el acuerdo de protegerlo quedó sin efecto. Pero Dios no iba a abandonar a su pueblo. Recibiría bendiciones maravillosas si pedía perdón a Dios y lo seguía nuevamente con sinceridad.

Aunque el pacto de Dios de ayudar a Israel a conquistar la tierra ya no estaba vigente, su promesa de hacer de Israel una nación a través de la cual el mundo entero sería bendecido (cumplida con la llegada del Mesías) permaneció vigente. Dios todavía quería que los israelitas fueran un pueblo santo (de la misma manera que quiere que nosotros seamos santos), y a menudo utilizó la opresión para traerlos de regreso a El, tal y como dijo que lo haría. El libro de Jueces registra un número de instancias donde Dios permitió que su pueblo fuera oprimido para que así se arrepintiera de sus pecados y regresara a El.

Demasiado a menudo la gente quiere que Dios cumpla sus promesas mientras se excusa de sus propias responsabilidades. Antes de reclamar las promesas de Dios, pregúntese: «¿He hecho mi parte?».

Jue 2:4 Cuando el ángel de Jehová habló estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo alzó su voz y lloró.

El pueblo de Israel sabía que había pecado, y lloraron en alta voz, reaccionando con profundo dolor. Porque tenemos la tendencia a pecar, el arrepentimiento es la justa medida de nuestra sensibilidad espiritual. Arrepentirse es pedirle a Dios que nos perdone y luego abandonar nuestros caminos pecaminosos. Pero no podemos hacer esto de una manera sincera a menos que realmente estemos arrepentidos de nuestros pecados. Cuando estemos conscientes del pecado que hay en nuestra vida, debemos admitirlo plenamente ante Dios en lugar de tratar de cubrirlo o de esperar salirnos con la nuestra.

Jue 2:5 Y llamaron el nombre de aquel lugar Boquim,[a] y ofrecieron allí sacrificios a Jehová.

Muerte de Josué

Jue 2:6 Porque ya Josué había despedido al pueblo, y los hijos de Israel se habían ido cada uno a su heredad para poseerla.

Jue 2:7 Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que él había hecho por Israel.

Jue 2:8 Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años.

Siervo de Jehová : A Josué se le identifica con otros siervos de Dios, como Moisés y con el Mesías prometido.

Jue 2:9 Y lo sepultaron en su heredad en Timnat-sera,(B) en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas.

El relato de la muerte de Josué se encuentra aquí y al final de libro de Josué. O este relato es un resumen de lo que sucedió anteriormente, o el relato del libro de Josué omitió los acontecimientos del primer capítulo del libro de Jueces.

Jue 2:10 Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel.

Que no conocía : Connota aquí que «no reconocía o servía».

Una generación murió, y la siguiente no siguió a Dios. Es un breve vistazo previo del ciclo de pecado, juicio y arrepentimiento que Israel experimentó vez tras vez. Cada generación fracasó al intentar enseñar a la siguiente generación a amar y a seguir a Dios. Pero esto estaba en el mero centro de la ley de Dio. Es tentador dejar la tarea de enseñar la fe cristiana a la iglesia o a la escuela cristiana. Sin embargo, Dios dice que esta responsabilidad pertenece básicamente a la familia. Debido a que los niños aprenden mucho con el ejemplo, la fe debe ser una cuestión familiar.

Apostasía de Israel, y la obra de los jueces

Jue 2:11 Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales.

Hicieron lo malo ante los ojos de Jehová : Esta frase forma parte de la recurrente secuencia de acontecimientos que tienen lugar en el período de los jueces: Apostasía de Israel; castigo a manos de otros pueblos; arrepentimiento de Israel ; y liberación, gracias a un enviado lleno del Espíritu de Dios.

Jue 2:12 Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová.

Jue 2:13 Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot.

Baal : Dios cananeo de la fertilidad y la naturaleza. El plural «baales», sugiere que había varios representantes locales del culto a esta deidad. Astarot : Deidad femenina, consorte de Baal; diosa de la guerra y la fertilidad

Jue 2:14 Y se encendió contra Israel el furor de Jehová, el cual los entregó en manos de robadores que los despojaron, y los vendió en mano de sus enemigos de alrededor; y no pudieron ya hacer frente a sus enemigos.

Los entregó en manos de robadores : Esta expresión significa que Dios concedió la victoria a los enemigos de Israel.

Jue 2:15 Por dondequiera que salían, la mano de Jehová estaba contra ellos para mal, como Jehová había dicho, y como Jehová se lo había jurado; y tuvieron gran aflicción.

Baal era el dios de la tormenta y de las lluvias; por lo tanto se creía que controlaba la vegetación y la agricultura. Astarot era la diosa madre del amor, la guerra y la fertilidad (también se le llamaba Astarte, Astoret, Istar). La prostitución en el templo y el sacrificio de niños eran parte del culto a estos ídolos cananeos. Esta generación de israelitas abandonó la fe de sus padres y comenzó a adorar los dioses de sus vecinos. Muchas cosas nos pueden tentar a abandonar lo que sabemos que es correcto. El deseo de ser aceptados por nuestros vecinos puede hacer que nos comportemos de una manera que resulte inaceptable a Dios. No permita que la presión lo lleve a la desobediencia.

A menudo Dios reservaba su dura crítica y castigo para aquellos que adoraban ídolos. ¿Por qué eran tan malos los ídolos ante los ojos de Dios? El adorar a un ídolo violaba los primeros dos de los Diez Mandamientos. Los cananeos tenían dioses para casi cada estación, actividad o lugar. Para ellos, Jehová era tan sólo otro dios que añadirían a su colección de dioses. Israel, por su parte, tenía que adorar exclusivamente a Jehová. Para ellos no era posible creer que Dios fuera el único Dios verdadero y al mismo tiempo inclinarse a un ídolo. Los idólatras no podían ver a su dios como su creador porque ellos lo habían creado. Los ídolos representan aspectos sensuales, carnales e inmorales de la naturaleza humana. Sin embargo, la naturaleza de Dios es espiritual y moral. Era intolerable que se añadiera la idolatría a la adoración de Dios.

Jue 2:16 Y Jehová levantó jueces que los librasen de mano de los que les despojaban;

Levantó jueces : En respuesta a las súplicas de Israel el Señor levantó a los libertadores que lo rescataron de la opresión. El Señor debe castigar la desobediencia de su pueblo. Cuando éste aprende la lección, Dios renueva sus bendiciones y restaura su relación con él.

A pesar de la desobediencia de Israel, Dios mostró su gran misericordia al levantar jueces para salvar al pueblo de sus opresores. Misericordia se ha definido como «no darle a una persona lo que merece». Esto es exactamente lo que hizo Dios por Israel y lo que hace por nosotros. ¡Nuestra desobediencia exige juicio! Pero Dios nos muestra su misericordia al darnos un escape del castigo del pecado por medio de Jesucristo, quien es el único que nos salva del pecado. Cuando oramos por perdón, estamos pidiendo lo que no merecemos. Pero cuando damos este paso y confiamos en la obra salvadora de Cristo a nuestro favor, podemos experimentar el perdón de Dios.

Jue 2:17 pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron; se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los mandamientos de Jehová; ellos no hicieron así.

¿Por qué el pueblo de Israel abandonaría tan rápidamente su fe en Dios? Para explicarlo de una manera simple, la religión cananea parecía más atractiva a la naturaleza sensual y ofrecía más beneficios inmediatos (permisividad sexual e incremento de fertilidad en embarazos y cosechas). Una de sus características más atractivas era que la gente podía seguir siendo egoísta y cumplir con los requerimientos religiosos. Podían hacer casi lo que quisieran y aún así seguir siendo obedientes por lo menos a uno de los muchos dioses cananeos. La prostitución masculina y femenina no sólo era permitida, sino alentada como forma de adoración.

Sin embargo, la fe en el único Dios verdadero no ofrece beneficios inmediatos que apelen a nuestra naturaleza humana pecaminosa. La esencia del pecado es el egoísmo; la esencia del estilo de vida de Dios es el desprendimiento. Debemos buscar la ayuda de Cristo para vivir el estilo de Dios.

Jue 2:18 Y cuando Jehová les levantaba jueces, Jehová estaba con el juez, y los libraba de mano de los enemigos todo el tiempo de aquel juez; porque Jehová era movido a misericordia por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían.

juez, shaphat: Uno que juzga, gobierna, emite juicio, pronuncia sentencia o decide asuntos. La raíz es shaphat que significa «juzgar», «decidir» y «emitir sentencia». En muchos idiomas occidentales tanto «juicio» como «juzgar» tienen connotaciones negativas, pero esto no es así en el hebreo o el español. El juicio presupone cierto equilibrio entre la sabiduría y la ética que, de estar presente en la mente de un gobernante, le permitiría gobernar equitativamente y mantener la tierra libre de injusticia. El juicio, cuando se relaciona con Dios, es la facultad divina por medio de la cual este gobierna el universo de una forma justa y tomando decisiones que mantendrán o traerán un estado de justicia. Abraham describió a Dios como el Juez de toda la tierra. En el libro de Jueces, Dios levantó jueces humanos (shophtim) que gobernaron a Israel, ejecutaron justicia y tomaron importantes decisiones.

Jue 2:19 Mas acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás, y se corrompían más que sus padres, siguiendo a dioses ajenos para servirles, e inclinándose delante de ellos; y no se apartaban de sus obras, ni de su obstinado camino.

A través de este período de la historia, Israel pasó por siete ciclos de

(1) rebelión contra Dios,

(2) ser invadido por naciones enemigas,

(3) ser liberado por un juez temeroso de Dios,

(4) permanecer fiel a Dios bajo ese juez y

(5) nuevamente olvidarse de Dios cuando el juez muere. Nosotros tendemos a seguir ese mismo ciclo, permanecemos leales a Dios mientras estamos cerca de los que lo siguen. Pero cuando quedamos solos, aumenta la presión para alejarnos de El. Decídase a permanecer fiel a Dios a pesar de las situaciones difíciles que encuentre.

Jue 2:20 Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y dijo: Por cuanto este pueblo traspasa mi pacto que ordené a sus padres, y no obedece a mi voz,

Jue 2:21 tampoco yo volveré más a arrojar de delante de ellos a ninguna de las naciones que dejó Josué cuando murió;

Jue 2:22 para probar con ellas a Israel, si procurarían o no seguir el camino de Jehová, andando en él, como lo siguieron sus padres.

El Señor probó la lealtad de Israel por medio de las invasiones y tentaciones provenientes de los pueblos vecinos.

Jue 2:23 Por esto dejó Jehová a aquellas naciones, sin arrojarlas de una vez, y no las entregó en mano de Josué.

Los Jueces de Israel

Otoniel: 40 años Capturó una poderosa ciudad cananea

Aod: 80 años Mató a Eglón y derrotó a los moabitas

Samgar: Sin registro Mató a 600 filisteos con una aguijada de bueyes

Debora (con Barac): 40 años Derrotó a Sísara y a los cananeos y más tarde cantó una canción de victoria con Barac

Gedeon: 40 años Destruyó los ídolos de su familia, utilizó un vellón para determinar la voluntad de Dios, formó un ejército de 10,000 y derrotó a 135,000 madianitas con 300 soldados

Tola: 22 años Juzgó en Israel durante 23 años

Jair: 22 años Tuvo 30 hijos

Jefte: 6 años Hizo un voto irreflexivo, derrotó a los amorreos y más tarde luchó contra el celoso Efraín Jueces Ibzan: 7 años Tuvo 30 hijos y 30 hijas

Elon: 10 años Sin registro

Abdon: 8 años Tuvo 40 hijos y 30 nietos cada uno de los cuales tuvo su propio burro

Sansón: 20 años Era un nazareo, mató a un león con sus manos, quemó los campos de trigo de los filisteos, mató a 1,000 filisteos con la quijada de un asno, arrancó una puerta de hierro, fue traicionado por Dalila, y destruyó miles de filisteos en un solo acto milagroso

Evaluación divina de la conquista parcial

El prólogo comenzó con una asamblea de Israel, en anticipación de la conquista por las tribus; en esa asamblea Jehová prometió entregarles la tierra. La primera parte principal del prólogo ahora concluye con otra asamblea; en ésta Jehová evalúa la conquista, y amenaza con no darles la tierra. Esta conclusión es introducida por el verbo “subir”.

Hasta aquí, la única razón que se ha dado por lo incompleto de la conquista son los carros herrados de los cananeos. Esta explicación poco satisface al que sabe del poder de Jehová. También nos preguntamos cómo debemos evaluar la medida de someter a los cananeos a tributo laboral, ya que Jehová había mandado a Israel expulsar o destruir a los cananeos. Estas tensiones ahora se resuelven, donde descubrimos que la razón fundamental por lo incompleto de la conquista es que Israel, al hacer pactos con los cananeos, ha sido infiel a su pacto con Jehová.

Este mensaje es anunciado a Israel por el ángel de Jehová, la manifestación de Dios en forma humana. El ángel de Jehová aparece a individuos o, como máximo, a dos personas, y siempre promete bendición. En cambio, aquí llega a la asamblea nacional proclamando juicio. Por lo tanto, algunos comentaristas, notando que la misma palabra heb. significa “ángel” y “mensajero”, han opinado que “el mensajero de Jehová”

Solo en Jueces pasa el ángel de Jehová de un lugar a otro. Apareció a Josué cerca de Jericó y el campamento de Israel en Gilgal, aparentemente para indicar que pelearía por Israel en la conquista de Canaán. Ahora sube desde el mismo sitio para amenazar con dejar de echar a los cananeos.

Las referencias a Boquim sirven como marco literario para este episodio. La misma estructura se halla en otros pasajes que explican el origen del nombre de un lugar. Algunos identifican a Boquim con Betel, ya que reza “de Gilgal a Boquim y a Betel y a la casa de Israel”, y Génesis ubica el encino de “llanto” (de la misma raíz heb. que “Boquim”) cerca de Betel. Otros sugieren que Boquim estaba en o cerca de Silo, porque el tabernáculo en Silo había sido el lugar de asamblea para Israel. Sin embargo, estos argumentos son poco convincentes.

El discurso del ángel de Jehová resulta ser el primero de tres controversias pactales en Jueces. Jehová ha derramado sus favores sobre Israel y ha sido fiel a sus promesas. Israel, en cambio, no ha cumplido con su parte del pacto. Por lo tanto, Dios amenaza con castigar a su pueblo. Casi cada oración alude al Pentateuco o a Josué.

Es necesario distinguir entre el Pacto Abrahámico y el Mosaico. La promesa alude al pacto incondicional con Abraham. El mandamiento es un mandamiento del Pacto Mosaico. En lugar de con tal que vosotros no hagáis, sería mejor traducir “y vosotros no haréis”. El mandamiento no condiciona la promesa, pero sí presenta una condición para que una generación determinada reciba las bendiciones del pacto inquebrantable.

El revela que en la conquista incompleta había pecado de parte de Israel. En hebr. habitantes de esta tierra es la misma frase que se usa para los cananeos; esto sugiere que la coexistencia involucraba pactos con los cananeos. Ahora se comprende que el acuerdo con el habitante de Luz fue un pacto en violación del pacto con Jehová. El tributo laboral también se formalizaría en pactos.

Dios ya había advertido a Israel del castigo por medio de Moisés y Josué. Aquí el castigo se introduce con yo digo también, la contraparte de la palabra diciendo que introduce la promesa. Este paralelismo subraya la tensión entre la promesa divina de la tierra y la amenaza de no darla.

El anuncio del castigo nos ayuda a resolver la tensión que sentimos. En el plano humano, las armas superiores de los cananeos eran un obstáculo, pero ahora entendemos que el éxito limitado de Israel en la conquista se debía en el fondo a su desobediencia a Dios.

El vocablo traducido tropiezo es lit. “cebo” o “trampa”. Los dioses cananeos serán un cebo que atrae a los israelitas y una trampa que los lleva a la destrucción, resultado del castigo divino.

¿El llanto de Israel será manifestación de arrepentimiento, o solamente de tristeza por el castigo? La misma duda persiste a lo largo del libro y las repetidas veces que Israel clama a Jehová. Las interminables apostasías por fin conducen al lector, así como a Jehová, a la conclusión que no hay arrepentimiento sincero. El libro se cierra poniendo en ridículo a Israel, quien de nuevo alza su voz en llanto delante de Dios, esta vez sin reconocer su responsabilidad por la destrucción de Benjamín.

Boquim significa “los que lloran”. El nombre conmemora la aparición del ángel de Jehová y el llanto resultante. Este llanto y los sacrificios demuestran por lo menos que Israel teme a Jehová. No lo ha abandonado todavía.

Apostasía paulatina

Todo el capítulo 2 habla de lo que resultó por no haber desalojado por completo a los cananeos de las tierras que Israel ocuparía. La transición a la apostasía fue paulatina. Primero fue acostumbrarse a vivir con los cananeos. Hubo casos en que hasta los hicieron tributarios, pero siempre conviviendo juntos. Al fin no hubo inconveniente en vivir juntos, cosa que les estaba absolutamente prohibido por la influencia de las costumbres de los cananeos.

Después fue aceptar la religión. La adoración a los baales era abominable a Dios y debía serlo también a los israelitas. Pero ellos no vieron nada malo en esto pues solo sería el segundo paso después de haber dado el primero. El resultado natural fue que se volvieron exactamente como los cananeos.

A los cristianos nos pasa igual. Damos el primer paso al familiarizarnos con las costumbres del mundo hasta verlas naturales, y muchas veces defenderlas para no ser fanáticos. El segundo paso o la segunda fase nos es natural y es consecuencia de lo que ya ha pasado. Llegando a ese punto ya estamos listos para negar a Dios, nuestra fe, nuestra doctrina y adoptar costumbres que son abominables a Dios.

Así como se ordenó a los israelitas que echaran fuera completamente de sus territorios a los cananeos, los cristianos tenemos que echar fuera de nuestros hogares todo lo que representa costumbres y culto a los dioses de los paganos. Esto es todo lo que se identifique con el mundo. De no hacer así el diablo nos derrotará y viviremos una vida de fracaso espiritual siguiendo y sirviendo al diablo y sus intereses, y no a Dios.

Se nos muestra que si Dios decide disciplinarnos no habrá a dónde escapar. “Dios no puede ser burlado” es un mensaje inexorable que Dios nos ha dado para regular nuestra conducta.

Apostasía, opresión y liberación

Dos generaciones

La generación que presenció las obras de Jehová en la conquista de Canaán se mantuvo fiel a él. En cambio, la generación que no vivió esas proezas divinas cayó presa a la idolatría. No conocía no implica que esta generación no hubiera oído de las maravillas divinas, sino que no las había experimentado en carne propia (comp. el uso de “conocer”.

No es claro si la ciudad de Josué se llamaba Timnat-séraj, “Territorio de Sobra”; Timnat-jéres, “Territorio del Sol”, o aun Timnat-sájar, “Territorio de Comercio”. La explicación, apoya “Territorio de Sobra”. No pocos eruditos dan por sentado que Territorio del Sol fue el nombre original, y que en Josué el nombre fue cambiado para evitar una alusión a la adoración del sol. Sin embargo, las Escrituras preservan muchos nombres paganos, incluyendo Bet-semes, “Templo del Sol”, y Bet-Anat, “Templo de (la diosa) Anat”, el monte Heres, “monte del Sol”, y la cuesta de Heres, “cuesta del Sol”.

Una visita divina

1. El origen de la visita divina.

(1) La fuente: Dios.

(2) El medio: Ángel de Jehová.

2. El mensaje en la visita divina.

(1) Repaso de la fidelidad de Dios en el pasado.

(2) Enumeracion de los pecados.

3. Los resultados de la visita divina.

(1) El pueblo lloró en arrepentimiento.

(2) Hicieron sacrificios a Jehová.

Josué, líder ejemplar

1. Siervo de Dios.

2. Ministro de Moisés.

3. Espía con osadía.

4. Capitán del ejército.

5. Conquistador de Canaán.

6. Precursor de Jesús, cuyo nombre llevó.

Un Dios de misericordia

El ciclo vicioso en que vivió Israel en este período de su historia es cuento de nunca acabar. Solo por la misericordia de Jehová pudieron sobrevivir como nación y gozar del favor de Dios. Se apartaron sirviendo a los baales y Dios los castigó entre

gándolos a la rapiña de los pueblos circunvecinos. Entonces se cordaban de Dios y clamaban a él. Dios se compadecía de su pueblo y levantaba un caudillo que los libertaba.

Ya libres gozaban de paz y de prosperidad por un tiempo. Pero ya viéndose prósperos se olvidaban de Dios y se iban tras dioses ajenos, a practicar costumbres que les estaban prohibidas, continuando el círculo vicioso.

Esto debe servir para nosotros como un espejo. Muchos cristianos en nuestro tiempo prosperan por la bondad de Dios; cuando están en la cima de la prosperidad se olvidan de Dios y de dónde viene su prosperidad. Entonces se vuelven desleales a Dios y se identifican con la gente del mundo y sus costumbres. Solo un Dios de misericordia está obrando para dar nuevas oportunidades.

Ciclo de apostasía, opresión y liberación

Esta sección resume el ciclo que se repite seis veces en las historias de los jueces.

Apostasía

Jehová había elegido a los patriarcas y había librado a Israel de Egipto, pero los israelitas que crecieron en la cómoda vida de Canaán le fueron desleales. Lo abandonaron por los dioses de Canaán, cuyos altares deberían haber derribado. Los dioses principales eran Baal y su consorte Astarte. Los plurales Baales y Astartes se refieren a las supuestas manifestaciones locales de estos dioses. A la vez representan a todos los dioses falsos que Israel adoró.

Habría por lo menos tres razones para la apostasía.

(1) Los cananeos estaban más avanzados que Israel en las artes y en la tecnología. Hay una tendencia a suponer que los más sofisticados son sabios acerca de todo aspecto de la vida, incluyendo la religión.

(2) Israel conocía a Jehová como Dios guerrero, pero Baal tenía fama como dios de la agricultura. En el desierto y en la conquista, Israel no había visto el poder de Jehová en el cultivo.

(3) Las prácticas sexuales del culto cananeo eran llamativas. Los cananeos creían que al juntarse con las prostitutas sagradas hacían que Baal se juntara con Astarte. Cuando Baal fertilizaba a Astarte, también fertilizaba a la tierra, enviando lluvia sobre ella.

Cuadro de deshonor

Se presenta un cuadro de desolación espiritual. El celo por Dios se ha disipado, el culto a Jehová se ha disipa

do, los sacrificios de animales han desaparecido y los versículos an la impresión de que todo el mundo está muy interesado en su prosperidad material. Sin ninguna duda ese era uno de los propósitos de ir tras los baales, ya que Baal era también el dios de la prosperidad económica. Estos versículos son un cuadro de deshonor a Jehová Dios.

Opresión.

La infidelidad de Israel enoja a Jehová. Como ellos hicieron lo malo ante sus ojos, su mano estaba contra ellos para mal. ¡Jehová es opresor de su pueblo! Los entrega en manos de los opresores. Jueces no pasa por alto el pecado de los opresores. Sin embargo, resalta más que la opresión a Israel se debe a su propio pecado.

Puesto que Israel no reconocía a Jehová como Dios de la agricultura, él los entregaba a sus enemigos para que se dieran cuenta de su necesidad del Dios guerrero. Aun esta entrega era una manifestación de su fidelidad al pacto con Israel, porque les había jurado que si le desobedecían les castigaría. «Salían» aquí significa «salían a la guerra».

Liberación.

El mismo Jehová que entregaba a Israel a los saqueadores y enemigos también lo libraba de los saqueadores y enemigos a través de los jueces que levantaba. Sobre el verbo “librar”, ver la exposición. Sobre el papel de los jueces, ver “Título y ubicación histórica” en la «Introducción».

Lo que convertía a Jehová de opresor en libertador eran los gemidos de su pueblo. Le hacían recordar su pacto inquebrantable con los patriarcas. A la luz de la prominencia del clamor de Israel en el ciclo de opresión y liberación en las historias de los jueces, es sorprendente que aquí el resumen introductorio de dicho ciclo no mencione el clamor, sino solamente los gemidos. El libro revelará que el amor de Jehová es tan grande que libera a su pueblo aun cuando no clama a él.

Reincidencia

Implica que a causa de la liberación el pueblo en alguna medida volvía a Jehová. No obstante, el cambio no era radical, y después de cada crisis Israel abandonaba de nuevo a su Dios. Se portaba con Jehová como una esposa infiel. Cada apostasía era peor que la anterior, de suerte que el ciclo de apostasía, opresión y liberación se convirtió en un espiral descendente.Implica que los jueces eran portavoces de los mandamientos divinos.

Heredando la fe Causa tristeza encontrar personas a quienes se les predica el evangelio y cuentan su historia. Algunas de ellas nacieron y se criaron en hogares cristianos. Otras son hijos de pastores evangélicos, pero afirman que no han nacido de nuevo. Parece que todo aquello que se procuró enseñar en la casa en su niñez no tuvo buen efecto en ellos.

La última frase del v. 10 debe llamar la atención y grabarse en la mente de los padres cristianos que todavía tienen hijos pequeños.

Esto pasa casi siempre cuando dejamos que la educación cristiana o la guía espiritual quede en manos de la iglesia, del pastor o de los maestros de la Escuela Dominical. Los padres cristianos deben tener siempre presente que Dios no le ha encargado a la iglesia la vida de sus hijos sino a los padres.

Algo hermoso que nos enseña la historia de Israel como un todo es que históricamente el temor a Jehová fue conservado a través de siglos de cautiverio y de opresión, porque el pueblo de Israel regresó a las enseñanzas bíblicas y las compartieron con sus hijos.

Los pueblos que Jehová dejó

Así como en la primera parte principal del prólogo, el clímax de la segunda parte es una declaración divina de juicio. En el Pacto Mosaico Jehová había prometido expulsar a los pueblos de Canaán. Sin embargo, esta promesa era condicionada a la obediencia de Israel. Ya que su pueblo ha violado el pacto a través de su apostasía repetida y obstinada, Jehová ahora pone en pleno efecto lo que había anunciado: deja de expulsar a los cananeos.

Dos razones se dan por las cuales Jehová dejó a algunas naciones paganas en los días de Josué:

(a) para probar la fidelidad de Israel, y

(b) para enseñar la guerra a las generaciones posteriores

En la prueba de fidelidad Israel salió reprobado. La enseñanza de la guerra no tenía que ver tanto con el manejo de armas, sino con la confianza en el Dios guerrero. Jehová quería que en alguna medida las generaciones sucesivas conocieran en su propia experiencia lo mismo que los contemporáneos de Josué.

En las generaciones posteriores Jehová dejó las naciones por otra razón: porque Israel había violado el pacto con Dios al hacer pactos con los cananeos, casarse con ellos y adorar a sus dioses.

Los cinco jefes de los filisteos eran los gobernantes de las ciudades de Gaza, Asdod, Ascalón, Gat y Ecrón. Durante la conquista estas ciudades no estarían gobernadas por filisteos, quienes no llegaron a Canaán en números grandes hasta hacia 1190 a. de J.C. El autor aquí aplica a estas ciudades una expresión corriente en sus propios tiempos, así como hoy diríamos que Colón llegó a “América” en 1492, aunque Américo Vespucio ni conoció al nuevo mundo hasta 1499.

Todos los cananeos comprende los grupos. Los sidonios eran no solamente los de Sidón, sino todos los fenicios, donde el rey de Tiro se llama “rey de los sidonios”. Habitaban la región costera desde Aco hacia el norte. Los heveos vivían al norte de Israel. Lebo-hamat podría ser una ciudad llamada Lebo en la región de Hamat, o bien puede significar “entrada al (valle donde está la ciudad de) Hamat”.

Presenta una lista de los principales grupos étnicos en Canaán. Sobre los cananeos como un grupo específico y los ferezeos. Los heteos provenían de Asia Menor. Sobre los amorreos. Los jebuseos vivían en Jerusalén.

Constituyen la conclusión de todo el prólogo. Como tal recapitula: los israelitas vivían entre los cananeos. Resume : los israelitas sirvieron a los dioses cananeos. Los matrimonios mixtos fueron un medio para que la coexistencia llegara a ser contaminación.

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